domingo, 8 de mayo de 2011

Ricardo Luque - Jornadas de marchas por la paz en Tepic


Jornada de marchas por la paz en Tepic

César Ricardo Luque Santana

Esta primera semana de mayo en Tepic estuvo un tanto agitada por las manifestaciones de protesta, particularmente las que se gestaron por el problema de la violencia criminal y a favor de la paz, además de otras manifestaciones derivadas de conflictos sociales diversos que han provocado plantones reiterados en diversos puntos de la ciudad. En este caso, me referiré sólo a las primeras.

La primera manifestación de inconformidad corrió a cargo de un nutrido grupo de estudiantes del área de ciencias sociales y humanidades de la Universidad Autónoma de Nayarit, impulsada por el asesinato de un estudiante de Ciencia Política de esta institución acaecido durante la semana de pascua. En esta movilización que se dio el miércoles 4 de mayo por la tarde, se realizó una marcha desde la explanada de Rectoría de la UAN hasta la plaza principal, haciendo una parada frente del Palacio de Gobierno. En cada uno de estos puntos se dejó una ofrenda floral en memoria del estudiante Carlos Talamantes. Huelga decir que un grupo de profesores universitarios acompañaron a los estudiantes en este acto de homenaje al joven Carlos pero también de reclamo a las autoridades por tratarse de una víctima inocente más de esta espiral de violencia que sigue enrareciendo cada vez más el entorno social y enardeciendo a la ciudadanía.

Por cierto que la parada momentánea que se hizo en la plaza del bicentenario (frente a Palacio de Gobierno) coincidió con un plantón que hizo un pequeño grupo de vecinos de la colonia 2 de Agosto, quienes protestaban por el secuestro de una maestra de la escuela primaria de ese lugar, plagio que realizó un comando armado delante de alumnos, padres de familia y maestros, quienes en esos momentos se disponía a entrar a clases y que desde luego no pudieron impedirlo. Sobre este mismo caso, una comisión de maestros y vecinos de dicha colonia fueron recibidos en la secretaría de gobernación para escuchar su reclamo. Se supo después a través de “posteos” en algunos sitios de Internet, que la maestra fue liberada el fin de semana, aunque no se sabe si se pagó rescate ni hay más detalles al respecto, pues existe un posicionamiento de la mayoría de prensa local de no abordar este tipo de delito para cuidar la integridad de las víctimas, aunque la información de otro tipo de delitos ligados al crimen organizado suelen ser también muy escuetos y ambiguos. Por esos mismos días, amanecieron ejecutados tres personas en Ciudad Industrial que a decir de algunos medios impresos, eran secuestradores. Luego fue encontrado otro asesinado más en el puente Los Lobos que estos mismos medios aseguran que era un extorsionador, sin ofrecer nunca pruebas de ambos casos, lo que hace suponer que se trata de ejecuciones extrajudiciales.

Otra marcha más al día siguiente la protagonizaron un grupo de estudiantes de la Unidad Académica de Odontología de nuestra Alma Mater en apoyo de un joven estudiante de dicha escuela que fue levantado en la calle por un grupo de sicarios. Al parecer, los padres de este joven acudieron a su escuela a solicitar a esa comunidad universitaria la solidaridad para encontrar a su hijo, encontrando una respuesta positiva sin dilación. Las acciones realizadas principalmente por los estudiantes de esta escuela consistió en pegar hojas de papel tamaño carta con la foto del estudiante Guillermo Sillas en muchos lugares del campus universitario y de la ciudad de Tepic, además de que salieron a las calles a protestar de manera espontánea y al parecer organizaron también una misa para pedir que Guillermo volviera sano y salvo. La rápida movilización de estos chicos así como sus plegarias, rindieron buenos frutos porque al día siguiente apareció vivo Guillermo por el rumbo de Ahuacatlán, aunque se dice que lo dejaron muy golpeado. La información sobre este suceso como en todos los demás tiene el mismo común denominador de precariedad, de manera que lo poco que a veces se logra saber son por los post que aparecen en determinados sitios de Internet.

Finalmente, el domingo 8 de este mes se realizó una marcha por la paz en el marco de la movilización nacional que convocó por segunda ocasión el poeta Javier Sicilia. El punto de partida fue el La Cruz del Zacate para de ahí dirigirse directamente por la avenida México hasta la plaza principal de Tepic, haciendo una parada previa frente al Palacio de Gobierno donde se cantó el himno nacional, aunque paradójicamente nuestro himno tiene una letra muy belicosa. La salida ocurrió faltando 15 minutos para las 11 de la mañana ya que se había convocado a las 10, aunque al parecer hubo otras convocatorias a las 11, lo que probablemente causó confusión.

El carácter fuertemente espontáneo de estas convocatorias se reflejó durante la marcha en una serie de incidentes entre los manifestantes, ya que algunos grupos acudieron con algunas insignias (si bien discretas) de su organización, mientras que otras personas suponían y querían que todos fueran en calidad de ciudadanos diluyéndose con los demás. En ese sentido, hubo algunas fricciones que por fortuna no pasaron a mayores entre un bloque que querían apegarse a la propuesta de Sicilia de hacer una marcha silenciosa, mientras que otros identificados con un partido político estuvieron todo el tiempo gritando consignas contra Ney y Calderón haciéndolos responsables de la situación de inseguridad. Fuera de estos escarceos que repito se deben al carácter espontáneo de la marcha donde no hay una comisión que coordine las acciones, establezca acuerdos mínimos, fijen una posición común, etc., la marcha cumplió su cometido aunque a decir verdad, la participación estuvo por debajo de las expectativas, pues en las redes sociales y los correos electrónicos circularon profusamente las invitaciones para esta actividad, lo cual no se reflejó a la hora de la marcha.

Creo que en lo sucesivo, debería de existir un espacio en Internet que todo mundo conozca para procesar previamente las actividades mínimas que hay que realizar, para lo cual incluso se podría formar una comisión que coordine los esfuerzos, gestione los apoyos necesarios (por ejemplo el apoyo de agentes de tránsito), proponga una agenda, etc. De otra manera estas acciones –loables de suyo- seguirán estando desarticuladas y expuestas a protagonismos estériles.

lunes, 2 de mayo de 2011

Ricardo Luque - Gobernar: ¿para qué y para quién?

Gobernar: ¿para qué y para quién?

César Ricardo Luque Santana

La malograda alianza electoral del PRD con el PAN en Nayarit deja varias enseñanzas que es importante valorar, siendo la más obvia e importante las naturales discrepancias ideológicas que estaban siendo relegadas (que no negadas) momentáneamente en aras de un objetivo común: impedir que el PRI continuara en el gobierno del Estado así como en otros espacios como el poder legislativo y las alcaldías. Se supone además que no obstante las profundas diferencias entre estos institutos políticos, no se pretendía nada más desplazar al PRI del poder, -al menos desde los ciudadanos había esa expectativa- sino que ahora sí se hiciera un gobierno de transición hacia la democracia desmontando todas las prácticas autoritarias, de corrupción e impunidad típicas del priismo, promoviendo asimismo formas de democracia participativa, saneando las instituciones públicas, apoyando a los productores del campo, mejorando la educación, abatiendo los altos índices de criminalidad, etc.

Estos objetivos se lograrían mediante la construcción de un gobierno de coalición de manera que se pudiera implementar un programa de gobierno con base en las propuestas que ésta alianza había planteado a la ciudadanía tanto en la plataforma electoral oficial, como en las propuestas que los entonces precandidatos Martha García y Guadalupe Acosta Naranjo venía haciendo por distintos medios a la gente, aunque a decir verdad, sólo Naranjo venía haciendo propuestas concretas y significativas. La agenda del cambio supondría también mecanismos colegiados de concertación y consenso para darle cumplimiento y rumbo al gobierno del cambio verdadero.

Visto retrospectivamente, las pugnas que se dieron entre ambos personajes por conquistar la candidatura de la alianza durante el proceso de competencia interna, así como el encono entre sus respectivos partidarios, fue subiendo de tono hasta que se llegó lamentablemente a la ruptura, misma que unilateralmente realizó el PAN haciendo a Martha García su candidata. Este hecho se derivó del resultado de la encuesta que definiría la mencionada candidatura, mismo que reveló un empate técnico o virtual pero donde era evidente el crecimiento acelerado y vertiginoso de Naranjo y el estancamiento y ligero retroceso de Martha. Sumado este hecho a que en el convenio se había establecido que la candidatura a gobernador era para el PRD, suena lógico que Naranjo llevará la preferencia por ser un dirigente histórico de éste, además de que indudablemente tiene un perfil político muy superior a la señora Martha.

Por otra parte, no es posible evitar relacionar esta ruptura de alianza electoral en Nayarit entre PAN y PRD a una vendetta de los primeros luego de que el PRD, ante la presión de los lopezobradoristas y de cara a la elección presidencial del próximo año, diera marcha atrás a la alianza que se había estado tejiendo entre ambos en el estado de México. Esta ruptura significó un verdadero descalabro para el PAN porque su continuidad en la presidencia de la república se cifraba en parte en el supuesto debilitamiento que ocasionaría al PRI una derrota en dicho estado porque el eventual candidato a la presidencia de la república del PRI es Enrique Peña Nieto, actual gobernador del estado de México.

Este hecho, aunado al evidente fracaso del gobierno federal panista de Felipe Calderón cuya estigma de usurpador no ha podido diluirse, proyecta un escenario nada halagüeño para las aspiraciones de continuidad de los panistas en la presidencia de la república. Sin embargo, por desgracia el proyecto neoliberal sigue incólume toda vez que el PRI podría regresar al poder presidencial. En efecto, las coincidencias entre panistas y priistas en los asuntos de fondo los han llevado durante décadas a un maridaje evidente manifestado principalmente en alianzas parlamentarias. Sus más recientes acuerdos acerca de una reforma laboral lesiva a los trabajadores y una ley de seguridad que convertiría al Estado fallido en un Estado de excepción (Estado policíaco), son un botón de muestra de dicha afinidad ideológica de derechas. Ciertamente, estos acuerdos fueron pospuestos unilateralmente por el PRI por conveniencias inmediatas, pero quedó claro su interés por aprobarlos.

Por otra parte, el excesivo pragmatismo del PRD y su incapacidad para procesar sus diferencias internas, los llevaron a un desdibujamiento ideológico cuya máxima expresión se manifestó en las recurrentes alianzas electorales con el PAN en diversos puntos del país y/o en la promoción de tránsfugas priistas que fueron hechos gobernadores. En ambos casos, cuando se ha tenido “éxito” mediante estas estrategias, no se ha observado que las victorias sobre el PRI se hayan traducido en formas de gobernar distintas (superiores) generando la sensación de que todos son iguales en la medida en que todos buscan el poder como un mero botín. Esta política errada ha provocado como consecuencia un PRD cada vez más debilitado, desprestigiado, y por ende, cada vez más dependiente de personajes, partidos y circunstancias externas para mantener una presencia política, aunque ésta sea más de puestos que de una forma de gobernar distinta, a despecho por cierto de lo que marcan los principios políticos del PRD en sus documentos básicos donde se hace énfasis en que no se trata de conquistar el poder por el poder mismo, sino para transformar la sociedad con justicia, equidad, democracia, respeto a los derechos humanos, solidaridad, etc. Desde luego, no se trata de apegarse a los principios en detrimento de la eficacia sino de implementar una dialéctica entre éstos y la dosis necesaria de pragmatismo.

En consecuencia, las recientes rupturas electorales entre PAN y PRD en el EdoMex, Coahuila y Nayarit no deben ser dramatizadas excesivamente sino incluso saludadas como un posible principio de rectificación que permita al PRD constituirse como una opción verdadera para los mexicanos con un proyecto propio, contrastante con el proyecto neoliberal que abanderan frenéticamente el PAN y el PRI. Es hora de que el PRD empiece a valerse de sus propias fuerzas y recupere credibilidad construyendo la alternativa de izquierda democrática que millones de ciudadanos anhelan. No se trata pues de obtener el poder por sí mismo sino en función de un proyecto de nación que reclama revertir de manera urgente las prácticas depredadoras del neoliberalismo.

De este modo, si bien es cierto que el voto contra el PRI en Nayarit se va a dividir inevitablemente, no significa necesariamente que el candidato del PRI tenga el camino libre como algunos creen, pues si es cierto que los tres principales candidatos están en el umbral de los tercios, cualquiera puede ganar la gubernatura, aunque muchos electores perciben que Naranjo es el candidato que cuenta con más y mejor experiencia política y capacidad intelectual. Sus gestiones como diputado federal para apoyar a distintos ayuntamientos nayaritas, a los productores del campo, a los jóvenes, entre otros, así como sus propuestas de precampaña, particularmente su compromiso para mejorar sustancialmente la seguridad pública, avalan que representa el mejor perfil para gobernar un Nayarit que el PRI ha sumido en una grave crisis financiera, además de su evidente incompetencia para frenar la ola de delincuencia organizada y común que mantienen asolado a nuestro estado. Del mismo modo, no hay que olvidar que el PAN representa entre otras cosas una traición a las aspiraciones de democracia de los mexicanos al pactar con el PRI la continuidad del régimen, todo en aras de seguir adelante de manera suicida con el modelo neoliberal que es el principal responsable del grave deterioro del tejido social que ahora padecemos.

Para concluir, los electores indecisos que dudan entre Martha y Naranjo pero están convencidos que es necesario derrotar al PRI, tendrán que decidirse por uno de ellos valorando quien es más capaz de gobernar a Nayarit para hacer frente a la crisis financiera, moral y de seguridad que estamos padeciendo. En lo personal, creo que Naranjo tiene la experiencia y capacidad suficiente para asumir el reto de gobernar en condiciones de crisis, mientras que la señora Martha está envuelta en un evidente conflicto de intereses que la hacen inviable. Votar por un rico para gobernar, es como poner a Drácula de gerente del Banco de Sangre.

domingo, 17 de abril de 2011

Ricardo Luque - Del dislate de Fox al de Calderón

Del dislate de Fox al de Calderón

César Ricardo Luque Santana

Cuando a Vicente Fox lo cuestionó un reportero por su pasividad ante el problema suscitado en el cerro “El Chiquihuite” donde un grupo de pistoleros al servicio de Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, desalojó por la fuerza (con lujo de violencia) al personal del Canal 40 para apropiarse de sus instalaciones, incurriendo en una forma ilegal de resolver un conflicto, el entonces presidente de México contestó contrariado con otra pregunta: “¿y yo por qué?”, lo que causó entre risas y desconcierto porque las señales de los medios de comunicación, no obstante su condición de consorcios privados de algunos de ellos, son concesiones del Estado y por ende tienen un carácter público, sin contar con que la violencia ejercida entre particulares es violatoria de la ley por aquello de que nadie puede hacerse justicia por su propia mano, amén de que el Estado es el depositario de la violencia legal.

De modo semejante actuó recientemente Felipe Calderón al sostener sin rubor que ante la creciente inseguridad pública e incontrolable violencia, había que reclamarles a los criminales y no al gobierno por esa grave situación porque según él, las autoridades lo están combatiendo para restaurar la seguridad, ofreciendo con ello una visión maniquea de buenos y malos que no corresponde plenamente a la realidad. Por cierto, esta postura coincidió con la declaración que en el mismo sentido hiciera un día antes la jerarquía católica mexicana a través de su semanario “Desde la Fe”.

El disparate de Calderón como anteriormente el de Fox, obedecen a la misma mentalidad de quienes no se asumen en la práctica como presidentes de una nación sino como gerentes de los grandes empresarios. Esta mentalidad y actitud es acorde con la tendencia del Estado neoliberal de claudicar de las obligaciones que le dan razón de ser desde su origen, de manera que no es casual que personajes como Fox y Calderón se asuman como administradores de una élite económica y no como gobernantes de un país. Su empecinamiento en favorecer a toda costa los negocios privados de unos cuantos capitalistas en detrimento del bienestar de la mayoría de población, ha provocado un deterioro constante de las condiciones de vida de la mayoría de la población. Este paulatino empobrecimiento de la mayoría de los mexicanos y el envilecimiento de las relaciones sociales y políticas, se ha dado a través de una serie de modificaciones legales orientadas a escamotear muchos derechos sociales, sin olvidar los recurrentes abusos de poder para despojar a la nación de sus empresas y sus riquezas naturales.

Esta política de depredación ha traído como consecuencia un deterioro del tejido social, generando con ello las condiciones propicias para el auge de las actividades criminales, sin que ello signifique que ser pobre equivalga a ser delincuente o proto-delincuente, como quieren hacer ver mañosamente ciertos “analistas” ladeados a los poderosos quienes esgrimen esta falacia para descalificar a quienes cuestionan al modelo neoliberal como el principal causante del caos social que se expresa en un Estado fallido. No obstante esta lectura tramposa, es evidente que la alta marginación social expresada en una deficiente escolaridad y una ausencia significativa de oportunidades de trabajos decorosamente remunerados y sobre todo relativamente estables para dar certidumbre a las familias para construir un patrimonio elemental, contribuye de manera negativa a generar un entorno favorable a las actividades delictivas. Desde luego que hay muchos otros factores que también inciden en esta problemática por lo que resulta obvio que su solución no se reduce a medidas meramente punitivas.

La mencionada postura de Felipe Calderón lo deja además ver muy mal como licenciado en derecho, pues por ser esa su formación profesional, debería entender que la obligación de garantizar la paz social y la tranquilidad pública le corresponde al Estado y por consecuencia el reclamo ciudadano está bien dirigido. En este tenor, había comentado en mi entrega anterior, que el reclamo de la sociedad a sus autoridades por su ineficiencia es legítimo por dos sencillas razones: la primera porque en efecto el contrato social es con el Estado y no con los criminales, pues es a esta entidad la que los contribuyentes pagan sus impuestos; y segundo, porque no hay una línea divisoria nítida entre buenos (presuntamente el gobierno) y malos (los sicarios), pues hay pruebas sobradas del contubernio entre ambos. Por eso también se insinúa que dicha ineptitud del Estado no es natural sino deliberada, pues la impunidad, que es el aliciente del crimen, no se explica sino por la existencia de la corrupción oficial.

Cabría también agregar que Felipe Calderón abrió la caja de pandora más como un intento de legitimarse luego del fraude electoral, que como un propósito sano de proteger al país del flagelo de la delincuencia, particularmente de la que emana de la industria del narcotráfico que es la más lacerante para la sociedad. Asimismo, cabe interpretar que su maniqueísmo pretende ocultar a la otra delincuencia, la de cuello blanco, tanto de altos empresarios como de prominentes miembros de la clase política, pues en el caso de los primeros, no sólo se han beneficiado fraudulentamente del dinero público, sino que han sido y son en gran medida artífices del caos estamos padeciendo por su insaciable voracidad, cuyo beneficios se deben sin duda precisamente al desmantelamiento del Estado llevado a cabo fanáticamente por la derecha neoliberal panista y priista, dejando al mismo tiempo a los ciudadanos en una situación de precariedad e indefensión. En cuanto a los segundos, es conocido el enriquecimiento ilícito de muchos de ellos al amparo del poder. De este modo, este maridaje entre gobernantes y otros “representantes populares” con los grandes empresarios, ha llevado inexorablemente a un conflicto de intereses que no sólo ha hundido al país en una grave crisis social, sino que también ha adulterado a la democracia.

Asimismo, cabe sospechar que ambos son también cómplices de los narcotraficantes cuya derrama económica anual según investigadores del Colegio de la Frontera Norte, frisa en los 30 mil millones de dólares anuales, mismos que en gran medida se insertan luego en la economía legal a través desde luego de importantes banqueros, prominentes empresarios y con la complacencia del Estado que se supone tiene las herramientas para detectar el lavado de dinero en grandes cantidades.

La errónea estrategia de Calderón contra el crimen organizado ha sido reiterada hasta la saciedad por muchos analistas y políticos críticos a su gobierno. En esencia, no se le reprocha que combata a la delincuencia en todas sus modalidades y niveles, sino que no lo haga con eficacia ni en todos los casos, además de que se empecine en sostener una sóla vía que es el uso de la fuerza. Sin embargo, hay que entender que una verdadera rectificación implica abandonar el dogma neoliberal rectificando el papel del Estado, sin que ello signifique volver al paternalismo de corte corporativo altamente ineficiente y corrupto que caracterizó a los gobiernos priistas, sino que es necesario construir un Estado solidario que pueda resarcir las condiciones de vida de la gente sin menoscabo de las libertades civiles sino incluso potenciándolas. Esta tarea de recuperar la tranquilidad social y la confianza del pueblo en sus instituciones le corresponde a la izquierda para lo cual es necesario que ésta sea congruente en la práctica con sus principios, pues de otro modo no podrá constituirse como una alternativa deseable y válida para el pueblo.

martes, 12 de abril de 2011

Ricardo Luque - La violencia criminal, el Estado fallido y la movilización social


La violencia criminal, el Estado fallido y la movilización social

César Ricardo Luque Santana

El pasado miércoles 6 de abril se realizó en tres decenas de ciudades de México y el mundo, sendas movilizaciones sociales para protestar por la escalada de violencia que se padece en nuestro país y que ha provocado la muerte de 40 mil personas en 4 años, miles de ellas víctimas inocentes que han muerto por fuego cruzado entre las bandas criminales entre sí, o entre alguna de éstas y las fuerzas del orden, o por confusiones, etc. Dicha jornada de protesta fue impulsada por el poeta y escritor Javier Sicilia, cuyo hijo Juan fue asesinado en Morelos junto con otros jóvenes amigos de él, siendo primero levantados por un grupo de sicarios, luego torturados y finalmente asesinados. Lo peor de todo es que se cree que hay militares en activo y retirados detrás de ese crimen, lo que confirmaría la sospecha respecto a los lazos de complicidad que algunas instituciones públicas mantienen con grupos de la delincuencia organizada, hecho de suyo gravísimo porque confirma la existencia de una Estado fallido y por ende de una enorme situación de indefensión de la ciudadanía.

Los constantes hechos de violencia en distintos lugares del país, los asesinatos masivos, los descubrimientos de entierros clandestinos con decenas de víctimas -muchas de ellas inocentes-, las proliferación de secuestros, extorsiones, robos de vehículos, las espeluznantes ejecuciones de personas supuestamente vinculadas a algún grupo criminal, entre otros horrores, así como las inocultables señales de impotencia y claudicación del Estado ante el creciente problema de inseguridad pública, son elementos desalentadores porque evidentemente nadie está a salvo de ser ultrajado, robado o asesinado.

La carta que Javier Sicilia publicó previamente a la mencionada marcha y que sirvió como exposición de motivos para la movilización de ciento de miles de ciudadanos de distintas latitudes de México y el mundo, refiere sin ambages la descomposición de las instituciones públicas y la carencia total de límites morales de los maleantes sintetizadas en una expresión muy mexicana: “¡estamos hasta la madre!”. De los primeros por su evidente incapacidad para garantizar la paz y tranquilidad de los ciudadanos, incapacidad que seguramente no es gratuita sino provocada por la corrupción; de los segundos por sus acciones de bestialidad intolerables en una sociedad civilizada. El resultado del contubernio entre autoridades y maleantes es doblemente negativo: les permite a éstos últimos gozar de una relativa impunidad al mismo tiempo que deja a los ciudadanos-contribuyentes en la indefensión.

En efecto, las muestras de crueldad de los sicarios hacia sus víctimas son altamente repugnantes, mientras que la ineptitud deliberada o no de las autoridades es irritante. Sin embargo, contra la postura del Semanario “Desde la Fe” de la Arquidiócesis de México donde señalan que la sociedad debe reclamar a los criminales “y no a quienes luchan contra ese flagelo social”, considero que esta postura es equivocada porque por un lado presuponen una línea de demarcación pura entre buenos y malos la cual no existe, ignorando evidentes hechos de complicidad entre ambos, además de que resulta más reprobable la incompetencia de las autoridades encargadas de combatir el crimen porque el contrato social de los ciudadanos es con ellos y no con los criminales: cuántas veces nos hemos enterado de que las policías no responden a las llamadas de auxilio o llegan demasiado tarde, o que las denuncias ciudadanas se convierten en sentencia de muerta para quien se atreve a ponerlas porque a veces existe una clara colusión de intereses entre delincuentes y autoridades (que fue justamente lo que pasó con los chicos de Morelos donde uno de ellos hizo una denuncia a la zona militar y el precio que pagó fue perder la vida junto con sus amigos), o que algún vehículo que se usó en una balacera estaba supuestamente en “resguardo” en las instalaciones de la policía y nadie informa cómo salió de ahí ni quienes lo permitieron, o en los hechos más recientes en Tepic donde algunos policías se dedica a la rapiña de los vehículos que abandonan los sicarios en vez de resguardar la escena del crimen siguiendo los protocolos de rigor. Resulta imposible creer que esa ineptitud no sea deliberada y por tanto auspiciada o al menos tolerada por altos mandos civiles y policiacos.

Ante este panorama de terror e ineficiencia, cientos de miles de persona salieron a las calles a manifestar su hartazgo contra esta guerra insensata que desató Felipe Calderón cuyo saldo en muertes y atrocidades es desproporcionado para una sociedad que se supone vive en tiempos de paz. Asimismo, como bien lo señala Javier Sicilia en su carta abierta, esta descomposición no es espontánea sino tiene que ver con el modelo neoliberal que al ser altamente excluyente, incuba fenómenos antisociales.

La referencia parafraseada de Sicilia a unos versos de Bertolt Brecht cuando se instaló el horror del nazismo en Alemania no puede ser más oportuno: “Un día vinieron por los negros y no dije nada; otro día vinieron por los judíos y no dije nada; un día llegaron por mí (o por un hijo mío) y no tuve nada que decir”. Por eso es necesario romper la modorra ciudadana y empezar a actuar de un modo u otro, es decir, saliendo a las calles, levantando nuestra voz para exigir que los responsables de las instituciones cumplan con las leyes, fijándonos a quién le damos nuestro voto, etc.

La marcha realizada en Tepic el miércoles 6 de abril pasó desapercibida porque apenas éramos unas 30 personas, la mayoría por cierto jóvenes adolescentes y sobre todo mujeres. En lo personal, me dio mucho orgullo haber compartido con ellos esta actividad porque por desgracia otros jóvenes encuentran una fascinación enfermiza por la violencia criminal, producto por un lado de la exclusión social que limita las oportunidades de educación y empleo a muchos jóvenes, y por otro lado, debido a la manipulación mediática que fomenta un culto al estilo de vida de los narcotraficantes a través de cierto tipo de canciones que exalta ese modo de vida. La “justificación” que esgrimen quienes producen este tipo de música es que ellos sólo se limitan a reflejar una realidad donde prevalece la violencia, pero en realidad hacen abiertamente apología del delito. Ahora bien, la comprensión a esta descomposición social no está en señalar en abstracto una ausencia de valores como hacen los políticos de derechas del PRI y el PAN, ni tampoco en creer que las conferencias de motivadores y los cursos de superación personal o de desarrollo humano son la respuesta a dicho problema, sino que es necesario que el Estado cumpla con sus obligaciones de hacer prevalecer la paz pública y de garantizar la tranquilidad de los ciudadanos, lo cual no se reduce al uso de la fuerza ni a medidas punitivas sino que además de ello debe generar mejores condiciones materiales y espirituales de vida para la población.

Pero mientras estas muestras de civismo las ofrecían un puñado de jóvenes muchos de los cuales no alcanzan todavía “la mayoría de edad”, nuestro gobernador Ney González tuvo la puntada de traer una virgen “milagrera” de Medjugorje situada en esa aldea en la ex Yugoslavia. En su espacio en Facebook, Ney González no tuvo empacho en declararse incompetente ante el problema de la inseguridad y por ello viajó hasta Bosnia-Hersegovina con recursos públicos para traer al mencionado fetiche. La actitud de Ney González no sólo es grotesca, frívola y cínica, sino violatoria de la Constitución que establece que somos un país de carácter laico. Realmente estos desplantes de falsa espiritualidad no son nuevos en él, pues no sólo es dado a que su mano derecha si sepa lo que hace su mano izquierda, sino que en diversas ocasiones ha incurrido en peculado utilizando ilegalmente los recursos públicos para favorecer a la religión católica en un claro agravio a todos los ciudadanos (en especial a los de otras confesiones), actuando como si existiera una religión de Estado.

Así las cosas, resulta indignante ver como los políticos se echan la bolita entre sí para eximirse de su responsabilidad sin el menor recato. El gobierno federal culpa los gobiernos estatales y éstos a aquel o también se culpa a los antecesores. Ahora bien, no se trata en modo alguno de que este vacío que dejan las autoridades se llenado por los ciudadanos porque ello ni es posible ni es deseable, pero si es importante que nos manifestamos para obligar al Estado a cumplir con sus obligaciones. ¿No solía decir Ney González, que cada quien debe hacer lo que lo corresponde? ¿Dónde están entonces sus resultados en la materia? No creo que el gobernador sea tan santurrón como pretende hacerle creer a los incautos porque seguramente no cambiaría sus escoltas por estampitas de la virgen ¿o sí?

domingo, 3 de abril de 2011

Ricardo Luque - Los Ayala de Jesús Carranza


Los Ayala de Jesús Carranza

César Ricardo Luque Santana

Agradezco a Jesús Carranza Díaz el haberme invitado a comentar su más reciente libro titulado: “Playa Los Ayala. Memorias de mi pueblo”. A continuación compartiré con mis lectores algunas de las palabras que dije en mi intervención en la presentación del mencionado libro la tarde-noche del 1 de abril en el patio central del Museo Regional de Tepic, donde participó también el periodista Rogelio Zúñiga.

Dividí mi participación en dos partes, una dedicada al autor del libro y la otra a la obra en sí. Respecto al autor ofrezco un perfil breve para quienes no lo conocen todavía. Su nombre es Jesús Carranza y es un joven abogado y catedrático de la Universidad del Alica así como un escritor en ciernes que ha acumulado en su haber tres obras publicadas, entre ellas una referida a la musa (Albina Luna) que inspiró “El son de la negra”, una pieza musical que identifica a nuestro país en el mundo y que fue creada por músicos Nayaritas (Los hermanos Lomelí de Santiago Ixcuintla), misma que comenzó como un reportaje periodístico, y que también tuve la fortuna de comentar. El libro de “Los Ayala” es su cuarta publicación y nos dice que tiene terminadas una serie de investigaciones más que seguramente pronto habrá de publicar para seguir con su fecunda carrera de escritor. Huelga añadir que a Jesús Carranza lo conocí cuando ambos fuimos servidores públicos en el gobierno de don Tino Ávila de tan grata memoria, entonces él estudiaba leyes y laboraba como secretario particular del Secretario del Ayuntamiento, licenciado Gilberto Miramontes Correa.

Jesús Carranza es ante todo producto de la cultura del esfuerzo, es alguien que se ha ido ganando un nombre con base en su perseverancia y sus capacidades. Sus conquistas personales como académico y escritor se deben un trabajo asiduo, a su actitud propositiva, responsable y eficiente. Los apoyos que ha ganado con el tiempo y que hoy se reflejan en los patrocinios que logró para publicar este pequeño texto, se deben a las cualidades ya mencionadas que hacen que quien lo conozca confíe en él y lo aprecie. En ese mismo sentido, Jesús ha logrado hacer buenas amistades en todos los lugares que el estudio y el trabajo lo ha llevado, desde sus años mozos en la playa Los Ayala donde empezó muy temprano a trabajar como mesero, lugar en donde lo conoció un hombre culto, el licenciado Víctor Pineda, quien con ojo clínico le vio cualidades intelectuales conminándolo a emigrar a Tepic a continuar sus estudios superiores, consejo que acató y que le ha permitido superarse más allá de conquistar un profesión, hecho en sí encomiable en un país donde muy pocos mexicanos lograr un título universitario.

De esta manera se ha ido forjando la personalidad de Jesús Carranza, conciliando el estudio con el trabajo, luchando para salir adelante, aferrándose a sus convicciones, tocando puertas, demostrando con hechos su valía, ganándose el respeto y la amistad de todos los que los han tratado en el medio académico y los distintos lugares donde ha trabajado. La asistencia a la presentación de su libro de una buena cantidad de personas entre amigos, alumnos, ex alumnos, colegas y otros de Jesús Carranza, así como sus muestras de cariño y compañerismo hacia su persona, son una prueba palpable de lo que ha sembrado con su noble conducta.

En cuanto a su más reciente obra, un opúsculo conciso, claro y ameno donde el objetivo de dar a conocer el pasado y presente de esa bella y joven localidad constituida en un atractivo paraíso turístico, es logrado satisfactoriamente, si bien al principio de su relato le falta precisar algunas afirmaciones como cuando comenta una de las versiones sobre el origen del nombre del lugar “Los Ayala” en alusión a unos supuestos “bandidos que azotaron la zona en la época del cacicazgo” (p. 8), quedando en el aire la fecha o a qué cacicazgo se refiere, así como un error de omisión de palabras en la siguiente página que deja una frase sintácticamente dañada. Fuera de esos leves errores, el libro cumple su propósito dándonos una descripción integral de ese pequeño destino turístico (1 kilómetro de litoral) que cuenta con la infraestructura necesaria de hospedajes y restaurantes para disfrutar el mar, la playa, sus comidas típicas y sus paseos; en contraste con otras playas de esa misma región que son por desgracia inaccesibles al gran público, ya sea porque están enteramente privatizados o porque son muy caros. Los Ayala en cambio, mantiene su carácter popular y la calidez de su población, situación que hace a uno sentirse cómodo y afortunado.

Por lo que nos relata Jesús en su libro, Los Ayala es un lugar que evidentemente ha prosperado pero que no obstante ello conserva ese sabor de pueblo con sus historias y leyendas que le dan una identidad propia. Esto queda de manifiesto cuando el autor da voz a sus habitantes quienes mediante sus testimonios nos transmiten el alma de su pueblo al contarnos sus vidas que sin duda están ligadas a su comunidad, así como de sus leyendas mantenidas en la memoria popular. Las imágenes que acompañan al documento, así como su gastronomía y expresiones culturales, nos permiten un redescubrimiento de un hermoso lugar de nuestras tierras que sin duda es una interesante alternativa de esparcimiento, tanto para quienes somos de Tepic como para visitantes de otros estados, principalmente de quienes viene del vecino estado de Jalisco y localidades aledañas.

Por último debo extender mi reconocimiento a los patrocinadores que apoyaron esta obra de Jesús Carranza porque demostraron no sólo su compromiso con la cultura sino también en la necesidad de dar difusión a destinos turísticos como Los Ayala con lo cual nos beneficiamos todos. Dichos patrocinadores son: Universidad del Alica (campus Tepic), Villas Morena, Bungalows Las Iguanas, Vikingo Real State, Club Filatélico de Nayarit FilNay, Ocfis Arquitectos, Gran Logia del Estado de Nayarit y Juntos con Buenos Pasos A. C.

Posdata: Agradezco aunque en forma un poco tardía, a todas las personas -familiares, amigos, alumnos, colegas y ex alumnos- que me mandaron sus felicitaciones a través del Facebook y otros medios, con motivo de mi cumpleaños la semana pasada.

martes, 29 de marzo de 2011

Ricardo Luque - Ministerio de la Verdad

Ministerio de la Verdad

César Ricardo Luque Santana

El reciente acuerdo entre el gobierno federal, algunas organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación para “moderar” el manejo de la noticia en torno a las actividades del crimen organizado en México, ha despertado fuertes suspicacias en diversos actores de la vida política nacional y ha llevado algunos medios y periodistas independientes a deslindarse del mismo por los riesgos de autocensura que entraña y de colaboracionismo con sectores conservadores que impulsan la línea de un pensamiento único.

Esta postura basada en una reserva crítica hacia las intenciones que pueda abrigar esa iniciativa de cara a las elecciones presidenciales del 2012, no impide reconocer algunos rasgos positivos de ella, pero en modo alguno son suficientes para uniformar criterios editoriales porque en sí mismos son sólo abstracciones, además de que sugieren una petición de principio, a saber, avalar la estrategia del gobierno federal hacia el narcotráfico y otras actividades ilícitas del crimen organizado sin reparar en la ineptitud, demagogia, historial de impunidad y corrupción atávica de las instituciones encargadas de encarar esta problemática.

Ahora bien, antes de cuestionar los riesgos que entraña la iniciativa del gobierno y sus aliados mediáticos, es menester retomar las propuestas vertidas en ésta para luego examinar las condiciones de posibilidad de las mismas, así como las consecuencias que puede acarrear, bajo el supuesto de que puede haber intereses ajenos a las intenciones manifiestas y que plegarse a la versión oficial pueden ser en el menor de los casos una actitud de ingenuidad y en el peor de ellos una concesión altamente perniciosa para la frágil democracia mexicana.

Algunas de las propuestas son: no servir de instrumento del crimen organizado; no victimizar o hacer héroes a los delincuentes; presentar la información en forma objetiva sin descuidar el contexto; no prejuzgar, ni propalar rumores ni tampoco interferir en las acciones de lo autoridades contra los delincuentes; actuar con responsabilidad ponderando las implicaciones y consecuencias de lo que se publica; entre otras. En sí mismas, parecen criterios plausibles, pero aun así, resulta problemático uniformar el criterio editorial pues aparte de lo ya dicho respecto a los antecedentes de las autoridades o más bien por eso mismo, la versión oficial no suele ser confiable por ser ambigua, opaca y dudosa.

Por otro lado, es sospechosa asimismo la intención de algunos de los principales promotores de esta iniciativa porque carecen de autoridad moral, particularmente las televisoras comerciales que actúan descaradamente como poderes facticos ejerciendo un periodismo oficioso, privilegiando un pensamiento único mediante la monopolización de la palabra, actuando en forma tendenciosa manipulando información, estigmatizando a actores políticos non gratos a sus intereses, evadiendo impuestos, enajenando a la población, etc.

Asimismo, este acuerdo encubre el otro rostro de la criminalidad: la corrupción gubernamental y los delitos de cuello blanco. En este sentido, se estaría echando una cortina de humo sobre la complicidad de encumbrados políticos y empresarios con el crimen organizado, pues no se explica uno cómo los narcotraficantes insertan éstos miles de millones de dólares en la economía formal si no es con el contubernio de quienes detentan el poder político y económico.

Hacer omisión de estas cuestiones significaría renunciar al ejercicio del pensamiento crítico incurriendo en una autocensura y en una visión maniquea de la realidad de suyo inadmisible. Significa no cuestionar la errónea estrategia del gobierno federal cuyos resultados indican claramente que ha salido peor el remedio que la enfermedad; significa no criticar el modelo neoliberal que abona al problema de la inseguridad pública al generar condiciones propicias para su florecimiento; significa ocultar la corrupción e incompetencia de las autoridades que son un verdadero lastre; significa que se prestarán a la simulación escondiendo la basura bajo la alfombra.

En otras palabras, asumir el citado acuerdo sin las consabidas reservas será hacerle el caldo gordo a las autoridades que tratan de reducir el problema de la inseguridad a una cuestión de percepción, a algo meramente subjetivo. Del mismo modo, creer que la crítica a los errores del gobierno es perversa parapetándose al mismo tiempo en un falso patriotismo aduciendo a priori que se favorece la imagen de los delincuentes, es una lectura simplona y oportunista. En esta actitud han caído algunos comunicadores como el alcahuete de Carlos Marín (CM), cuya inteligencia es proporcionalmente inversa a su pedantería. La pobreza argumentativa de este personaje resulta patética porque cree que haciendo el gesto adusto y hablando golpeado, sus opiniones son la verdad revelada, acusando por el contrario una evidente pobreza intelectual y moral, dado lo superficial de sus comentarios y la actitud inveterada de adjetivar en vez de analizar las posturas de quienes piensan de modo diferente. En este tenor, CM no se midió al denostar a otros medios que de manera legítima y reflexiva se deslindaron de ese acuerdo señalando puntualmente no sólo los riesgos de uniformar la línea editorial sino la imposibilidad práctica de hacerlo sin hacer concesiones a la verdad, como si se tratara de una pugna nítida entre buenos y malos cuando en realidad estamos ante una situación compleja donde el único referente válido para la prensa independiente es el compromiso de ética profesional con la sociedad, no con el gobierno. Lo que CM debería de hacer es retomar seriamente los argumentos de sus adversarios y refutarlos con otros argumentos mejor fundamentados, en vez de soltarles toda una serie de epítetos infamantes.

Los periodistas tenemos sí la obligación de actuar con responsabilidad pero con sentido crítico, pues una cosa no se contrapone a la otra. No se trata de lavarle la cara sucia al gobierno de Felipe Calderón encubriendo sus excesos y errores, pues de hacerlo, sólo hay un paso para avalar también la criminalización de la lucha social, algo que de hecho y por desgracia ya se viene haciendo. ¿Qué clase de democracia es esta que estigmatiza las voces disidentes, que no les da espacio o las mantiene relegadas?: una democracia secuestrada por grandes intereses económicos, por la codicia de quienes como decía Oscar Wilde, “conocen el precio de todo y el valor de nada”.

Si las televisoras del duopolio quisieran de veras aportar a una mejor convivencia social, debería den revisar los contenidos de su programación, de sus prácticas codiciosas y oligopólicas, de la complicidad con cierta delincuencia permitiendo estafas como los que se dan con anuncios de productos milagrosos y de sanadores también milagrosos, más allá de la coartada de que ellos como empresas no se hacen responsables de dichos contenidos, cuando hace unos meses se desgarraban las vestiduras por la publicidad pornográfica del periódico Reforma aduciendo de que ésta promovía la trata de personas. Y qué decir del uso de la línea telefónica para sacarle dinero a la gente con puerilidades e ilusiones, sin olvidar la difusión de narcocorridos y el trato de estrellas a maleantes como “La Barbi” y otros a quienes les han dedicado extensas entrevistas en horarios privilegiados.

Para concluir, resulta oportuno comentar sobre el apoyo que el Señor Rector de la UNAM, José Narro, dio a este acuerdo, porque algunos consideran que avaló algo que debió rechazar. En principio diré que un personaje como él no puede sustraerse de apoyar este tipo de iniciativas, pero que en modo alguno realizó un apoyo incondicional, sino por el contrario, advirtió que este esfuerzo no debe servir para ocultar la dolorosa realidad que padece nuestro país, que el flagelo de la violencia no se resuelve sólo mediante medidas punitivas y menos de corte mediático, sino que es necesario rectificar el modelo social que niega oportunidades de trabajo y educación a millones de jóvenes mexicanos y envilece las relaciones sociales al promover la competencia descarnada abandonando los lazos de solidaridad y los valores que nos han dado identidad como una nación noble y trabajadora.

lunes, 21 de marzo de 2011

Ricardo Luque - Telenovelas y educación

Telenovelas y educación

César Ricardo Luque Santana

La declaración del titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) Alonso Lujambio en el sentido de que las telenovelas contribuyen a abatir el rezago educativo, causó estupor e indignación en muchos mexicanos, particularmente entre intelectuales, políticos, investigadores educativos y ciudadanos, quienes desaprobaron tajantemente su afirmación.

En un acto público relativo al 30 aniversario del Instituto Nacional de Educación para los adultos (INEA) realizado el pasado jueves 17 de marzo en la Ciudad de México, la SEP premió al productor de telenovelas de la empresa Televisa Juan Osorio y también entregó reconocimientos a varios medios de comunicación de radio y televisión, así como algunas empresas e instituciones públicas, supuestamente por su labor en pro de la educación en México.

Llama la atención sin embargo, que Lujambio se haya atrevido a considerar a las telenovelas mexicanas como educativas, cuando en realidad son un instrumento de enajenación que no sólo reproducen estereotipos atávicos que deberían de superarse, sino que además, sus contenidos rayan en la estulticia y en la hipocresía o doble moral, por lo que son directamente atentatorias contra lo dispuesto en el artículo tercero constitucional que insta al Estado a combatir toda forma de ignorancia, prejuicios y fanatismo, aspectos que por desgracia promueven las telenovelas.

La desfachatez de Lujambio no debería verse como un mero dislate aislado sino como un signo de la frivolidad con que las autoridades dirigen la educación en México, actitud que desde luego no es gratuita sino que corresponde a una estrategia por extirpar cualquier posibilidad de pensamiento crítico. Asimismo debe ser visto como un acto de futurismo político del mismo Lujambio quien ha manifestado públicamente sus aspiraciones por ser candidato del PAN a la presidencia de la república. En este último caso, los usos facciosos de las instituciones públicas para satisfacer proyecciones personales -que son en sí mismas insanas- se vuelven intolerables cuando se incurre en tamaño cinismo.

Ciertamente, la televisión como cualquier otra herramienta de comunicación de masas, podría ser un valioso instrumento de información objetiva, de análisis crítico y de entretenimiento inteligente y edificante para el espíritu de un pueblo; pero ocurre exactamente lo contrario, pues los medios masivos de comunicación, principalmente la televisión que es la que mayor influencia ejerce sobre la gente, actúa como un poder fáctico, centrado en favorecer sus intereses comerciales a cualquier costo, pervirtiendo las mentes de sus audiencias con programas frívolos, desinformación, actitudes políticamente tendenciosas, manipulación descarada de la opinión pública para favorecer pronunciamientos, propuestas y acciones que convienen a sus intereses o para estigmatizar y chotear a grupos y personas que los contravienen.

Sería largo y hasta superfluo describir la mediocridad, frivolidad, insolencia y estulticia que caracteriza a la televisión mexicana comercial (del duopolio Televisa – TV Azteca) las cuales promueven incesantemente una cultura tradicional e incurren constantemente en una burda manipulación política y religiosa, socavando las normas que rigen un Estado laico y plural, lo cual se puede constatar en cualquiera de sus distintos programas de entretenimiento, información y opinión, tales como noticieros, programas de “análisis” político y económico con base en un pensamiento único (neoliberal), de concursos y comedias banales, los “reality shows”, entre otros.

Destacan sin embargo por su alto impacto en la población las telenovelas, las cuales son cada vez más bobas e intrascendentes, mismas que explotan reiteradamente las mismas falsedades, como el mito de la cenicienta, el maniqueísmo, la adulteración de la realidad (como poner juicios tipo gringo), la actitud de mujeres plañideras capítulo tras capítulo, los “argumentos” pueriles, los diálogos de retrasados mentales, los culebrones, etc., etc. Resalta un tipo de telenovelas donde el fin abierto es promover la religión católica (“cada quien su santo” y “La rosa de Guadalupe”) sembrando en la mente de las personas que sólo los milagros pueden salvarlos de sus dificultades, reforzando además la falacia de poner a la Iglesia católica como depositaria de la moral, en vez de fomentar el trabajo disciplinado, la tenacidad, la solidaridad, la justicia, etc. En esencia, las tramas de las telenovelas suelen ser tan mentirosas, largas y aburridas como los informes de gobierno. Desde luego, que eso no significa que las telenovelas necesariamente deban ser así, baste recordar aquellas memorables telenovelas brasileñas como “Tieta”, “Roque Santeiro”, “Pantanal” y “Bella” que pasaron en Imevisión en los 80, las cuales tenían un contenido irreverente y subversivo a los mencionados estereotipos que inculca la televisión mexicana. Más recientemente, la serie colombiana de “El Cartel de los Sapos”, que presenta con crudeza la vida y actividad de los narcotraficantes envueltos en una infrenable y absurda violencia, donde no existen límites morales de ningún tipo, si bien se cuidan de no vincular estructuralmente a estos grupos delincuenciales con el poder económico y político que los hace posible, como lo explica con toda claridad y fundamentos Anabel Hernández en su libro “Los señores del Narco”.

Se podría seguir mencionando muchos defectos más y sus efectos nocivos de la televisión mexicana pero sería redundante. Lo cierto es que para que la televisión sea un instrumento de veras que sirva para educar a los mexicanos, se necesita regularla a través de una ley que le ponga freno como poder fáctico, y al mismo tiempo, se impulse una televisión de Estado que ofrezca alternativas a los programas de la televisión privada (en señal abierta) apoyando también para que surjan otros medios no comerciales de la sociedad civil, grupos comunitario e instituciones de educación superior.

La apología de las telenovelas como medios educativos y la negativa a reponer las asignaturas filosóficas en el bachillerato con base en el Acuerdo 488, son dos caras de la misma moneda de este insolente gobierno de derecha.