jueves, 21 de junio de 2012

Ricardo Luque - El proyecto hidroeléctrico Las Cruces a discusión

El proyecto hidroeléctrico Las Cruces a discusión

César Ricardo Luque Santana



El día lunes 18 de junio en la localidad de Ruíz, Nayarit, justamente en el edificio anexo a la presidencia municipal conocido como “Mesón de los Deportes”, se llevó a cabo un interesante Foro de Consulta Ciudadana sobre el Proyecto Hidroeléctrico Las Cruces, cuya convocatoria lanzada por la fracción parlamentaria del PRD atrajo a unas 200 personas, entre funcionarios del gobierno federal de la SEMARNAP, CONAGUA, CFE, diputados del Congreso local de todos los partidos políticos como el panista Santos Rentería de la Cruz (del distrito VI que abarca El Nayar y La Yesca), el priista Alejandro Tapia (diputado por el distrito XVI de Rosamorada y Ruiz), la del verde ecologista Leonor Naya y desde luego los propios legisladores del PRD Lolita Porras y Miguel Ángel Arce Montiel. También fueron invitados los presidentes municipales de Rosamorada, Ruíz, Tuxpan y Santiago, presentándose sólo el de este último municipio (Pavel Jarero) quien además participó con una ponencia. Los demás alcaldes se disculparon por no asistir aduciendo en algunos casos compromisos previamente contraídos y en otros cancelaron de última hora su asistencia, enviando en algunos casos una representación, como ocurrió con el anfitrión Librado Casas donde la sindico municipal representó al edil. Asimismo, se dieron cita gente de organizaciones ambientalistas, investigadores de la UAN y ciudadanos de diversos puntos de la entidad, destacando la participación en el debate de los miembros del Consejo Intercomunitario del Río San Pedro.

 La discusión comenzó alrededor de las 11 de la mañana y terminó 3 horas y media después, luego de 27 ponencias en pro y en contra de la construcción de la presa Las Cruces, predominando las voces en contra de la misma sobre aquellas que se declararon a favor, mientras algunas otras manifestaron posturas intermedias señalando que estaban meditando las ventajas y desventajas de un megaproyecto como el mencionado para ponerlas luego en la balanza y tomar un decisión más informada. Esto último fue el caso de un par de ciudadanos que evidentemente no están todavía lo suficientemente empapados en el tema, si bien todos los ponentes admitieron que no hay información completa y oportuna de parte de las instancias del gobierno federal involucradas en este asunto, mismas que se limitaron a señalar que el estudio de impacto ambiental, social y técnico está aún en proceso.

 Resulta desde luego imposible presentar en un espacio como este un resumen de cada ponencia -algunas por cierto muy destacadas- pero en su lugar se hará una descripción sumaria de las posturas en pugna y posteriormente en You Tube se subirán gradualmente de manera completa las ponencias más significativas de unos y otros para que los interesados en este debate tengan elementos de juicio para formarse su propia opinión, asuman una postura determinada y actúen en consecuencia. La información veraz y oportuna es sin duda una herramienta indispensable para tomar partido en estos temas tan trascendentes, pero también lo son las valoraciones preliminares y las proyecciones de escenarios con base científica y otros criterios también válidos que nos permitan comprender y dimensionar las consecuencias de un proyecto de este tipo, en el entendido de que es necesario que toda la información técnica, científica, social, cultural y ambiental, fluya de manera trasparente, en primer lugar, la proveniente de las instancias implicadas en el proyecto de la presa, mismas que deberán ser contrastadas o avaladas por instituciones de investigación independientes como las universidades públicas mexicanas. Hay que insistir que la información requerida no sólo es de orden técnico sino también social, cultural, económico, etc. También cabe agregar que en las ponencias que cuestionaron la viabilidad del proyecto hidroeléctrico, se planteó la posibilidad de encontrar alternativas de desarrollo social y energético mostrando con ello que no hay una actitud per se de confrontación con las autoridades e inversionistas privados, sino preocupaciones legítimas de los alcances que este proyecto puede tener en cuanto al daño al ecosistema de la región de la Cuenca del Río San Pedro y zonas aledañas que dependen de su cauce, así como la problemática de orden cultural (por ejemplo a los lugares sagrados de los pueblos originarios, en concreto los Coras) y los de tipo social como los desplazamientos de población o de comunidades enteras, el posible impacto económico negativo a los lugareños y el daño que se ocasionaría a las marismas nacionales que se suponen están protegidas por decreto presidencial, el cual de darse, impactaría más allá de lo meramente regional. En este sentido, la pura factibilidad técnica no es suficiente sin su viabilidad económica, social, cultural y ambiental, pues existe el riesgo -como resumió magistralmente el diputado Miguel Ángel Arce Montiel- de que se obtengan “beneficios efímeros” a cambio de “daños duraderos”.

 En las ponencias de los opositores al proyecto hidroeléctrico se esgrimieron diversos argumentos enfatizando el factor medioambiental que según ellos causaría un daño a todo un ecosistema con una flora y fauna única en algunos casos y esencial para la vida de muchas especies endémicas y migratorias. Preocupa sobremanera el eventual daño a las marismas nacionales de lo cual se tiene como referencia grande extensiones de manglar muerto provocado por el canal de Palmar de Cuautla donde el mar continúa ganando terreno ensalitrando las aguas que deberían de mezclarse proporcionalmente con agua dulce, y de paso, este exceso de salinización perjudica a las tierras de cultivo de manera severa dando al traste con la agricultura, entre otros perjuicios debido a los cambios drástico del pH o alcalinidad. A propósito de este aspecto relacionado con producción, se tiene documentado  los daños que las presas suelen provocar a los cultivos río abajo porque al embalsarse las aguas, se impiden el arrastre de sedimentos que nutren las tierras de cultivo las cuales se ven privadas de esos nutrientes quedando expuestas en algunos puntos a la salinización empobreciéndolas irremediablemente. Está asimismo el problema de los desplazamientos de pobladores y los diversos antecedentes negativos de las otras 3 presas del estado, a saber, Aguamilpa, El Cajón y La Yesca, donde los lugareños de esos respectivos lugares testimoniaron de que las promesas del gobierno nunca fueron cumplidas o lo hicieron a medias, y donde además, estudios científicos longitudinales de investigadores de la UAN, han demostrado que los daños ocasionados al medio ambiente fueron muy severos e imposibles de resarcir. Están también las preocupaciones de los pueblos originarios por la profanación de sus lugares sagrados y porque como dijo un huichol de La Yesca, se sienten extranjeros en sus propio territorio. Incluso hasta se cuestionó el nombre del Foro porque se dijo que no conocían los estudios de impacto ambiental y de otros tipo de la CFE, sino que solo se conocía la intención de hacer una cuarta presa y que en ese tenor, el Foro debía ser en defensa del Río San Pedro, entre otras muchas denuncias y análisis que como se mencionó oportunamente, resulta imposible resumir en un espacio como este.

 Del otro lado de la moneda, hubo posturas como se dijo intermedias de algunos ciudadanos de los municipios que probablemente ente serían afectados en caso de la construcción de la presa Las Cruces, otras relativamente neutrales de las instancias federales que hablan de que todo está en stand by, que se está en la etapa de los estudios, que hay voluntad por escuchar todas las voces, de conciliar todos los intereses, de tomar en cuenta todos los aspectos del proyecto de manera integral, etc. Hubo también algunas posturas que se pronunciaron a rajatabla por la construcción del proyecto hidroeléctrico Las Cruces, desdeñando los argumentos de los opositores, insistiendo en los beneficios económicos a corto plazo, magnificando la “derrama económica” como suelen decir, que según su perspectiva equivale a una prosperidad para todos o la mayoría. La cuestión económica, idealizada, presentada sin ponderaciones, se puso por encima de cualquier objeción ambiental, cultural, etc., incluso en algunas intervenciones se esgrimieron argumentos pedestres menospreciando las secuelas negativas que una obra de esa magnitud pudiera acarrear. Creo que nada mejor que compartir en Internet los argumentos de promotores y detractores para hacer una valoración personal, sin mediaciones sesgadas de ninguna especie.

 Finalmente, lo importante en sí mismo fue la realización de ese encuentro plural, la oportunidad de utilizar estos espacios de diálogo y debate para confrontar posturas, para valorar argumentos, dejar claro de que ningún proyecto va sin tomarle parecer a todos los directa e indirectamente afectados, pero sobre todo, poner de relieve que no se trata solamente de que existan condiciones naturales, capacidad técnica de ingeniería y un supuesto beneficio económico que está por demostrarse que sea para todos y que además no resulte contraproducente por el daño que podría ocasionar a uno de los ecosistemas más ricos del mundo. Hay que ver si el costo ambiental cultural y social justifica un proyecto de esa envergadura, pues como dijo lapidariamente un joven en su ponencia, al parecer “somos gigantes de la tecnología, pero enanos en lo social”. Ojalá que este Foro sea el disparador que desencadene otros foros y otros medios y mecanismo de información y discusión, los cuales  que en una sociedad democrática son un requisito insoslayable.
 

lunes, 11 de junio de 2012

Ricardo Luque - El corporativismo sindical priista en época de elecciones

El corporativismo sindical priista en época de elecciones
 
César Ricardo Luque Santana


Ha trascendido la presión que los charros sindicales del SNTE ejercen sobre los maestros de educación básica del Estado de Nayarit a quienes obligan a hacer proselitismo para Peña Nieto visitando casa por casa para identificar a quienes van votar por él o por otros candidatos. Un operador del cacique magisterial los reúne en la escuela y les dice que el sindicato les pide ese apoyo y les enfatiza que es no es obligatorio pero que tomaran nota de aquellos que los apoyen. Al buen entendedor pocas palabras. Lo triste es que la mayoría de los profesores sucumben a esta presión burda aunque aparente no serlo, pues saben que sus demandas o requerimientos de más horas o cualquier otra prestación no prosperarán sin el consentimiento del sindicato y que incluso se puede ver obstruida. La antidemocracia interna del sindicato hace que los profesores estén vulnerables hacia este tipo de medidas fascistas, tal como sucede con otras organizaciones paralelas como la FEUAN y otras que hacen un uso discrecional de los recursos públicos que las autoridades indebidamente ponen en manos de dirigentes corruptos.

 Los sindicatos patronales como el SNTE y otros vinculados orgánicamente al PRI -a veces en forma solapada porque formalmente se asumen como plurales- no son realmente independientes ni tienen una vida interna democrática, sino que constituyen verdaderas mafias cuya existencia e impunidad se debe a la estrecha relación que mantienen  con los gobiernos en turno emanados del PRI o del PAN. Sin este apoyo de arriba, estos dirigentes espurios, corruptos y represores, no podrían utilizar los sindicatos como sus feudos puesto que sus condiciones de posibilidad serían nulas. Al no tener un respaldo político ni económico de los gobernantes, este tipo de dirigentes no podrían mantener el férreo control que tienen sobre los trabajadores quienes de manera individual no pueden desafiarlos ya que enfrentarlos a ellos es enfrentar al gobierno.

 Los usos patrimonialistas y facciosos de los sindicatos y otras organizaciones priistas (abiertos o disfrazados), solo pueden romperse con la decisión de los maestros de hacer valer sus derechos constitucionales y contractuales mediante la organización y la lucha, pero podrían potenciarse si al mismo tiempo estos dirigentes corruptos no cuentan con apoyo de autoridades que los solapen. En el primer caso, los maestros deben entender que es poco el daño que les pueden hacer sus dirigentes, aunque la libertad siempre implica pagar un precio, de ahí el miedo a la libertad de algunos porque ser libres implicas asumir ciertos riesgos y costos; lo otro es la importancia de contar con gobernantes de vocación democrática que sin irrespetar la autonomía sindical (incluso tratándose de sindicatos corruptos), deben dejar que los trabajadores por sí mismos se liberen de sus verdugos. La única ayuda válida es dejar de solapar las actividades ilícitas de esos dirigentes y no permitirles que todo aquello que sea facultad del Estado o las autoridades, lo manejen dichos dirigentes. Se debe avanzar también legalmente en obligarlos a rendir cuentas de las cuotas sindicales y en ceñirse a procedimientos democráticos de elección de dirigentes. Estas últimas tareas deben correr a cargo de los legisladores.

 El descrédito de los maestros promovido desde arriba  por las elites del poder para incentivar la privatización de la educación, impedir que se construya un sindicato de maestros realmente independiente que eventualmente se ligue a las luchas populares y su empecinamiento  por imponer un “modelo” educativo al gusto de los grandes capitalistas donde las personas no cuentan como tales sino meros “recursos” a los que hay que medir por su rentabilidad, son parte de una estrategia integral que a la vez que busca domesticar a los trabajadores para que acepten condiciones de trabajo cada vez más adversas, les permite esparcir desde la educación a la población una ideología proclive al capitalismo depredador donde la educación deja de ser un derecho y un motor de ascenso social, para convertirse en una mercancía y en una forma de ganar la lucha por la subjetividad inculcando una mentalidad de servidumbre voluntaria a las personas de tal suerte que crean que los intereses de sus victimarios son los mismos de ellos. Los problemas de las evaluaciones al magisterio que han servido no para mejorar la docencia y elevar la calidad educativa como se dice en el discurso, ha servido para denostarlos socialmente sin reparar que las deficiencias de formación de los maestros son responsabilidad del Estado. Esto significa que el gobierno escupe para arriba. Las prácticas de heredar plazas de padres a hijos es también utilizado por los propagandistas del gobierno para golpear a los maestros cuidándose de señalar a los dirigentes corruptos que venden plazas. Estos dos últimos puntos han sido abordados recientemente por un artículo de mi hermano el maestro Fausto Luque y quiero traerlo a colación por la claridad con la que aborda estos espinosos asuntos:

 Respecto a la negativa de algunos profesores ala evaluación universal (tanto de la disidencia magisterial como del oficialismo) Fausto Luque nos dice lo siguiente: “… el rechazo de muchos maestros a [la] evaluación [es] válido en ciertos aspectos, […] es necesario señalar asimismo que los maestros no nos negamos a ser evaluados y de hecho todos los que somos asalariados del Estado debemos rendir cuentas a los contribuyentes sobre nuestro desempeño.” Más importante  aún es la reflexión que hace sobre la herencia y venta de plazas: “tampoco me parece éticamente incorrecto transferir las plazas a nuestros descendientes directos siempre y cuando tengan los perfiles idóneos y se cumpla una normatividad institucional de manera que no se violen derechos de terceros. No se trata en este punto de una herencia a la manera de un patrimonio físico como un bien inmueble, sino de un trato preferencial entendido como una conquista laboral sana que por cierto ocurre en otras instituciones públicas y que desde luego debe ser regulada para evitar perjuicios. Lo que no se vale es que un sujeto enquistado en el poder sindical [en este caso Liberato Montenegro Villa y otros dirigentes corruptos], maneje a su antojo las plazas de los maestros incurriendo en un tráfico inmoral e ilegal de las mismas.” El resto de su análisis no tiene desperdicio: “lo que molesta a los maestros que honestamente hacen su chamba, es que su sindicato, que debe ser un instrumento de lucha que defienda sus intereses y los de la educación de los mexicanos porque ambos no están reñidos entre sí, sea en la práctica una instancia que está secuestrada por un grupo de bribones los cuales constantemente utilizan contra su voluntad a los maestros en actividades políticas que solo benefician al cacique y a su mafia. Admito desde luego que habrá profesores sin dignidad que no les molesta actuar servilmente con el cacique para congraciarse con él buscando prebendas en vez de ganarse ascensos de manera honesta e institucional a través de las mejoras en su formación y desempeño profesional, mismas que deben abonar o traducirse en resultados positivos en la calidad educativa.” Hasta aquí la larga cita que pinta de cuerpo completo lo que significa esta mafia sindical.

 Enseguida me permito concluir este escrito con la siguiente reflexión donde en modo alguno deseo que se interprete que los colegas maestros son en sí mismos unos cobardes o una borregada, si bien existen personas indignas como se dijo en las últimas líneas del párrafo anterior que se bajan los pantalones (o las faldas) para ser acometidos por sus victimarios. Es verdad que muchos maestros y maestras se sienten obligados a realizar actividades extra-académicas como hacer proselitismo para un partido político para no verse perjudicarse en sus trabajos, pues legítimamente deben cuidar el sustento de sus familias. A ellos les digo que solo un cambio verdadero en la presidencia de la república pondrá fin a los cacicazgos sindicales y provocarán las condiciones de una democratización de los mismos para que nunca más sean humillados forzándolos a realizar actividades ajenas a su quehacer docente que solo benefician a una camarilla de mafiosos. A estos maestros que con un temor no infundado se pliegan a los caprichos y manoseos políticos de sus dirigentes abusivos, les afirmo categóricamente con un presidente como Andrés Manuel López Obrador este tipo de dirigentes facciosos y patrimonialistas no tendrán oportunidad de seguir haciendo sus fechorías amedrentando a los maestros ni podrán seguir medrando con los recursos de los trabajadores como si fueran suyos. Ojalá los maestros de Nayarit y México lo entiendan y despierten de su letargo aunque estén bajo presión de la mafia sindical que les obliga de un modo u otro a hacer proselitismo para el PRI y Peña Nieto. Este control corporativo se puede no obstante  romper a la de ya porque siempre hay espacios para obrar libremente, tanto en la consciencia propia donde nadie puede penetrar, como con la gente más cercana y de confianza de los maestros que son sus familiares y amigos íntimos, así como en las urnas donde la secrecía del voto les da la oportunidad de cobrar agravios y restaurar su dignidad ultrajada. Claro, si quieren ser libres.

lunes, 4 de junio de 2012

Ricardo Luque - Tolerancia e intolerancia

Tolerancia e intolerancia

César Ricardo Luque Santana


La tolerancia absoluta lleva al relativismo cognitivo y moral.  Significa que “todo vale” y que “todo está permitido”. Se confunde con ello el respeto a la persona y su derecho a expresarse libremente, con una permisividad per se a sus posturas y actitudes blindándolas de la crítica. La intolerancia es válida por consiguiente contra las ideas falsa basadas en prejuicios, sobre ideologizada, etc., así como contra las prácticas deleznables y las actitudes nefastas.

Estoy de acuerdo en que nadie posee la verdad absoluta (ni los científicos), que todos podemos tener parte de ella y que mediante el diálogo y el debate podemos esclarecernos las cosas a nosotros mismos distinguiendo lo cierto de lo falso y lo moral de lo inmoral (y lo amoral). Estoy de acuerdo también en que las posturas maniqueas que absolutiza las posturas propias descalificando en el mismo sentido las opuestas son erróneas, pero tampoco existen posturas desinteresadas o pretendidamente asépticas o neutrales. El problema no son los intereses en sí mismos sino el tipo de intereses que se defienden, y en este sentido, considero que la orientación de izquierda ofrece una ventaja sobre la postura de derecha porque la primera supone un sustento ético, mientras que la segunda suele carecer de él. Esto no significa en modo alguno que por ser de izquierda automáticamente se tenga la razón y la derecha esté siempre equivocada. Lo que trato de decir es que es más lógico admitir que alguien cuya orientación política se decanta por la equidad, la justicia, la generosidad y por una fórmula democrática donde quien gobierne mande obedeciendo, sea más proclive a tomar actitudes racionales y éticas que quien promueve actitudes mezquinas basadas en una actitud egoísta que busca su provecho personal en detrimento de los demás, aunque desde luego hay personas que no tienen intereses económicos propios que defender sino que actúan movidos por meros prejuicios, atentando incluso contra sus propios intereses, como es el caso de muchos asalariados y desempleados que defienden inconscientemente un sistema que los excluye, que les escamotea sus derechos sociales. En un caso por ejemplo, se fomentan valores solidarios y fraternos; en el otro se cosifica al ser humano y a las relaciones humanas. El ser humano es sujeto y no objeto, pero cuando las relaciones humanas están envilecidas por el dinero, las personas son tratadas como cosas, como instrumentos, recursos, etc. En este punto cabe hacer  una analogía con el conocimiento científico que también necesita de filtros llamados marcos teóricos, pues no hay conocimiento de la realidad que prescinda de conocimientos previos, como tampoco sería válida una postura como el anarquismo epistemológico de un Feyerabend quien le da el mismo valor al pensamiento mágico que al racional.

 En este orden de ideas, creo que la postura de izquierda permite ser más receptivo a la verdad o a la racionalidad, a la demanda de que la prosperidad material no sea excluyente. La izquierda y la derecha no deben ser tomadas en términos ideológicos, sino como actitudes ante la vida. Por ello, la izquierda no se reduce a un partido ni a una doctrina política. Ser de izquierda es estar a favor de toda forma de progreso, no solo en el terreno científico sino también social. Originalmente, los conceptos de izquierda y derecha nacieron en Asamblea Nacional Constituyente posterior a la Revolución Francesa (1879) donde la bancada situada a la derecha del presidente de la misma, defendía el poder absoluto del rey, mientras la bancada ubicada a la izquierda trataba de limitarlo dándole sentido al cuerpo parlamentario. Desde entonces, se identifica a la izquierda con actitudes progresistas, laica, de promoción de la igualdad social, de defensa de los derechos sociales o civiles por encima de los intereses estrictamente individuales que defiende la derecha que además tiende a ser confesional y conservadora. 

 Por estas razones, sostengo que la posición de izquierda es una condición necesaria pero no suficiente para ejercer un pensamiento crítico, pues lejos de empañar la búsqueda de la verdad la potencia siempre y cuando se considere sin reservas el principio planteado por Antonio Gramsci de que “solo la verdad es revolucionaria”. Este principio nos pone en guardia contra la autocomplacencia permitiendo que fluya la autocrítica sin llegar a una autoflagelación y menos aun como se dijo al principio, a admitir un relativismo que al asumir el “todo vale” equivale a “nada vale”. Esto último lo menciono por los constantes reproches que se nos hacen desde posiciones de derecha de que solo nos gusta ver la paja en el ojo ajeno pero no en el propio, reproche que abordaré enseguida.

 Los adversarios de AMLO (principalmente priistas) que nos recriminan a sus seguidores (y a él) una actitud “intolerante” porque defendemos nuestra causa de una manera firme, nos echan en cara de que solo vemos las fallas del adversario y no las propias, sin reparar que estamos en lucha donde se juega el destino de la nación e ignorando los matices que al menos en mi caso trato de hacer para evitar caer en un maniqueísmo o en actitudes dogmáticas. Ciertamente me he negado tajantemente a equiparar casos similares que llevan a la falsa lectura de que todos los políticos son iguales confundiendo la tolerancia con un relativismo inadmisible al que aludí en el primer párrafo. Exigen pues que uno reconozca fallas propias, pero cuando uno lo hace matizándolas, no admiten dichos matices porque los consideran como meras coartadas, sin refutarlos, y peor aun, parapetándose en un comportamiento cínico que equivale a decir: “pues sí, en el PRI (o el PAN) hay corruptos, pero en sus filas también, ergo, todos son iguales”. Este es justamente lo que hay que debatir, porque mientras en la izquierda la corrupción es una anomalía, en los grupos de derechas es parte de su idiosincrasia. No hay comparación válida cuantitativa ni cualitativa y por ende no cabe hacer generalizaciones.

 Los intentos de algunos querer minar la credibilidad de AMLO insistiendo en que “todos son iguales”, que la izquierda no está exenta de corrupción (lo cual es cierto), padecen de lo mismo de que se quejan, es decir, de tomar una postura intransigente cerrando el paso a explicaciones plausibles. No pueden o no quieren entender que si su pretensión de comparar como equivalentes los casos de corrupción de políticos de los diversos partidos -sin afán de exentar a los propios- no tiene punto de comparación. Si Bejarano por ejemplo, es un caso emblemático o paradigmático de la corrupción perredista o de las izquierdas, su transgresión a la ley y a la moral palidece si se compara con otros corruptos como Diego Fernández, Vicente Fox, Carlos Romero Deschamps y una larguísimo lista de políticos y empresarios ligados al PRI que se han hecho inmensamente ricos a la sombra del poder político. Es como si se compara el robo de un desodorante que un pobre hace en un supermercado, con estafas multimillonarias que curiosamente no están tipificadas como delitos graves. Ante la ley (que no necesariamente es justa), robo es robo y ambos son rateros. Pero el primero se va al bote sin tocar baranda mientras que el segundo sale impune de su delito. René Bejarano, un personaje de suyo indefendible y con mala fama en la misma izquierda desde antes del escándalo, no robó al erario público, sino que recibió dinero de un particular (Carlos Ahumada) a quien haría favores que nunca le hizo. Se fue además a la cárcel (a diferencia de la mayoría de los priistas corruptos que gozan de impunidad) y su carrera política quedó maltrecha, si bien ha sobrevivido gracias a la fuerza de su tribu política. Pero decir que la gente de izquierda en su conjunto no se afrenta de este tipo de personajes es mentir, es actuar de mala fe. Han sido los priistas (y en menor medida los panistas), quienes defienden a sus corruptos a capa y espada o les dan la espalda simuladamente como ocurre actualmente con Tomás Yarrington que de momento es una piedra en el zapato para Peña Nieto en esta coyuntura electoral. Del mismo modo, los priistas y su el candidato presidencial ha tratado de desmarcarse mediáticamente de otros de sus correligionarios de mala fama pública como varios de sus ex gobernadores (Ulises Ruiz, Mario Marín, Ney González, Roberto Madrazo, Fidel Herrera, Humberto Moreira, etc.) a quienes  mantienen debajo de la alfombra pero que sin embargo protegen. Tampoco hay punto de comparación en cuanto a la cantidad de casos sin que eso sea una disculpa, pues la izquierda debe sustentarse en una actitud ética, de ahí que en ella pesen mucho las transgresiones a la ley y a la moral.

  Hay entonces una dialéctica entre la tolerancia y la intolerancia que se debe observar para moverse dentro del pensamiento crítico, mientras que las posturas unilaterales que absolutizan una parte en detrimento de la otra, llevan a actitudes sectarias, dogmáticas, y por ende autoritarias. La tolerancia es pues a las personas y a su libertad de expresión; la intolerancia a la ideas falsas, las actitudes nefastas, las prácticas de corrupción, contra la injusticia, la exclusión, el dominio, la explotación, etc. Por ello, celebro la intransigencia o intolerancia de López Obrador contra los altos sueldos de magistrados, consejeros del IFE, diputados, senadores, gobernadores, alcaldes, regidores, secretarios de Estado y contra los dispendios de los gobernantes.
luque2009@gmail.com

jueves, 24 de mayo de 2012

Ricardo Luque - El falso llamado al voto nulo


El falso llamado al voto nulo

César Ricardo Luque Santana


Votar o no votar no es un dilema (al menos por ahora); tampoco lo es anular el voto (voto en blanco). Creo que bajo las circunstancias actuales es necesario ejercer el sufragio y hacerlo a favor de AMLO. Empezaré por cuestionar las propuestas –por cierto aisladas- principalmente emitidas en las redes sociales que se pronuncian ambiguamente por el abstencionismo o el voto blanco.  Enseguida daré unas cuantas razones para sustentar la necesidad de votar y para justificar el sentido de mi voto.

Hace tres años, durante las elecciones federales intermedias, abordé de manera exhaustiva el tema del voto nulo y del abstencionismo, principalmente del primero. Intuí que el tema se instalaría con fuerza en el Internet, no tanto en las redes sociales que eran incipientes sino en blogs (el movimiento de los “blogueros”), cosa que efectivamente sucedió, si bien con retraso de un par de meses porque se suscitó en México y otros países el problema de la pandemia de gripe, situación que eclipsó parcialmente el tema que luego emergería con la fuerza que yo había previsto ocasionando incluso un virulento debate entre sus promotores y detractores.

Mi intención original en esa ocasión fue darle seguimiento a la evolución de esa discusión, ayudar a su esclarecimiento mediante la difusión de las distintas reflexiones, valorando las razones vertidas por unos y otros y fijando desde luego una postura propia. La esencia del movimiento por el voto nulo fue enderezado esencialmente como una crítica a la partidocracia, como muestras de hartazgo y repudio a las burocracias políticas de todos los partidos, como expresión de una crisis de la democracia representativa y deliberativa que había degenerado en una disputa sorda por el botín de los recursos públicos desdibujando los proyectos de nación en pugna e incluso opacando la posibilidad de un proyecto alternativo al neoliberalismo. Las feroces disputas internas en los distintos partidos por las candidaturas a legisladores (principalmente plurinominales) al grado de hacerse a sí mismos fraudes electorales o recurriendo a mecanismos verticalistas para imponer a los incondicionales -muchos de ellos de bajo perfil- de la nomenklatura, alimentaban un rechazo de algunos sectores de la sociedad hacia las prácticas desaseadas de los partidos, aunado al descrédito de los legisladores de ambas cámaras y las campañas malsanas del duopolio televisivo para reforzar dicho descrédito a éstos y a la clase política en su conjunto.

 Me pareció, dada las circunstancias de ese momento, que una estrategia ciudadana a favor del voto nulo era viable y que habría que probar los alcances de la misma, pues el abstencionismo prácticamente no es tomado en cuenta en los conteos y su existencia se presta a múltiples interpretaciones, porque no siempre queda claro que signifique un desprecio deliberado a los procesos electorales. Este rechazo me atrevo a decir,  no era en sí mismo contra las elecciones sino con la manera en que solían darse donde la voluntad del pueblo era burlada impunemente provocando un desencanto. Esta postura de pensar las elecciones en términos fraudulentos era una inercia de las épocas donde el PRI tenía el monopolio de la política, donde controlaban las instancias electorales actuando como juez y parte, donde tenían un control casi absoluto de los medios impresos y electrónicos, etc. Este avasallamiento que el PRI hacía desde el poder a las demás fuerzas opositoras e incluso la fabricación de partidos paleros o satélites por parte del gobierno, les permitían incurrir a las formas más burdas y descaradas de fraude. El abstencionismo como tal puede tener sin embargo también otras causas como la apatía de muchas personas que deciden no ejercer su derecho al voto por razones incluso baladíes, o por extraviar su credencial de elector o no haberla tramitada a tiempo, entre otros factores posibles. El voto nulo en cambio implica que el ciudadano acude a la urna y manifiesta explícitamente su inconformidad con los candidatos, los partidos, el régimen, los poderes facticos, las autoridades electorales y en sí contra la inequidad del proceso electoral y la falta de certidumbre en la legalidad de las elecciones.

 Reconozco que simpaticé con la postura del voto nulo aunque mi conclusión fue matizada al considerar las situaciones específicas. Decía por ejemplo que no se trataba de aplicar mecánicamente esta estrategia sin reparar en el contexto o en el candidato. En este último caso, decía que ante una candidatura como la de Rosario Ibarra o alguien con su prestigio, sería un error anular el voto. De cualquier manera, el entusiasmo que se despertó en ese momento no se tradujo de manera significativa en las urnas, más no obstante, sus promotores más radicales hasta realizaron un congreso al respecto en la ciudad de Guadalajara. Lo rescatable de esa temática que por momento atrapó la agenda de los candidatos y dirigentes políticos y cuya reacción en general fue para mi gusto inapropiada porque mostraron falta de sensibilidad a las razones válidas que impulsaron a un segmento importante de electores a esta opción fue el debate en sí mismo, que los ciudadanos pusieran el tema en la agenda política y la emergencia en los distintos espacios del Internet de un protagonismo ciudadano de naturaleza plural y ajeno a los controles corporativos que refrescaron  el debate político arrebatándoles el monopolio de la palabra a los “analistas” mediáticos y a su pretensión  de ostentarse como “líderes de opinión” o referentes inevitables (e incontestables) de masas desinformadas, es decir, de reyes tuertos en tierra de ciegos. Las redes sociales son ahora una verdadera ágora donde los argumentos mandan: no importan las investiduras ni los títulos profesionales. Las redes sociales (facebook y Twitter principalmente)  han mostrado ser un instrumento de debate democrático que han podido movilizar a la sociedad  y derrocar gobiernos autoritarios como ocurrió recientemente en el mundo árabe donde se depusieron a algunos sátrapas iniciando un proceso de democratización en sus respectivos pueblos. En México, las redes sociales han emergido como un instrumento del pueblo contra la manipulación de los grupos de poder a través  de los grandes medios electrónicos que actúan como poderes facticos. Mi postura sobre el voto nulo en ese entonces puede constatarse en mi blog “Hetairos” en las fechas referidas (http://hetairosfilosofía.blogspot.com.mx) para quienes quieran echarme en cara una incongruencia.

 Las posturas contra el voto que intermitentemente aparecen en las redes sociales no alcanzan la profundidad de análisis ni la autenticidad que hace tres años tuvo. Regularmente se ciñen a frases tipo cliché como: “todos los candidatos son iguales de corruptos”, “votar es una tomadura de pelo porque la decisión ya está tomada por los poderosos”, etc. que muchas veces son coartadas para auto-eximirse de las propias frustraciones e impotencias. En ocasiones se hacen citas sugerentes pero descontextualizadas, es decir, sin considerar las diferencias o especificidades sociales e históricas de las mismas. Podría sospecharse  incluso que quien insiste en esta postura lo hace deliberadamente para desanimar a quienes podrían votar contra el PRI. En este caso, realmente uno no sabe si la persona que está llamando a no votar o a hacerlo en blanco, va a ser congruente con esa postura. En una contienda donde probabilidades de ganar del PRI han estado disminuyendo persistentemente, es importante para ellos inhibir o anular a los indecisos y atajar  el eventual voto útil. Desde luego que podría tratarse también de gente que actúa con sinceridad pero que igualmente están equivocadas. Quiero dejar claro en este punto que respeto a las personas que –auténticamente o no (no podría discernir una cosa de otra)- abogan por la abstención electoral o el voto nulo y asimismo respeto su derecho a expresarlo, pero no tengo porque respetar su postura y menos cuando no aportan argumentos mínimamente plausibles.
 
Decir que “todos son iguales” es negar la honestidad que ha caracterizado a Andrés Manuel López Obrador y los personajes que eventualmente conformarían su gabinete. AMLO puede tener varios defectos pero nunca se le ha podido demostrar que haya usado los puestos políticos para hacerse rico. Se dirá que a casi ningún político se le ha podido comprobar la corrupción, pero es evidente que el no poder comprobarlo judicialmente no significa que uno no se dé cuenta de los políticos deshonestos. Decir que “los dados ya están cargados” es decir una verdad a medias, pero ello no significa ninguna fatalidad. Ciertamente puede haber dudas del arbitro electoral pues a los consejeros del IFE los ponen los partidos políticos, principalmente el PRI y el PAN. No son consejeros ciudadanos como lo fueron originalmente. La mayoría de los poderes facticos (medios de comunicación, grandes empresarios, la Iglesia, entre otros) se cargan hacia el candidato del PRI; el derroche de dinero de priistas es evidente sin que las autoridades electorales actúen para frenarlo; el PAN y el PRI utilizan más o menos en forma encubierta los programas sociales de sus gobiernos para comprar consciencias, se han planteados formas de fraude cibernético que son técnicamente posibles, etc. Hay en consecuencia muchos elementos innegables de inequidad entre los actores políticos, pero aun así, es falso que todas ellas por sí mismas determinen los resultados electorales. La votación masiva en torno al candidato de las izquierdas y la organización de la gente que apoya a AMLO para cuidar al cien por ciento las urnas es un factor fundamental para derrotar al neoliberalismo. Las brigadas del Movimiento Progresista deberán asimismo de anular las mapacherías durante la jornada electoral, mientras que quienes estaremos cuidando casillas como funcionarios del IFE tendremos que apegarnos plenamente a la legalidad para evitar que la voluntad popular sea tergiversada.

viernes, 18 de mayo de 2012

Ricardo Luque - Peña Nieto y el neoliberalismo

Peña Nieto y el neoliberalismo

César Ricardo Luque Santana


En un acto de campaña electoral del día 18 de mayo con banqueros en Acapulco, Peña Nieto dijo que la derecha (refiriéndose a los panistas y curándose en salud), no pudieron lograr la trasformación del país y que la izquierda por su parte se ha opuesto tenazmente a las “reformas estructurales” que se supone permitirían esa transformación.  ¿Pero de qué transformación habla?, ¿en qué consisten las pomposamente llamadas "reformas estructurales"?

En esta postura -por demás ambigua- el priista supone que se trata de un cambio (o transformación) para bien de todos, pero miente en esta suposición porque no se trata realmente de beneficiar a toda la sociedad sino solamente a una minoría de ella;  mientras que la famosa “reforma estructural”, consiste en realizar cambios jurídicos orientados a favorecer  una economía de mercado. Sin embargo, estos cambios ya se están dando desde la época de Miguel de la Madrid y han sido continuados en los posteriores sexenios hasta la fecha.

La letanía de los “cambios estructurales” la viene repitiendo pues desde hace casi 30 años, empezando con De la Madrid y siguiendo la cantaleta con Salinas, Zedillo, Fox y ahora Calderón, logrando cambios parciales y graduales a favor de los grandes capitalistas y en contra del pueblo, mismos que se han hecho tanto de iure como de facto, no tanto porque hayan encontrado mucha resistencia popular a los mismos, sino porque han existido jaloneos entre los grupos de poder beneficiarios de los mismos y porque políticamente es más conveniente hacerlo poco a poco que de manera repentina, ya que ello podría ocasionar un estallido social de consecuencias imprevisibles. De este modo, algunos cambios que no son otra cosa que privatizaciones de empresas nacionales, nuevas reglas para dar “certidumbre” a los inversionistas (a despecho de dar incertidumbre a los trabajadores), de relajar o “flexibilizar” las normas para inversiones que no pongan objeciones al atropello de los derechos de los trabajadores ni reparos por los daños eventualmente causados al medio ambiente, se han dado, siguen y seguirán dándose  mientras los neoliberales sigan en el poder.

Estas políticas privatizadoras han provocado un desmantelamiento del Estado en sus múltiples facetas ocasionando un empobrecimiento acelerado de la población, pérdidas de derechos de los trabajadores  y un aumento muy alto en los índices de delincuencia que nos ha llevado de un Estado fuerte (teñido de corrupción y autoritarismo ciertamente) a un Estado fallido (que mantiene en forma más pronunciada esos mismos defectos). Algunas de las medidas lesivas que los sucesivos gobiernos neoliberales del PRI y del PAN fueron tomando y que nos han dañado profundamente son las siguientes (cada lector puede añadir otras o profundizar las que aquí se mencionan):

- Se renunció a un desarrollo científico y tecnológico propio que nos permita ser una nación realmente independiente. Las empresas con tecnología propia como DINA, Renault de México se cerraron y otras como Ferrocarriles Nacionales, Telmex, se vendieron.

- Se vendieron también  o mejor dicho se malbarataron empresas de la nación que aportaban grandes recursos al país en vez de sanearlas de la corrupción, y cuando las sanearon como en el caso de los ingenios y los bancos, fue para regresárselas a los empresarios a precios irrisorios (para ellos). Con los ingenios azucareros por ejemplo, se nacionalizaron, se sanearon sus finanzas, y se volvieron a privatizar libres de deudas.

- Se han entregado nuestras riquezas naturales principalmente a extranjeros para dejar que las exploten llevándose grandes ganancias económicas, permitiéndoles al mismo tiempo que ocasiones graves daños a la naturaleza.

- Se han realizado costosas obras de infraestructura de todo tipo para concesionárselas a particulares que no pusieron ni un peso, como el estadio de fútbol, el hospital “Puerta de Hierro” o se han hecho calles, caminos, carreteras, instalaciones de agua, luz, etc., con dineros públicos para que se instalen negocios privados a los que eximen de pagos.

- Se han dado concesiones de obras públicas a inversionistas privados con ganancias exageradas en detrimento de los contribuyentes. En estas obras de por sí con precios inflados, suele haber mucha corrupción entre empresarios y funcionarios cuya factura paga siempre el pueblo.

- Se ha despojado a campesinos ejidatarios y comuneros de sus tierras por la fuerza, mediante engaños o negándoles créditos para obligarlos a venderles a precios irrisorios para luego revenderlos a precios cotizados en dólares (como sucedió con las playas o para restituir las haciendas orientadas a una agricultura de exportación).

- Se ha abandonado a los productores del campo a su suerte sin importar la dependencia alimentaria ni los fenómenos de migración que provocan del campo a la ciudad (con todos los problemas sociales y económicos que ello conlleva) y desde luego a Estados Unidos principalmente (con todos los riesgos que ello significa)

- Se redujo el poder adquisitivo de la moneda deprimiendo los índices de bienestar de las personas. Cada vez compramos menos cosas con el mismo dinero y cada vez la inflación aumenta por encima de nuestros ingresos con una espiral de empobrecimiento inevitable. Y todavía hablan de quitarnos subsidios (cada vez más limitados) porque dicen los neoliberales como Quadri, Erick Guerrero Rosas, Ricardo Alemán, Leo Zukerman y otros culeros, como esas medidas beneficiarían a los pobres.

- Este “argumento” falaz lo reiteran esencialmente en otros casos parecidos, por ejemplo, la ampliación del IVA a medicinas y alimentos y su aumento de porcentaje, los “bonos educativos”, entre otros. Por ejemplo, dicen que el aumento del IVA perjudica más a los ricos que a los pobres porque los primeros consumen más (y mejor) que los segundos. Es decir, Usted y yo, cual viles proles o “asalariados de mierda” como dijeron las damas de Polanco, tenemos un consumo inferior a Ricardo Salinas, a Carlos Slim, etc. ¿Quién paga más IVA? ¡Adivinó! Los ricos, entonces, ¿quién pagó más impuestos? ¡Los ricos! ¡Hurra, hurra!, pero mientras ellos son unos cuantos los demás somos más de decenas de millones. Pero además, con el IVA, los consumidores pagamos los impuestos que los ricos deberían de pagar por sus cuantiosas ganancias. Cada que usted consume un producto está pagando el impuesto del fabricante y del comerciante. Como se puede apreciar, no todo es perfecto.

- Se han venido restringiendo y/o escamoteando los derechos laborales y los derechos sociales, criminalizado incluso algunas formas de protestas políticas para inhibirlas.

- Se mantienen salarios de hambre con menos prestaciones y obligando a los trabajadores a más años de trabajo para jubilarse no obstante los avances tecnológicos y los grandes márgenes de ganancias de empresarios que casi no pagan impuestos, pues la mayoría de ellos –como ya dije- los pagan los consumidores mediante el IVA que Peña Nieto, Josefina y Quadri quieren ampliar a medicinas y alimentos.

- Se deja en la indefensión jurídica a millones de trabajadores nuevos quienes están a merced de contratos leoninos y de un constante escamoteo de los pocos derechos que quedan. Para la fuerza de trabajo emergente, son otras condiciones de trabajo las cuales son más perniciosas todavía.

- Se está dejando en la incertidumbre a millones de los jóvenes excluyéndolos a la mayoría de ellos de los estudios universitarios y con escasas posibilidades de empleo para los que terminan sus estudios y para los demás también. La mayoría de los empleos creados son temporales, mal pagados y sin certidumbre de estabilidad que les permitan pensar a los nuevos trabajadores en tener una familia. De hecho, para quien no tiene un trabajo estable y con una remuneración decorosa, es mucho riesgo contar con crédito. No es casual que en esta época de crisis estructural pululen los negocios de agiotistas porque saben que podrán hacerse de prendas como joyas por un bajo costo o quedarse con otras propiedades más valiosas ante la insolvencia de mucha gente que acude a estos negocios. Son negocios de verdadera rapacidad como las ventas en abonos de Coppel, Elektra y demás negocios como éstos.

- Hay un empobreciendo incesante de cada vez más ciudadanos que sobreviven en ocupaciones informales y que son caldo de cultivo para los grupos de delincuentes.

- Se ha deteriorando el tejido social a niveles inconcebibles de atrocidad por parte de la  violencia delincuencial. La inseguridad pública que afecta a todos los estratos sociales es una de las muestras más palpables y deplorables del Estado fallido.

- La corrupción oficial continúa indetenible. Ahora hasta legalizan la corrupción oficial con la Ley de Asociaciones Pública Privada.

- El fracaso educativo es monumental mientras que la principal causante de ello recibe un trato privilegiado por los gobiernos del PRI y el PAN.

- Se ha retornado a prácticas de corte confesional apenas disfrazadas y está en curso la aprobación de la reforma del artículo 24 que vendrá a socavar al Estado laico y a la democracia misma.

Todos estos males y otros han sido propiciados por los priistas y panistas desde el sexenio de Miguel de la Madrid hasta la actualidad. El progreso -según esta visión neoliberal- consiste en que les vaya bien a los empresarios; mientras retroceso viene a ser que le vaya bien a los trabajadores. ¡Y pensar que muchos trabajadores (y desempleados) son tan ignorantes que apoyan a partidos y personajes que impulsan políticas nocivas a sus intereses! ¿Se acuerdan de Ernesto Zedillo que cada que tomaba una medida lesiva contra la sociedad decía: “son medidas impopulares pero necesarias”?

Enrique Peña Nieto como neoliberal contumaz, es tan derechista y conservador como Calderón, Josefina, Quadri y otros por el estilo. No es de “centro” como quiere hacerle creer a los incautos porque esa posición no existe. Desde hace un par de décadas (cuando menos), cuando el neoliberalismo estaba al alza y el “socialismo” se desmoronaba en diversos países de Europa del Este. Muchos izquierdistas optaron por plegarse a un pragmatismo ramplón intentando vana y tramposamente ubicarse como “centristas” para eludir el desprestigio que el fracaso del “socialismo” estatista y autoritario acarreó a las fuerzas progresistas; acomodándose al mismo tiempo a los nuevos vientos que soplaban de la boyante economía de mercado, creyéndose el cuento de la globalización como un hecho inamovible y unidireccional sin reparar en sus injusticias y peligros potenciales a la democracia, claudicando de sus principios en forma vergonzante. Ciertamente, con la globalización el mundo se relacionó más estrechamente gracias al desarrollo de las tecnologías de la comunicación y del transporte, pero la “interdependencia” es solo un eufemismo porque no existe una relación justa o compensatoria de las asimetrías entre países, sino que unos pocos de ellos ponen la tecnología y hacen los grandes negocios, mientras los demás ponen materias primas, mano de obra barata y el mercado para consumir, ahondando las graves asimetrías entre naciones y al interior de las mismas. Alguna vez le oí decir a Cuauhtémoc Cárdenas, “el problema no es la globalización en lo que tiene de inevitable, sino cómo nos insertamos en ella sin perder soberanía y sin renunciar a un desarrollo que tenemos derecho.” La cita no es textual desde luego.

La mal llamada socialdemocracia europea y sus remedos en México y Latinoamérica, se desdibujaron completamente dedicándose en el mejor de los casos a cortar las aristas más filosas del neoliberalismo tratando de salvaguardar lo que se pudiera del Estado benefactor, pero en general, actuaron sirviéndole a sus propósitos conteniendo los estallidos sociales al permitir cambios lesivos a los trabajadores de manera gradual. La socialdemocracia que originalmente pugnó por alcanzar medidas de bienestar para los trabajadores bajo una estrategia gradual y pacífica, contribuyó al mismo tiempo consiente o inconscientemente a frenar las revoluciones socialistas mediante un asalto al poder. Desde los inicios del neoliberalismo en los 70 y sobre todo a partir de los 80, los socialdemócratas trataron de retener las conquistas de los trabajadores haciendo concesiones parciales y graduales a las conquistas sociales terminando por  llevar  a sus pueblos a la bancarrota en complicidad con los grupos más conservadores y reaccionarios.

El recuento de los daños y la realidad que ahora viven la mayoría de los países que se aplicaron a un neoliberalismo a ultranza da un mentís rotundo a sus falacias discursivas  al grado de que las mismas libertades individuales que les sirvieron de bandera para legitimar sus posturas contra los Estados fuertes se ha mostrado como inconciliables con la democracia misma y con las libertades individuales. Algunos gobiernos en Europa son ahora integrados abiertamente por tecnócratas cumpliendo apenas con los rituales de las formalidades de la democracia representativa. Pero los millones de ciudadanos que pierden sus casas, sus negocios, que no encuentran empleo, etc., y que salen a las calles a protestar exigiendo un cambio del modelo económico, solo encuentran represión, brutalidad policiaca y cárceles de sus gobiernos supuestamente democráticos (no autoritarios).

El neoliberalismo o economía de mercado como gustan llamarle para hacerla ver inocua significa socializar las pérdidas privatizando las ganancias. La enorme concentración de riqueza en pocas manos lleva a una terrible desigualdad social mientras la gente paga los costos de las crisis ocasionadas por la codicia y la corrupción de los grandes capitalistas. Si quieres que todo siga igual es porque eres un inconsciente o un cómplice del sistema en cuyo caso vota por Peña, Josefina o por quien te Quadri, o no votes o anula tu voto que es lo mismo que si les dieras el voto a los neoliberales. Pero si quieres dejar que te pisoteen y tomar el futuro en tus manos, vota por el cambio verdadero, vota por Andrés Manuel López Obrador. Piensa en que su honradez y el gabinete con los mejores hombres y mujeres de México que propone, subsanan sus defectos. Desde luego, no se trata en esta ocasión de delegar el poder sin más con nuestro voto sino de participar activa y críticamente para construir otra alternativa social. Vota en defensa propia para que después no te quejes.

miércoles, 2 de mayo de 2012

La reforma al artículo 24 constitucional es una afrenta al Estado laico y a la democracia. César Ricardo Luque Santana
La propuesta de reforma al artículo 24 constitucional, si bien refleja una añeja aspiración del clero reaccionario de volver por sus fueros, no estaba en la agenda política nacional, sino que fue impuesta a los mexicanos arbitrariamente por el alto clero católico en contubernio con las elites priistas y panistas. Ha trascendido que esta reforma forma parte de un compromiso de Peña Nieto con la Iglesia católica, pero que -ironías del destino- encabeza el PRI y secunda el PAN. Esto último ha permitido a algunos analistas sospechar que Calderón en realidad apoya a Peña Nieto y no a su candidata cuyo bajo perfil es evidente. Esto tiene sentido porque ambos partidos han sido aliados por 30 años en el Congreso de la Unión para desmantelar el Estado benefactor mediante una serie de privatizaciones y cambios en el marco jurídico lesivos a los trabajadores. La iniciativa fue presentada a la Cámara de Diputados por el diputado priista por Durango José Ricardo López Pescador y a pesar de las posibles consecuencias negativas al Estado laico, no se analizó, discutió ni se debatió lo suficiente dicha reforma, sino que fue impuesta mediante el mayoriteo descarado (por consigna) de los diputados priistas y panistas y algunos “despistados” de la fracción del PRD que han estado este sexenio muy obsequiosos con Felipe Calderón. De ahí se turnó a la Cámara de Senadores donde fue aprobada gracias al voto de la senadora priista Margarita Villaescusa que pretendía escabullirse pero fue presionada por su correligionario Cleominio Zoreda para que votara a favor de la reforma. Ahora bien, no obstante la contradicción de redacción entre ambas Cámaras del Congreso de la Unión, ha sido turnada a los congresos locales para su aprobación, bastando que la mitad más uno de ellos lo apruebe, lo cual es prácticamente un hecho, pues el PRI y el PAN tienen en casi todos los congresos estatales mayoría y suelen votar por consigna. Las contradicciones, dilemas y posibles consecuencias negativas al Estado laico y la democracia que generan dudas razonables y que por sí mismas deberían de indicar a los legisladores que deberían votar en contra, no les han importado. Las objeciones de los defensores del Estado laico no han podido ser refutadas por los partidarios de la reforma. ¿Cuáles son las principales objeciones?: 1. Que la “libertad de convicciones éticas” es una frase ambigua. ¿Cómo y quién determina que son las convicciones éticas? 2. Que la “libertad de convicciones éticas” y de “conciencia” son redundantes, además de que es difícil de definir qué se entiende por conciencia. 3. La “libertad de religión” es un traje a la medida de la Iglesia católica que actúa como un poder fáctico. Las intenciones reales son introducir la educación confesional (católica), acceder a los medios de comunicación e incluso recibir presupuesto del erario público. Los pro-reforma dicen que no buscan privilegios para una confesión particular cuando en la práctica ya ocurre así. Existen evidencias irrefutables de que la Iglesia católica tiene por ejemplo capillas en zonas militares violando las leyes civiles y militares, así como la preferencia de los grandes medios de comunicación del duopolio televisivo, entre otros privilegios indebidos. La libertad de convicciones éticas es planteada por sus promotores como una ampliación de derechos no sólo para los creyentes sino también para los agnósticos y ateos, quienes no obstante se sienten lo suficientemente protegidos por lo establecido en la Constitución Mexicana tal como está. Otro argumento tiene que ver con un supuesto de derecho de “objeción de consciencia” o de “desobediencia civil” a la ley, pero ante la dificultad de cualquiera se parapete en determinadas convicciones morales para cometer atropellos a los derechos humanos, los promotores de la reforma plantean un código moral de referencia elaborado por el Estado. La apuesta real es que siendo la mayoría de los legisladores católicos, tendrían que tomar decisiones conforme a su religión (dicho esto recientemente por los obispos reunidos en Puerto Vallarta), de manera que sus prejuicios morales les permitiría a los grupos de poder reaccionarios confrontar a los gobiernos que les sean non gratos a sus intereses, mientras que los otros no podrían hacer lo mismo. Un caso que ilustra esta dificultad es la ley que permite la interrupción del embarazo la cual podría permitir una “objeción de consciencia”, lo cual es correcto porque esta ley solo le da derecho a la mujer a interrumpir el embarazo si así lo desea, si hay las atenuantes justificados y si se está en una etapa del embarazo donde el feto todavía no esté suficientemente desarrollado (asunto por cierto controvertido), dándole a sí mismo oportunidad a los médicos decidir o no intervenir en dicha interrupción. El problema aquí es que los grupos conservadores presionan a las mujeres, a los médicos y a las clínicas, interfiriendo indebidamente en asuntos donde jurídicamente no debería de haber terceros con derecho a entrometerse. Pero en cambio, donde existe la ley antiaborto, las mujeres que quieran justificadamente interrumpir su embarazo no pueden hacerlo ni los médicos tampoco pueden practicar el legrado. Ambos irían a la cárcel porque no tendrían un principio moral en cual apoyarse. De hecho, actualmente, sin existir código moral alguno de por medio, así sucede. De hecho, la propuesta de permitir al Estado que elabore un código moral es en sí mismo absurdo y aberrante, pues éste no tiene autoridad moral para determinar una moral pública. Los clásicos de la teoría del Estado, los liberales burgueses, pugnaron por poner a salvo al individuo del avasallamiento del Estado y de sus prácticas invasivas. Permitirle al Estado establecer por decreto una moral pública me parece abominable e ingenuo, pues sería tanto como creer que el Estado es un árbitro imparcial entre las clases sociales y no una burocracia cleptómana y mentirosa que es lo que son. Los valores universales no son sujetos a reglamentación alguna porque la moral no puede ser coactiva o servir de referente para un castigo corporal. Respecto al tema de la conciencia no hay una definición unívoca de ésta y por tanto no se puede reglamentar. La filosofía tiene 2 mil años discutiendo este tema y la ciencia lo viene haciendo más recientemente, pero no hay resultados concluyentes. Las referencias a convenios internacionales que aluden a la conciencia son posturas meramente simbólicas, actas de buena fe, pero que no suponen dar por zanjado una problemática que se sigue discutiendo. En conclusión, la reforma al 24 no significa una ampliación de derechos porque solo la jerarquía católica promueve esa reforma, mientras que todas las demás confesiones están en contra. Además, obligará a reformar los artículos 3º, 7º, 127 y 130 cuyas adecuaciones al artículo 24 abrirán la puerta a la educación confesional y otras medidas que deformarán la separación entre Iglesia y Estado que se traducirá en los hechos en una especie de religión de Estado que llevará necesariamente a discriminar a otras religiones y que traerá conflictos interreligiosos que pueden desbordarse.

jueves, 19 de abril de 2012

Ricardo Luque - Notas críticas sobre Didáctica de la Filosofía


Notas críticas sobre Didáctica de la Filosofía

César Ricardo Luque Santana

La orientación de la filosofía a la totalidad, sus diversos modos de expresión, su lenguaje a veces abrupto, así como su larga historia, hacen en sí misma difícil su enseñanza en el nivel medio superior, además de otras razones externas, entre ellas, la brevedad de tiempo de que se dispone para englobar todos estos aspectos tratando de simplificarlos sin desdibujar la filosofía, aunado a las características de los jóvenes estudiantes (todavía adolescentes), el contexto de globalización donde la imagen domina sobre la palabra, las deficiencias escolares estructurales que vienen arrastrando los alumnos de los niveles anteriores, las eventuales limitaciones del profesor en cuanto al conocimiento de la materia y/o experiencia, etc.

A primera vista resulta obvio que la solución a esta compleja problemática no se reduce a la didáctica porque hay factores externos que en cierto modo escapan al docente, pero otros le competen directamente, en particular cuando el docente es licenciado en filosofía. En este sentido, si goza de libertad de cátedra, tendrá que diseñar su propio programa, lo que implica tener capacidad para determinar los contenidos, su secuencia, así como seleccionar los materiales de estudio respectivo, considerando desde luego el nivel de los alumnos, su carencia de antecedentes en el tema, el poco tiempo disponible para desarrollar un curso, etc. Asimismo, deberá contar con los recursos didácticos necesarios que le permitan realizar su labor satisfactoriamente sobre todo en el marco de la exigencia kantiana de que no se trata de enseñar filosofía sino de enseñar a filosofar. Por cierto, esta demanda puede parecer excesiva dadas las condiciones académicas en las que se pretende usar estos conocimientos y recursos didácticos, pero al menos se buscaría no “vacunar” a los alumnos contra la filosofía, lo que en sí mismo sería una ganancia.

En efecto, se parte de que la mayoría de los chicos que entrarán en contacto con la filosofía no buscarán estudiarla a fondo de manera profesional, aunque seguramente en casi cualquier carrera que elijan (en caso de que avancen al nivel superior), verán algunos tópicos filosóficos ya sea desde la ética o desde la epistemología –principalmente- y desde luego, se supone que les serviría en su vida en el sentido socrático de que una vida sin autoexamen no vale la pena vivirla. Reconocer esta realidad es indispensable para no ponerse metas imposibles de realizar o que provoquen efectos contraproducentes.

Asimismo, sería deseable que los estudiante de filosofía que en esta etapa comienzan una formación básica de Didáctica de la Filosofía que incluye aspectos pedagógicos, teorías del aprendizaje y estrategias didácticas de implementación práctica, tuvieran conciencia de que su formación en este sentido es de largo aliento y que aunado a la práctica o experiencia que vayan teniendo en las aulas, deberán de profundizar en los aspectos teóricos de manera que gradualmente puedan desarrollar por sí mismos un marco teórico de referencia que les permita autocorregir sus estrategias didácticas así como depurar sus contenidos y materiales de lectura.

Es importante decir que en este punto, que no es suficiente abocarse a estudiar la literatura en boga en esta materia sino que es necesario el intercambio o retroalimentación con sus pares, no sólo los que laboran en su mismo entorno o lugar, sino con colegas de otras latitudes que trabajan con estas mismas inquietudes y que han estado haciendo aportaciones valiosas mediante la publicación de sus trabajos en libros y revistas. Asimismo se puede tener un contacto permanente con cofrades de otras latitudes a través del Internet, ya sea localizando sitios Web específicos o foros virtuales que operan mediante redes de trabajo en los cuales se da toda clase de intercambios académicos. También es importante acudir a reuniones periódicas en determinados puntos del país o del planeta como los congresos, encuentros, foros, talleres, etc., a discutir y aprender colegiadamente, para lo cual es recomendable agruparse en asociaciones establecidas.

La producción de investigaciones sobre Didáctica de la Filosofía según mi percepción, han recibido un fuerte impulso los últimos 10 años, al menos por parte de profesores de filosofía de diversas regiones de Latinoamérica y España (por ceñirnos a nuestro entorno cultural), luego de un tortuoso y espaciado comienzo con obras “paradigmáticas” (si se me permite la expresión) como las del mexicano Juan Manuel Villalpando y del peruano Augusto Salazar Bondy, además de otras aportaciones interesantes como la de Guadalupe Patterson de la Universidad de Guadalajara o las obras de John Passmore traducidas al español. Luego de estas (re)conocidas obras publicadas en las últimas décadas del siglo pasado y tal vez impulsados por el éxito de Filosofía para Niños (FpN), ha habido mucha producción principalmente ensayística o sobre aspectos muy puntuales de la enseñanza de la filosofía cuya difusión se ha dado en gran medida gracias al Internet, pero en general, todas las obras referidas dan la impresión de una gran dispersión de temas que hace difícil concretar con esos materiales un programa de Didáctica de la Filosofía para un semestre. De hecho, esta asignatura apenas ha sido incorporada hace unos años a los planes de estudios de las carreras de filosofía en México pues en su lugar se venía ofreciendo la materia de Pedagogía como un sucedáneo de ésta. Hace unos pocos años incluso, leí en Internet a una colega (al parecer de Sudamérica), quejarse de que en los congresos de filosofía no se hacía un espacio para tratar esta problemática, lo que da una idea de su existencia marginal.

En este sentido, existe la necesidad imperiosa de sistematizar esta temática revisando las obras existentes que han ido creciendo en número, pero se tendría que empezar por releer las obras “clásicas” ya referidas porque cada una sigue una estrategia diferente, aunque a lo mejor, vistas en su conjunto, podrían dar lugar a tópicos comunes, pero sospecho por el conocimiento que tengo de la mayoría de ellas, que incluso así no sería posible una síntesis porque la tendencia sería más bien a una ampliación de temas, esto sin contar con los otros aportes referidos a nivel de artículos, ponencias, ensayos, propuestas, conferencias, tesis, etc., que pululan en Internet, que además habría que ponderar en sus contextos específicos, sin contar como ya se aludió, a la enorme contribución realizada por FpN (que además en Latinoamérica se ha ido construyendo una interesante variante denominada Filosofía con Niños), más apegada a nuestra realidad social y a nuestras aspiraciones políticas.

Dicho lo anterior, parafraseando la tesis agnóstica del sofista Gorgias de Leontini, dado la amplitud del tema y la brevedad del tiempo, considero que los contenidos a tratar en un curso de Didáctica de la Filosofía podrían ceñirse a determinar qué contenidos y qué enfoque debería tratarse en un curso de filosofía a nivel medio superior, lo que a su vez sugiere decantarse por una forma de introducción a la filosofía (a través de 2 ó 3 problemas concretos en lugar del enfoque “histórico”), utilizar algunas estrategias didácticas que sean pertinentes acorde a los temas o problemas a tratar y a las condiciones esperadas (principalmente el diálogo), recurrir a los recursos tecnológicos en boga (como los blogs o foros virtuales, entre otros), y por último, valorar algunas propuestas o sugerencias de motivación de los alumnos de acuerdo a sus características.