viernes, 11 de noviembre de 2011

Ricardo Luque - Recordando a Justino Ávila Arce


Recordando a Justino Ávila Arce

César Ricardo Luque Santana

El 11-11-11, en el programa “En voz alta” conducido por el periodista Rogelio Plascencia, se recordó a don Tino Ávila, ex presidente municipal de Tepic en el período 1999-2002, quien falleciera el 12 de noviembre de 2001 estando en funciones de su cargo de alcalde. En este programa que se trasmite por cable por la empresa “NVisión”, estuvieron los ex regidores del XXXV Ayuntamiento de Tepic, Miguel Ángel Arce Montiel (PRD), Ramón Camberos (PAN) y Manuel Humberto Cota (PRI), este último vía telefónica. El mismo Rogelio Plascencia fue secretario particular de don Tino Ávila en esa administración y prácticamente fue su brazo derecho como lo mencionó muy acertadamente el también ex presidente estatal del PAN Ramón Camberos.

La charla fue muy amena de manera que la hora del programa se pasó prácticamente sin sentir. En ella se evocó la figura de don Tino Ávila donde ambos invitados presentes valoraron su desempeño como gobernante; se contaron algunas anécdotas sobre él y se resaltó la trascendencia de esa gestión de gobierno considerada como una de las más significativas, al grado que tanto Ramón Cambero como el diputado local Miguel Ángel Arce Montiel, dijeron sentirse orgullosos de haber formado parte de ese gobierno colegiado presidido por don Tino Ávila. Cambero preguntó con ironía si ese mismo sentimiento podría albergar quienes formaron parte como autoridades de la última administración municipal de Tepic que heredaron al pueblo una ominosa deuda y un caos en los servicios, afirmando que ninguna administración posterior a esa ha podido superar lo que en esa ocasión se hizo. El diputado Arce Montiel coincidió en ese punto de vista añadiendo que paradójicamente se hizo más en esa época que lo que la administración actual está realizando con el doble de personal.

Abonando más sobre este punto, el panista recordó que durante la gestión de don Tino se alcanzó la meta de realizar una obra pública por colonia sin dejar de mencionar las importantes obras de infraestructura que se hicieron en el centro de Tepic. Miguel Ángel Arce por su parte, sostuvo que no obstante esta significativa obra material que además se hizo sin endeudar al municipio, es más destacable aún la obra humana de don Tino, quien mantuvo una estrecha relación con sus funcionarios, su Cabildo y con los ciudadanos a los que atendió con sensibilidad y respeto. Contó Miguel Ángel Arce como don Tino se desplazaba a pie y sin guaruras de la presidencia a su casa y viceversa, y cómo solía caminar por las calles de Tepic solo o acompañado de alguien deteniéndose a saludar a los ciudadanos que lo abordaban.

Ambos recordaron las audiencias públicas de los miércoles en el patio central de la presidencia municipal donde don Tino daba audiencia de pie, recargado en el mostrador donde usualmente se recibían oficios del público (la llamada “oficialía de partes”). Tal vez don Tino permanecía de pie en solidaridad con los ciudadanos que hacían fila parados para plantearle algún asunto. El resto de funcionarios y regidores se distribuían en mesas de trabajo con el mismo fin: dar soluciones inmediatas a los problemas presentados por los ciudadanos.
En el inter de la charla se contactó vía telefónica desde la Ciudad de México al diputado federal y presidente estatal del PRI en Nayarit, Manuel Humberto Cota Jiménez, quien con su acostumbrada camaradería saludó fraternalmente a sus ex compañeros de Cabildo y al conductor reiterándoles su amistad, expresando asimismo que el servicio público es para servir a nuestros conciudadanos y para estrechar lazos de amistad con quienes en ese momento se comparte una responsabilidad pública. Reiteró que la relación entre compañeros de distintos partidos no tiene por qué ser de confrontación, que las diferencias políticas no son de índole personal y coincidió con la postura que antes habían expresado Cambero y Arce sobre la responsabilidad que tienen quienes detentan cargos públicos para servir a la sociedad, porque sólo de esa manera se retribuye la confianza que los ciudadanos depositaron en ellos, y desde luego, concordó con las apreciaciones hacia la personalidad y desempeño de don Tino Ávila Arce, remarcando la novedad que para él representaba fungir como opositor, a pesar de lo cual considera fue afortunado por la experiencia que ello le dejó.

Ante la pregunta que Rogelio Plascencia le hizo a Ramón Cambero de qué experiencia le dejó su participación en ese Ayuntamiento, él respondió que habría que preguntarse más bien qué le dejó éste a los tepicenses. Rechazó que don Tino hubiera gozado de condiciones óptimas para ejercer el poder como dicen algunos tratando de disminuir su aportación a la democracia. Señaló que por el contrario, don Tino Ávila tuvo que sortear algunos obstáculos, entre ellos, el hecho de no contar con una mayoría en el Cabildo. En este punto sostuvo que el papel de los regidores panistas que eran la mayoría, fue de colaborar para permitir la gobernabilidad, que nunca les pasó por la mente avasallar con su mayoría a los demás actores representados en ese órgano de gobierno. No es que hayan sido buenos tiempos para don Tino remató Cambero, sino que a partir de él comenzaron nuevos tiempos para la historia política de Nayarit, en tanto que su actuación constituyó un parteaguas. Por su parte, Miguel Ángel Arce coincidió con esa postura complementado que la capacidad y el carácter mostrado por don Tino Ávila, permitió la emergencia de un liderazgo que resultó vital parta realizar una gestión de gobierno exitosa, demostrando que la gobernabilidad democrática no es cuestión de tener una mayoría dócil como estilan las gestiones priistas que requieren de una mayoría de incondicionales para poder imponer sus políticas públicas.

Los tres ex regidores y destacados políticos nayaritas coincidieron en que las cualidades, actitudes y aptitudes de don Tino Ávila fueron fundamentales para el mencionado liderazgo. Don Tino –sostuvieron- fue un hombre de carácter firme, convencido de su papel, con sentido común y de responsabilidad, que pensó siempre en los demás, en lo que dejaría a sus conciudadanos, que no hacía futurismo político medrando con los recursos públicos como dijo el diputado Arce, que practicó la austeridad republicana incluso al precio de ser vilipendiado por algunos chantajistas acostumbrados a vivir indebidamente a costa del erario público, etc. La ciudadanía reconoció asimismo la conducta intachable y eficaz de don Tino posicionándolo como un alcalde popular, no por cuestiones mercadotecnia a las cuales fue ajeno, sino por sus resultados y su comportamiento mesurado y limpio que a la postre le han ganado el reconocimiento del mejor alcalde de Tepic de los últimos tiempos.

En fin, a pesar de la brevedad del tiempo de esta charla, se dijeron muchas cosas que por ahora quedarán en el tintero para no alargar este escrito, pues la intensidad y cantidad de temas y anécdotas que se mencionaron nos llevaría más tiempo del debido. En esta tesitura, para terminar, Cambero recordó cuando don Tino a través de Miguel Ángel Arce convocó a los coordinadores de los partidos representados en el Cabildo 12 días antes de su fallecimiento donde les comunicó que ante la inminencia de su muerte los conminaba a continuar trabajando por el bien de la ciudad y a que apoyaran como lo venían haciendo con él a su sustituta (María Eugenia Jiménez). Cambero confesó que esa fortaleza de espíritu de don Tino lo impactó. Los panelistas concluyeron que don Tino Ávila Arce es un referente obligado de lo que es un buen gobernante y que es necesario mantener viva su memoria porque personas como él demuestran que se puede gobernar bien aún en condiciones adversas actuando con mesura, responsabilidad, austeridad, eficiencia, amor por el pueblo y vocación democrática.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Ricardo Luque - Halloween y Día de Muertos


Halloween y Día de muertos

César Ricardo Luque Santana

Bajo el influjo del comercio, el Halloween se ha ido imponiendo en México coexistiendo con nuestro tradicional Día de Muertos. El Halloween, una celebración de origen celta conocida como “día de las brujas” y que consiste en la disyuntiva de travesura o regalo (dinero o dulces), se ha extendido en nuestro país por la influencia que la cultura estadounidense, no sólo por nuestra cercanía geográfica sino principalmente por las películas. Esta influencia era muy marcada hace algunas décadas en los estados mexicanos de la frontera norte y ha encontrado en el resto del país un terreno fértil para asentarse y extenderse en virtud de la erosión de la identidad propiciada por el severo deterioro del tejido social, el sesgo mercantilista de la educación pública y la intensa publicidad directa e indirecta que con fines principalmente comerciales la fomenta. De este modo, los niños, los más susceptibles a estos influjos, asumen este acontecimiento como un pretexto para pedir dinero o dulces, y desde luego, para divertirse disfrazándose de monstruos, brujas, zombis, etc., para “asustar” a los demás.

Si bien es inútil tratar de impedir estas influencias, no estaría demás preferir nuestras tradiciones, pues por ejemplo, muchas escuelas públicas y privadas suelen propiciar más el Halloween que el Día de Muertos porque las autoridades educativas dejan a sus directivos tomar decisiones discrecionales al respecto. De este modo, quienes desde estos espacios tienden a favorecer el Halloween por sobre el Día de Muertos, actúan con frivolidad porque prefieren un ambiente carnavalesco ajeno a nuestros valores sin reparar en el significado trivial y eminentemente comercial del mismo. El Día de Muertos en cambio, tiene hondas raíces en nuestro pasado indígena, mismas que han permitido la convergencia con la cultura cristiana impuesta por los conquistadores españoles durante colonia, dando lugar a un sincretismo que lo hace único. En efecto, los altares de muertos, la gastronomía, los arreglos florales, la música, el modo de reverenciar a nuestros seres queridos ya fallecidos y toda una serie de singulares ritos que varían en distintas regiones del país, son sin duda más profundos y auténticos que una celebración como el Halloween cuyo fin principal es vender y distraer. En este sentido, no veo a ningún mexicano yendo a Estados Unidos con el fin expreso de “vivir” el Halloween, pero en cambio muchos extranjeros gustan de venir a México a admirar los festejos del Día de Muertos, particularmente los realizados por comunidades indígenas.

No creo que el Halloween y el Día de Muertos mexicano lleguen con el tiempo a generar un sincretismo como el anteriormente aludido donde las culturas del México prehispánico y de la España colonialista pudieron converger de la manera que lo hicieron, porque a diferencia de éstas que tenían en su haber una fuerte carga espiritual, el Halloween carece por completo de esa espiritualidad porque aunque tenga un origen auténtico, su contexto de origen nos es por completo ajeno, además de que los estadounidenses que son los que lo potencian y lo expanden a otras latitudes, lo transformaron en un suceso enteramente artificial al supeditarlo a un mero negocio. En el mejor de los casos se dará una hibridación o yuxtaposición como la que podemos atestiguar actualmente donde coexisten dos formas de celebrar a la muerte cualitativamente distintas pero posibilitadas por el nuevo contexto social de globalización donde lo viejo y lo nuevo (la moda) se encuentran al parecer sin conflicto. No veo entonces riesgo de que nuestra tradición sucumba a la larga, siempre y cuando hagamos lo suficiente por mantenerla viva, por preservarla.

Tal vez la aseveración manida pero cierta de que el mexicano se burla de la muerte, sea el puente que permite tolerar una influencia extranjera como el Halloween (que podría ser vista incluso como una subcultura), pues el mexicano acepta la fatalidad haciendo chistes, choteando, etc., quizás como una forma de escape ante las desgracias, pero sin caer en absoluto en la trivialización de la muerte que expresa el Halloween porque tal vez los estadounidenses no tengan el mismo apego que nosotros a nuestros muertos, pero sobre todo porque su perspectiva es enteramente pragmática. Desde luego que avasallamiento comercial de los Estados Unidos a nuestro país tiene un peso definitivo aunado a otros factores que permiten que este tipo de modas prosperen en nuestras tierras.

En resumen, es importante defender nuestra tradición de Día de Muertos fomentando nuestras costumbres al respecto evitando desde las instancias públicas alentar otra costumbres ajenas que además no necesitan ayuda extra, al menos que nuestros mandarines neoliberales en el poder se empecinen de plano en borrar cualquier forma de identidad del pueblo mexicano. Asimismo, es importante no minimizar la parte de crítica política que nuestra tradición de Día de Muertos nos permite hacer a través de las famosas “calaveritas”, que para quienes son ajenos a esta tradición les podremos explicar sencillamente que se trata de versos mordaces asociados a la muerte (a nuestra condición de mortales para ser más exactos) para criticar a las figuras públicas, en particular a los malos políticos a quienes se les remarca dicha condición como una forma de decirles que sus afanes de riqueza mediante la corrupción no les permitirán un goce eterno de su riqueza mal habida, pero sobre todo como una forma de repudio a sus trapacerías. Esta orientación hacia la crítica a los poderosos es un plus que proviene de las calaveras de don Guadalupe Posada, cuyos dibujos (como la famosa Catrina) y sus versos satíricos abrieron una vía alterna y novedosa para la crítica política descarnada parapetándose en una tradición original y esencialmente religiosa. En este sentido, nuestras costumbres de altares de muertos, “calaveritas” y disfraces, entre otras bellas expresiones autóctonas, no sólo son más ricas y significativas espiritualmente hablando que el Halloween, sino estéticamente más bellas, socialmente más pertinentes, políticamente más significativas y éticamente más valiosas, por lo cual su preservación para nuestra identidad resulta insoslayable.

lunes, 10 de octubre de 2011

Ricardo Luque - La acracia en Aristóteles


La acracia en Aristóteles

César Ricardo Luque Santana

El término “acracia” se suele traducir como sinónimo de anarquía, lo cual es comprensible porque el prefijo “a” significa “negación”, mientras que “cratos” se refiere al “poder”. Esto se infiere porque las palabras “aristocracia”, “democracia”, “plutocracia” y otras semejantes denotan regímenes políticos. Acracia sería sinónimo de anarquía porque ésta significa la ausencia de gobierno o la capacidad de la sociedad para autorregularse. En este caso, “cratos” es traducido como “fuerza” o “violencia”, es decir, como una violentación o imposición coactiva de normas contra la voluntad de las personas. Este sentido lo podemos encontrar en definiciones como la de Wikipedia entre otras. Huelga decir que mientras los anarquistas reivindican este sentido valorándolo como algo positivo; desde posturas derechistas se entiende como desorden o caos. En el primer caso, la ausencia de autoridad se ve como benéfico; mientras que en el segundo se concibe como algo malo.

Sin embargo, en otro sitio (http://etimologias.dechile.net/?acracia), se reconoce que antiguamente la palabra “acracia” significaba “intemperancia”. Estar en estado de intemperancia es como estar ebrio o no estar sobrio. Es la incapacidad de poder gobernar el cuerpo. Lo contrario es la “templanza”. Aristóteles de Estagira en “La Moral a Nicómaco”, libro séptimo, capítulo primero, estudia el vicio, la intemperancia y la brutalidad, defectos que rebajan la naturaleza del hombre al cual define como un ser racional. Sus contrarios son la virtud, la templanza y la heroicidad. En esto último, el estagirita considera que el hombre brutal es aquel cuyos vicios son excesivos, esto es, justamente el extremo opuesto de la divinidad (pureza).

Para Aristóteles como para Platón, y en general para los griegos, la divinidad es entendida laxamente como una especie de inteligencia cósmica, de manera que la noción de Dios es la de un super filósofo. En este sentido, así como para un creyente basado en la fe la comunión con Dios consiste en rendirle pleitesía a través de las plegarias; la comunión con Dios desde la perspectiva de los filósofos griegos era a través del cultivo de la razón. En otras palabras, si se concibe a Dios como un ente racional en estado superlativo, la imitación de ese Dios desde la finitud no puede ser otra que una actitud intelectual, o mejor todavía, de vivir conforme a la razón.

La razón debe gobernar todos nuestros actos, sin embargo nos dominan las pasiones. La gente tiende a ser acomodaticia, a evitar el sufrimiento, pero en términos de molicie o incontinencia, de tal suerte que buscamos lo que nos da placer inmediato sin medir las consecuencia de nuestros actos a largo plazo. Todos buscamos la felicidad decía Aristóteles, pero por felicidad se suele entender cosas diferentes, destacando dos posturas diametralmente opuestas: una cifra la felicidad en la consecución de las cosas materiales como en el éxito económico, el poder, el sexo, etc., las cuales son asumidas como fines en sí mismos; la otra postula una idea de la felicidad de corte espiritual de manera que las cosas que dan bienestar material no son en sí mismas buenas sino que a veces resultan contraproducentes porque otorgan una felicidad efímera y superficial. La felicidad desde este punto de vista, está encaminada a lograr la tranquilidad de ánimo de las personas, a darles un paz interior, sabiduría, si bien esta actitud también puede asumirse en forma distorsionada como un repudio a todo lo material como ocurre en el caso de los místicos, pero aquí esta idea de paz interior o espiritual no está basada en la fe en sino en la razón.

Los griegos desde su racionalismo creían que el hombre podía entenderse como una posibilidad, es decir, como alguien que puede y debe tener un afán de perfeccionamiento o superación dentro de los límites de su condición de mortal, pues al hacerlo, al tratar de ser virtuoso, se “asemeja” en cierto modo a la divinidad. La idea de que el hombre es un puente entre los dioses y las bestias, o como decía Nietzsche, una cuerda tensada entre los hombres (superhombre) y las bestias, significa que podemos decidir entre la superación o la degradación personal, pasando por la mediocridad. De este modo, la superación personal no se funda en el tener sino en el ser y por lo tanto no es un don gratuito ni un asunto de dogmas, sino una actitud donde la voluntad de ser mejor se demuestra en la práctica.

El asunto era entonces la lucha entre la sofrosine o prudencia y la hybris o pasión. La primera conduce a la virtud e indica sabiduría; la segunda linda con la violencia y tiene que ver con ser impulsivo, irracional, con dejarse llevar por la ira, la codicia y otros vicios. Justamente aquí es donde entra en escena el concepto de “acracia” de Aristóteles (desarrollada en el texto mencionado), que remite a su significado ya aludido de “intemperancia”, de falta de voluntad. En efecto, para Aristóteles la verdadera voluntad es la búsqueda del bien, para lo cual se necesita templanza de manera que la razón domine a las pasiones. La acracia como se puede advertir, significa la incapacidad del hombre de hacer caso a la razón de manera que se deja dominar por las pasiones, los apetitos. La acracia es la incapacidad para gobernarse a uno mismo, al extremo de que aun sabiendo que algo nos hará daño o que el placer que nos proporciona implica un alto precio a pagar, no tenemos la fuerza de voluntad suficiente para cambiar nuestros hábitos de manera que la superación a la que aspiramos no se puede concretar.

Las consecuencias de la acracia entendida en estos términos son claras y reveladoras. Cuánta gente no desea superarse material y espiritualmente pero es incapaz de hacer los sacrificios que ello demanda y pretende sin embargo acudir a pócimas mágicas y a toda clase de supersticiones para obtener un logro inmerecido. Esta situación se puede trasladar a muchos aspectos de la vida porque deseamos mejorar en nuestras condiciones materiales de vida y/o en nuestra condición humana pero queremos que se dé milagrosamente, sin arriesgarnos, sin sacrificarnos, desde la comodidad, etc. Y esta falta de voluntad para ser mejores se da igual en lo individuos que en las colectividades porque no estamos dispuestos a esforzarnos lo necesario con todas las incomodidades y sacrificios que ello conlleva.

Lo paradójico de esto es que lo que no cuesta en términos económicos, la voluntad de cambiar, es lo más difícil de realizar.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Ricardo Luque - Recordando al maestro, periodista y amigo Juan José Ley Mitre

Recordando al maestro, periodista y amigo Juan José Ley Mitre

La amistad es un alma que habita en dos cuerpos;
un corazón que habita en dos almas
.
Aristóteles

César Ricardo Luque Santana

Hace un año (el 20 de septiembre de 2010), dejó de existir físicamente a sus 81 años de edad, Juan José Ley Mitre, un hombre probo, culto y bueno, que se distinguió no sólo por esas cualidades personales en sí mismas loables, sino que éstas se reflejaron en sus actividades de maestro, periodista y amigo, títulos que honró por su lealtad, compromiso, aptitudes y constancia.

Como maestro, Juan José fue un profesor que se desempeñó en forma responsable y competente en las instituciones donde laboró, como la Escuela Secundaria “Amado Nervo” de su natal Tecuala impartiendo la asignatura de Español, y en la Preparatoria No. 4 de la Universidad Autónoma de Nayarit (también en Tecuala) de la cual fue profesor de Literatura, además de que se comportó siempre con dignidad y apego a principios, consciente de que el maestro enseña también para la vida con su conducta. Como trabajador de la educación, se distinguió asimismo por su verticalidad y espíritu crítico, asumiendo las consecuencias de su conducta independiente.

Más allá de sus obligaciones en su trabajo del aula, se esmeró no únicamente porque sus alumnos aprendieran bien los temas de sus materias, sino se interesó por formar buenos ciudadanos. Asimismo, amó la cultura en sus diversas expresiones (literatura, filosofía, ciencia, arte, etc.), tratando de inculcar a sus alumnos un interés por ella y por el estudio, implementando actividades extraescolares, pues pensaba que la auténtica liberación de la persona se daba a través del cultivo de la inteligencia.

Como periodista, Ley Mitre mantuvo durante 47 años con consistencia admirable su revista “El Vocero del Norte” (que el 20 de noviembre cumplirá 49 años de existencia), escribiendo semana a semana durante todo ese tiempo su columna “Voces Políticas”, en la cual también sostuvo una línea de congruencia informando con veracidad y opinando con responsabilidad, sin recurrir a prácticas deleznables ni a la estridencia que suelen darse en este medio a veces envilecido por una relación turbia con el poder, pues pensaba que el periodismo crítico era de algún modo una extensión de la docencia.

No en vano, revisando algunas notas periodísticas de hace un año que daban cuenta de su sensible fallecimiento, un colega calificó su labor periodística vanguardista como la voz de la conciencia pública de Nayarit, no sólo por sus análisis prudentes y atinados que constituían un referente valioso para muchos de sus lectores, sino por su apertura a la diversidad rodeándose de un grupo plural de colaboradores.

Un título no menos meritorio y tal vez más difícil de lograr es el de amigo, mismo que el maestro y periodista Juan José Ley Mitre demostró a quienes quisieron ser sus amigos verdaderos, que en su caso sospecho fueron muchos, pero nunca confundió la amistad con complicidades, con dejar hacer dejar pasar, sino que mantuvo siempre sus convicciones sin dejar de estar abierto a otros puntos de vista que a veces combatió con pasión respetando invariablemente a las personas.

Ley Mitre compartía seguramente en este punto la aseveración de Aristóteles quien decía que una vida sin amigos no tenía sentido, mientras que el gran Epicuro la transformó en la piedra de toque de su filosofía. El maestro Ley supo cultivar la amistad y se ganó el respeto de todos, incluso de que quienes no tuvieron la fortuna de disfrutar de su amistad.

No obstante su bondad y tolerancia, el maestro, periodista y amigo Juan José Ley Mitre, fue un profesor exigente (según dicen quienes lo conocieron en esos menesteres), un hombre de ideas reflexivo pero apasionado que sabía mantenerse firme cuando creía que la razón le asistía, y asimismo, un amigo generoso pero nunca complaciente con las malas actitudes o los comentarios que consideraba erróneos.

No me queda más, Juan José, que darte las gracias por tu amistad, por permitirme colaborar en su revista y por abrevar de tus enseñanzas como maestro, periodista y amigo.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Ricardo Luque - El otro 11 de septiembre

El otro 11 de septiembre

César Ricardo Luque Santana

Hace 38 años fue derrocado el presidente constitucional de Chile Salvador Allende por sediciosos militares chilenos al mando de Augusto Pinochet y con el apoyo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense, una organización criminal del gobierno de los Estados Unidos cuyos objetivos principales son espiar y desestabilizar gobiernos de países contrarios a sus intereses e incluso de asesinar a sus enemigos. Sin embargo, los medios de comunicación se han volcado a conmemorar el otro fatídico 11 de septiembre, el del 2001, donde mediante una serie de ataques terroristas de fundamentalistas islámicos (presuntamente de Al Qaeda y Osama Bin Laden), derribaron las Torres Gemelas del World Trade Center en New York, símbolo del poder financiero mundial, así como el ataque al Pentágono y otro avionazo (el vuelo 96) que no logró su objetivo pero que igual sacrificó la vida de todos sus pasajeros y tripulación.

Sobre esto último se ha escrito y dicho hasta la saciedad en todos los medios impresos y electrónicos, predominando la versión oficial del gobierno estadounidense, con algunas excepciones que la han puesto en duda sugiriendo una posible conspiración del propio gobierno norteamericano o al menos cierta negligencia criminal al respecto. Asimismo, se ha criticado que dicho ataque ha servido de coartada para la intervención del imperialismo en algunos países del Oriente Medio con el fin de apoderarse de sus recursos naturales, particularmente el petróleo, al mismo tiempo que les ha permitido instalar físicamente bases militares en la región para de ese modo tener mayor injerencia en la desestabilización de algunos gobiernos non gratos, alegando hipócritamente que actúan en aras de la democracia, la libertad, los derechos humanos, etc. La doble moral del imperialismo les permite consentir y tolerar a regímenes brutales y personajes siniestros cuando benefician sus intereses, pero los convierte en perros del mal cuando se les salen del huacal.

Pero, ¿qué pasó en Chile en septiembre 1973? La pregunta es pertinente no porque se pretenda minimizar una atrocidad como los atentados del 11-S en Estados Unidos que como tal es absolutamente injustificable y repudiable, sino porque es necesario traer a la memoria la otra tragedia, la que enlutó a la democracia en América Latina y provocó un baño de sangre de varias décadas en el subcontinente donde las dictaduras militares se solazaron en Centro y Sudamérica con la instigación, asesoría y financiamiento gringo, dando lugar a miles de asesinatos, desaparecidos, torturados, exiliados y de una impunidad que todavía perdura. Los jóvenes de hoy que tienen fresco el 11 de septiembre de 2001 y que seguramente sienten una indignación por ello -independientemente de la manipulación al respecto- deben de conocer la otra cara del imperialismo, la de victimarios, sin que con ello se pretenda avalar en modo alguno –reitero- el terrorismo que cobró la vida de miles de inocentes, pues la violencia terrorista es en sí misma injustificable, por más que se señale que existan agravios que son el resorte que lleva a algunos grupos a acciones extremistas e irracionales. Yo creo en este punto lo que decía Albert Camus: “no es el fin el que justifica los medios sino los medios los que justifican el fin”, porque si se tiene una causa noble, no cabe éticamente hablando usar medios ilegítimos como lo son invariablemente los métodos del terrorismo, sin olvidar desde luego -hay que insistir- que también existe un terrorismo de Estado aplicado en unos casos contra sus propios pueblos (dictaduras, tiranías) y contra otros (imperialismo) a los que se quiere avasallar con fines colonialistas.

En Chile, Salvador Allende ganó de manera democrática luego de varios intentos la presidencia de la república. La Unidad Popular conquistó el poder mediante las urnas y trató de construir una vía pacífica hacia el socialismo. Desde el poder, Allende trató de recuperar las riquezas naturales de su país para los chilenos afectando a determinadas empresas trasnacionales de capital estadounidense y asimismo a la oligarquía nativa, en medio de una polarización política previa y posterior a su triunfo, originándose intensas luchas sociales entre los partidarios de Allende y su proyecto, y sus enemigos internos y externos, quienes se liaron en grandes movilizaciones callejeras.

El presidente de los Estados Unidos Richard Nixon utilizó al dictador brasileño Emilio Garrastazu, así como a la CIA y su embajada, para atraer a un grupo del alto mando militar chileno encabezado por el General Pinochet (a la sazón ministro de guerra del gobierno constitucional de Chile luego de que fuera destituido bajo presiones el General Carlos Prats, un militar leal a la Constitución chilena) para fraguar el golpe de Estado con el pretexto de combatir el marxismo y el socialismo en América Latina. Washington planeó e instrumentó el cobarde ataque a La Moneda, la sede del poder ejecutivo de la república de Chile, mediante un fuerte financiamiento a opositores de Allende, no sólo personajes, sino partidos (principalmente el “demócrata cristiano”) y medios de comunicación como la telefónica trasnacional ATT, entre otras.

Los estadounidenses venían impulsando desde un par de décadas atrás, prácticas terroristas en otros países latinoamericanos como en Guatemala y con esa y otras experiencias más, desarrollaron una estrategia que culminaría con el golpe militar en La Moneda. Previamente trataron de estrangular la economía chilena congelando créditos, ayudas económicas y saboteando su comercio. El triunfo de Allende y la Unidad Popular en 1970 fue muy apretado pero el año siguiente en las elecciones municipales, la izquierda subió en las preferencias electorales para luego descender debido a la crisis económica inducida por los Estados Unidos en complicidad con los capitalistas chilenos, para desembocar en el mencionado golpe de Estado de 1973.

Las movilizaciones callejeras de un bando y otro subieron de intensidad por la aparición de grupos de provocadores de ultraderecha que echaron mano de métodos violentos asesinando a líderes de izquierda, dando lugar al surgimiento de un grupo armado de izquierda conocido como el Movimiento Revolucionario de Izquierda (MIR), una guerrilla urbana que trató de contrarrestar a los ultras de derechas y que posteriormente bajo la dictadura, fueron un foco de resistencia el cual poco a poco fue derrotado. El golpe de Estado como decíamos fue el desenlace fatal de este proceso, pero huelga reconocer que hubo también militares íntegros, principalmente marinos y oficiales de rangos medios y bajos, que intentaron hacer frente a los golpistas sin éxito.

Las fuerzas armadas y de carabineros controladas por militares sediciosos al mando de los Estados Unidos y con el apoyo absoluto de los medios de comunicación, ahogaron en sangre y fuego la democracia demostrando con ello que sus “convicciones democráticas” llegan hasta donde les conviene porque por un lado alegan que la democracia es el fundamento del poder político (lo cual además es falso), pero por el otro están dispuestos a mancillarla cuando son derrotados por las fuerzas populares, situación que se ha repetido en formas diferentes en diversas ocasiones.

Con la dictadura de Pinochet (que duró 17 años), Chile inició una apuesta por el neoliberalismo prematuramente, manteniendo sólo la nacionalización del cobre que era la principal renta del Estado. Ahora, los golpes de Estado son “preventivos”, pues si se percibe que un candidato de izquierda puede llegar al gobierno, los ricos amenazan con sacar el dinero del país, los medios de comunicación que evolucionaron a poderes fácticos lo estigmatizan si es auténtico y si tiene buenas probabilidades de ganar en las urnas y al mismo tiempo impulsan al candidato de derechas que consideran garantiza sus intereses. La lucha ideológica ahora se ha trasladado abiertamente a las instituciones educativas marcando una orientación soterrada pero efectiva de la visión del mundo capitalista imponiendo un pensamiento único de tal manera que la población no solo no se oponga a sus victimarios sino logrando que los apoye actuando en contra de sus propios intereses.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Ricardo Luque - Síntesis de la glosa del Sexto Informe

Síntesis de la glosa del Sexto Informe

César Ricardo Luque Santana

Durante los días 29 y 30 del pasado mes de agosto en la Cámara de Diputados del Estado de Nayarit, se llevó a cabo la glosa del Sexto Informe de Gobierno presentado por el titular del ejecutivo Ney González Sánchez, la cual se realizó fast track evidenciando que se trataba más de darle curso a un trámite legal que de un proceso de rendición de cuentas del estado que guarda la administración pública como reza la Constitución Política. Sin embargo, no obstante esta actitud evasiva, el debate parlamentario permitió a la oposición de izquierda en el Congreso representada por el PRD, enderezar duras críticas en los rubros de economía, justicia, salud y educación presentados en dicho Informe. A continuación presentamos una apretada síntesis de las cuatro ponencias, la primera a cargo de la diputada Dolores Porras y las tres siguientes por el diputado Miguel Ángel Arce Montiel.

La diputada Dolores Porras abordó el rubro de economía y enfocó sus baterías en lo referente a la creación de empleos, donde por cierto existe una publicidad panorámica del gobernador Ney González donde se ufana de haber creado más de 100 mil empleos, omitiendo decir que en todo caso la cifra correspondería a todo su sexenio y no al sexto año de su gestión que es el que estaba a discusión. Ahora bien, suponiendo sin conceder que así haya sido, no se precisan detalles dejando las cosas en un estado de conveniente ambigüedad, situación que permea prácticamente todos los rubros del Informe, de manera que muchas de las estadísticas presentadas en este documento presentan diversas fallas que hacen desconfiar de los datos.

En su intervención en tribuna, la diputada Porras mostró que mediante un análisis cuidadoso del Informe se pueden detectar inconsistencias, omisiones e incongruencias en los datos ahí presentados, e incluso pudo descubrir un párrafo plagiado de otra fuente. Un ejemplo elocuente de esta ligereza en el tratamiento de la información oficial fue la aseveración de que un grupo de 54 microempresas “generaron” desconcertantemente 19 empleos.

En cuanto al diputado Miguel Ángel Arce Montiel, quien por cierto fungió como secretario de la mesa directiva para la glosa del Informe, abrió su participación en tribuna con un documento crítico sobre el tema de justicia donde denunció la omisión del problema desatado por la delincuencia organizada disparado a partir del 2010 y que ha mantenido un crecimiento durante el presente año, situación que ha ubicado a la capital del estado como la cuarta ciudad con más homicidios en México (según el parámetro de cada 100 mil habitantes) y como la treceava más violenta del mundo, según cifras del INEGI (2010) en el primer caso y del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública en el segundo (2011). Estos datos son ignorados por el gobierno del estado y en su lugar citan supuestas encuestas realizadas por sendas asociaciones civiles en el 2008 y 2009 respectivamente, donde se “avala” que Nayarit es una de las entidades más seguras de México. La tosquedad de esta maniobra de omitir los datos que se refieren al sexto año del gobierno a examinar y la inclusión de datos de otros años procedentes de fuentes de dudosa reputación, muestran la incomodidad del ejecutivo ante una realidad que echa por tierra el mundo imaginario que él construyó mediáticamente y que ha querido que todos les crean como si fueran artículos de fe.

Asimismo, el diputado Arce recordó muchas de las frases que el ejecutivo y sus secuaces usaron para tratar de minimizar el problema de la violencia originada por el crimen organizado, su pretensión de reducir la delincuencia a delitos del fuero común muchos de los cuales aparecen forzosamente ligados a los del fuero federal, y asimismo, a sus reiteradas coartadas para incumplir con su obligación de brindar seguridad a la ciudadanía, mostrando por el contrario indicios de contubernio y/o ineptitud con el hampa que se pasean como Juan por su casa. Por ello termina su alocución ironizando el slogan del gobernador de “a Nayarit se le nota…” aclarando que en efecto se le nota la violencia y la impunidad.

En el rubro de la salud abordó el espinoso problema por el que atraviesa este sector asumiéndose abiertamente como portavoz de un grupo de trabajadores inconformes con los manejos administrativos en la Secretaría de Salud durante el actual sexenio, problema que no se han limitado a lastimar las prestaciones económicas de los trabajadores sino que muestran señales de graves anomalías que repercuten negativamente en el funcionamiento del sistema de salud y ponen en riesgo la viabilidad del mismo para la población beneficiaria de esos servicios.

La denuncia de los trabajadores de la salud en voz del diputado Arce Montiel, ponen al descubierto una serie de atropellos a los derechos de los trabajadores así como evidentes signos de abuso en el ejercicio del poder mediante prácticas como tráfico de influencias beneficiando con contratos a personas sin el perfil adecuado para ocupar determinados cargos, desvío de recursos y el origen de cierta infraestructura en aparatos y tecnologías que se presentan como adquiridos con recursos propios siendo donaciones o comodatos, y como incluso algunos de ellos no funcionan como se debe por falta de mantenimiento, entre otros problemas que vistos integralmente, preocuparon al legislador perredista por las graves consecuencias que puedan originar y que a su juicio deben constituir un llamado de alerta para el gobernador en turno cuya obligación será sanear el sector salud demostrando que no hay impunidad.

Respecto al tema de educación, sostuvo que las políticas de calidad educativa no son compatibles con la corrupción imperante en ese medio controlado por una mafia sindical y un cacicazgo de larga data. Asimismo, alertó sobre el sesgo mercantilista que mediante la exigencia de mejora en la calidad educativa se ha ido introduciendo mediante el llamado modelo por competencias educativas el cual ha trasformado a la educación pública en una mercancía, en vez de fortalecerla como un derecho, cuestión por cierto que algunos diputados procedentes del magisterio parecen no entender.

Cuestionó las actuales políticas educativas que por un lado endurecen su postura de eliminar las humanidades a pesar de que el grave deterioro del tejido social las hace más necesarias que nunca, al mismo tiempo que mantienen una actitud permisiva con la educación privada de las llamadas escuelas “patito” que proliferan en nuestra entidad, las cuales significan un descomunal fraude educativo no sólo a sus clientes sino a la sociedad misma porque generan muchos títulos sin profesionistas, contradiciendo en la práctica el discurso de una mejora en la calidad de los servicios educativos. No menos grave es el abandono de la educación pública sobre todo a nivel superior que viene excluyendo a miles de jóvenes del estudio, preocupación que el diputado Arce mostró no sólo en el documento que leyó en tribuna sino que ha mostrado solidarizándose en las movilizaciones de estos jóvenes que reclaman esos espacios.

Por último, desde su primera intervención en tribuna, el diputado Miguel Ángel Arce Montiel dejó en claro que la glosa como rendición de cuentas del ejecutivo al legislativo y por ende al pueblo a través de estos, dejaba mucho que desear por diversas fallas, razón por lo cual la fracción parlamentaria del PRD optó por negarse a entregar las llamadas “preguntas parlamentarias” que el legislativo le hace al ejecutivo, porque se consideró que no había necesidad de seguirle el juego a un diálogo de sordos. Con esta acción, no se incurrió en una irresponsabilidad o falta de compromiso como quisieron manejar los diputados del PRI, sino que fue una forma de protestar ante un Informe legaloide y mediático que dista de ser un acto auténticamente republicano.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Ricardo Luque - ¿Qué esperar de la nueva Legislatura del Estado de Nayarit

¿Qué esperar de la nueva Legislatura del Estado de Nayarit?

César Ricardo Luque Santana

El miércoles 17 de agosto de 2011 se instaló formalmente la nueva legislatura por un período de 3 años, misma que estará bajo la hegemonía del PRI y más concretamente del grupo de Ney González, de la llamada “Ola Roja”, pues son evidentes los vínculos orgánicos existentes entre la mayoría de los diputados de la fracción priista con el gobernador de Nayarit saliente.

En ceremonia solemne como corresponde a estos actos, el presidente de la Comisión Instaladora, el diputado priista Narváez, realizó el ritual de rigor mediante el cual los diputados salientes le entregan la estafeta a los entrantes. Ya instalados los flamantes diputados de la XXX Legislatura con Armando García Jiménez como presidente de la nueva Mesa Directiva, se concluyó protocolo con la toma de protesta de todos legisladores.

Como es natural, al evento asistieron importantes personalidades de la vida política, social, económica, académica, religiosa, etc., de nuestra entidad. Mientras que los otros invitados (familiares y colaboradores de los nuevos diputados, así como periodistas y otros), atestiguamos la ceremonia en el patio central del recinto legislativo y en su sala de prensa.

El mensaje del diputado Armando García dirigido a sus compañeros legisladores, a los representantes de los otros poderes (políticos y económicos) y al conjunto de la sociedad, fue sin rebuscamientos y profesando una vocación democrática que desde luego está por demostrarse, pues la mayoría priista de la legislatura saliente se “distinguió” por su sumisión al gobernador Ney González quien durante su sexenio restituyó la autoritaria figura del “gran legislador” en la cual su mayoría en el Congreso actuaron como incondicionales o como se dice en buen romance, como “levantadedos”.

No obstante esos antecedentes, Armando García afirmó que están dispuestos a consensar con todos los actores representados en la Cámara de Diputados, es decir, a no avasallar a sus opositores sólo porque los de su fracción parlamentaria son mayoría, lo que significaría hacer prevalecer la razón sobre la fuerza con base en los intereses legítimos en disputa. En este sentido, exhortó a todos sus compañeros velar por los intereses de la sociedad haciendo a un lado sus intereses personales o grupales. Sin embargo, si se analiza la trayectoria de la mayoría de los diputados, principalmente los del PRI, la mayoría están identificados con mafias políticas, grupos de presión, burocracias partidistas, o con el poder económico, lo que hace dudar que realmente vayan a privilegiar a los ciudadanos que se supone con su voto los llevaron a ocupar sus curules.

Toca a los ciudadanos estar atentos al desempeño de sus representantes populares y a los diputados ventilar públicamente los problemas tratados en el recinto legislativo trasparentando sus actividades sustantivas de legislar, fiscalizar y gestionar, así como dar a conocer sus posicionamientos personales y partidistas con base en argumentos fundamentados, pues de otra manera la institución no tendrá la credibilidad social que ese poder necesita para erigirse como un auténtico contrapeso de los otros poderes, como reconoció Armando García en su interlocución, pero sobre todo para honrar la aseveración del diputado presidente de la Mesa Directiva quien afirmó asimismo que el poder legislativo es el depositario de la soberanía del pueblo. Por sus hechos los conoceréis como dice el adagio popular.