viernes, 16 de abril de 2010

Enrique Ubieta Gómez - Crónica personal en 59 segundos

Crónica personal en 59 segundos

Enrique Ubieta Gómez
Rebelión/http://la-isla-desconocida.blogspot.com

La viejita estaba sentada en el saloncito de protocolo cuando llegamos al estudio. Un amigo solidario me había llevado y en la puerta encontramos a Willy Toledo. Todos la saludamos. Se notaba satisfecha de la atención que recibía. El viejito de la Fundación Hispano Cubana, en cambio, salió enseguida del local, sin saludar, y estuvo de pie en la entrada, expectante, hosco. Unos minutos después llegó Pedro Zerolo, del PSOE, y Willy Meyer, eurodiputado de Izquierda Unida. Calentamos motores: Zerolo adelantó su visión de que resultaba difícil para su Partido la defensa de una posición de diálogo, cuando Cuba actuaba de la manera en que lo hacía. Meyer y yo respondimos sin mostrar todas las cartas. Zerolo es un político correcto, pelea mentalmente para seleccionar las palabras que resulten menos ofensivas, se muestra casi conciliador cuando se adhiere a conceptos diseñados por la derecha. Moragas no apareció hasta el minuto final en el plató y saludó a los representantes de los partidos contrincantes. Parecía ser la estrella, aunque el tema era Cuba. ¿Sería acaso porque el PP representa en España a la mafia de Miami, y viceversa?

La moderadora, indudablemente bella, nos dedica a todos un minuto de amabilidad. Y enseguida nos señala dónde debemos sentarnos. Ella al centro, Moragas a su derecha (eso está bien, pensé), Zerolo a su izquierda, (¿será posible?), Meyer, en la fila del primero, un poco más separado. La viejita, entre Meyer y Toledo, qué mala suerte. A mí me ubican entre el viejo hosco que no me mira y una espléndida actriz. Podría ser una estrategia para crearme un foco de distracción visual. No caeré en la trampa. Nos piden que levantemos la mano cada vez que queramos hablar. En el moderno plató hay asientos para un público extraño, que parece no importarle a qué programa asiste: felices de estar dentro de la caja del televisor, le han dicho que habrá, como en el antiguo Coliseo, una pelea de gladiadores. A última hora, una asistente vuelve a retocar nuestros maquillajes y sacude con una escobilla los sacos.

Cuenta regresiva, se inicia el programa: la linda moderadora empieza como si acabáramos de ver los vídeos con breves declaraciones de Álvaro Vargas Llosa (hijo del escritor, y socio de Montaner), y de Rosa Montero, que delira al suponer que la Revolución cubana se encuentra en su fase final; también, en una manipulada presentación del otro “bando”, Raúl reafirma lo inaceptable de cualquier chantaje y Silvio dice en palabras puestas fuera de contexto, que no solo nos afectan las agresiones externas, sino los errores propios, lo cual suscriben todos los cubanos, Fidel y Raúl los primeros. Se suceden imágenes de Zapata Tamayo, de Fariñas y de las Damas de Blanco. No sé cómo se las arreglan para que nunca aparezcan en ellas los diplomáticos norteamericanos y occidentales que las siguen de cerca. Pero los vídeos los vemos después, en casa, cuando el programa sale al aire.

Moragas es el primero en hablar, y le siguen en orden “jerárquico” Zerolo y Meyer. La discusión empieza a calentarse, al principio en un marco casi partidista: Zerolo que sí, que es una dictadura, pero que hay que derogar la Posición Común de la Unión Europea porque no da resultados. Moragas, que no hay que dialogar con la dictadura, sino con la “oposición”. Meyer y Toledo empiezan a golpear en el estómago, con efectivos jabs. Sus intervenciones son brillantes y precisas. Doy mis golpes, aunque los 59 segundos de intervención como límite máximo cada vez, me impiden exponer todas las razones. Siempre he tenido dificultades para chatear, porque las cosas, pienso, necesitan explicarse. A Moragas se le concede la palabra cada dos intervenciones del resto de los ocho panelistas. La moderadora dice que es el derecho a réplica. Al inicio se ve arrogante, seguro en su medio (que normalmente solo aparenta pluralidad), pero pronto pierde el control y se desmorona. Los viejitos a ambos lados de la mesa no contribuyen mucho a ayudarlo. Y la actriz, que también habla de dictadura, hace lo que puede para distanciarse de Moragas y reconoce que el “problema” cubano debe ser resuelto por los cubanos. Al final, despistada y conciliadora, dice: “aquí todos somos demócratas, ¿no?”, y me mira implorante de soslayo. Ella ha firmado la condena a Cuba. La coordinadora del programa nos había comentado lo difícil que resultó encontrar a un firmante que estuviese dispuesto a defender su posición.

El muro de argumentos de la derecha se agrieta, Moragas a la defensiva miente una y otra vez sobre la posición de su Partido ante temas como la dictadura de Franco, o el golpe de estado contra Chávez, o el de Honduras y el espurio presidente electo bajo estado de sitio, o el bloqueo a Cuba. Hace caritas, sopla, entorna los ojos, mueve los brazos. “Tu escribes en Granma”, me espeta como si esa fuese una estocada fatal. En más de treinta años de vida profesional he publicado cuatro, quizás cinco artículos en Granma, y me siento satisfecho de ellos. Toledo le pregunta en cuáles medios publica él: en La Razón, El Mundo, ABC, El País, dice como si hablara de periódicos con líneas editoriales muy diferentes. ¿Por qué no publicas en Granma a Vladimiro Roca?, me dice Moragas, ¿por qué debo publicar a las personas que ustedes seleccionan y pagan? Sugiere que usufructúo en España a mi favor las posibilidades que me concede la “libertad de expresión”. La Cadena Ser, ciertamente, me entrevistó durante una hora. Trasmitió tres brevísimos cortes de mis palabras que no llegan a completar el minuto. E inmediatamente, una mesa de tres comentaristas opuso durante media hora sus consideraciones. CNN plus me ofreció quince minutos bajo hostigamiento. Después que salí del estudio, apareció un contrarrevolucionario que tuvo la posibilidad de discursear por el doble de tiempo. Mis quince minutos –una gota de agua en el océano de la desinformación sobre Cuba--, no alcanzan a ser contraparte de una posición editorial que repite los tópicos contrarrevolucionarios sin descanso, pero tienen que ser respondidos. Después de salir al aire el programa 59 Segundos, otros medios nacionales cancelaron la entrevista que habían concertado conmigo. En los periódicos en los que escribe Moragas, no pueden publicar los cubanos que defienden a la Revolución. Todos están editorialmente obligados a escribir “régimen” por “gobierno”, si de Cuba se trata. ¿Libertad de expresión? Moragas estaba desconcertado en el plató porque a pesar de todas las trampas –el tiempo, los vídeos, la composición que siempre otorga mayoría a la derecha, y la presencia de un árbitro que modere a su favor--, el debate no era de “mentirita”.

Viene entonces la entrevista “en vivo” a Fariñas. Concebida para contrarrestar nuestras palabras, paradójicamente las reafirma: Fariñas habla con voz fuerte, clara –después de 45 días en huelga de hambre ¡y de sed!-, y menciona la labor de su equipo médico. La linda moderadora pregunta por qué está encarcelado. El huelguista responde que no está preso. Me mira desconcertada, y yo le confirmo sonriente que no. Reacciona rápido: quise decir, que por qué ha estado preso. El intercambio de miradas y señales en el plató no aparece desde luego en la edición posterior. La entrevista en vivo introduce un argumento más: Fariñas es abordado con total libertad por la prensa extranjera. Ante el recordatorio de las sanciones que en todos los países (incluida España) reciben quienes se asocian a personas o entidades extranjeras para subvertir el orden, Zerolo ofrece un criterio lamentable –su sinceridad lo lleva al punto neurálgico de la discusión-: no puede aceptarse la evocación del Código Penal de España porque Cuba no es, dice, un estado de derecho. Si así fuese, Cuba podría ser invadida, sería válida la injerencia de estados extranjeros en la subversión interna. La Constitución cubana sin embargo, fue aprobada en referendo nacional, con voto secreto y directo. La declaración de Zerolo lo ubica finalmente junto a Moragas, junto al PP y al gobierno norteamericano. A pesar de ello, Moragas exclama frente a las cámaras que el PP está solo en el programa, y la cosa resulta peor: la viejita –con la que seguramente no quería ser asociado-, grita entusiasmada desde su esquina: “yo estoy con el PP”.

Termina el debate. Se apagan las luces. El público aplaude como si hubiese presenciado una obra de teatro: eso, habitualmente, es la política en el mundo “libre”. Pero Moragas está furioso. Ha sido apaleado. Increpa a la moderadora: ¿no se suponía que también estaría Rosa Montero? “En uno de los vídeos mostrados”, responde nerviosa. La experiencia para mí es abrumadora: me quedan muchas cosas por decir, muchos argumentos truncos, pero también la satisfacción de haber abierto con la ayuda de dos amigos una brecha en la campaña informativa contra la Revolución. Los dos Willy, mi amigo Juan Ma y yo, nos vamos hasta el barrio de Lavapiés en el centro de Madrid, donde nos esperan más de cien personas en un acto de solidaridad con Cuba. El programa es trasmitido esa misma noche, a la una de la madrugada, después de una larga discusión sobre el caso más reciente y escandaloso de corrupción en el PP.

Fuente: blog del autor: http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2010/04/cronica-personal-en-59-segundos.html

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Tomado de: www.rebelion.org

jueves, 15 de abril de 2010

Rafael Hernández - Diálogo imaginario sobre política cubana

Diálogo imaginario sobre política cubana

RAFAEL HERNÁNDEZ *

Imaginemos por un momento que tenemos delante a Raúl Castro y entablamos una conversación franca y ecuánime sobre la política cubana y sus problemas.

Déjeme ser abogado del diablo, y empezar por el pluralismo. ¿Por qué Cuba no adopta un esquema multipartidista, como Europa del este, España, el propio México? ¿No está el Partido Comunista seguro de que pueda retener el voto de la mayoría si compitiera con otras organizaciones?

En ese plano conversacional, quizá Raúl respondería: “Supongamos que el PCC se dividiera en tres, digamos, un Partido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC), un Partido Revolucionario Cubano (PRC) y el PCC, todos anticapitalistas, pero diferentes, ¿sería este sistema bastante pluralista?” En mi papel de abogado, volvería a la carga: Y la oposición histórica genuina, el exilio, ¿no podría participar en campañas electorales, con sus propios recursos? ¿Y otras fuerzas internacionales (socialdemócratas, liberales, demócrata-cristianos) no podrían apoyar esta oposición, con la meta admisible de restaurar el capitalismo? De otra manera, esos tres partidos serían vistos como puros cambios cosméticos. Raúl comentaría: “Precisamente. ¿Entonces deberíamos ser más pluralistas que Estados Unidos, Francia, España? ¿Qué partidos tienen un chance real de instaurar un socialismo de verdad en esos sistemas? Además, ¿por qué no pedirles lo mismo a los chinos y a los vietnamitas; será que ellos son potentes tigres asiáticos, no islitas en el golfo?”

Segundo round: Se dice que los disidentes están presos por criticar al gobierno, representar la sociedad civil, defender la paz, la reconciliación, los derechos humanos.

“Pacíficas y reconciliadoras, las iglesias –quizá contestaría Raúl–, que sí representan sectores de la sociedad civil, hacen sus reclamos al Estado, pero sin aliarse con ningún gobierno extranjero; y fíjese lo bien que nos llevamos, pronto nos reuniremos para escuchar y discutir sus necesidades. ¿A qué sector de esa sociedad civil representan los disidentes? No reclaman mejoras económicas o sociales; su agenda política es antisistema socialista; no portan armas de fuego, pero son muy beligerantes.”

–Pero ¿por qué llegar al extremo de encarcelarlos?¿Realmente son una amenaza tan grande para la estabilidad política del socialismo?

“Ellos no, pero sus patrocinadores sí, en especial Estados Unidos. No podemos correr el riesgo de dejarles creer que vamos a tolerar su injerencia en nuestros asuntos, pues son la verdadera amenaza a nuestra independencia nacional.”

–¿Entonces no habrá cambios en la política hacia esa oposición?

Raúl se queda pensando. “Vamos a suponer que indultamos al puñado que está preso, les permitimos que sigan hablando y reuniéndose entre ellos, como la mayoría hace hasta ahora. ¿Cesaría la operación política internacional que los promueve? ¿Dejarían de ser el plato fuerte de la “prensa internacional”? ¿Actuarían dentro de la legalidad del sistema, en vez de asociarse con fuerzas políticas extranjeras para subvertirlo?”

Si fuera así, ¿habría espacio interno para esa oposición? ¿Podrían postularse y tener representación en la Asamblea Nacional?

“La ley no les impide proponerse como candidatos a delegados en su circunscripción, ni ser elegidos a los distintos niveles del Poder Popular. El Partido no les dice a sus miembros ni a nadie cómo deben votar ante ningún candidato. Numerosos diputados en la Asamblea Nacional no son militantes del PCC. Ahora mismo estamos en medio de ese proceso electoral, aunque fuera casi nadie se entera”.

Tercer round: En Cuba todo el mundo se queja de que la situación no ha mejorado; los salarios no alcanzan para los precios del mercado; hay demasiados controles burocráticos y prohibiciones; las viviendas están cada vez en peor estado; los medios no reflejan la opinión pública. ¿Cuándo se verán los cambios estructurales del sistema anunciados hace tiempo?

“Estamos ante un conjunto de deficiencias acumuladas, algunas tan viejas como la Revolución, y de las que el PCC es el máximo responsable. Los ciudadanos se han acostumbrado a un Estado paternalista, que no estimula el trabajo; salarios sin resultados productivos, con más dinero circulante y subida de precios. Sobran más de un millón de trabajadores, pero carecemos de constructores, obreros, maestros, policías. Nos habituamos a vivir por encima de nuestros ingresos, a comernos el futuro. Hay que romper dogmas, y actualizar nuestro modelo socialista.”
¿Cuáles son los ejes de esa actualización?

“Reordenar la economía, descentralizar, desburocratizar, elevar la participación y el control, recuperar el desarrollo social y el nivel de vida”.

¿Dónde está el principal obstáculo para que las políticas ya decididas se apliquen realmente?

“La desorganización y la resistencia pasiva de la burocracia intermedia a implementar los cambios.”

¿Está la actual dirigencia en capacidad de liderar esos cambios? ¿Hay un relevo político en marcha?

“Los jóvenes se parecen más a su tiempo que a nosotros, como debe ser. Hacen falta líderes reales, que convenzan y movilicen con capacidad y prestigio. No pueden creerse dueños de la verdad, sino habituarse a la discrepancia, que es fuente de soluciones; a razonar con argumentos, no con consignas; a desconfiar de una unanimidad ficticia y dañina; a erradicar la simulación y el oportunismo, y fomentar una discusión franca con el pueblo, el encargado de juzgarlos.”

Quedan otros problemas de los que no hemos tenido tiempo de hablar: la política social, la vivienda, la libreta de abastecimiento, los medios de difusión, el nuevo código de familia, las regulaciones migratorias, las relaciones con Estados Unidos y Europa, una lista mayor que las soluciones visibles. El más difícil quizá sea, sin embargo, gobernar a esos ciudadanos inconformes y críticos, creados por el propio socialismo, y que son hoy, paradójicamente, su consenso real.

* Politólogo cubano, director de la revista Temas

Fuente: La Jornada (14 de Abril de 2010)

domingo, 11 de abril de 2010

Ricardo Luque - Alianza electoral y gobierno de coalición

Alianza electoral y gobierno de coalición

César Ricardo Luque Santana

“Ni servilista ni panfletario”. Silvio Rodríguez

En 1999 Nayarit fue pionero de las alianzas electorales -particularmente la que se dio entre el PRD y el PAN- la cual fue muy cuestionada en su momento por las discrepancias ideológicas entre ambos partidos, pero ésta situación se superó en parte por la candidatura de un personaje ajeno a ambos institutos políticos, el empresario Antonio Echevarría, que meses atrás había renunciado al PRI. La historia subsecuente es ampliamente conocida teniendo luces y sombras que sin duda arrojó lecciones dignas de considerar, pues por ejemplo, se falló en no asumir la alianza electoral como un gobierno de coalición, lo que a la postre permitió el retorno del PRI al gobierno.

Hoy nuevamente se teje la posibilidad de una nueva alianza entre los mismos actores que en aquella ocasión vencieron al PRI y nuevamente se alzan críticas parecidas, particularemente de algunas voces de la izquierda, las cuales no deben ser descalificadas de antemano, pues en sí mismas forzan a los actores políticos -particularmente al PRD- a justificar sus pretensiones más allá de un mero pragmatismo, el cual es una realidad de la política pero que se vuelve delezneable cuando en vez de ser un medio se convierte en un fin en sí mismo.

Una de las objeciones más fuertes a la alianza entre el PAN y el PRD tiene que ver con el resultado electoral del 2006, donde se presupone con buenos elementos la existencia un fraude electoral al candidato presidencial del PRD Andrés Manuel López Obrador y la imposición del candidato panista Felipe Calderón, así como la postura de los perredistas de no reconocer a este último como presidente legítimo, sin contar con que habitualmente ambos partidos mantienen casi siempre posturas contrarias en espacios como el poder legislativo, amén de la rivalidad histórica entre ambas fuerzas.

La posibilidad de una alianza amplia para el 2011 en Nayarit, se inscribe además en el marco de una serie de alianzas entre el PAN y el PRD en diversos estados, aunque se descarta una alianza entre ambos para la presidencia de la república para el 2012. En este sentido, lo que se buscaría entre otras cosas sería debilitar al PRI derrotándolo en la mayor parte de los estados de la república, pues la amenaza de su retorno a la presidencia de México no es descabellada.

A lo largo de la historia han existido alianzas políticas entre adversarios o enemigos polìticos irreconciliables que tomadas fuera de contexto parecerían inverosímiles, lo que significa que en ocasiones especiales las circunstancias permiten u obligan a actores polìticos rivales a realizar alianzas coyunturales mutuamente ventajosas. En sentido, la posible reedición de la alianza electoral entre panistas y perredistas en Nayarit, así como con otros actores políticos, deberá de justificarse más allá de los intereses particulares de ambos partidos, construyendo un horizonte se sentido atractivo para el grueso de la población, y esto sólo podrá darse mediante una agenda pública abierta a la participación ciudadana para construir un programa de gobierno de coalición.

En este orden de ideas, considero que las convicciones o ideología y el prágmatismo son conciliables dialécticamente si se evita tanto la actitud puritanista como el pragmatismo ramplón, es decir, si se asume el pragmatismo como un medio y no un fin en sí mismo, esto es, como una necesidad obligada por las circunstancias, pero si al mismo tiempo se dibuja la posibilidad de un programa de gobierno que permita mejorar realmente las condiciones de vida de los ciudadanos y la concreción de una democracia participativa.

jueves, 8 de abril de 2010

Ricardo Luque - Al rescate de la Casa Fenelón


Al rescate de la Casa Fenelón

César Ricardo Luque Santana

Entre finales de febrero y principios de marzo se dio a conocer la buena noticia por parte del Ayuntamiento de Tepic y la Universidad Autónoma de Nayarit de un proyecto para rescatar con recursos federales el edificio conocido como Casa Fenelón, ubicado en las céntricas calles de la ciudad de Tepic, una casona antigua de arquitectura francesa que durante muchos años ha estado abandonada deteriorándose irremediable y penosamentemente.

Durante algunas décadas, ya en manos de la Universidad Autónoma de Nayarit, dicho edificio fue primero el recinto de la Escuela de Medicina Humana de la UAN, a la cual se le hizo un anexo con una construcción moderna en la parte posterior que desemboca a la calle Guerrero, ampliando el espacio de estas instalaciones universitarias. Luego, ya que la Escuela de Medicina se mudó a los terrenos de la Ciudad de la Cultura y la Casa Fenelón quedó desocupada, fue ocupada por un grupo de teatro universitario, mismo que también reutilizó también una pequeña pero funcional sala de cine de arte ubicada en la parte anexa para sus ensayos, causando deterioros en ambos espacios habilitados por las adaptaciones de escenarios de sus obras; mientras que el mencionado espacio anexo albergó asimismo a la Escuela de Matemáticas Educativas.

Desde luego que estoy ofreciendo una visión breve y general de los últimos 35 años de dicha casona y su anexo posterior, habiendo estudios precisos sobre la historia de este bello edificio como el del historiador e investigador universitario Pedro Luna Jimémez. Lo importante sin embargo es que su rescate para rehabilitarlo y destinarlo a un proyecto cultural es una buena noticia, pues el lugar es inmejorable para un proyecto de ese tipo. Ojalá que ello incluya también al mencionado anexo en cuyas aulas se podrían realizar diplomados, talleres, etc., y que también se rehiciera la sala de cine de arte para que vuelva a funcionar.

Se dijo además que se pretendía rehabilitar al menos las fachadas de los edificios que hay en la calle donde está la Casa Fenelón, a saber, la calle Lerdo, entre las calles Zacatecas y San Luis, siendo la mayoría de ellos bellos edificios antiguos tipo casonas, con muros altos, ventanales grandes con enrejados artísticos y puertas de madera de dos hojas. Tal vez dicha calle sea una de las más bonitas de la ciudad de Tepic.

Ojalá que dicho proyecto se lleve al cabo porque aparte del rescatar en sí mismo un bello edificio como la multimencionada Casa Fenelón, será sin duda un lugar importante para la convergencia de instituciones, grupos y personalidades de la cultura local, tanto para convivir, como para dar a conocer sus productos artísticos e intelectuales, y también será un lugar interesante para el turismo que se aloja en los céntricos hoteles de nuestra ciudad.

domingo, 4 de abril de 2010

Ricardo Luque - Los necesarios asideros del conocimiento

Los necesarios asideros del conocimiento

César Ricardo Luque Santana

“Sólo la verdad es revolucionaria”
Antonio Gramsci

La complejidad del mundo en que vivimos, la vastedad del conocimiento humano y la enorme cauda de información que circula diariamente en una diversidad de fuentes, hacen imposible su metabolización plena, de ahí que por un lado, debamos enfocar nuestros esfuerzos intelectuales a determinadas zonas del conocimiento; mientras que por otro lado, en ciertos asuntos de tipo circunstancial para los cuales no tenemos los elementos necesarios para opinar, debemos confiar en determinadas personas cuya autoridad académica en la materia es sobresaliente, aunado asimismo a una autoridad moral también necesaria cuando se trata de entender ciertos problemas sociales.

En el primer caso podríamos agregar que no sólo es literalmente imposible que alguien pueda saber mucho de muchas cosas, aunque excepcionalmente se dan sujetos que logran dominar varias de ellas, sino que incluso en lo que respecta al propio campo del conocimiento donde uno se sienta relativamente experto, es evidente que no necesitamos ni podemos descubrir por cuenta propia cada teoría existente, sino que confiamos en las construcciones que otros han hecho respecto de nuestra disciplina. De este modo, la formación profesional que adquirimos primero en la escuela y luego en el ejercicio profesional, nos confirma que dichos conocimientos eran en general correctos.

En otras palabras, cuando aprendemos en la escuela determinadas teorías y conceptos, solemos aceptarlos porque vienen investidos de una autoridad científica, pues de otro modo no se nos enseñarían, pero se supone que si bien confiamos en dichos conocimientos, lo hacemos con una carga de escepticismo, esto es, no lo asumimos dogmáticamente pues sabemos que son construcciones racionales para explicar e interpretar al mundo que han estado sometidas al escrutinio público de las comunidades científicas respectivas, y desde luego, que han demostrado su poder en la práctica misma. Sin embargo, cabe siempre una manera sutil de caer en el dogmatismo cuando glorificamos la teoría en sí misma sin cuestionar su valor epistemológico al momento de analizar un problema de la realidad, razón por la cual el apoyo de la teoría debe hacerse de manera crítica, pues no siempre ésta nos permite comprender un problema específico. Gaston Bachelard decía en este punto que no debemos llenar vino nuevo en barricas viejas, lo que significa que es necesario saber hacer un uso crítico de la teoría, es decir, no ser meros repetidores de conocimientos establecidos sino también creadores de los mismos en un momento dado.

Ahora bien, no es lo mismo la formación científica que se obtiene en el campo de las ciencias naturales cuyo grado de certidumbre suele ser mayor por la peculiaridad de su objeto de estudio, del que se obtiene en el ámbito de las ciencias sociales donde los factores subjetivos tienen mayor incidencia, sin que esto signifique que los productos derivados de estas últimas están condenados a un relativismo o que no tienen la suficiente objetividad, lo que pondría en entredicho su cientificidad. No se trata tampoco de profundizar en cuestiones de epistemología para abordar el problema de la cientificidad en las ciencias sociales, pues este espacio no es el lugar adecuado para ello. Baste decir que hay un reconocimiento generalizado de las cierncias sociales como una forma de hacer ciencia válida en sí misma.

Queda claro entonces que si tenemos una formación profesional específica en algo, estamos facultados para conocer en mayor o menor medida, pero hay otros aspectos de la vida más allá de nuestra actividad profesional como los problemas políticos cotidianos, muchos de los cuales requieren de un conocimiento mayor del que solemos tener, aunque no lo percibamos así, de ahí que a veces se opine con tanta ligereza sobre ellos, ya sea por mera ignorancia o porque se parte de una perspectiva ideológica consciente o inconsciente. En el primer caso (consciente), adoptaríamos una actitud tendenciosa o crítica; mientras que en el segundo caso (inconsciente), caeríamos en una percepción confusa. Sin embargo, si queremos acceder a la verdad de las cosas (tener una actitud crítica), debemos de situarnos más allá de nuestras filias y fobias, aunque no neccesariamente debemos renunciar a nuestras convicciones personales, sino que debemos estar abiertos a dejarnos convencer por buenos argumentos, por fundamentos basados en hechos reales, por datos indubitables, tratar de reunir el número de elementos suficientes a favor o en contra que nos permitan hacer un balance del problema que queremos analizar para tener una posición justa sobre el mismo, actuando siempre de buena fe o con honestidad intelectual. Pero esencialmente sin miedo a la verdad y a sus consecuencias.

Con base en esto vuelvo un poco al principio donde decíamos que uno no puede ni está obligado a saber de todo y que hay asuntos de la vida cotidiana, particularmente de tipo político, donde en general opinamos basados en prejuicios sin indagar aunque sea un poco, -suspendiendo momentáneamente nuestros juicios- para obtener una información mínima, la cual hay que saber procesar con lógica y honestidad. Ahora bien, los problemas políticos a los que nos referimos (como el caso reciente de los supuestos disidentes cubanos), aunque son coyunturales no son espontáneos ni simples, sino que suelen tener antecedentes históricos e involucran una diversidad de factores que los vuelve complejos, por lo que si queremos tener una idea adecuada de ellos pero no estamos en condiciones de abordarlos de manera exhaustiva, ya sea porque no disponemos de tiempo y/o carecemos de la preparación indispensable, es necesario apoyarnos en algunos referentes lo suficientemente confiables para formarnos un juicio más equilibrado.

En este sentido, es necesario saber identificar las fuentes que nos pueden dar las luces necesarias para normar nuestro criterio, conociendo de antemano sus preferencias políticas y su honorabilidad. En mi caso, ante este tipo de problemas, procuro tener como referentes a intelectuales como Eduardo Galeano, Arnaldo Córdova, Pablo González Casanova y Enrique Dussel, entre otros, quienes se han caracterizado por su inteligencia, erudición, honestidad intelectual y compromiso con los excluidos. Desde luego, que hay otros intelectuales que tienen algunas de estas cualidades, pero que suelen ser alcahuetes de los poderosos, lo cual les resta confiablidad. Sin embargo, no significa que éstos no puedan estar diciendo la verdad o parte de ella, de manera que a veces, es importante contrastar puntos de vistas de intelectuales adversarios para sacar conclusiones.

Concluyo diciendo que en modo alguno pretendo decir que la política sea sólo para los especialistas, ni menos aún, exclusiva de los políticos profesionales, pero si queremos ser ciudadanos participativos para intervenir inteligente y eficazmente en los asuntos públicos que nos competen, debemos de evitar ser víctimas de la manipulación opinando categóricamente sin bases, absteniéndonos asimismo de dar rienda suelta a nuestras creencias ideológicas cuando éstas están montadas en prejuicios, pues en este caso, no se pretenden llegar a la verdad de las cosas sino sólo reafirmar lo que queremos oír, lo que se ajsuta a nuestras creencias aunque éstas se contradigan con los hechos y la razón, “contribuyendo” deliberada o gratuitamente a sembrar la confusión o a engañar a los demás mediante una distorsión perniciosa de la verdad.

jueves, 1 de abril de 2010

Richard Dawkins - La improbabilidad de Dios


Richard Dawkins - La improbabilidad de Dios (1998)

14 de marzo de 2010 por Patricia Damiano •
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La gente hace muchas cosas en nombre de Dios. Los irlandeses se vuelan los unos a los otros en su nombre. Los árabes se vuelan en su nombre. Los imanes y los ayatolás oprimen a la mujer en su nombre. Los papas y sacerdotes en celibato trastornan la vida sexual de la gente en su nombre. Los shohets judíos les rajan la garganta a los animales en su nombre. Los logros de la religión en la historia (las sangrientas cruzadas, los inquisidores torturadores, los conquistadores genocidas, los misioneros destructores de culturas, la resistencia impuesta legalmente a toda verdad científica hasta el último momento) son aun más impresionantes. ¿Y a qué ha ayudado todo esto? Creo que está quedando cada vez más claro que la respuesta es absolutamente a nada. No hay razón para creer en la existencia de ningún tipo de dios, y buenas razones para creer que no existen y nunca han existido. Todo ha sido una enorme pérdida de tiempo y de vidas. Sería un chiste de proporciones cósmicas si no fuera tan trágico.

¿Por qué cree la gente en Dios? Para la mayoría de la gente, la respuesta es todavía una versión del antiguo Argumento del Diseño. Contemplamos la belleza y la complejidad del mundo: el aerodinámico batir del ala de una golondrina, la delicadeza de las flores y de las mariposas que las fertilizan, la hormigueante vida existente en una gota de agua de estanque a través de un microscopio, la copa de una secuoya gigante a través de un telescopio. Nos reflejamos en la complejidad electrónica y la perfección óptica de nuestros propios ojos, que son los que miran. Si tenemos algo de imaginación, estas cosas nos llevan a un sentimiento de respeto y reverencia. Por otra parte, no podemos dejar de impresionarnos por la obvia semejanza entre los organismos vivientes y los diseños cuidadosamente planificados de los ingenieros humanos. Este argumento fue expresado en la famosa analogía del relojero del sacerdote del siglo XVIII William Paley. Aunque no supieras lo que es un reloj, el carácter obviamente diseñado de sus ruedas dentadas y muelles, y de cómo se engranan para un propósito, te forzarían a concluir “que el reloj debe tener un hacedor: que tiene que haber existido, alguna vez, y en algún lugar, un inventor o inventores que lo construyeron para el propósito que le encontramos; que comprendían su construcción, y diseñaron su uso.” Si esto es cierto para un reloj relativamente simple, ¿cuánto más lo será para el ojo, el oído, el riñón, el codo y el cerebro? Estas estructuras bellas, complejas, intrincadas y con un propósito obvio tienen que tener su propio diseñador, su propio relojero (Dios).

Así decía el argumento de Paley, y es un argumento que casi todas las personas pensativas y susceptibles acaban por descubrir en algún momento de su infancia. A lo largo de casi toda la historia, debe haber sido una verdad completamente convincente y autoevidente. Y ahora, como resultado de una de las revoluciones intelectuales más sorprendentes de la historia, sabemos que es falso, o al menos superfluo. Sabemos que el orden y el aparente propósito del mundo viviente ha aparecido mediante un proceso completamente distinto, un proceso que trabaja sin necesidad de ningún diseñador y que básicamente es consecuencia de unas leyes físicas muy simples. Es el proceso de la evolución por selección natural, descubierto por Charles Darwin e, independientemente, por Alfred Russel Wallace.

¿Qué tienen en común todos los objetos que parecen haber tenido un diseñador? La respuesta es su improbabilidad estadística. Si encontramos una piedra transparente pulida en forma de lente por el mar, no concluimos que debe haberla diseñado un óptico: las leyes físicas pueden lograr este resultado sin ayuda; no es tan improbable que simplemente “haya ocurrido”. Pero si encontramos una lente compuesta, corregida cuidadosamente contra la aberración esférica y cromática, con un filtro para la luz brillante, y con las palabras “Carl Zeiss” grabadas en la montura, sabemos que no puede haber aparecido por casualidad. Si coges todos los átomos de la lente compuesta y los juntas al azar bajo la influencia de las leyes de la física, es teóricamente posible que, por pura casualidad, los átomos formen el patrón de una lente compuesta de Zeiss, e incluso que los átomos de alrededor de la montura queden de manera que aparezca grabado el nombre de Carl Zeiss. Pero el número de otras posibilidades en las que podrían quedar los átomos es tan enorme, vasto e inconmensurablemente grande que podemos despreciar completamente la hipótesis de la casualidad. La casualidad no cuenta como explicación.

Por cierto, esto no es un argumento circular. Puede parecer circular porque se podría decir que cualquier disposición de los átomos es muy improbable. Como se ha dicho con anterioridad, cuando una bola cae sobre una hoja de césped particular en un campo de golf, sería absurdo exclamar: “De todos los miles de millones de hojas de césped en los que podría haber caído, la bola ha caído justamente sobre ésta. ¡Qué asombrosa y milagrosamente improbable!” Aquí la falacia es, por supuesto, que la bola tenía que caer en alguna parte. Sólo podemos asombrarnos de la improbabilidad del suceso si lo especificamos a priori: por ejemplo, si un hombre con los ojos vendados gira sobre sí mismo en el tee, golpea la bola al azar, y logra un hoyo en uno. Eso sería realmente asombroso, porque el objetivo de la bola se especifica de antemano.

De los trillones de formas que hay de juntar los átomos de un telescopio, sólo una minoría funcionaría realmente de manera útil. Sólo una pequeña minoría tendría el nombre de Carl Zeiss grabado, o, de hecho, cualquier palabra de cualquier lenguaje humano. Ocurre lo mismo con las piezas de un reloj: de todos los miles de millones de formas que hay de juntarlas, sólo una pequeña minoría dará la hora o hará algo útil. Y, por supuesto, lo mismo ocurre, a posteriori, con las partes de un cuerpo viviente. De las trillones de trillones de maneras que hay de juntar las partes de un cuerpo, sólo una minoría infinitesimal podría vivir, buscar comida, comer y reproducirse. Cierto, hay muchas formas de estar vivo (al menos diez millones de formas si contamos el número de especies distintas que hay en la actualidad) pero, haya las formas que haya de estar vivo, ¡es seguro que hay muchísimas más formas de estar muerto!

Podemos concluir con seguridad que los seres vivos son demasiado complicados (demasiado improbables estadísticamente) para que hayan aparecido por pura casualidad. ¿Cómo, pues, han aparecido? La respuesta es que la casualidad tiene que ver en esta historia, pero no un acto individual y monolítico de casualidad. En cambio, se ha dado uno tras otro en secuencia, una larga sucesión de pequeños pasos casuales, cada uno lo suficientemente pequeño para que sea un producto creíble de su predecesor. Estos pequeños pasos de casualidad están causados por las mutaciones genéticas, cambios al azar (errores de hecho) en el material genético. Estos cambios producen alteraciones en la estructura del cuerpo. La mayoría de estos cambios son letales y llevan a la muerte. Una minoría de ellos resultan ser ligeras mejoras, que llevan a un aumento de la supervivencia y la reproducción. A través de este proceso de selección natural, esos cambios azarosos que resultan ser beneficiosos acaban por extenderse en la especie y se convierte en la norma. La escena queda ahora a la espera de otro pequeño cambio en el proceso evolutivo. Después de, digamos, un millar de estos pequeños cambios, cada uno de los cuales proporciona la base para el siguiente, el resultado final se ha hecho, por proceso de acumulación, demasiado complejo para que haya aparecido en un acto individual de casualidad.

Por ejemplo, es teóricamente posible que aparezca, de un simple golpe de suerte, un ojo de la nada: digamos de la piel desnuda. Es teóricamente posible en ese sentido que la receta se haya escrito en la forma de un gran número de mutaciones. Si todas estas mutaciones ocurrieran simultáneamente, podría aparecer un ojo de la nada. Pero, aunque es teóricamente posible, es inconcebible en la práctica. La cantidad de suerte implicada es demasiado grande. La receta “correcta” implica cambios en un número enorme de genes simultáneamente. La receta correcta es una combinación particular de cambios entre trillones de combinaciones de cambios igualmente probables. Podemos descartar con seguridad una coincidencia tan milagrosa. Pero es perfectamente plausible que el ojo moderno haya aparecido a partir de algo casi igual al ojo moderno pero no del todo: un ojo un poquito menos elaborado. Con el mismo argumento, este ojo un poquito menos elaborado apareció a partir de un ojo un poquito menos elaborado aún, etcétera. Si suponemos un número suficientemente grande de diferencias suficientemente pequeñas entre cada etapa evolutiva y su predecesora, podemos derivar un ojo complejo a partir de la piel desnuda. ¿Cuántas etapas intermedias podemos postular? Eso depende de con cuánto tiempo podemos tratar. ¿Ha habido suficiente tiempo para que se desarrollen ojos de la nada mediante pequeños pasos?

Los fósiles nos dicen que la vida se ha desarrollado en la Tierra desde hace más de 3.000 millones de años. Es casi imposible para un hombre imaginar una cantidad de tiempo tan inmensa. Natural y afortunadamente, tendemos a percibir nuestra propia vida como un periodo de tiempo bastante largo, aunque raramente vivamos un siglo. Hace 2.000 años que vivió Jesucristo, un periodo de tiempo suficientemente largo para confundir la diferencia entre historia y mito. ¿Puedes imaginar un millón de veces ese periodo? Supón que queremos escribir toda la historia en un largo rollo de papel. Si metiéramos toda la Historia en un metro de rollo, ¿cuánto ocuparía la parte del rollo destinada a la Prehistoria, desde el principio de la evolución? La respuesta es que la parte del rollo dedicada a la Prehistoria se extendería desde Milán a Moscú. Piensa en las implicaciones que esto tiene en la cantidad de cambio evolutivo que cabría en todo ese tiempo. Todas las razas domésticas de perro (pekineses, perros de lanas, perros de aguas, San Bernardos y Chihuahuas) han surgido a partir de lobos en un periodo de tiempo que se mide en cientos o como mucho miles de años: no más de dos metros en el trayecto de Milán a Moscú. Piensa en la cantidad de cambio implicado en el tránsito de un lobo a un pekinés; ahora multiplica esa cantidad de cambio por un millón. Si lo miras de esa manera, parece más fácil creer que un ojo puede desarrollarse de la nada poco a poco.

Se hace necesario para satisfacer nuestra existencia que todas las partes intermedias en la ruta evolutiva, digamos desde la piel desnuda hasta el ojo moderno, tienen que haberse favorecido por la selección natural; haber sido una mejora con respecto a su predecesor en la secuencia o al menos haber sobrevivido. No tiene sentido pensar que teóricamente existe una cadena de partes intermedias casi imperceptiblemente diferentes, si muchos de esos individuos intermedios han muerto. A veces se arguye que las partes de un ojo tienen que estar todas presentes o el ojo no funcionaría en absoluto. Medio ojo, dice el argumento, no es mejor que ningún ojo. No puedes volar con medio ala; no puedes oír con medio oído. Por tanto no puede haber existido una serie de partes intermedias hasta el ojo, ala u oído modernos.

Este tipo de argumento es tan ingenuo que uno sólo puede preguntarse cuáles son los motivos subconscientes para querer creer en él. Es obviamente falso que medio ojo sea inútil. Los que padecen de cataratas cuyos cristalinos han sito extirpados quirúrgicamente no ven bien sin gafas, pero están mucho mejor que la gente que no puede ver nada. Sin cristalino no puedes enfocar detalladamente una imagen, pero puedes evitar chocar con obstáculos y detectar la sombra amenazante de un depredador. Con respecto al argumento de que no se puede volar con medio ala, es refutado por un gran número de animales planeadores, incluyendo a mamíferos de muchos tipos, lagartos, ranas, serpientes y calamares. Muchos tipos distintos de animales arbóreos tienen membranas de piel entre sus articulaciones que son realmente medio alas. Si te caes de un árbol, cualquier membrana de piel o aplanamiento del cuerpo que aumente el área de tu superficie puede salvarte la vida. Y, sean como sean de grandes tus membranas, siempre tiene que haber una altura crítica tal que, si te caes de un árbol desde esa altura, habrías salvado la vida con sólo un poquito más de superficie. Entonces, cuando tus descendientes hayan desarrollado esa superficie extra, podrán salvar sus vidas con sólo un poquito más de superficie, si se caen de un árbol a una altura ligeramente superior. Y así, mediante una sucesión imperceptiblemente gradual de pasos, cientos de generaciones después, aparecen alas completas.

Los ojos y las alas no pueden aparecer de una vez. Eso sería como tener la casi infinita suerte de dar con la combinación que abre la caja fuerte de un gran banco. Pero si giras las ruedas de la cerradura al azar, y cada vez que te acercas un poco al número afortunado la puerta de la caja fuerte hace un crujido, ¡no tardarías en abrir la puerta! Esencialmente, ése es el secreto de cómo la evolución por selección natural logra lo que antes parecía imposible. Las cosas que no pueden derivarse plausiblemente de predecesores muy diferentes pueden derivarse plausiblemente de predecesores sólo ligeramente diferentes. Teniendo una serie suficientemente larga de predecesores ligeramente diferentes, podemos derivar cualquier cosa a partir de cualquier otra cosa.
La evolución, pues, es teóricamente capaz de hacer el trabajo que, érase una vez, parecía ser una prerrogativa de Dios. Pero ¿existe alguna prueba de que la evolución haya existido realmente? La respuesta es sí; las pruebas son abrumadoras. Se encuentran millones de fósiles exactamente en el sitio y exactamente a la profundidad que deberíamos esperar si la evolución fuese cierta. No se ha encontrado ni un solo fósil en un lugar donde la evolución no sea capaz de explicarlo, aunque esto podría haber pasado fácilmente. Un fósil de mamífero en rocas tan antiguas que los peces aún no habían aparecido, por ejemplo, sería suficiente para refutar la teoría de la evolución.

Los patrones de distribución de los animales y plantas en los continentes e islas del mundo es exactamente lo que esperaríamos si se hubieran desarrollado a partir de ancestros comunes mediante un proceso lento y gradual. Los patrones de semejanza entre los animales y plantas es exactamente lo que deberíamos esperar si algunos fueran primos entre ellos, y otros fueran primos más distantes. El hecho de que el código genético sea el mismo en todas las criaturas vivientes sugiere abrumadoramente que todas son descendientes de un único ancestro. La evidencia de evolución es tan convincente que la única manera de salvar la teoría de la creación es suponer que Dios colocó deliberadamente enormes cantidades de pruebas para hacer que pareciese que la evolución fuese real. En otras palabras, los fósiles, la distribución geográfica de los animales, etcétera, son todos un gigante truco de timador. ¿Alguien quiere adorar a un Dios capaz de tal fraude? Es seguro mucho más reverente, y más sensato científicamente, aceptar el significado literal de la evidencia. Todos los seres vivos son primos unos de otros, descendientes de un ancestro remoto que vivió hace más de 3.000 millones de años.

El Argumento del Diseño ha sido pues destruido como razón para creer en Dios. ¿Hay muchos más argumentos? Algunos creen en Dios por lo que dicen es una revelación interior. Tales revelaciones no son siempre edificantes pero parecen sin duda reales al individuo implicado. Muchos habitantes de manicomios tienen la fe interior de que son Napoleón o Dios mismo. El poder de esas convicciones es indudable para los que las tienen, pero esto no es razón para que el resto de nosotros les creamos. De hecho, ya que esas creencias son mutuamente contradictorias, no las creemos en absoluto.
Hay algo más que debe decirse. La evolución por selección natural explica muchas cosas, pero no pudo empezar de la nada. No podría haber empezado hasta que apareciese algún tipo de reproducción y herencia. La herencia moderna está basada en el código del ADN, que es de por sí demasiado complicado para que apareciese espontáneamente mediante una casualidad individual. Esto parece significar que tuvo que haber existido un sistema hereditario anterior, ahora desaparecido, que era lo suficientemente simple para que apareciese por casualidad por las leyes de la química, y que proporcionó el medio en el que pudo dar comienzo una forma primitiva de selección natural acumulativa. El ADN fue un producto posterior de esta selección acumulativa. Antes de esta original forma de selección natural, hubo un periodo en el que los compuestos químicos se formaron a partir de elementos más simples, siguiendo las conocidas leyes de la física. Antes de eso, todo fue construido a partir del hidrógeno puro como consecuencia inmediata del Big Bang, el suceso que inició el universo.

Existe la tentación de argumentar que, aunque Dios puede no ser necesario para explicar la evolución de orden complejo una vez que el universo comenzó con sus leyes fundamentales de la física, sí necesitamos a Dios para explicar el origen de todas las cosas. Esta idea no le deja mucho trabajo a Dios: sólo hizo estallar el Big Bang, se sentó y esperó a que pasara todo. El físico-químico Peter Atkins, en su libro maravillosamente escrito La Creación, postula un Dios perezoso que se esforzó por hacer lo menos posible para iniciarlo todo. Atkins explica cómo todo suceso en la historia del universo resulta, por simple ley física, de su predecesor. Así reduce el trabajo que el perezoso creador necesitaría realizar y finalmente concluye que, de hecho, ¡no habría necesitado hacer nada en absoluto!

Los detalles de la etapa primordial del universo pertenecen al reino de la física, mientras que yo soy un biólogo, más relacionado con las etapas posteriores de la evolución de la complejidad. Para mí, la cuestión importante es que aunque el físico necesite postular un mínimo irreductible que tuvo que estar presente en el inicio, para que el universo pudiera comenzar, ese mínimo irreductible es ciertamente extremadamente simple. Por definición, las explicaciones que surgen de premisas simples son más plausibles y más satisfactorias que las explicaciones que tienen que postular comienzos complejos y estadísticamente improbables.

Y es difícil conseguir algo más complejo que un Dios Todopoderoso.


Traducción: Gabriel Rodríguez Alberich
Extraído el 27 de diciembre de 2006 de http://the-geek.org/docs/

martes, 30 de marzo de 2010

Richard Dawkins - La fe cree "no importa qué"

Richard Dawkins: “La fe cree ‘no importa qué’”

7 de marzo de 2010 por Patricia Damiano.

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He tenido el predecible aluvión de cartas de víctimas de la fe, protestando por mis críticas a ésta. La fe es un lavado de cerebro tan exitoso y autoperpetuador, sobre todo en los niños, que es difícil de desarraigar. Pero, después de todo, ¿qué es la fe? Es un estado mental que lleva a la gente a creer en algo — no importa qué — en ausencia total de evidencia que lo apoye. Si hubiese una buena evidencia de apoyo, la fe sería superflua, pues la evidencia nos haría creer en ello de todos modos. Esto es lo que hace absurda la tan repetida idea de que «la propia evolución es cuestión de fe» . La gente cree en la evolución no porque desee creer arbitrariamente en ella, sino por la abrumadora evidencia pública que la apoya.

He afirmado que la fe cree « no importa qué », lo que sugiere que la gente tiene fe en cosas totalmente estúpidas y arbitrarias, como el monje eléctrico de la deliciosa Dirk Gently's Holistic Detective Agency de Douglas Adams. Fue deliberadamente creado para creer por uno, y tuvo mucho éxito en ello. El día que le conocimos creía, inamoviblemente, contra toda evidencia, que todo en el mundo es de color rosa. No quiero decir que las cosas en las que tiene fe una determinada persona sean necesariamente idiotas. Pueden serlo o no. La cuestión es que no hay forma de decidir si lo son o no, y no hay forma de preferir uno u otro artículo de fe, porque se descarta explícitamente toda evidencia. En realidad, el hecho de que la fe no precise evidencia alguna se considera como su gran virtud; ésta era la razón de que citase al Incrédulo Tomás, el único miembro realmente admirable de los doce apóstoles.

La fe no puede mover montañas (aunque se haya dicho solemnemente lo contrario a generaciones de niños, que se lo han creído). Pero es capaz de llevar a la gente a cometer locuras tan peligrosas que creo que puede considerarse como una especie de enfermedad mental. Hace creer a la gente tan intensamente cualquier cosa, que en los casos extremos muchas personas está n dispuestas a matar y morir por ella sin necesidad de justificación ulterior. Keith Johnson ha acuñado el término de «memeoides» para designar a las « víctimas que han sido ocupadas por un meme hasta el punto de que deja de importarles su propia supervivencia [...] En los informativos vespertinos se ve a centenares de personas de este tipo en lugares como Belfast o Beirut.» La fe es lo suficientemente poderosa como para inmunizar a la gente contra toda llamada a la piedad, al perdón y a sentimientos humanos decentes. Incluso les inmuniza contra el miedo, si creen sinceramente que morir como mártires les llevará directamente al cielo. ¡Menuda arma! La fe religiosa merece un capítulo propio en los anales de la tecnología militar, en pie de igualdad con el arco, el caballo, el tanque y la bomba de hidrógeno.

El gen egoísta
Cap.XI – Memes: los nuevos replicantes – Nota 61
Trad. Juana Robles Suárez y José Tola Alonso