¿Qué es el idealismo?
César Ricardo Luque Santana
En filosofía no suele haber respuestas directas, ni simples o llanas, sino que siempre hay que dar un rodeo, de manera que la respuesta a la pregunta ¿qué es el idealismo? no es la excepción. Así entonces, es necesario zanjar de entrada dos cosas elementales: en primer lugar es necesario decir que el término idealismo no se puede entender cabalmente sin su correspondiente contrario, el materialismo. Asimismo, conviene distinguir ambos términos de sus usos cotidianos de su sentido filosófico. Previo a esto último, se abordarán también algunas connotaciones o metáforas políticas y éticas que se desprenden de dichos términos donde los usos coloquiales y filosóficos se encuentran de algún modo.
En su acepción ordinaria, cuando se dice que alguien es idealista, se quiere decir positivamente que es un “soñador”, un “romántico”, alguien con “ideales” o que se mueve por “convicciones”, o bien, sin dejar de reconocer que estos adjetivos nos indican que se es una buena persona, se ve también como un defecto en la medida en que implica ingenuidad porque no tiene los pies sobre la tierra. El materialista significa lo opuesto, alude a alguien “metalizado”, que sólo piensa en el dinero y en las comodidades, que es exageradamente terrenal e incluso “antiespiritual”, o un pragmático que prefiere “pájaro en mano que cientos volando” como dice el refrán popular.
En el ámbito filosófico, idealismo y materialismo se refieren al problema del Ser, es decir, a determinar qué fue lo primero en la constitución del mundo o cuál es la realidad última: el pensamiento, la idea o algo sobrenatural; o bien, la materia o algo natural. Estas posturas sin embargo se consideran metafísicas porque responden a un problema que lleva necesariamente a la especulación o a un alto grado de abstracción, amén de que es de suyo insoluble o perenne. Marx planteó la imposibilidad de dar una respuesta contundente en los Manuscritos Económicos-Filosóficos de 1844, donde dice que a la pregunta de quién creó al mundo (¿cuál es el primer principio?) no se puede responder porque eso significaría suponer al universo como la nada y sin embargo presuponer que el que pregunta está dotado de existencia.
Sin embargo, la pregunta de dónde venimos, cuál es el primer principio de todo o la causa última, es inevitable. En este sentido, quienes consideran que el universo, el mundo, la existencia se originó de algo ideal, ya sea Dios, una Inteligencia cósmica, etc. y que el universo material es derivado de ella, constituyen el campo del idealismo; los que sostienen que la materia es anterior al pensamiento son los materialistas, que por cierto es la postura que apareció primero históricamente en filosofía, pues todos los filósofos griegos, incluido Platón quien es el que inaugura el idealismo a partir de la teoría de las ideas, niegan que la realidad (la physis o naturaleza) haya sido creada de la nada (creatio ex nihilo) como postulan las religiones monoteístas. En efecto, en el Timeo, Platón habla de un creador como un demiurgo, vocablo que significa “artesano”. En la cultura griega, los elementos del universo ya existían a partir de un caos originario y el demiurgo es quien le da forma a las cosas. Aristóteles en cambio identifica al Ser (Dios) como un motor inmóvil porque mueve todo sin ser movido por nada, noción que en la Edad Media los cristianos plantearán como Causa Sui, esto es, una causa que origina todo lo existente pero no es causada por nada.
Este problema del Ser o la Existencia, de determinar qué es la realidad, esto es, su fundamento último, pertenece a la “ontología”, mientras que la “metafísica” es una parte de la misma y viene a ser lo que Aristóteles llamó, “la ciencia del Ser en cuanto Ser” o “la ciencia de los primeros principios o causas últimas. Como se dijo antes, idealismo y materialismo son posiciones metafísicas porque sus especulaciones remiten a un algo que está más allá del mundo físico. El proceso consiste de remontarse de causa en causa hasta dar con una más allá de la cual no se pueda ir, es decir, que no implique un regresión hasta el infinito como decía santo Tomás de Aquino en una de sus cinco vías para demostrar la existencia de Dios.
Ahora bien, así como idealismo y materialismo son tendencias o modalidades dentro de la ontología, ésta conlleva otro ámbito llamado epistemología o gnoseología que lleva al problema del conocimiento. Ambas constituyen lo que ortodoxamente se conoce como el problema de la relación entre el Ser y el Pensamiento.
En filosofía hay varios tipos de idealismo y de materialismo. De este último se habla del hilozoísmo, atomismo, nominalismo, empirismo, dialéctica y materialismo aleatorio. Algunos de ellos oscilan entre la ontología y la epistemología, pues por ejemplo, la dialéctica se puede considerar como una cosmovisión donde la realidad es entendida como un devenir perpetúo, pero también como un método o forma de razonamiento para llegar a la verdad basado en la pugna de contradicciones. Lo mismo puede decirse de otros términos. El idealismo por su parte se divide en objetivo y subjetivo. Aunque es difícil explicar estos puntos en pocas líneas, se trata en el primer caso de asumir al Ser como existente por sí mismo y cognoscible a través de la especulación o contemplación. En el segundo caso se tiende a identificar al sujeto con el objeto y se pone al Yo como creador. Hay un Yo trascendental (Dios) y un yo empírico de manera que la realidad es producto de la conciencia. Incluso hay una postura extrema conocida como solipsismo que reduce la realidad a la percepción del sujeto, es decir, la existencia de la realidad externa al sujeto depende de éste.
Materialismo e idealismo también tienen otras connotaciones. El idealismo alude a “lo de arriba”, a lo dominante. Tiene un sentido elitista o aristocrático. El materialismo indica “lo de abajo”, lo subversivo, lo que desenmascara. En este sentido el materialismo constituye una postura política progresista, mientras que el idealismo suele ser conservador.
En el plano de la ética, el materialismo filosófico tiene también una postura más avanzada respecto a la felicidad que el idealismo, pues lejos de considerar que la felicidad reside en los bienes materiales, lo que se procura es evitar el sufrimiento. No se rechaza los bienes materiales pero se les considera medios y no fines en sí mismos. Otras posturas idealistas moderadas que conciben la felicidad como la paz interior, también coinciden en lo referente a los bienes materiales de que son medios mas no fines. La diferencia es que las posturas materialistas no exigen un alto desarrollo intelectual para acceder a la felicidad (como en Platón), sino que creen que la mayoría de la población puede vivir con sabiduría sin ser propiamente muy intelectuales (como los epicúreos y estoicos). Sin embargo, las posturas idealistas que se desplazan más hacia el misticismo, tienden a repudiar el cuerpo y hacen apología de la frugalidad. En san Agustín por ejemplo, la felicidad sólo es posible en ultratumba, en el más allá, pues el mundo es un valle de lágrimas al cual se viene a sufrir. En obvio pensar que estas posturas que predican el sufrimiento como algo bueno y la renuncia a la buena vida, promueven la mansedumbre de la gente para que no se rebele contra sus opresores.
Este blog pretende ser una comunidad de aprendizaje sobre tópicos filosóficos y políticos, abiertos a cualquier persona que se interese por participar en los temas que aquí se exponen mediante comentarios críticos anotados al final del artículo del momento o enviándolos por email. Asimismo, todos mis escritos pueden ser reproducidos libremente en otros medios impresos o digitales conservando mi autoría.
lunes, 23 de mayo de 2011
martes, 17 de mayo de 2011
Ricardo Luque - Primer Coloquio Estudiantil de Filosofía en la UAN
Primer Coloquio de Filosofía en la UAN
César Ricardo Luque Santana
Dentro del marco de la semana cultural del Área de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Nayarit, se realizó el lunes 16 de mayo el Primer Coloquio Estudiantil de Filosofía, el cual consistió en 4 mesas de trabajo y un panel de discusión entre los docentes de la carrera de Filosofía sobre las relaciones entre filosofía y ciencia.
Este coloquio se organizó como parte de una preparación de un grupo de estudiantes del Programa Académico de Filosofía que participarán en el XXVIII Congreso Estudiantil de Filosofía a celebrarse en Puebla durante la última semana de mayo. Sin embargo, como bien lo señaló durante la inauguración de este Coloquio el coordinador de Filosofía Raúl Alamillo, esta actividad fue valiosa en sí misma porque constituye por un lado una forma alternativa de aprendizaje más allá de los espacios habituales, y por otro lado, abona favorablemente a la integración de la joven comunidad de filosofía integrada por estudiantes, egresados y profesores mediante un sano ejercicio de interlocución académica.
En cuanto al objetivo propedéutico de cara a la participación de un grupo de estudiantes de filosofía de la UAN en el mencionado Congreso en Puebla, creo que el ejercicio cumplió satisfactoriamente con ese propósito porque las ponencias presentadas fueron evaluadas públicamente no sólo por los profesores que moderaron cada una de las mesas de trabajo, sino también por los mismos estudiantes que formaban parte del público. Las observaciones hechas a cada una de las ponencias fueron tanto de forma como de contenido, es decir, desde la estructuración del argumento hasta los aspectos de redacción, pasando por el manejo apropiado de conceptos y teorías, entre otros puntos. Las críticas a los trabajos presentados se hicieron con relativo rigor, aunque siempre con camaradería para que los ponentes tomaran nota de algunas objeciones a sus argumentos y/o aclararan dudas sobre ciertos planteamientos con el fin de que posteriormente hicieran las correcciones pertinentes a fin de fortalecer sus respectivas ponencias.
Las mesas del Coloquio trataron temas sobre tópicos diversos de epistemología, filosofía de la ciencia, filosofía del lenguaje, filosofía política, filosofía de la historia y sobre algunas tendencias actuales en filosofía. Sin embargo, resulta difícil resumir cada ponencia en este espacio, y más aún, retomar las discusiones que éstas generaron, pero comentaré brevemente las dos ponencias de la mesa que me tocó moderar de Filosofía de la Historia y Filosofía Política.
Una de ellas se tituló “Reflexiones sobre la filosofía de la historia de Luis Villoro” por parte de Miguel Luna a partir de un ensayo de Villoro en la obra “¿Historia para qué?” En él, Villoro aborda la doble dimensión de la historia: una referido a los sucesos pasados y otra que alimenta el pensamiento disruptivo. En ambos casos, la historia no sólo es narración de hechos pasados sino explicación de los mismos, la cual puede ser legitimadora o crítica. En el primer caso, la historia es usada para justificar determinadas instituciones, pero más allá de ello, tiene la indudable función de dotar de identidad y sentido de pertenencia a una comunidad dada. En el segundo caso, la historia es asumida por el pensamiento crítico o disruptivo para dotar de sentido y orientación a la lucha social por transformar el orden social de manera más justa.
La importancia del carácter disruptivo del pensamiento histórico radica en que al tener conciencia de que la historia la hacen los hombres y por ello es posible entenderla, permite asimismo mantener viva la utopía de construir una comunidad sustentada en la razón o como el mismo Villoro dice, “una comunidad posible de entes racionales”.
En este sentido, la historia es maestra de la vida porque permite entender el presente, o desde éste, entender el pasado, así como pensar el futuro construyendo un horizonte de sentido orientado a la buena vida, es decir, a la felicidad de todos. La memoria histórica nos permite reconocernos en lo que somos (y esto vale también para nuestras historias personales o privadas), pues si no tuviéramos memoria de nuestro pasado, no podríamos comprender quiénes somos o qué podríamos llegar a ser.
Esta reflexión de Villoro no aborda sin embargo plenamente el problema de la objetividad (cientificidad) del conocimiento histórico o el problema de los juicios de hechos y los juicios de valor, tema que comenté es su momento, es abordado satisfactoriamente por el filósofo polaco Adam Schaff en su obra “Historia y verdad”.
La otra ponencia correspondió a Nidia Navarro quien abordó el tema de la transformación de la política en biopolítica a partir de las tesis de Michel Foucault y Giorgio Agamben. La exposición partió de su interpretación personal de la política, seguida de una visión histórica de la misma desde los griegos hasta la modernidad, para pasar de ahí a su transformación en biopolítica en Foucault primero y Agamben después, para desembocar de la mano de este último, al análisis de Noam Chomsky sobre la manipulación mediática que ejerce el Poder sobre la gente para que asuman como interés común lo que en realidad es el interés de unos cuantos, tratando finalmente de vincular y significar las tesis de Agamben y Chomsky con nuestra propia circunstancia.
Creo que esta ponencia de Nidia podría dar lugar a una investigación de largo aliento porque en ella se dibuja el fortalecimiento del Estado sobre la sociedad civil, pues desde el Leviatán de Hobbes hasta la actualidad en un contexto de globalización bajo la égida del neoliberalismo, el Estado mantiene un control más férreo sobre las personas -no obstante la ilusión de vivir bajo la democracia- a la manera de los señores feudales de horca y cuchillo que disponían de las vidas de sus súbditos arbitrariamente. En este sentido, resultaría útil como comenté durante esta mesa, revisar la tesis de Marcuse en “El hombre unidimensional” (1967) donde sostiene sin titubeos la naturaleza totalitaria de la sociedad estadounidense donde la opresión funciona subrepticiamente porque la población confunde la libertad con el confort y por la efectividad de la manipulación mediática.
La intensa jornada concluyó con un panel sobre la relación entre filosofía y ciencia que se realizó por un grupo de profesores y estudiantes para cubrir la conferencia que estaba programada con ese mismo tema con la Dra. Yolanda Cadenas, que se tuvo que retirar de último minuto por problemas de salud. La charla colectiva resultó interesante porque se tocaron muchos temas alrededor de esta relación y se propició una gran participación no sólo de los panelistas sino también de algunos asistentes.
Para concluir no me queda sino reconocer los esfuerzos de los organizadores de esta actividad, a los estudiantes Jonathan Ochoa y Arturo Escobedo y a mis jóvenes colegas los maestros Cecilia Licea, Pedro García y Adrián González. También hago extensivo mi reconocimiento a los estudiantes y egresados que se dieron cita al Aula Magna del edificio de Ciencias Sociales y Humanidades y mantuvieron su asistencia e interés durante todo el día que duro esta intensa jornada de reflexión filosófica. También es justo agradecer a Coffe Time por su apoyo incondicional a esta actividad obsequiándonos un delicioso café colombiano y unas ricas galletas.
domingo, 8 de mayo de 2011
Ricardo Luque - Jornadas de marchas por la paz en Tepic
Jornada de marchas por la paz en Tepic
César Ricardo Luque Santana
Esta primera semana de mayo en Tepic estuvo un tanto agitada por las manifestaciones de protesta, particularmente las que se gestaron por el problema de la violencia criminal y a favor de la paz, además de otras manifestaciones derivadas de conflictos sociales diversos que han provocado plantones reiterados en diversos puntos de la ciudad. En este caso, me referiré sólo a las primeras.
La primera manifestación de inconformidad corrió a cargo de un nutrido grupo de estudiantes del área de ciencias sociales y humanidades de la Universidad Autónoma de Nayarit, impulsada por el asesinato de un estudiante de Ciencia Política de esta institución acaecido durante la semana de pascua. En esta movilización que se dio el miércoles 4 de mayo por la tarde, se realizó una marcha desde la explanada de Rectoría de la UAN hasta la plaza principal, haciendo una parada frente del Palacio de Gobierno. En cada uno de estos puntos se dejó una ofrenda floral en memoria del estudiante Carlos Talamantes. Huelga decir que un grupo de profesores universitarios acompañaron a los estudiantes en este acto de homenaje al joven Carlos pero también de reclamo a las autoridades por tratarse de una víctima inocente más de esta espiral de violencia que sigue enrareciendo cada vez más el entorno social y enardeciendo a la ciudadanía.
Por cierto que la parada momentánea que se hizo en la plaza del bicentenario (frente a Palacio de Gobierno) coincidió con un plantón que hizo un pequeño grupo de vecinos de la colonia 2 de Agosto, quienes protestaban por el secuestro de una maestra de la escuela primaria de ese lugar, plagio que realizó un comando armado delante de alumnos, padres de familia y maestros, quienes en esos momentos se disponía a entrar a clases y que desde luego no pudieron impedirlo. Sobre este mismo caso, una comisión de maestros y vecinos de dicha colonia fueron recibidos en la secretaría de gobernación para escuchar su reclamo. Se supo después a través de “posteos” en algunos sitios de Internet, que la maestra fue liberada el fin de semana, aunque no se sabe si se pagó rescate ni hay más detalles al respecto, pues existe un posicionamiento de la mayoría de prensa local de no abordar este tipo de delito para cuidar la integridad de las víctimas, aunque la información de otro tipo de delitos ligados al crimen organizado suelen ser también muy escuetos y ambiguos. Por esos mismos días, amanecieron ejecutados tres personas en Ciudad Industrial que a decir de algunos medios impresos, eran secuestradores. Luego fue encontrado otro asesinado más en el puente Los Lobos que estos mismos medios aseguran que era un extorsionador, sin ofrecer nunca pruebas de ambos casos, lo que hace suponer que se trata de ejecuciones extrajudiciales.
Otra marcha más al día siguiente la protagonizaron un grupo de estudiantes de la Unidad Académica de Odontología de nuestra Alma Mater en apoyo de un joven estudiante de dicha escuela que fue levantado en la calle por un grupo de sicarios. Al parecer, los padres de este joven acudieron a su escuela a solicitar a esa comunidad universitaria la solidaridad para encontrar a su hijo, encontrando una respuesta positiva sin dilación. Las acciones realizadas principalmente por los estudiantes de esta escuela consistió en pegar hojas de papel tamaño carta con la foto del estudiante Guillermo Sillas en muchos lugares del campus universitario y de la ciudad de Tepic, además de que salieron a las calles a protestar de manera espontánea y al parecer organizaron también una misa para pedir que Guillermo volviera sano y salvo. La rápida movilización de estos chicos así como sus plegarias, rindieron buenos frutos porque al día siguiente apareció vivo Guillermo por el rumbo de Ahuacatlán, aunque se dice que lo dejaron muy golpeado. La información sobre este suceso como en todos los demás tiene el mismo común denominador de precariedad, de manera que lo poco que a veces se logra saber son por los post que aparecen en determinados sitios de Internet.
Finalmente, el domingo 8 de este mes se realizó una marcha por la paz en el marco de la movilización nacional que convocó por segunda ocasión el poeta Javier Sicilia. El punto de partida fue el La Cruz del Zacate para de ahí dirigirse directamente por la avenida México hasta la plaza principal de Tepic, haciendo una parada previa frente al Palacio de Gobierno donde se cantó el himno nacional, aunque paradójicamente nuestro himno tiene una letra muy belicosa. La salida ocurrió faltando 15 minutos para las 11 de la mañana ya que se había convocado a las 10, aunque al parecer hubo otras convocatorias a las 11, lo que probablemente causó confusión.
El carácter fuertemente espontáneo de estas convocatorias se reflejó durante la marcha en una serie de incidentes entre los manifestantes, ya que algunos grupos acudieron con algunas insignias (si bien discretas) de su organización, mientras que otras personas suponían y querían que todos fueran en calidad de ciudadanos diluyéndose con los demás. En ese sentido, hubo algunas fricciones que por fortuna no pasaron a mayores entre un bloque que querían apegarse a la propuesta de Sicilia de hacer una marcha silenciosa, mientras que otros identificados con un partido político estuvieron todo el tiempo gritando consignas contra Ney y Calderón haciéndolos responsables de la situación de inseguridad. Fuera de estos escarceos que repito se deben al carácter espontáneo de la marcha donde no hay una comisión que coordine las acciones, establezca acuerdos mínimos, fijen una posición común, etc., la marcha cumplió su cometido aunque a decir verdad, la participación estuvo por debajo de las expectativas, pues en las redes sociales y los correos electrónicos circularon profusamente las invitaciones para esta actividad, lo cual no se reflejó a la hora de la marcha.
Creo que en lo sucesivo, debería de existir un espacio en Internet que todo mundo conozca para procesar previamente las actividades mínimas que hay que realizar, para lo cual incluso se podría formar una comisión que coordine los esfuerzos, gestione los apoyos necesarios (por ejemplo el apoyo de agentes de tránsito), proponga una agenda, etc. De otra manera estas acciones –loables de suyo- seguirán estando desarticuladas y expuestas a protagonismos estériles.
lunes, 2 de mayo de 2011
Ricardo Luque - Gobernar: ¿para qué y para quién?
Gobernar: ¿para qué y para quién?
César Ricardo Luque Santana
La malograda alianza electoral del PRD con el PAN en Nayarit deja varias enseñanzas que es importante valorar, siendo la más obvia e importante las naturales discrepancias ideológicas que estaban siendo relegadas (que no negadas) momentáneamente en aras de un objetivo común: impedir que el PRI continuara en el gobierno del Estado así como en otros espacios como el poder legislativo y las alcaldías. Se supone además que no obstante las profundas diferencias entre estos institutos políticos, no se pretendía nada más desplazar al PRI del poder, -al menos desde los ciudadanos había esa expectativa- sino que ahora sí se hiciera un gobierno de transición hacia la democracia desmontando todas las prácticas autoritarias, de corrupción e impunidad típicas del priismo, promoviendo asimismo formas de democracia participativa, saneando las instituciones públicas, apoyando a los productores del campo, mejorando la educación, abatiendo los altos índices de criminalidad, etc.
Estos objetivos se lograrían mediante la construcción de un gobierno de coalición de manera que se pudiera implementar un programa de gobierno con base en las propuestas que ésta alianza había planteado a la ciudadanía tanto en la plataforma electoral oficial, como en las propuestas que los entonces precandidatos Martha García y Guadalupe Acosta Naranjo venía haciendo por distintos medios a la gente, aunque a decir verdad, sólo Naranjo venía haciendo propuestas concretas y significativas. La agenda del cambio supondría también mecanismos colegiados de concertación y consenso para darle cumplimiento y rumbo al gobierno del cambio verdadero.
Visto retrospectivamente, las pugnas que se dieron entre ambos personajes por conquistar la candidatura de la alianza durante el proceso de competencia interna, así como el encono entre sus respectivos partidarios, fue subiendo de tono hasta que se llegó lamentablemente a la ruptura, misma que unilateralmente realizó el PAN haciendo a Martha García su candidata. Este hecho se derivó del resultado de la encuesta que definiría la mencionada candidatura, mismo que reveló un empate técnico o virtual pero donde era evidente el crecimiento acelerado y vertiginoso de Naranjo y el estancamiento y ligero retroceso de Martha. Sumado este hecho a que en el convenio se había establecido que la candidatura a gobernador era para el PRD, suena lógico que Naranjo llevará la preferencia por ser un dirigente histórico de éste, además de que indudablemente tiene un perfil político muy superior a la señora Martha.
Por otra parte, no es posible evitar relacionar esta ruptura de alianza electoral en Nayarit entre PAN y PRD a una vendetta de los primeros luego de que el PRD, ante la presión de los lopezobradoristas y de cara a la elección presidencial del próximo año, diera marcha atrás a la alianza que se había estado tejiendo entre ambos en el estado de México. Esta ruptura significó un verdadero descalabro para el PAN porque su continuidad en la presidencia de la república se cifraba en parte en el supuesto debilitamiento que ocasionaría al PRI una derrota en dicho estado porque el eventual candidato a la presidencia de la república del PRI es Enrique Peña Nieto, actual gobernador del estado de México.
Este hecho, aunado al evidente fracaso del gobierno federal panista de Felipe Calderón cuya estigma de usurpador no ha podido diluirse, proyecta un escenario nada halagüeño para las aspiraciones de continuidad de los panistas en la presidencia de la república. Sin embargo, por desgracia el proyecto neoliberal sigue incólume toda vez que el PRI podría regresar al poder presidencial. En efecto, las coincidencias entre panistas y priistas en los asuntos de fondo los han llevado durante décadas a un maridaje evidente manifestado principalmente en alianzas parlamentarias. Sus más recientes acuerdos acerca de una reforma laboral lesiva a los trabajadores y una ley de seguridad que convertiría al Estado fallido en un Estado de excepción (Estado policíaco), son un botón de muestra de dicha afinidad ideológica de derechas. Ciertamente, estos acuerdos fueron pospuestos unilateralmente por el PRI por conveniencias inmediatas, pero quedó claro su interés por aprobarlos.
Por otra parte, el excesivo pragmatismo del PRD y su incapacidad para procesar sus diferencias internas, los llevaron a un desdibujamiento ideológico cuya máxima expresión se manifestó en las recurrentes alianzas electorales con el PAN en diversos puntos del país y/o en la promoción de tránsfugas priistas que fueron hechos gobernadores. En ambos casos, cuando se ha tenido “éxito” mediante estas estrategias, no se ha observado que las victorias sobre el PRI se hayan traducido en formas de gobernar distintas (superiores) generando la sensación de que todos son iguales en la medida en que todos buscan el poder como un mero botín. Esta política errada ha provocado como consecuencia un PRD cada vez más debilitado, desprestigiado, y por ende, cada vez más dependiente de personajes, partidos y circunstancias externas para mantener una presencia política, aunque ésta sea más de puestos que de una forma de gobernar distinta, a despecho por cierto de lo que marcan los principios políticos del PRD en sus documentos básicos donde se hace énfasis en que no se trata de conquistar el poder por el poder mismo, sino para transformar la sociedad con justicia, equidad, democracia, respeto a los derechos humanos, solidaridad, etc. Desde luego, no se trata de apegarse a los principios en detrimento de la eficacia sino de implementar una dialéctica entre éstos y la dosis necesaria de pragmatismo.
En consecuencia, las recientes rupturas electorales entre PAN y PRD en el EdoMex, Coahuila y Nayarit no deben ser dramatizadas excesivamente sino incluso saludadas como un posible principio de rectificación que permita al PRD constituirse como una opción verdadera para los mexicanos con un proyecto propio, contrastante con el proyecto neoliberal que abanderan frenéticamente el PAN y el PRI. Es hora de que el PRD empiece a valerse de sus propias fuerzas y recupere credibilidad construyendo la alternativa de izquierda democrática que millones de ciudadanos anhelan. No se trata pues de obtener el poder por sí mismo sino en función de un proyecto de nación que reclama revertir de manera urgente las prácticas depredadoras del neoliberalismo.
De este modo, si bien es cierto que el voto contra el PRI en Nayarit se va a dividir inevitablemente, no significa necesariamente que el candidato del PRI tenga el camino libre como algunos creen, pues si es cierto que los tres principales candidatos están en el umbral de los tercios, cualquiera puede ganar la gubernatura, aunque muchos electores perciben que Naranjo es el candidato que cuenta con más y mejor experiencia política y capacidad intelectual. Sus gestiones como diputado federal para apoyar a distintos ayuntamientos nayaritas, a los productores del campo, a los jóvenes, entre otros, así como sus propuestas de precampaña, particularmente su compromiso para mejorar sustancialmente la seguridad pública, avalan que representa el mejor perfil para gobernar un Nayarit que el PRI ha sumido en una grave crisis financiera, además de su evidente incompetencia para frenar la ola de delincuencia organizada y común que mantienen asolado a nuestro estado. Del mismo modo, no hay que olvidar que el PAN representa entre otras cosas una traición a las aspiraciones de democracia de los mexicanos al pactar con el PRI la continuidad del régimen, todo en aras de seguir adelante de manera suicida con el modelo neoliberal que es el principal responsable del grave deterioro del tejido social que ahora padecemos.
Para concluir, los electores indecisos que dudan entre Martha y Naranjo pero están convencidos que es necesario derrotar al PRI, tendrán que decidirse por uno de ellos valorando quien es más capaz de gobernar a Nayarit para hacer frente a la crisis financiera, moral y de seguridad que estamos padeciendo. En lo personal, creo que Naranjo tiene la experiencia y capacidad suficiente para asumir el reto de gobernar en condiciones de crisis, mientras que la señora Martha está envuelta en un evidente conflicto de intereses que la hacen inviable. Votar por un rico para gobernar, es como poner a Drácula de gerente del Banco de Sangre.
César Ricardo Luque Santana
La malograda alianza electoral del PRD con el PAN en Nayarit deja varias enseñanzas que es importante valorar, siendo la más obvia e importante las naturales discrepancias ideológicas que estaban siendo relegadas (que no negadas) momentáneamente en aras de un objetivo común: impedir que el PRI continuara en el gobierno del Estado así como en otros espacios como el poder legislativo y las alcaldías. Se supone además que no obstante las profundas diferencias entre estos institutos políticos, no se pretendía nada más desplazar al PRI del poder, -al menos desde los ciudadanos había esa expectativa- sino que ahora sí se hiciera un gobierno de transición hacia la democracia desmontando todas las prácticas autoritarias, de corrupción e impunidad típicas del priismo, promoviendo asimismo formas de democracia participativa, saneando las instituciones públicas, apoyando a los productores del campo, mejorando la educación, abatiendo los altos índices de criminalidad, etc.
Estos objetivos se lograrían mediante la construcción de un gobierno de coalición de manera que se pudiera implementar un programa de gobierno con base en las propuestas que ésta alianza había planteado a la ciudadanía tanto en la plataforma electoral oficial, como en las propuestas que los entonces precandidatos Martha García y Guadalupe Acosta Naranjo venía haciendo por distintos medios a la gente, aunque a decir verdad, sólo Naranjo venía haciendo propuestas concretas y significativas. La agenda del cambio supondría también mecanismos colegiados de concertación y consenso para darle cumplimiento y rumbo al gobierno del cambio verdadero.
Visto retrospectivamente, las pugnas que se dieron entre ambos personajes por conquistar la candidatura de la alianza durante el proceso de competencia interna, así como el encono entre sus respectivos partidarios, fue subiendo de tono hasta que se llegó lamentablemente a la ruptura, misma que unilateralmente realizó el PAN haciendo a Martha García su candidata. Este hecho se derivó del resultado de la encuesta que definiría la mencionada candidatura, mismo que reveló un empate técnico o virtual pero donde era evidente el crecimiento acelerado y vertiginoso de Naranjo y el estancamiento y ligero retroceso de Martha. Sumado este hecho a que en el convenio se había establecido que la candidatura a gobernador era para el PRD, suena lógico que Naranjo llevará la preferencia por ser un dirigente histórico de éste, además de que indudablemente tiene un perfil político muy superior a la señora Martha.
Por otra parte, no es posible evitar relacionar esta ruptura de alianza electoral en Nayarit entre PAN y PRD a una vendetta de los primeros luego de que el PRD, ante la presión de los lopezobradoristas y de cara a la elección presidencial del próximo año, diera marcha atrás a la alianza que se había estado tejiendo entre ambos en el estado de México. Esta ruptura significó un verdadero descalabro para el PAN porque su continuidad en la presidencia de la república se cifraba en parte en el supuesto debilitamiento que ocasionaría al PRI una derrota en dicho estado porque el eventual candidato a la presidencia de la república del PRI es Enrique Peña Nieto, actual gobernador del estado de México.
Este hecho, aunado al evidente fracaso del gobierno federal panista de Felipe Calderón cuya estigma de usurpador no ha podido diluirse, proyecta un escenario nada halagüeño para las aspiraciones de continuidad de los panistas en la presidencia de la república. Sin embargo, por desgracia el proyecto neoliberal sigue incólume toda vez que el PRI podría regresar al poder presidencial. En efecto, las coincidencias entre panistas y priistas en los asuntos de fondo los han llevado durante décadas a un maridaje evidente manifestado principalmente en alianzas parlamentarias. Sus más recientes acuerdos acerca de una reforma laboral lesiva a los trabajadores y una ley de seguridad que convertiría al Estado fallido en un Estado de excepción (Estado policíaco), son un botón de muestra de dicha afinidad ideológica de derechas. Ciertamente, estos acuerdos fueron pospuestos unilateralmente por el PRI por conveniencias inmediatas, pero quedó claro su interés por aprobarlos.
Por otra parte, el excesivo pragmatismo del PRD y su incapacidad para procesar sus diferencias internas, los llevaron a un desdibujamiento ideológico cuya máxima expresión se manifestó en las recurrentes alianzas electorales con el PAN en diversos puntos del país y/o en la promoción de tránsfugas priistas que fueron hechos gobernadores. En ambos casos, cuando se ha tenido “éxito” mediante estas estrategias, no se ha observado que las victorias sobre el PRI se hayan traducido en formas de gobernar distintas (superiores) generando la sensación de que todos son iguales en la medida en que todos buscan el poder como un mero botín. Esta política errada ha provocado como consecuencia un PRD cada vez más debilitado, desprestigiado, y por ende, cada vez más dependiente de personajes, partidos y circunstancias externas para mantener una presencia política, aunque ésta sea más de puestos que de una forma de gobernar distinta, a despecho por cierto de lo que marcan los principios políticos del PRD en sus documentos básicos donde se hace énfasis en que no se trata de conquistar el poder por el poder mismo, sino para transformar la sociedad con justicia, equidad, democracia, respeto a los derechos humanos, solidaridad, etc. Desde luego, no se trata de apegarse a los principios en detrimento de la eficacia sino de implementar una dialéctica entre éstos y la dosis necesaria de pragmatismo.
En consecuencia, las recientes rupturas electorales entre PAN y PRD en el EdoMex, Coahuila y Nayarit no deben ser dramatizadas excesivamente sino incluso saludadas como un posible principio de rectificación que permita al PRD constituirse como una opción verdadera para los mexicanos con un proyecto propio, contrastante con el proyecto neoliberal que abanderan frenéticamente el PAN y el PRI. Es hora de que el PRD empiece a valerse de sus propias fuerzas y recupere credibilidad construyendo la alternativa de izquierda democrática que millones de ciudadanos anhelan. No se trata pues de obtener el poder por sí mismo sino en función de un proyecto de nación que reclama revertir de manera urgente las prácticas depredadoras del neoliberalismo.
De este modo, si bien es cierto que el voto contra el PRI en Nayarit se va a dividir inevitablemente, no significa necesariamente que el candidato del PRI tenga el camino libre como algunos creen, pues si es cierto que los tres principales candidatos están en el umbral de los tercios, cualquiera puede ganar la gubernatura, aunque muchos electores perciben que Naranjo es el candidato que cuenta con más y mejor experiencia política y capacidad intelectual. Sus gestiones como diputado federal para apoyar a distintos ayuntamientos nayaritas, a los productores del campo, a los jóvenes, entre otros, así como sus propuestas de precampaña, particularmente su compromiso para mejorar sustancialmente la seguridad pública, avalan que representa el mejor perfil para gobernar un Nayarit que el PRI ha sumido en una grave crisis financiera, además de su evidente incompetencia para frenar la ola de delincuencia organizada y común que mantienen asolado a nuestro estado. Del mismo modo, no hay que olvidar que el PAN representa entre otras cosas una traición a las aspiraciones de democracia de los mexicanos al pactar con el PRI la continuidad del régimen, todo en aras de seguir adelante de manera suicida con el modelo neoliberal que es el principal responsable del grave deterioro del tejido social que ahora padecemos.
Para concluir, los electores indecisos que dudan entre Martha y Naranjo pero están convencidos que es necesario derrotar al PRI, tendrán que decidirse por uno de ellos valorando quien es más capaz de gobernar a Nayarit para hacer frente a la crisis financiera, moral y de seguridad que estamos padeciendo. En lo personal, creo que Naranjo tiene la experiencia y capacidad suficiente para asumir el reto de gobernar en condiciones de crisis, mientras que la señora Martha está envuelta en un evidente conflicto de intereses que la hacen inviable. Votar por un rico para gobernar, es como poner a Drácula de gerente del Banco de Sangre.
domingo, 17 de abril de 2011
Ricardo Luque - Del dislate de Fox al de Calderón
Del dislate de Fox al de Calderón
César Ricardo Luque Santana
Cuando a Vicente Fox lo cuestionó un reportero por su pasividad ante el problema suscitado en el cerro “El Chiquihuite” donde un grupo de pistoleros al servicio de Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, desalojó por la fuerza (con lujo de violencia) al personal del Canal 40 para apropiarse de sus instalaciones, incurriendo en una forma ilegal de resolver un conflicto, el entonces presidente de México contestó contrariado con otra pregunta: “¿y yo por qué?”, lo que causó entre risas y desconcierto porque las señales de los medios de comunicación, no obstante su condición de consorcios privados de algunos de ellos, son concesiones del Estado y por ende tienen un carácter público, sin contar con que la violencia ejercida entre particulares es violatoria de la ley por aquello de que nadie puede hacerse justicia por su propia mano, amén de que el Estado es el depositario de la violencia legal.
De modo semejante actuó recientemente Felipe Calderón al sostener sin rubor que ante la creciente inseguridad pública e incontrolable violencia, había que reclamarles a los criminales y no al gobierno por esa grave situación porque según él, las autoridades lo están combatiendo para restaurar la seguridad, ofreciendo con ello una visión maniquea de buenos y malos que no corresponde plenamente a la realidad. Por cierto, esta postura coincidió con la declaración que en el mismo sentido hiciera un día antes la jerarquía católica mexicana a través de su semanario “Desde la Fe”.
El disparate de Calderón como anteriormente el de Fox, obedecen a la misma mentalidad de quienes no se asumen en la práctica como presidentes de una nación sino como gerentes de los grandes empresarios. Esta mentalidad y actitud es acorde con la tendencia del Estado neoliberal de claudicar de las obligaciones que le dan razón de ser desde su origen, de manera que no es casual que personajes como Fox y Calderón se asuman como administradores de una élite económica y no como gobernantes de un país. Su empecinamiento en favorecer a toda costa los negocios privados de unos cuantos capitalistas en detrimento del bienestar de la mayoría de población, ha provocado un deterioro constante de las condiciones de vida de la mayoría de la población. Este paulatino empobrecimiento de la mayoría de los mexicanos y el envilecimiento de las relaciones sociales y políticas, se ha dado a través de una serie de modificaciones legales orientadas a escamotear muchos derechos sociales, sin olvidar los recurrentes abusos de poder para despojar a la nación de sus empresas y sus riquezas naturales.
Esta política de depredación ha traído como consecuencia un deterioro del tejido social, generando con ello las condiciones propicias para el auge de las actividades criminales, sin que ello signifique que ser pobre equivalga a ser delincuente o proto-delincuente, como quieren hacer ver mañosamente ciertos “analistas” ladeados a los poderosos quienes esgrimen esta falacia para descalificar a quienes cuestionan al modelo neoliberal como el principal causante del caos social que se expresa en un Estado fallido. No obstante esta lectura tramposa, es evidente que la alta marginación social expresada en una deficiente escolaridad y una ausencia significativa de oportunidades de trabajos decorosamente remunerados y sobre todo relativamente estables para dar certidumbre a las familias para construir un patrimonio elemental, contribuye de manera negativa a generar un entorno favorable a las actividades delictivas. Desde luego que hay muchos otros factores que también inciden en esta problemática por lo que resulta obvio que su solución no se reduce a medidas meramente punitivas.
La mencionada postura de Felipe Calderón lo deja además ver muy mal como licenciado en derecho, pues por ser esa su formación profesional, debería entender que la obligación de garantizar la paz social y la tranquilidad pública le corresponde al Estado y por consecuencia el reclamo ciudadano está bien dirigido. En este tenor, había comentado en mi entrega anterior, que el reclamo de la sociedad a sus autoridades por su ineficiencia es legítimo por dos sencillas razones: la primera porque en efecto el contrato social es con el Estado y no con los criminales, pues es a esta entidad la que los contribuyentes pagan sus impuestos; y segundo, porque no hay una línea divisoria nítida entre buenos (presuntamente el gobierno) y malos (los sicarios), pues hay pruebas sobradas del contubernio entre ambos. Por eso también se insinúa que dicha ineptitud del Estado no es natural sino deliberada, pues la impunidad, que es el aliciente del crimen, no se explica sino por la existencia de la corrupción oficial.
Cabría también agregar que Felipe Calderón abrió la caja de pandora más como un intento de legitimarse luego del fraude electoral, que como un propósito sano de proteger al país del flagelo de la delincuencia, particularmente de la que emana de la industria del narcotráfico que es la más lacerante para la sociedad. Asimismo, cabe interpretar que su maniqueísmo pretende ocultar a la otra delincuencia, la de cuello blanco, tanto de altos empresarios como de prominentes miembros de la clase política, pues en el caso de los primeros, no sólo se han beneficiado fraudulentamente del dinero público, sino que han sido y son en gran medida artífices del caos estamos padeciendo por su insaciable voracidad, cuyo beneficios se deben sin duda precisamente al desmantelamiento del Estado llevado a cabo fanáticamente por la derecha neoliberal panista y priista, dejando al mismo tiempo a los ciudadanos en una situación de precariedad e indefensión. En cuanto a los segundos, es conocido el enriquecimiento ilícito de muchos de ellos al amparo del poder. De este modo, este maridaje entre gobernantes y otros “representantes populares” con los grandes empresarios, ha llevado inexorablemente a un conflicto de intereses que no sólo ha hundido al país en una grave crisis social, sino que también ha adulterado a la democracia.
Asimismo, cabe sospechar que ambos son también cómplices de los narcotraficantes cuya derrama económica anual según investigadores del Colegio de la Frontera Norte, frisa en los 30 mil millones de dólares anuales, mismos que en gran medida se insertan luego en la economía legal a través desde luego de importantes banqueros, prominentes empresarios y con la complacencia del Estado que se supone tiene las herramientas para detectar el lavado de dinero en grandes cantidades.
La errónea estrategia de Calderón contra el crimen organizado ha sido reiterada hasta la saciedad por muchos analistas y políticos críticos a su gobierno. En esencia, no se le reprocha que combata a la delincuencia en todas sus modalidades y niveles, sino que no lo haga con eficacia ni en todos los casos, además de que se empecine en sostener una sóla vía que es el uso de la fuerza. Sin embargo, hay que entender que una verdadera rectificación implica abandonar el dogma neoliberal rectificando el papel del Estado, sin que ello signifique volver al paternalismo de corte corporativo altamente ineficiente y corrupto que caracterizó a los gobiernos priistas, sino que es necesario construir un Estado solidario que pueda resarcir las condiciones de vida de la gente sin menoscabo de las libertades civiles sino incluso potenciándolas. Esta tarea de recuperar la tranquilidad social y la confianza del pueblo en sus instituciones le corresponde a la izquierda para lo cual es necesario que ésta sea congruente en la práctica con sus principios, pues de otro modo no podrá constituirse como una alternativa deseable y válida para el pueblo.
César Ricardo Luque Santana
Cuando a Vicente Fox lo cuestionó un reportero por su pasividad ante el problema suscitado en el cerro “El Chiquihuite” donde un grupo de pistoleros al servicio de Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, desalojó por la fuerza (con lujo de violencia) al personal del Canal 40 para apropiarse de sus instalaciones, incurriendo en una forma ilegal de resolver un conflicto, el entonces presidente de México contestó contrariado con otra pregunta: “¿y yo por qué?”, lo que causó entre risas y desconcierto porque las señales de los medios de comunicación, no obstante su condición de consorcios privados de algunos de ellos, son concesiones del Estado y por ende tienen un carácter público, sin contar con que la violencia ejercida entre particulares es violatoria de la ley por aquello de que nadie puede hacerse justicia por su propia mano, amén de que el Estado es el depositario de la violencia legal.
De modo semejante actuó recientemente Felipe Calderón al sostener sin rubor que ante la creciente inseguridad pública e incontrolable violencia, había que reclamarles a los criminales y no al gobierno por esa grave situación porque según él, las autoridades lo están combatiendo para restaurar la seguridad, ofreciendo con ello una visión maniquea de buenos y malos que no corresponde plenamente a la realidad. Por cierto, esta postura coincidió con la declaración que en el mismo sentido hiciera un día antes la jerarquía católica mexicana a través de su semanario “Desde la Fe”.
El disparate de Calderón como anteriormente el de Fox, obedecen a la misma mentalidad de quienes no se asumen en la práctica como presidentes de una nación sino como gerentes de los grandes empresarios. Esta mentalidad y actitud es acorde con la tendencia del Estado neoliberal de claudicar de las obligaciones que le dan razón de ser desde su origen, de manera que no es casual que personajes como Fox y Calderón se asuman como administradores de una élite económica y no como gobernantes de un país. Su empecinamiento en favorecer a toda costa los negocios privados de unos cuantos capitalistas en detrimento del bienestar de la mayoría de población, ha provocado un deterioro constante de las condiciones de vida de la mayoría de la población. Este paulatino empobrecimiento de la mayoría de los mexicanos y el envilecimiento de las relaciones sociales y políticas, se ha dado a través de una serie de modificaciones legales orientadas a escamotear muchos derechos sociales, sin olvidar los recurrentes abusos de poder para despojar a la nación de sus empresas y sus riquezas naturales.
Esta política de depredación ha traído como consecuencia un deterioro del tejido social, generando con ello las condiciones propicias para el auge de las actividades criminales, sin que ello signifique que ser pobre equivalga a ser delincuente o proto-delincuente, como quieren hacer ver mañosamente ciertos “analistas” ladeados a los poderosos quienes esgrimen esta falacia para descalificar a quienes cuestionan al modelo neoliberal como el principal causante del caos social que se expresa en un Estado fallido. No obstante esta lectura tramposa, es evidente que la alta marginación social expresada en una deficiente escolaridad y una ausencia significativa de oportunidades de trabajos decorosamente remunerados y sobre todo relativamente estables para dar certidumbre a las familias para construir un patrimonio elemental, contribuye de manera negativa a generar un entorno favorable a las actividades delictivas. Desde luego que hay muchos otros factores que también inciden en esta problemática por lo que resulta obvio que su solución no se reduce a medidas meramente punitivas.
La mencionada postura de Felipe Calderón lo deja además ver muy mal como licenciado en derecho, pues por ser esa su formación profesional, debería entender que la obligación de garantizar la paz social y la tranquilidad pública le corresponde al Estado y por consecuencia el reclamo ciudadano está bien dirigido. En este tenor, había comentado en mi entrega anterior, que el reclamo de la sociedad a sus autoridades por su ineficiencia es legítimo por dos sencillas razones: la primera porque en efecto el contrato social es con el Estado y no con los criminales, pues es a esta entidad la que los contribuyentes pagan sus impuestos; y segundo, porque no hay una línea divisoria nítida entre buenos (presuntamente el gobierno) y malos (los sicarios), pues hay pruebas sobradas del contubernio entre ambos. Por eso también se insinúa que dicha ineptitud del Estado no es natural sino deliberada, pues la impunidad, que es el aliciente del crimen, no se explica sino por la existencia de la corrupción oficial.
Cabría también agregar que Felipe Calderón abrió la caja de pandora más como un intento de legitimarse luego del fraude electoral, que como un propósito sano de proteger al país del flagelo de la delincuencia, particularmente de la que emana de la industria del narcotráfico que es la más lacerante para la sociedad. Asimismo, cabe interpretar que su maniqueísmo pretende ocultar a la otra delincuencia, la de cuello blanco, tanto de altos empresarios como de prominentes miembros de la clase política, pues en el caso de los primeros, no sólo se han beneficiado fraudulentamente del dinero público, sino que han sido y son en gran medida artífices del caos estamos padeciendo por su insaciable voracidad, cuyo beneficios se deben sin duda precisamente al desmantelamiento del Estado llevado a cabo fanáticamente por la derecha neoliberal panista y priista, dejando al mismo tiempo a los ciudadanos en una situación de precariedad e indefensión. En cuanto a los segundos, es conocido el enriquecimiento ilícito de muchos de ellos al amparo del poder. De este modo, este maridaje entre gobernantes y otros “representantes populares” con los grandes empresarios, ha llevado inexorablemente a un conflicto de intereses que no sólo ha hundido al país en una grave crisis social, sino que también ha adulterado a la democracia.
Asimismo, cabe sospechar que ambos son también cómplices de los narcotraficantes cuya derrama económica anual según investigadores del Colegio de la Frontera Norte, frisa en los 30 mil millones de dólares anuales, mismos que en gran medida se insertan luego en la economía legal a través desde luego de importantes banqueros, prominentes empresarios y con la complacencia del Estado que se supone tiene las herramientas para detectar el lavado de dinero en grandes cantidades.
La errónea estrategia de Calderón contra el crimen organizado ha sido reiterada hasta la saciedad por muchos analistas y políticos críticos a su gobierno. En esencia, no se le reprocha que combata a la delincuencia en todas sus modalidades y niveles, sino que no lo haga con eficacia ni en todos los casos, además de que se empecine en sostener una sóla vía que es el uso de la fuerza. Sin embargo, hay que entender que una verdadera rectificación implica abandonar el dogma neoliberal rectificando el papel del Estado, sin que ello signifique volver al paternalismo de corte corporativo altamente ineficiente y corrupto que caracterizó a los gobiernos priistas, sino que es necesario construir un Estado solidario que pueda resarcir las condiciones de vida de la gente sin menoscabo de las libertades civiles sino incluso potenciándolas. Esta tarea de recuperar la tranquilidad social y la confianza del pueblo en sus instituciones le corresponde a la izquierda para lo cual es necesario que ésta sea congruente en la práctica con sus principios, pues de otro modo no podrá constituirse como una alternativa deseable y válida para el pueblo.
martes, 12 de abril de 2011
Ricardo Luque - La violencia criminal, el Estado fallido y la movilización social

La violencia criminal, el Estado fallido y la movilización social
César Ricardo Luque Santana
El pasado miércoles 6 de abril se realizó en tres decenas de ciudades de México y el mundo, sendas movilizaciones sociales para protestar por la escalada de violencia que se padece en nuestro país y que ha provocado la muerte de 40 mil personas en 4 años, miles de ellas víctimas inocentes que han muerto por fuego cruzado entre las bandas criminales entre sí, o entre alguna de éstas y las fuerzas del orden, o por confusiones, etc. Dicha jornada de protesta fue impulsada por el poeta y escritor Javier Sicilia, cuyo hijo Juan fue asesinado en Morelos junto con otros jóvenes amigos de él, siendo primero levantados por un grupo de sicarios, luego torturados y finalmente asesinados. Lo peor de todo es que se cree que hay militares en activo y retirados detrás de ese crimen, lo que confirmaría la sospecha respecto a los lazos de complicidad que algunas instituciones públicas mantienen con grupos de la delincuencia organizada, hecho de suyo gravísimo porque confirma la existencia de una Estado fallido y por ende de una enorme situación de indefensión de la ciudadanía.
Los constantes hechos de violencia en distintos lugares del país, los asesinatos masivos, los descubrimientos de entierros clandestinos con decenas de víctimas -muchas de ellas inocentes-, las proliferación de secuestros, extorsiones, robos de vehículos, las espeluznantes ejecuciones de personas supuestamente vinculadas a algún grupo criminal, entre otros horrores, así como las inocultables señales de impotencia y claudicación del Estado ante el creciente problema de inseguridad pública, son elementos desalentadores porque evidentemente nadie está a salvo de ser ultrajado, robado o asesinado.
La carta que Javier Sicilia publicó previamente a la mencionada marcha y que sirvió como exposición de motivos para la movilización de ciento de miles de ciudadanos de distintas latitudes de México y el mundo, refiere sin ambages la descomposición de las instituciones públicas y la carencia total de límites morales de los maleantes sintetizadas en una expresión muy mexicana: “¡estamos hasta la madre!”. De los primeros por su evidente incapacidad para garantizar la paz y tranquilidad de los ciudadanos, incapacidad que seguramente no es gratuita sino provocada por la corrupción; de los segundos por sus acciones de bestialidad intolerables en una sociedad civilizada. El resultado del contubernio entre autoridades y maleantes es doblemente negativo: les permite a éstos últimos gozar de una relativa impunidad al mismo tiempo que deja a los ciudadanos-contribuyentes en la indefensión.
En efecto, las muestras de crueldad de los sicarios hacia sus víctimas son altamente repugnantes, mientras que la ineptitud deliberada o no de las autoridades es irritante. Sin embargo, contra la postura del Semanario “Desde la Fe” de la Arquidiócesis de México donde señalan que la sociedad debe reclamar a los criminales “y no a quienes luchan contra ese flagelo social”, considero que esta postura es equivocada porque por un lado presuponen una línea de demarcación pura entre buenos y malos la cual no existe, ignorando evidentes hechos de complicidad entre ambos, además de que resulta más reprobable la incompetencia de las autoridades encargadas de combatir el crimen porque el contrato social de los ciudadanos es con ellos y no con los criminales: cuántas veces nos hemos enterado de que las policías no responden a las llamadas de auxilio o llegan demasiado tarde, o que las denuncias ciudadanas se convierten en sentencia de muerta para quien se atreve a ponerlas porque a veces existe una clara colusión de intereses entre delincuentes y autoridades (que fue justamente lo que pasó con los chicos de Morelos donde uno de ellos hizo una denuncia a la zona militar y el precio que pagó fue perder la vida junto con sus amigos), o que algún vehículo que se usó en una balacera estaba supuestamente en “resguardo” en las instalaciones de la policía y nadie informa cómo salió de ahí ni quienes lo permitieron, o en los hechos más recientes en Tepic donde algunos policías se dedica a la rapiña de los vehículos que abandonan los sicarios en vez de resguardar la escena del crimen siguiendo los protocolos de rigor. Resulta imposible creer que esa ineptitud no sea deliberada y por tanto auspiciada o al menos tolerada por altos mandos civiles y policiacos.
Ante este panorama de terror e ineficiencia, cientos de miles de persona salieron a las calles a manifestar su hartazgo contra esta guerra insensata que desató Felipe Calderón cuyo saldo en muertes y atrocidades es desproporcionado para una sociedad que se supone vive en tiempos de paz. Asimismo, como bien lo señala Javier Sicilia en su carta abierta, esta descomposición no es espontánea sino tiene que ver con el modelo neoliberal que al ser altamente excluyente, incuba fenómenos antisociales.
La referencia parafraseada de Sicilia a unos versos de Bertolt Brecht cuando se instaló el horror del nazismo en Alemania no puede ser más oportuno: “Un día vinieron por los negros y no dije nada; otro día vinieron por los judíos y no dije nada; un día llegaron por mí (o por un hijo mío) y no tuve nada que decir”. Por eso es necesario romper la modorra ciudadana y empezar a actuar de un modo u otro, es decir, saliendo a las calles, levantando nuestra voz para exigir que los responsables de las instituciones cumplan con las leyes, fijándonos a quién le damos nuestro voto, etc.
La marcha realizada en Tepic el miércoles 6 de abril pasó desapercibida porque apenas éramos unas 30 personas, la mayoría por cierto jóvenes adolescentes y sobre todo mujeres. En lo personal, me dio mucho orgullo haber compartido con ellos esta actividad porque por desgracia otros jóvenes encuentran una fascinación enfermiza por la violencia criminal, producto por un lado de la exclusión social que limita las oportunidades de educación y empleo a muchos jóvenes, y por otro lado, debido a la manipulación mediática que fomenta un culto al estilo de vida de los narcotraficantes a través de cierto tipo de canciones que exalta ese modo de vida. La “justificación” que esgrimen quienes producen este tipo de música es que ellos sólo se limitan a reflejar una realidad donde prevalece la violencia, pero en realidad hacen abiertamente apología del delito. Ahora bien, la comprensión a esta descomposición social no está en señalar en abstracto una ausencia de valores como hacen los políticos de derechas del PRI y el PAN, ni tampoco en creer que las conferencias de motivadores y los cursos de superación personal o de desarrollo humano son la respuesta a dicho problema, sino que es necesario que el Estado cumpla con sus obligaciones de hacer prevalecer la paz pública y de garantizar la tranquilidad de los ciudadanos, lo cual no se reduce al uso de la fuerza ni a medidas punitivas sino que además de ello debe generar mejores condiciones materiales y espirituales de vida para la población.
Pero mientras estas muestras de civismo las ofrecían un puñado de jóvenes muchos de los cuales no alcanzan todavía “la mayoría de edad”, nuestro gobernador Ney González tuvo la puntada de traer una virgen “milagrera” de Medjugorje situada en esa aldea en la ex Yugoslavia. En su espacio en Facebook, Ney González no tuvo empacho en declararse incompetente ante el problema de la inseguridad y por ello viajó hasta Bosnia-Hersegovina con recursos públicos para traer al mencionado fetiche. La actitud de Ney González no sólo es grotesca, frívola y cínica, sino violatoria de la Constitución que establece que somos un país de carácter laico. Realmente estos desplantes de falsa espiritualidad no son nuevos en él, pues no sólo es dado a que su mano derecha si sepa lo que hace su mano izquierda, sino que en diversas ocasiones ha incurrido en peculado utilizando ilegalmente los recursos públicos para favorecer a la religión católica en un claro agravio a todos los ciudadanos (en especial a los de otras confesiones), actuando como si existiera una religión de Estado.
Así las cosas, resulta indignante ver como los políticos se echan la bolita entre sí para eximirse de su responsabilidad sin el menor recato. El gobierno federal culpa los gobiernos estatales y éstos a aquel o también se culpa a los antecesores. Ahora bien, no se trata en modo alguno de que este vacío que dejan las autoridades se llenado por los ciudadanos porque ello ni es posible ni es deseable, pero si es importante que nos manifestamos para obligar al Estado a cumplir con sus obligaciones. ¿No solía decir Ney González, que cada quien debe hacer lo que lo corresponde? ¿Dónde están entonces sus resultados en la materia? No creo que el gobernador sea tan santurrón como pretende hacerle creer a los incautos porque seguramente no cambiaría sus escoltas por estampitas de la virgen ¿o sí?
domingo, 3 de abril de 2011
Ricardo Luque - Los Ayala de Jesús Carranza

Los Ayala de Jesús Carranza
César Ricardo Luque Santana
Agradezco a Jesús Carranza Díaz el haberme invitado a comentar su más reciente libro titulado: “Playa Los Ayala. Memorias de mi pueblo”. A continuación compartiré con mis lectores algunas de las palabras que dije en mi intervención en la presentación del mencionado libro la tarde-noche del 1 de abril en el patio central del Museo Regional de Tepic, donde participó también el periodista Rogelio Zúñiga.
Dividí mi participación en dos partes, una dedicada al autor del libro y la otra a la obra en sí. Respecto al autor ofrezco un perfil breve para quienes no lo conocen todavía. Su nombre es Jesús Carranza y es un joven abogado y catedrático de la Universidad del Alica así como un escritor en ciernes que ha acumulado en su haber tres obras publicadas, entre ellas una referida a la musa (Albina Luna) que inspiró “El son de la negra”, una pieza musical que identifica a nuestro país en el mundo y que fue creada por músicos Nayaritas (Los hermanos Lomelí de Santiago Ixcuintla), misma que comenzó como un reportaje periodístico, y que también tuve la fortuna de comentar. El libro de “Los Ayala” es su cuarta publicación y nos dice que tiene terminadas una serie de investigaciones más que seguramente pronto habrá de publicar para seguir con su fecunda carrera de escritor. Huelga añadir que a Jesús Carranza lo conocí cuando ambos fuimos servidores públicos en el gobierno de don Tino Ávila de tan grata memoria, entonces él estudiaba leyes y laboraba como secretario particular del Secretario del Ayuntamiento, licenciado Gilberto Miramontes Correa.
Jesús Carranza es ante todo producto de la cultura del esfuerzo, es alguien que se ha ido ganando un nombre con base en su perseverancia y sus capacidades. Sus conquistas personales como académico y escritor se deben un trabajo asiduo, a su actitud propositiva, responsable y eficiente. Los apoyos que ha ganado con el tiempo y que hoy se reflejan en los patrocinios que logró para publicar este pequeño texto, se deben a las cualidades ya mencionadas que hacen que quien lo conozca confíe en él y lo aprecie. En ese mismo sentido, Jesús ha logrado hacer buenas amistades en todos los lugares que el estudio y el trabajo lo ha llevado, desde sus años mozos en la playa Los Ayala donde empezó muy temprano a trabajar como mesero, lugar en donde lo conoció un hombre culto, el licenciado Víctor Pineda, quien con ojo clínico le vio cualidades intelectuales conminándolo a emigrar a Tepic a continuar sus estudios superiores, consejo que acató y que le ha permitido superarse más allá de conquistar un profesión, hecho en sí encomiable en un país donde muy pocos mexicanos lograr un título universitario.
De esta manera se ha ido forjando la personalidad de Jesús Carranza, conciliando el estudio con el trabajo, luchando para salir adelante, aferrándose a sus convicciones, tocando puertas, demostrando con hechos su valía, ganándose el respeto y la amistad de todos los que los han tratado en el medio académico y los distintos lugares donde ha trabajado. La asistencia a la presentación de su libro de una buena cantidad de personas entre amigos, alumnos, ex alumnos, colegas y otros de Jesús Carranza, así como sus muestras de cariño y compañerismo hacia su persona, son una prueba palpable de lo que ha sembrado con su noble conducta.
En cuanto a su más reciente obra, un opúsculo conciso, claro y ameno donde el objetivo de dar a conocer el pasado y presente de esa bella y joven localidad constituida en un atractivo paraíso turístico, es logrado satisfactoriamente, si bien al principio de su relato le falta precisar algunas afirmaciones como cuando comenta una de las versiones sobre el origen del nombre del lugar “Los Ayala” en alusión a unos supuestos “bandidos que azotaron la zona en la época del cacicazgo” (p. 8), quedando en el aire la fecha o a qué cacicazgo se refiere, así como un error de omisión de palabras en la siguiente página que deja una frase sintácticamente dañada. Fuera de esos leves errores, el libro cumple su propósito dándonos una descripción integral de ese pequeño destino turístico (1 kilómetro de litoral) que cuenta con la infraestructura necesaria de hospedajes y restaurantes para disfrutar el mar, la playa, sus comidas típicas y sus paseos; en contraste con otras playas de esa misma región que son por desgracia inaccesibles al gran público, ya sea porque están enteramente privatizados o porque son muy caros. Los Ayala en cambio, mantiene su carácter popular y la calidez de su población, situación que hace a uno sentirse cómodo y afortunado.
Por lo que nos relata Jesús en su libro, Los Ayala es un lugar que evidentemente ha prosperado pero que no obstante ello conserva ese sabor de pueblo con sus historias y leyendas que le dan una identidad propia. Esto queda de manifiesto cuando el autor da voz a sus habitantes quienes mediante sus testimonios nos transmiten el alma de su pueblo al contarnos sus vidas que sin duda están ligadas a su comunidad, así como de sus leyendas mantenidas en la memoria popular. Las imágenes que acompañan al documento, así como su gastronomía y expresiones culturales, nos permiten un redescubrimiento de un hermoso lugar de nuestras tierras que sin duda es una interesante alternativa de esparcimiento, tanto para quienes somos de Tepic como para visitantes de otros estados, principalmente de quienes viene del vecino estado de Jalisco y localidades aledañas.
Por último debo extender mi reconocimiento a los patrocinadores que apoyaron esta obra de Jesús Carranza porque demostraron no sólo su compromiso con la cultura sino también en la necesidad de dar difusión a destinos turísticos como Los Ayala con lo cual nos beneficiamos todos. Dichos patrocinadores son: Universidad del Alica (campus Tepic), Villas Morena, Bungalows Las Iguanas, Vikingo Real State, Club Filatélico de Nayarit FilNay, Ocfis Arquitectos, Gran Logia del Estado de Nayarit y Juntos con Buenos Pasos A. C.
Posdata: Agradezco aunque en forma un poco tardía, a todas las personas -familiares, amigos, alumnos, colegas y ex alumnos- que me mandaron sus felicitaciones a través del Facebook y otros medios, con motivo de mi cumpleaños la semana pasada.
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