domingo, 6 de marzo de 2011

Ricardo Luque - La dinastía de Gilberto Flores Muñoz en Nayarit

La dinastía de Gilberto Flores Muñoz en Nayarit

César Ricardo Luque Santana

El día lunes 28 de febrero del presente año, se celebró en el auditorio de la Unidad Académica de Medicina de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) un importante evento político y cultural que consistió en tres actividades: se presentó formalmente el “Patronato Gilberto Flores Muñoz y Asunción Izquierdo Albiñana”, se homenajeó al Dr. Gilberto Flores Izquierdo y se exhibió un documental llamado: “Nayarit, granero de la república”.

En cuanto al primero, se trata de una organización de corte cultural que entre sus actividades de promoción de la cultura de los nayaritas ofrece algunas becas a estudiantes de las distintas carreras de la UAN. En segundo lugar, el sentido del homenaje al hijo del ex gobernador de Nayarit de hace siete décadas, el Dr. Gilberto Flores Izquierdo (GFI), un destacado científico mexicano que ha obtenido grandes logros académicos y científicos así como una no menos brillante carrera como funcionario público, es conseguir un reconocimiento por parte de las autoridades y pueblo de Nayarit como si fuera nativo de nuestra entidad. Y por último, el documental de una hora de duración “Nayarit, granero de la república”, que narra principalmente la vida y obra de don Gilberto Flores Muñoz (GFM), a quien consideran como el hombre que modernizó a Nayarit y le dio prosperidad, a partir de lo cual, su nieto, Gilberto Flores Alavez (GFA), reivindica su legado político y social asumiéndose como su sucesor. También se toca la vida intelectual y artística de la señora Asunción Izquierdo (AI), esposa de GFM, exaltando su trayectoria artística como pintora y escritora. De hecho, la intención del documental parece ser posicionar políticamente a GFA sustentándose en la obra de su abuelo, no sólo como gobernador de Nayarit (1946-1951), sino también como Secretario de Agricultura y Ganadería (1952-1958), entre otros cargos importantes.

Luego de la bienvenida a nombre del Rector Juan López representado por el Secretario de Docencia, el Maestro Ignacio Peña, el Licenciado Fernando González Díaz, ex secretario de gobierno en el sexenio de Antonio Echevarría y presidente del mencionado Patronato, presentó los objetivos del mismo que son –dijo- rescatar la obra política y social de Gilberto Flores Muñoz y la obra cultural de Asunción Izquierdo, para enseguida dar a conocer el currículo extraordinario del homenajeado, el Dr. Gilberto Muñoz Izquierdo, solicitando a la UAN a través de su Consejo Universitario, le otorguen el Doctorado Honoris Causa; al Congreso del Estado le reconozca la ciudadanía nayarita; y al Ayuntamiento de Compostela lo declare hijo predilecto. Asimismo, se pretende que un nuevo hospital que habrá en Compostela, lleve su nombre. Además de lo dicho por Fernando González respecto a los méritos de GFI, en el documental, en la parte que le corresponde a la vida y obra del Dr. Gilberto Muñoz Izquierdo, llama la atención que no obstante que desde su infancia se vio rodeado de gente de poder, presidentes de la república, secretarios de Estado, etc., sus padres decidieron alejarlo de la carrera política y fue así como se orientó a la ciencia desde la medicina, habiendo realizado 12 posgrados, la mayoría en el extranjero, fue el primero en hacer trasplantes de órganos en México (riñón, aorta y carótida) siendo un pionero en este rubro en Latinoamérica, inventor de la fistula arteriovenosa para hemodiálisis, fundó más de un millar de clínicas rurales, hospitales de zona del IMSS, etc., fue reconocido en Inglaterra en una ocasión como médico del año, fundó el posgrado de angiología IMSS/UNAM, entre otras muchas actividades destacadas. Cuenta el documental que su mamá, la señora Asunción Izquierdo, le decía que la principal herencia que recibiría de sus padres sería “amueblarle bien la cabeza”, es decir, dejarle una excelente educación.

En cuanto al mencionado documental en sí, decía que en parte versa sobre la dinastía de los Flores, dedicándole un segmento a cada uno de ellos (incluida AI), al mismo tiempo que se ofrece un análisis político y se plantean asimismo varias tesis políticas, todas ellas de GFA. La estructura del documental es un diálogo entre él y su señora madre, la señora Alicia Alavez Leyva Alemán, con la voz en off mismo que se acompañan de imágenes y fotografías alusivas a los temas que se están comentando. Dicho diálogo es terciado brevemente –casi al final del documental- por el Dr. Gilberto Flores Izquierdo, cuya intervención es relativa a la situación actual de las finanzas del gobierno de Nayarit, diciendo que el endeudamiento excesivo en el que ha incurrido no sólo han hipotecado el futuro de Nayarit porque el presupuesto ya se ha comprometido de antemano, sino que los pocos recursos existentes para operar las necesidades del estado provocan una situación que impide su desarrollo integral y también conducen a la ingobernabilidad que a su juicio es ya evidente. Este análisis se basa no sólo en datos objetivos sino en su propia experiencia como administrador por largo tiempo en el IMSS, donde llegó a manejar un presupuesto diez veces mayor que el de Nayarit. Remató diciendo que Nayarit ocupa el tercer lugar en endeudamiento con la banca comercial. Coincidió con su hijo que el desarrollo se debe de sustentar más en la atracción de inversión privada y en la buena relación con el gobierno federal.

El documental comienza desde luego con don Gilberto Flores Muñoz, destacando su labor como gobernador de Nayarit y luego como funcionario público federal, mostrando en ambos casos lo exitoso de su desempeño, es decir, demostrando con datos objetivos sus logros en bien de la comunidad. Desde luego, ligado a él, se abordó asimismo la figura de su esposa Asunción Izquierdo, pintora, escritora y periodista de altos vuelos que brilló con luz propia, quien le exigía a su marido -según el testimonio del documental- construir en cada gran obra una escuela y un hospital. A propósito de la obra de AI, Ramón Castellón Valera, artista compostelense, más tarde comentó brevemente dos novelas de la Señora Asunción Izquierdo (firmadas con seudónimo) cuyos temas son alusivos a la historia de Nayarit. Asimismo, el documental refiere que la obra escrita de AI ha dado lugar a algunas tesis de grado y posgrado en la UNAM, sin desmerecer desde luego su trabajo como pintora surrealista y ecologista que es como la reconoce el INBA. Volviendo a la labor de Gilberto Flores Muñoz, entre sus muchos logros, se destaca su gestión como Secretario de Agricultura y Ganadería donde se alcanzaron cifras récord en la producción de diversos bienes, convirtiendo a Nayarit en su momento, en el granero del país, nombre que como se dijo al principio, se le dio al multimencionado documental.

Continuando con el contenido del documental, el eje central que lo cruza todo, está dedicado al pensamiento y proyecto político de Gilberto Flores Alavez, donde sin abandonar nunca la estructura de una charla entre él y su señora madre, hace un análisis de la situación actual económica, política y social de Nayarit. Entre sus diversas aseveraciones, lamenta que en varias décadas medio millón de paisanos hayan tenido que emigrar a los Estados Unidos ante la falta de oportunidades en su propia tierra, criticó la política de turismo en Bahía de Banderas y alertó que mediante el proyecto de “El Capomo” auspiciado por FONATUR en el cual se invertirán 10 mil millones de dólares en un plazo de 10 diez años, se pretende segmentar nuevamente a Compostela con otro municipio que se llamaría “Bahía de Jaltemba”. Esta nueva segmentación de Compostela –dijo- significaría un duro golpe a su economía. Criticó también que haya gobernantes que pretenden engañar a sus ciudadanos mediante la propaganda, entre otras tesis que reflejan principalmente su filosofía política- Asimismo, hizo acto de fe priista y criticó la alianza entre el PRD y el PAN, no tanto por sus disímbolas ideologías, sino por el hecho de sólo buscar el poder por sí mismo, lo cual por cierto le calza también a la alianza del PRI con el PANAL y el Partido Verde, quienes sólo se alían evidentemente por conservar el poder, pues éste último es sólo un membrete de sinvergüenzas.

No se eludió hablar del asesinato de Gilberto Flores Muñoz y Asunción Izquierdo (donde por cierto en Wikipedia se sigue señalando a GFA como el culpable), el cual le endosaron en principio al nieto Gilberto Flores Alavez, quien fue exonerado luego de que rigurosos estudios científicos demostraran su inocencia modificando la verdad jurídica, presumiéndose en consecuencia que se trató de un crimen de Estado. Comento aquí, que tuve la oportunidad de leer -a mediados de los años 80- la investigación periodística de Vicente Leñero que plasmó en su libro “Doble asesinato”, en el cual, al principio de su narración, todo parecía apuntar a la culpabilidad de Gilberto Flores Alavez, pero en la medida en que se iba profundizando en el caso, dicha culpabilidad se desvanecía hasta que quedaba claro que él no había tenido nada que ver con el crimen, sembrando la idea de que se trató de un crimen de Estado alrededor del problema que por entonces había con los ingenios azucareros del país donde se generó un conflicto con sus propietarios que desembocaría en una nacionalización de los mismos. GFM era en ese entonces el responsable por parte del gobierno federal de la Comisión Nacional de la Industria Azucarera. Continuando con el libro de Leñero, recuerdo una foto donde el entonces joven Gilberto Flores Alavez estaba en un restaurantito o cafetería dentro de la cárcel, un pequeño negocio que puso para promover la lectura y otras actividades culturales.

Ya para terminar, es importante señalar que en el presídium estuvieron acompañando al Doctor Gilberto Flores Izquierdo, su esposa Alicia Alavez y su hijo Gilberto Flores Alavez quien antes de la clausura también hizo uso de la palabra; el periodista Guillermo Aguirre, quien comentó el documental; el escritor y poeta compostelense Ramón Castellón Valera; la promotora cultural María José Cuevas (hija del reconocido pintor mexicano José Luis Cuevas); y el Director de Medios Digitales del Centro de Estudios Cinematográficos de la Ciudad de México, Manuel Alcalá. Todos ellos intervinieron en el evento con una alocución. También participó el periodista de APROCON Antonio Siordia Carrasco, vicepresidente del Patronato. El público por su parte, casi llenó el auditorio, aunque por la larga duración del evento (3 horas) se fueron saliendo poco a poco, principalmente los estudiantes de medicina que habían acudido, ya que tenía que entrar a clases o tomar su camión a casa. El evento empezó un poco después de las 6 de la tarde y terminó 10 minutos después de las 9 de la noche.

martes, 1 de marzo de 2011

Ricardo Luque - Atentado contra las humanidades

Atentado contra las humanidades

César Ricardo Luque Santana

Luego de casi dos años (abril de 2009) de haberse concretado el Acuerdo 488 donde la SEP se comprometía a restaurar las asignaturas filosóficas de Introducción a la Filosofía, Lógica, Ética y Estética, en los distintos subsistemas del nivel medio superior, mismas que se habían suprimido a finales del año 2008 pero que gracias a la presión de la comunidad filosófica agrupada en torno al Observatorio Filosófico de México (OFM) se consiguió que se rectificara, se persiste en ignorar dicho Acuerdo dejando este compromiso a la decisión discrecional de los institutos privados y públicos de los distintos bachilleratos, muchos de los cuales han optado por excluir estas asignaturas de sus currículos. Mientras tanto, la comunidad filosófica encabezada por el OFM, sigue reclamando a las autoridades educativas que están obligadas a cumplir su palabra plasmada en un documento legal, razón por lo cual se plantea pasar a una nueva fase de lucha en la cual se convoca a los defensores de las humanidades a estar atentos para participar activamente en ella.

Antes de señalar las medidas de presión que el OFM se propone en este momento, es necesario insistir en los motivos por los cuales la derecha panista en el poder se obstina en deshumanizar la enseñanza media superior, mismos que se enmarcan en los intereses del neoliberalismo que de manera sistemática ha trazado con base en los Acuerdos de Bolonia, las directrices para configurar toda la educación desde los niveles básico hasta el superior pasando por el bachillerato, en un sentido marcadamente mercantilista, donde obviamente, de acuerdo a esta perspectiva, no sólo pretende acorralar a la educación pública a favor de la educación privada, es decir, convertir la educación en todos sus niveles, modalidades y características en una mercancía y no en lo que venía siendo y debería de ser, un derecho fundamental de los seres humanos; sino que además del negocio propiamente dicho, intentan concretar una victoria “cultural” (en este caso ideológica) de tal forma que la gente con estudios, no sólo no cuente con elementos de crítica al pernicioso sistema capitalista, sino que además, sean de un modo u otro sus defensores, de tal manera que hasta los excluidos mismos, vean su exclusión social como normal, esto es, hagan una lectura naturalista de la sociedad de tal manera que eximan al sistema capitalista de los males que provoca y por ende se culpen a sí mismos por su incompetencia o mala suerte.

Ciertamente, la ignorancia en las verdaderas causas de los problemas sociales como la pobreza, la delincuencia, el desempleo y muchos otros provocados por un capitalismo salvaje, impide a los ciudadanos una toma de conciencia política a favor de sus intereses como sociedad, no sólo en términos de sus derechos sociales como tales, sino también en lo que respecta a la viabilidad misma de la convivencia social, pero la postura fanática de dejar todo a las fuerzas del mercado creyendo que hay una mano invisible que la auto regula, resulta desmentida por los hechos patentizados en las crisis económicas estructurales recurrentes cuyas consecuencias son una mayor pobreza para la mayoría de las personas en contraste con una mayor riqueza de una minoría, con todo lo que esta profunda desigualdad conlleva. Lo más grave es que el Estado, que se supone debiera proteger los intereses de la mayoría mediante regulaciones y controles legales, se ha transformado en una gerencia al servicio de una minoría económicamente poderosa, echando por la borda el contrato social con lo cual deslegitima en la práctica la vía democrática para el ejercicio del poder público, al mismo tiempo que dañan severamente el tejido social haciendo inviable a la sociedad como una comunidad de convivencia pacífica.

La transformación de la educación en función de los intereses del mercado y la distorsión de los valores democráticos secuestrados por la perspectiva neoliberal, no entienden que al atentar contra las humanidades excluyéndolas del sistema educativo, impiden que las personas se formen un pensamiento crítico que haga frente a los intentos de pensamiento único que tiene como consecuencias fermentar proyectos de regímenes totalitarios, al mismo tiempo que cancela el desarrollo de una auténtica educación en valores, minando con ello la reserva de moralidad depositada en el pueblo, con lo cual se erosiona los mecanismos de contrapeso contra los excesos del poder como el cretinismo, la corrupción, la simulación y otros males que el envilecimiento de las relaciones sociales prohíja.

En cuanto a las acciones a emprender por la comunidad filosófica para hacer que se respete el acuerdo 488, Guillermo Hurtado, Director del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, mencionó (ver La Jornada 28 de febrero de 2011) que éstas podrían ir desde la demanda jurídica hasta posicionamientos políticos de cara al proceso electoral del próximo año y movilizaciones sociales. Guillermo Hurtado y Gabriel Vargas Lozano coinciden en que Alfonso Lujambio, titular de la SEP, se niega sistemáticamente a recibirlos para tratar cara a cara el problema, lo cual interpretan como una burla a la comunidad filosófica nacional. Vargas Lozano añade: «El gobierno se contradice […] “Dicen que son humanistas y eliminan las humanidades; dicen que son democráticos y hacen una reforma autoritaria; dicen que están en contra del narcotráfico y no hacen un esfuerzo por ofrecer a los estudiantes fuerzas morales a través de la educación.”»
En resumen, muchos subsistemas de educación media superior han ido eliminando total o parcialmente la enseñanza filosófica despojando a los jóvenes de una formación humanística, y en otros casos le han cambiado los nombres a las asignaturas filosóficas pretendiendo que son las mismas pero con nombres diferentes. Aunado a esta situación, donde aún subsisten las mencionadas asignaturas filosóficas, la mayoría de su personal carece de la formación filosófica indispensable, es decir, no tienen el perfil de licenciados en filosofía, provocando que la enseñanza no cumpla sus objetivos.

lunes, 21 de febrero de 2011

Ricardo Luque - La clase magistral

La cátedra magistral

César Ricardo Luque Santana

En mi antepenúltima colaboración prometí abordar enseguida la cuestión de la cátedra magistral, pero me pareció pertinente tratar el problema de censura que se suscitó contra la periodista Carmen Aristegui (supuestamente por parte de la Presidencia de la República), con el objeto de ilustrar la doble moral de los analistas y lectores de noticias del duopolio Televisa-TV Azteca que suelen desgarrarse las vestiduras con el tema de la libertad de expresión, pero que en este caso, se decantaron por negar la censura y/o cuestionar a la víctima. No profundizaré más en este asunto que ya traté de manera suficiente en mi anterior artículo, pero si conviene enfatizar esta actitud veleidosa de dichos comunicadores quienes falazmente pretenden hacer pasar sus propios intereses como si fueran los de la sociedad, actuando impunemente como poderes facticos, situación que urge frenar porque representa una adulteración de la democracia.

Entrando en materia, en mi justificación de mi programa de Didáctica de la Filosofía, decía que el constructivismo ceñido al modelo de competencias educativas, sólo se orienta a favorecer la razón instrumental en detrimento de un pensamiento crítico y de una conducta auténtica. En este orden de ideas, resulta interesante traer a colación un artículo que refuta los prejuicios contra la cátedra magistral confundida con la clase verbalista, misma que el pedagogo brasileño Paulo Freire caracterizó adecuadamente como concepción bancaria de la educación, en la cual el maestro se reduce a ser un transmisor del conocimiento y no un mediador del mismo. Por lo tanto, suponer que la cátedra magistral está en la misma condición que la clase verbalista resulta falso. A continuación retomaré los aspectos esenciales del artículo titulado “Empanada boloñesa”, escrito por el profesor Joan B. Culla, docente de la carrera de Historia de la Universidad de Barcelona, porque creo que explica cabalmente los prejuicios que el modelo por competencias ha endosado a este tipo de enseñanza.

En esencia, en defensa de la cátedra magistral, Joan B. Culla sostiene que “la hoy denostada clase magistral permite al profesor aclarar, ilustrar, actualizar sus argumentos y debatirlos con los alumnos”. Señala que esto no sustituye la obligación de leer de los alumnos y tampoco excluye el problema del nivel del profesor, esto es, de su grado de preparación, experiencia y capacidades, sino que los presupone.
El artículo de Culla trata de refutar a otro profesor llamado José Lázaro, quien escribió un artículo titulado “Clases a la boloñesa” en el diario El País, donde pretende de desacreditar la clase magistral al mismo tiempo que ensalza el modelo de Boloña, mejor conocido como modelo por competencias educativas, el cual presuntamente representa una modernización de la educación adecuándola a un mundo globalizado, mismo que por su orientación mercantilista, significa asimismo una amenaza para las humanidades y la democracia.

Según Culla, la tesis de José Lázaro sólo se dedica a soltar una serie de epítetos contra la clase magistral sin demostrar su supuesta ineficiencia y tampoco las presuntas bondades del modelo de Boloña. Por el contrario, Culla sostiene que la clase magistral le permite al docente “…captar en forma instantánea cómo reciben sus alumnos aquello que les está explicando; y, en consecuencia, da al profesor la oportunidad de reiterar, de aclarar, de enfatizar, de volver atrás, de ilustrar sus argumentos…”, particularmente en materias de ciencias sociales y humanidades.
Culla rechaza en consecuencia no sólo que la clase magistral sea una anacronismo, un monólogo, una mera verborrea del profesor o incluso un mero dictado de apuntes; sino que por el contrario, representa el grado de profundidad que el profesor ha alcanzado en las asignaturas que imparte, el conocimiento que sus años de lectura y reflexión le han proporcionado. Además los maestros al inicio de sus cursos les ofrecen a sus estudiantes las lecturas y los textos que habrán de consultar. El problema entonces de las deficiencias de la enseñanza no está en sí mismo en las clases magistrales sino en la mala preparación de algunos profesores, cuyo proceso de selección deja mucho que desear, entre otros factores.

La idea de impulsar clases participativas, interactivas y dialogadas que se supone promueve el modelo por competencias, no está reñida con la clase magistral, pues éstas dinámicas se pueden implementar con los seminarios, talleres y otras modalidades. Desde luego que ninguna estrategia de este tipo funciona con grupos numerosos. Otros problemas son las deficiencias de origen que arrastran algunos estudiantes para analizar las lecturas o el incumplimiento de las mismas.

Sin embargo, lo que se pierde de vista con la discusión sobre la problemática acerca de cuál es la didáctica más conveniente, es el trasfondo ideológico que persigue el modelo de Bolonia, cuya orientación estrictamente mercantilista es lesiva a la democracia misma, dado que privilegia el cultivo de la razón instrumental, las destrezas técnicas (el saber hacer), en detrimento del pensamiento crítico (el saber pensar), el cual sólo pueden potenciar las humanidades, de ahí la tendencia a eliminarlas con base en criterios meramente rentistas. En este sentido, Marta Sanz afirma que “las universidades pierden una de sus funciones fundamentales, fomentar la conciencia crítica respecto al status quo. Se propicia la integración económica, pero vamos a crear ciudadanos que no cuestionen el modelo económico y social porque no tienen herramientas para hacerlo”. (Ver http://www.publico.es//culturas/348928/un-mundo-de-gente-rentable)

lunes, 14 de febrero de 2011

Ricardo Luque - Sepulcros blanqueados

Sepulcros blanqueados

César Ricardo Luque Santana

La expulsión de la periodista Carmen Aristegui de Multivisión (MVS) con el pretexto de que violó el código ético de la empresa al darle cobertura informativa a un rumor, a saber, el presunto alcoholismo del presidente de México Felipe Calderón Hinojosa, acusación que salió a la luz pública por una manta que presentó en la tribuna de la Cámara de Diputados de san Lázaro el diputado petista Gerardo Fernández Noroña, acción que ocasionó un reacción airada de la bancada panista que obviamente lo tomaron como una provocación, generándose un sainete que llamó la atención de la opinión pública, más por la actitud pendenciera del diputado del PT que por la acusación de dipsómano del presidente.

Ahora bien, al margen de los exabruptos típicos de Fernández Noroña que por cierto recibió la reprobación de todo mundo, incluido el propio Andrés Manuel López Obrador, lo realmente importante de la supuesta censura de la Presidencia de la República a una periodista y la sospecha de presión de ésta a la empresa de radio y televisión mencionada, fue la posición que asumieron un grupo de periodistas de los medios electrónicos que se ostentan como férreos defensores de la libertad de expresión y de las libertades democráticas, pero que en este problema han asumido una conducta deleznable. Me refiero a los “analistas” de programas de contenido político y conductores de noticieros de los dos principales consorcios televisivos del país.

Los de TV Azteca, que se han desgarrado las vestiduras desde hace algunos años por la ley electoral que les impide intervenir en los procesos electorales en los cuales venía actuando descaradamente como poderes facticos apoyando y denostando candidatos según sus intereses comerciales, no se han pronunciado con igual vigor en el caso Aristegui-MVS, como lo han hecho contra del IFE de manera beligerante y permanente por la disposición legal ya mencionada, la cual entre otras cosas cambió las reglas sobre la publicidad de partidos y candidatos los cuales son ahora negociados en bloque directamente por el IFE en representación de los partidos como parte de los derechos del Estado por las concesiones a los medios de comunicación electrónica, lo que significa desde luego para ellos un perjuicio económico así como una limitación en sus márgenes de discrecionalidad con los actores políticos respecto a la negociación con éstos, donde solían ofrecer un trato preferencial a sus aliados al mismo tiempo que hacían lo contrario con sus adversarios (incluida la propaganda positiva y negativa disfrazada de noticias). No obstante estos intereses mezquinos que son el verdadero resorte de su inconformidad, falazmente han tratado de presentar esta restricción legal del Estado como una conculcación a los derechos de todos los mexicanos en materia de libertad de expresión. No hay que olvidar que asimismo se permitía que particulares (personas físicas o morales) pagaran costosos spots para denostar a algún candidato incómodo, rompiendo la frágil equidad de competencia entre partidos al mismo tiempo que abonaban a la guerra sucia.

Los de Televisa por su parte, han tratado de encontrar matizaciones, no tanto para exculpar a la empresa de MVS sino para negar el acto de censura en sí mismo. Han argumentado principalmente que no pueden determinar cuál de las dos partes en conflicto tiene la razón, pero los más agresivos y cínicos -como Ciro Gómez Leyva y Carlos Marín- trataron de regatearle e incluso negarle a Carmen Aristegui su condición de periodista independiente no obstante su larga trayectoria como crítica del poder, extendiendo esta misma infamia a medios como La Jornada y Proceso, pues de reconocerles a éstos una independencia política, ellos por consecuencia serían intelectuales oficiosos del sistema, sin embargo, se consideran a sí mismos imparciales, críticos y desde luego éticos (como la bruja con su espejito mágico.

Pero el más patético de todos fue Leo Zukerman, quien dijo que como él creía en el mercado, le parecía normal que una empresa despidiera a un empleado no conveniente (sic), es decir, que estaban en su “derecho” (como antes lo estaban los señores feudales con su “derecho de pernada”), sin reparar que los trabajadores tienen derechos contra despidos injustificados. Al parecer, su objetivo era negar un posible hecho de censura a una colega, cuando en realidad no se trataba de defender en sí mismo a Carmen Aristegui, sino a un derecho democrático llamado “libertad de expresión” que dice defender celosamente. La lógica del poder que anima a Zukerman no puede ser más burda porque considera que los derechos de una minoría poderosa están por encima de los derechos de la sociedad, olvidándose que las concesiones a los medios masivos de comunicación implican una responsabilidad social de respeto al interés público que coadyuve a la convivencia democrática de la sociedad. En modo alguno se justifica entonces la arbitrariedad y el abuso que este fundamentalista del neoliberalismo asume con desparpajo.

Volviendo a la argumentación de MVS, hay que recordar que del diario Milenio tiene una sección de trascendidos y nadie ha considerado nunca que esta forma de hacer periodismo no sea moralmente válida. La reacción de MVS puede parecer en consecuencia una exageración, lo que le da sentido a la teoría del “capricho” presidencial y del amago del gobierno de escamotear las concesiones que pretende esta empresa de televisión por cable.

Para concluir, remito a mis lectores a una pequeña obra titulada “Cómo nos venden la moto” de Noam Chomsky e Ignacio Ramonet (periodista y estudioso de la comunicación de origen español), quienes muestran como las elites del poder económico ejercen un control de la sociedad a través de los medios de comunicación, erigidos como poderes facticos capaces de mantener de rehenes a los poderes constitucionales de un país. Este poder mediático no sólo se dirige a los consumidores para conocerlos como tales y sacarles el máximo provecho, sino también en el terreno político, por un lado controlando a la opinión pública a través de una serie de comunicadores leales a sus intereses, procurando al mismo tiempo que no haya voces disidentes o bien reduciéndolas al mínimo, para de esta manera influir en la población para que se identifiquen con medidas políticas, económicas y sociales que sólo benefician a dicha minoría, haciéndoles creer que los intereses de éstos son los del conjunto de la sociedad. Por otro lado, las estrategias de manipulación comercial se trasladan al ámbito de lo electoral en apoyo de políticos mercenarios y demagogos que desde luego representan sus intereses. Esto último es lo que se conoce como mercadotecnia electoral donde los ciudadanos son tratados como menores de edad.

El doble rasero o la doble moral de los epígonos del neoliberalismo, no es gratuito sino forma parte de un esquema de dominación que ha alcanzado altos niveles de sofisticación, de manera que las posturas hipócritas de este tipo de personajes alcahuetes del poder político y económico, no es extraña sino predecible. Por ello, Chomsky y Ramonet no vacilan en sostener que una radicalización de la democracia, es decir, de un poder popular organizado, requiere de un control férreo de los medios de comunicación para evitar que se constituyan en poderes facticos como ocurre actualmente. Ciertamente, esta postura puede ser considera por algunos como lesiva a los derechos de unos ciudadanos, pero hace 2,500 años, Aristóteles sugería conculcar los derechos políticos de los ricos por el obvio conflicto de intereses en que se ven envueltos.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Ricardo Luque - Didáctica de la Filosofía

Didáctica de la Filosofía

César Ricardo Luque Santana

El siguiente documento es relativo a la justificación que hice del programa de “Didáctica de la Filosofía”, asignatura que habré de desarrollar con mis estudiantes de la carrera de filosofía. Como es sabido, la exigencia en la educación filosófica es enseñar a filosofar y no tanto enseñar filosofía, pues no se trata de reiterar pensamientos preestablecidos sino de apropiárselos críticamente para poder forjar un pensamiento crítico propio del presente. En este sentido, la didáctica a emplear para lograr este propósito debe propiciar el diálogo, la participación de los alumnos sin caer en una “didáctica parametral” como le llaman Hugo Zemelman y Estela Quintar, situación en la que se cae al utilizar una estrategia constructivista de corte conductista, ajena al razonamiento dialéctico. Más adelante habré de profundizar en esta problemática aunque en diversas ocasiones he denunciado las ilusiones (por llamarles suavemente) del “constructivismo” arropado en el llamado modelo por competencias, así como los prejuicios que éstos han desatado contra la clase magistral, asunto sobre el que volveré puntualmente en la próxima entrega. Enseguida presento textualmente la justificación al mencionado programa.


«Hablar de “didáctica” sugiere una connotación práctica, una cuestión operativa, un método de enseñanza. En efecto, didáctica proviene de las etimología griega y latina didaskalia y didactium respectivamente, que significan literalmente “enseñanza”. Esta actividad de enseñar tiene una larga historia y su primer intento de sistematización nos remite a Comenio (s. XVII) y su Didáctica Magna. Desde entonces, las propuestas de didáctica han cambiado a lo largo del tiempo pero su definición textual anclada en la enseñanza llevó -con variantes diversas- a poner el acento en ésta en detrimento del aprendizaje y por ende en el profesor como principal protagonista del proceso educativo en menoscabo de su polo opuesto, el estudiante, el cual era inducido a asumir una actitud pasiva, de mero receptor del conocimiento, mientras que el docente se convertía en un trasmisor de contenidos, lo que condujo en consecuencia como defectos graves, a subrayar la memorización mecánica sobre la reflexión, el verbalismo del profesor (nada que ver con la cátedra magistral), la reiteración de conocimientos muchas veces anquilosados, el ahogo de la creatividad, la anulación de la capacidad de iniciativa y la inhibición de la curiosidad de aprender por el placer intelectual mismo de hacerlo, etc. El pedagogo brasileño Paulo Freire le llamó a este sistema que identificamos como didáctica tradicional: “concepción bancaria de la educación” porque el alumno actuaba como un receptáculo donde el profesor vertía su conocimiento, provocando como consecuencia la pasividad del alumno, cuando el conocimiento se considera realmente como una actividad del sujeto, de ahí que las propuestas de una didáctica alternativase propusieran transformar el polo de la enseñanza por el polo del aprendizaje, orientándose a lo que genéricamente se llama “constructivismo”.

Ahora bien, esta inversión resulta compleja porque por un lado, la didáctica tradicional ha tenido diversas modalidades, siendo la más cercana a nosotros el “conductismo”, mientras que el “constructivismo” también presenta varias modalidades, siendo la más reciente y asimismo la dominante, la del llamado modelo por “competencias” que por cierto pese a su pretensión novedosa, es una variante del enfoque positivista porque postula una constructivismo centrado en el howknow, esto es, en la razón instrumental, en la técnica, exaltando la forma sobre los contenidos, decantándose tozudamente a lo que se puede medir, a las famosas “evidencias”, sujetas a su vez a parámetros preestablecidos, y que además desliza sutilmente una mentalidad proclive al eficientísimo, al éxito material, al egoísmo malsano, a la meritocracia de papel, etc., ajeno por tanto al razonamiento dialéctico o al pensamiento crítico y también a una auténtica actitud espiritual donde no sea el fin el que justifica los medios sino éstos a aquéllos. Incluso me atrevo a decir que este constructivismo secuestrado por nociones y parámetros positivistas, produce graves confusiones teóricas y prácticas en profesores y alumnos.

Bajo estos supuestos, el propósito que este curso persigue es obtener una aproximación aceptable a un marco teórico de referencia sobre la enseñanza de la filosofía y el aprendizaje filosófico vinculada desde luego a situaciones concretas u operativas de instrumentación ésta a través de experiencias específicas que sean generalizables o sean cercanas a nuestras necesidades y/o experiencias concretas, con la intención de forjarse un pensamiento crítico sobre esta problemática que nos lleve a asumir una didáctica alternativa sin caer en las trampas ideológicas del conductismo disfrazado que ofrece el sistema por competencias, evitando asimismo los prejuicios contra la clase magistral que en modo alguno implica en sí misma una concepción bancaria de la relación maestro-alumno.

La literatura sobre “Didáctica de la Filosofía”, si bien no es muy amplia comparativamente hablando respecto a las obras de didáctica general y especiales (comunes en el ámbito de la pedagogía) y desde luego de otras ramas de la filosofía incluida la Filosofía de la Educación, es lo suficientemente amplia para desbordar las limitaciones de tiempo de un curso cuatrimestral, por lo cual, estamos básicamente ante una especie de introducción a la misma, lamentando el recorte de autores y teorías fundamentales. En descargo a este imponderable, se puede decir que siendo la primera unidad de aprendizaje de cuatro que conforman la salida terminal que pretende llevar una formación didáctico-pedagógica teórica y práctica de los futuros profesores de filosofía, se espera que posteriormente y de manera gradual, los estudiantes vayan llenando los vacíos inevitables que este proceso formativo conlleva, lo cual incluso va más allá de la formación académica escolar.»

lunes, 31 de enero de 2011

Ricardo Luque - Teoría de la Argumentación


Teoría de la argumentación

César Ricardo Luque Santana

Los días 25 y 26 de enero del presente año, el Programa Académico de Filosofía de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) realizó con éxito un taller intensivo sobre Teoría de la Argumentación dirigido por el Mtro. Carlos Fernando Ramírez González, profesor e investigador del Departamento de Filosofía de la Universidad de Guadalajara y responsable del Cuerpo Académico “Retórica, Lógica y Teoría de la Argumentación” de la Facultad de Filosofía de esa institución. En dicho taller participaron no sólo estudiantes y profesores de la licenciatura en filosofía de la UAN, sino también colegas profesores de otras carreras del Área de Ciencias sociales y Humanidades.

Resulta difícil exponer en pocas líneas lo visto en el taller, por lo que haré un resumen apretado de lo más importante. En general, se comenzó con un repaso breve de lógica formal para transitar de ahí con fines comparativos al ámbito informal propio de la argumentación, haciéndose luego un repaso histórico de la retórica y la dialéctica en grandes pinceladas y se concluyó con un esbozo de la Teoría de la Nueva Retórica de Ch. Perelman. Con base en estos cuatro apartados haré una descripción sucinta aunque desigual de cada uno.

El expositor ofreció de entrada su visión personal de la Teoría de la Argumentación (TA), la cual dijo, consiste en una relación de fines y contexto (contrario a los lógicos formales que excluyen el contenido). Ambos, forman un todo que lleva a determinadas prácticas, esto es, cada actividad científica o profesional tiene su propia forma de argumentación o práctica. Añadió que los argumentos no son desinteresados ni aislados. Señaló también que aún dentro de una misma práctica como la actividad jurídica por ejemplo, suele haber diferencias, como ocurre en este caso entre los litigantes y los teóricos del derecho. Lo importante es que los fines que cada uno persiguen deben ser satisfechos. Esto quiere decir que el contexto en el que se desarrolla cada actividad es muy importante, aunado desde luego a las capacidades personales del sujeto que emite un mensaje.

Planteó que no hay una única forma de argumentar y que el discurso no sólo se dirige a la razón sino también a las emociones. La argumentación no es por tanto exclusivamente lógica. Hay prácticas argumentales diversas pero existe un conjunto de reglas comunes. “Podemos pensar esas prácticas como un continuo donde los extremos son claramente distinguibles pero las partes medias son difusas.” En un extremo está lo formal (la razón) y en el otro lo informal (lo emotivo). ¿Cómo nacen las prácticas argumentales y sus respectivos argumentos? Surgen para resolver las diferencias entre las personas pues en todas las actividades, ordinarias y científicas, hay disputas. La forma como se procesan estás diferencias mediante la argumentación (o sea sin violencia) es variable.

Los argumentos lógicos son estudiados por la ciencia de la Lógica y los no lógicos (o sea los que incluyen lo emotivo), por la TA. La primera está muy formalizada; la segunda es de carácter informal. La lógica plantea axiomas, tablas de verdad, reglas de transformación, reglas de formación y símbolos primitivos. Es un todo cerrado, autosuficiente. Esto no sucede en el caso del lenguaje no formalizado (que mezcla lo racional con lo emotivo) porque en él es importante el contexto (que es variable) así como la situación intelectual personal. La diferencia de la TA con la Lógica es por tanto que la primera carece puntos fijos de referencia y la segunda no, por lo que en vez de la lógica formal, la argumentación recurre a la retórica y la dialéctica como las formas de razonamiento apropiadas.

¿Qué es entonces un argumento? es un razonamiento donde hay una inferencia de una afirmación a otra, pero a diferencia de lo que ocurre en lógica formal donde el nexo entre las premisas y la conclusión es necesario, en la argumentación, la conclusión sólo puede ser probabilística (en el mejor de los casos) o de tipo plausible. Es decir, hay conclusiones que son necesarias, probables y convenientes (plausibles). Las primeras y las segundas pueden ser verdaderas o falsas (aunque por razones diferentes pues una es tautológica y otra empírica), pero la tercera no se mide en términos de verdadero y falso. Por ellos se dice en lógica que si las premisas son verdaderas y la inferencia es correcta, la conclusión es verdadera y el proceso de razonamiento es válido.

En este punto, la diferencia entre Lógica y Argumentación interpreta a la primera como ciencia porque trata de que sus cálculos se den sin contradicciones, de forma consistente, completa y se deriven invariablemente de sus premisas y de sus propias reglas y artificios; la segunda es considerada como arte porque se orienta a las aplicaciones del lenguaje. Los lenguajes lógicos son pues artificiales mientras que los lenguajes ordinarios son naturales. Este último es variable y está determinado por el uso que hace la gente del mismo. Todos los lenguajes naturales se transforman con el tiempo.

En el análisis del lenguaje se distingue entre “lenguaje objeto” y “metalenguaje”. El primero hace referencia a objetos; el segundo se refiere al lenguaje mismo. Ejemplos: La plaza estaba llena de gente. Carlos dijo: “la plaza estaba llena de gente”. El primero es lenguaje objeto y el segundo metalenguaje. El lenguaje lógico tiene un cálculo como estructura y una interpretación de ese cálculo mediante el cual se le da significado. Para el primero se utilizan símbolos primitivos, signos operativos y signos de agrupación. A cada uno hay que darle una interpretación. Luego hay que tener reglas de formación. Hasta aquí todo es sintaxis, no hay todavía interpretación o semántica.

Para esclarecer más el sentido de la lógica simbólica, se abordaron las proposiciones haciendo formalizaciones a partir de algunas frases. Con ello, se puso en juego los símbolos primitivos, operadores, signos de agrupación, reglas de transformación y de formalización, etc. En suma, se trató de transformar frases del lenguaje natural al lenguaje artificial. La idea era subrayar la cuestión de las inferencias y su validez para analizar un argumento formalizado. Dicho de otro modo, en términos formales, la validez de un argumento depende de aplicar las tablas de verdad.

Argumentación informal o dialéctica y breve historia de dialéctica. Para este tipo de argumentación se necesitan dos contendientes (al contrario de la argumentación formal que puede ser hecha por uno solo, si bien Perelman admite como válido cierto tipo de soliloquio). La dialéctica tiene variantes: en Heráclito es una concepción del mundo que se mueve por oposiciones (el día y la noche, lo seco y lo húmedo, etc.); en Sócrates se trata de un diálogo para llegar a la verdad. Platón contrapuso la retórica a la dialéctica diciendo que sólo esta última busca la verdad, mientras la otra sólo pretende vencer incurriendo en subterfugios, falacias, etc. Aristóteles considera a la dialéctica como un arte para ganar disputas anudando la verdad con la belleza del discurso, su forma con su contenido. Enseguida, el Mtro. Carlos Ramírez abordó “Los Tópicos” de Aristóteles (9 libros) refiriendo sucintamente cada libro. En el libro I, Aristóteles se propone encontrar un método para razonar sobre problemas relativos a cosas plausibles sin contradecirnos. En el debate hay quien pregunta y quien contesta. Este último debe evitar contradecirse. Sócrates por ejemplo, trataba de inducir a su oponente a contradecirse. El que pregunta debe tomar en cuenta lo que el otro dice para pillarlo en contradicción. Cada interlocutor tiene su papel. En el libro II, Aristóteles se refiere a la personalidad del orador, su talento, credibilidad, etc. En el libro III, aborda la selección literaria para adornar el texto y darle a su mensaje un carácter más persuasivo, causar mayor impacto en el auditorio. En el libro IV, habla del objeto de la retórica el cual son los entinemas (pruebas y razonamientos). Hay tres tipos de discursos: deliberativo (convencer a alguien para una acción futura), judicial (pasado, sobre los hechos consumados) y epidíctico (tiene que ver con el presente, alaba o desprestigia). Los recursos para persuadir son el logos (la razón), el ethos (el deber) y el pathos (la pasión). Aristóteles dice que en la retórica hay pruebas del arte (lo discursivo) y pruebas fuera del arte (los factores emocionales). En el libro IX están los argumentos erísticos (referidos a la disputa o discusión).

Enseguida presentó un bosquejo del orador romano Quintiliano (s. I d. C.) y su noción de la retórica. Él proponía cinco operaciones retóricas (integradas entre sí): Inventio. Es el hallazgo, es decir, cuando uno tiene algo que decir, hace una selección y búsqueda para comunicar algo que sea agradable o interesante (atractivo) para los lectores. Dispositio. Es saber organizar el discurso. Hacer un exordio (introducción), narración del caso (narratio), exponer argumentos (argumentatio) y cerrar destacando lo más importante (perorata). Elocutio (elocuencia). Adaptar el discurso, acomodar las palabras que agraden: frases, metáforas, etc. Memoria. Es la puesta en escena del discurso. Un orador debe tener memorizado todo lo que va a decir. Actio o pronuntiato. Es la exposición completa de la dispositio.

Por último, abordó muy someramente la teoría de la argumentación de Ch. Perelman recomendándonos algunas lecturas al respecto. Por lo pronto, mencionó que un mérito en sí mismo de Perelman fue retomar los estudios de retórica y dialéctica como formas de razonamiento o argumentación indispensables en muchas actividades teóricas tanto filosóficas, políticas como científicas. En efecto, la retórica emergió y se desarrolló entre los griegos y romanos por la necesidad de persuadir para la vida política, aunque también hubo un importante aporte en la escolástica donde se llegó a profundos niveles de sutilezas dentro de las discusiones teológicas, pero luego pareció perderse interés por ellas, hasta que Perelman las retomó en forma sistemática y exhaustiva analizando todo los aspectos involucrados en estas formas de razonamiento: lógicos, psicológicos, estructurales, funcionales, históricos, etc., si bien en la modernidad también hubo algunos tratados importantes de retórica como los de Schopenhauer, entre otros.

martes, 25 de enero de 2011

Ricardo Luque - El socialismo democrático

El socialismo democrático

César Ricardo Luque Santana

La semana anterior escribí acerca de la necesidad de voltear al socialismo del cual dije que no sólo está vigente sino que es además necesario y urgente como alternativa al capitalismo neoliberal. Aclaré que al socialismo que me refiero implica practicar una democracia participativa auténtica, que el llamado socialismo realmente existente, principalmente el que se dio en los países de Europa del Este hasta antes de la caída del muro de Berlín, no fue propiamente tal porque los medios de producción no se socializaron sino se estatizaron, además de que significó un retroceso en el campo de las libertades civiles. Creo además de que el deslinde de las personas, partidos y organizaciones de izquierda del mundo de los regímenes sangrientos que se ostentaron como socialistas, no ha sido en general el adecuado porque mientras unos actuaron vergonzantemente renegando de sus convicciones, otros que se ostentan como sus partidarios se niegan a una autocrítica con ese pasado ominoso de crímenes y latrocinios, pero ninguno -con excepción tal vez de los zapatistas- ha hecho por recuperar la causa socialista (comunitarista) de la única manera posible: construyendo una organización de masas con una auténtica vida democrática, con estructuras horizontales donde se materialice el mandar obedeciendo, es decir, donde las dirigencias políticas no se conviertan en una burocracia distanciada de sus bases que reproduce los esquemas de dominación burgueses contrarios al ideal de emancipación humana.

En las primeras décadas del siglo XX, hubo algunos filósofos marxistas como Karl Korsch, Georg Luckás, Antonio Gramsci y desde luego la Escuela de Franckfort que trataron de reencauzar el marxismo de su vertiente positivista y conservadora (que fue la que finalmente predominó para mal), hacia una postura dialéctica y revolucionaria. La primera representaba al marxismo ortodoxo vinculado y alineado al Estado soviético; la segunda representó a los socialistas democráticos. Ahora bien, es importante decir que en gran medida, este marxismo ortodoxo se explica no sólo por la centralización del poder del naciente Estado soviético y el posterior autoritarismo de Stalin, sino que este autoritarismo surgió como consecuencia del debate sobre el socialismo en un solo país, tesis que defendía Lenin y sus seguidores, contrario a las posturas de quienes planteaban una revolución a escala mundial basados en la teoría de Marx , sosteniendo de que así como el capitalismo es universal, el socialismo debería de serlo también, oportunidad que finalmente se presentó luego de la Segunda Guerra Mundial y que fue desaprovechada.

De entre los teóricos del marxismo revolucionario (por diferenciarlo del marxismo ortodoxo ligado al Estado Soviético y del reformista de los socialdemócratas), destaca la figura del italiano Antonio Gramsci quien pasara gran parte de su vida en las mazamorras de “El Duce” Benito Mussolini, donde por cierto elaboró su teoría política condensada en los llamados “Cuadernos de la Cárcel” (4 volúmenes en Editorial Era). Gramsci fue llamado “el teórico de las superestructuras” porque en vez de poner el acento en las condiciones materiales o la cuestión económica, la puso en el plano de la conciencia o la subjetividad, estableciendo por decirlo en términos más actuales, que el pueblo no debe figurar como objeto de las buenas intenciones de los revolucionarios, sino como sujeto del mismo, de tal suerte que la relación entre dirigentes y masas no es entre sujetos y objetos sino entre sujetos y sujetos.

Gramsci planteó conceptos y categorías fundamentales para analizar la política como el de “hegemonía” mediante el cual la mayoría de la población expresa el apoyo a una causa, un régimen o un sistema, es decir, otorga su apoyo moral y político por medio del convencimiento, de manera que nadie puede lograr un apoyo político duradero y auténtico sólo con base en la fuerza. Señaló asimismo la necesidad de que las organizaciones revolucionarias o de izquierda actuaran con ética para que mediante su ejemplo prefiguraran la sociedad socialista que aspiraban para todos, lo que implica desmarcarse del autoritarismo y del burocratismo. En otras palabras, Gramsci entendió perfectamente que los valores y las convicciones se demuestran en los hechos y que si queremos provocar un cambio revolucionario debemos empezar por cambiar nosotros mismos, pues de otro modo no se logra autoridad moral para convencer a los demás.

En este tenor, creo que una revaloración del marxismo crítico y del socialismo democrático pasa por rechazar las atrocidades del socialismo realmente existente y del marxismo doctrinario o dogmático, para abrevar de nuevo en Gramsci, Luckás, Korsch, Adorno, Habermas, Adolfo Sánchez Vázquez, Bolívar Echevarría y otros pensadores críticos que pese a sus diferencias, se distinguen por mantener una auténtica vocación democrática. Desde luego que este reestudio no basta, hay que repensar las condiciones para un proyecto socialista de manera innovadora reconociendo una serie de criterios que son ineludibles, a saber: respetar la pluralidad política, las elecciones democráticas como el único medio valido de legitimación del poder e incluso el reconocimiento de la propiedad privada, pero acotada. Es decir, hay que atreverse a pensar originalmente porque vivimos una nueva realidad que no calza seguramente con algunos postulados clásicos. Creo que “el socialismo del siglo XXI” que se promueve en Venezuela y otros países de Sudamérica desde el poder mismo, debe ser observado con atención y desde luego discutido. La búsqueda de alternativas pacíficas y democráticas es insoslayable ahora que el capitalismo está en franca decadencia moral donde la delincuencia organizada amenaza con constituirse en una nueva clase política, que por medio de terror y la impunidad, terminará sometiendo a las instituciones convirtiéndonos a todos en rehenes de sus tropelías, amén de la cada vez mayor pobreza.

La consigna “socialismo o barbarie” retumba de nuevo, pero no se trata ahora de reemplazar el Estado neoliberal por uno populista ni menos aún estatista; no se trata de volver tampoco al Estado de Bienestar (paternalista) sino a un Estado de Solidaridad (justo y democrático).