El socialismo democrático
César Ricardo Luque Santana
La semana anterior escribí acerca de la necesidad de voltear al socialismo del cual dije que no sólo está vigente sino que es además necesario y urgente como alternativa al capitalismo neoliberal. Aclaré que al socialismo que me refiero implica practicar una democracia participativa auténtica, que el llamado socialismo realmente existente, principalmente el que se dio en los países de Europa del Este hasta antes de la caída del muro de Berlín, no fue propiamente tal porque los medios de producción no se socializaron sino se estatizaron, además de que significó un retroceso en el campo de las libertades civiles. Creo además de que el deslinde de las personas, partidos y organizaciones de izquierda del mundo de los regímenes sangrientos que se ostentaron como socialistas, no ha sido en general el adecuado porque mientras unos actuaron vergonzantemente renegando de sus convicciones, otros que se ostentan como sus partidarios se niegan a una autocrítica con ese pasado ominoso de crímenes y latrocinios, pero ninguno -con excepción tal vez de los zapatistas- ha hecho por recuperar la causa socialista (comunitarista) de la única manera posible: construyendo una organización de masas con una auténtica vida democrática, con estructuras horizontales donde se materialice el mandar obedeciendo, es decir, donde las dirigencias políticas no se conviertan en una burocracia distanciada de sus bases que reproduce los esquemas de dominación burgueses contrarios al ideal de emancipación humana.
En las primeras décadas del siglo XX, hubo algunos filósofos marxistas como Karl Korsch, Georg Luckás, Antonio Gramsci y desde luego la Escuela de Franckfort que trataron de reencauzar el marxismo de su vertiente positivista y conservadora (que fue la que finalmente predominó para mal), hacia una postura dialéctica y revolucionaria. La primera representaba al marxismo ortodoxo vinculado y alineado al Estado soviético; la segunda representó a los socialistas democráticos. Ahora bien, es importante decir que en gran medida, este marxismo ortodoxo se explica no sólo por la centralización del poder del naciente Estado soviético y el posterior autoritarismo de Stalin, sino que este autoritarismo surgió como consecuencia del debate sobre el socialismo en un solo país, tesis que defendía Lenin y sus seguidores, contrario a las posturas de quienes planteaban una revolución a escala mundial basados en la teoría de Marx , sosteniendo de que así como el capitalismo es universal, el socialismo debería de serlo también, oportunidad que finalmente se presentó luego de la Segunda Guerra Mundial y que fue desaprovechada.
De entre los teóricos del marxismo revolucionario (por diferenciarlo del marxismo ortodoxo ligado al Estado Soviético y del reformista de los socialdemócratas), destaca la figura del italiano Antonio Gramsci quien pasara gran parte de su vida en las mazamorras de “El Duce” Benito Mussolini, donde por cierto elaboró su teoría política condensada en los llamados “Cuadernos de la Cárcel” (4 volúmenes en Editorial Era). Gramsci fue llamado “el teórico de las superestructuras” porque en vez de poner el acento en las condiciones materiales o la cuestión económica, la puso en el plano de la conciencia o la subjetividad, estableciendo por decirlo en términos más actuales, que el pueblo no debe figurar como objeto de las buenas intenciones de los revolucionarios, sino como sujeto del mismo, de tal suerte que la relación entre dirigentes y masas no es entre sujetos y objetos sino entre sujetos y sujetos.
Gramsci planteó conceptos y categorías fundamentales para analizar la política como el de “hegemonía” mediante el cual la mayoría de la población expresa el apoyo a una causa, un régimen o un sistema, es decir, otorga su apoyo moral y político por medio del convencimiento, de manera que nadie puede lograr un apoyo político duradero y auténtico sólo con base en la fuerza. Señaló asimismo la necesidad de que las organizaciones revolucionarias o de izquierda actuaran con ética para que mediante su ejemplo prefiguraran la sociedad socialista que aspiraban para todos, lo que implica desmarcarse del autoritarismo y del burocratismo. En otras palabras, Gramsci entendió perfectamente que los valores y las convicciones se demuestran en los hechos y que si queremos provocar un cambio revolucionario debemos empezar por cambiar nosotros mismos, pues de otro modo no se logra autoridad moral para convencer a los demás.
En este tenor, creo que una revaloración del marxismo crítico y del socialismo democrático pasa por rechazar las atrocidades del socialismo realmente existente y del marxismo doctrinario o dogmático, para abrevar de nuevo en Gramsci, Luckás, Korsch, Adorno, Habermas, Adolfo Sánchez Vázquez, Bolívar Echevarría y otros pensadores críticos que pese a sus diferencias, se distinguen por mantener una auténtica vocación democrática. Desde luego que este reestudio no basta, hay que repensar las condiciones para un proyecto socialista de manera innovadora reconociendo una serie de criterios que son ineludibles, a saber: respetar la pluralidad política, las elecciones democráticas como el único medio valido de legitimación del poder e incluso el reconocimiento de la propiedad privada, pero acotada. Es decir, hay que atreverse a pensar originalmente porque vivimos una nueva realidad que no calza seguramente con algunos postulados clásicos. Creo que “el socialismo del siglo XXI” que se promueve en Venezuela y otros países de Sudamérica desde el poder mismo, debe ser observado con atención y desde luego discutido. La búsqueda de alternativas pacíficas y democráticas es insoslayable ahora que el capitalismo está en franca decadencia moral donde la delincuencia organizada amenaza con constituirse en una nueva clase política, que por medio de terror y la impunidad, terminará sometiendo a las instituciones convirtiéndonos a todos en rehenes de sus tropelías, amén de la cada vez mayor pobreza.
La consigna “socialismo o barbarie” retumba de nuevo, pero no se trata ahora de reemplazar el Estado neoliberal por uno populista ni menos aún estatista; no se trata de volver tampoco al Estado de Bienestar (paternalista) sino a un Estado de Solidaridad (justo y democrático).
Este blog pretende ser una comunidad de aprendizaje sobre tópicos filosóficos y políticos, abiertos a cualquier persona que se interese por participar en los temas que aquí se exponen mediante comentarios críticos anotados al final del artículo del momento o enviándolos por email. Asimismo, todos mis escritos pueden ser reproducidos libremente en otros medios impresos o digitales conservando mi autoría.
martes, 25 de enero de 2011
domingo, 16 de enero de 2011
Ricardo Luque - La vocación de las izquierdas
La vocación de las izquierdas
César Ricardo Luque Santana
Los partidos de izquierda, histórica y moralmente han estado obligados a pugnar por una sociedad más justa y democrática, es decir, tienen el deber de unir la necesidad de superar la pobreza social para lograr una mayor equidad entre los miembros de la comunidad, al mismo tiempo que ellos más que nadie, deben estar comprometidos a otorgar más poder a la gente concretizando la democracia en su sentido literal como gobierno del pueblo. Bajo estos supuestos, los partidos de izquierda con una auténtica vocación democrática y justiciera, deben construir una alternativa de ejercicio del poder a partir de la consecución del gobierno por la vía electoral, esto es, a través de medios pacíficos y civilizados, sin menoscabo de la pluralidad política, y por ende, aceptando las instancias y mecanismos democráticos de legitimación del poder, lo que implica renunciar a toda tentación autoritaria.
Ahora bien, estos objetivos de justicia y democracia dentro del marco del capitalismo, un sistema social y económico que descansa en la desigualdad y por tanto en la injustica, hacen que esta empresa sea particularmente difícil, pues quienes disfrutan de enormes ventajas económicas -una minoría de la sociedad- son evidentemente renuentes a limitar sus privilegios económicos, lo que provoca consecuentemente un conflicto de intereses entre sus beneficios privados y el interés general de la sociedad, pues los primeros chocan, limitan e incluso pervierten a los segundos, de manera que las aspiraciones políticas de libertad plena para toda la ciudadanía expresada en derechos que establecen una igualdad jurídica para todos, se convierte en la práctica en una mera formalidad, ya que la mayoría de las personas están excluidas -por su precariedad económica- de dichos derechos, no sólo porque es evidente de que existe una imposibilidad material para realizarlos, sino que se cae en situaciones grotescas de impunidad, como el hecho de que la gente adinerada e influyente, cuando infringe la ley, puede evitar ser castigada, mientras que la gente pobre no sólo no puede gozar de impunidad, sino que a veces es castigada injustamente, situación que desenmascaran la contradicción de una sociedad que proclama la igualdad social de iure aunque de facto esté negado para la mayoría.
Esta contradicción entre justicia y democracia en el capitalismo, se ha agudizado en esta etapa histórica de neoliberalismo o globalización, donde el abismo social entre ricos y pobres continúa ensanchándose, al grado de que el Estado, que originalmente nació para proteger a la mayoría de la minoría y para que los conflictos entre particulares se pudieran dirimir con base en el derecho, ha claudicado de sus obligaciones dejando a los ciudadanos en la indefensión, vulnerables a toda clase de abusos de los poderosos o los delincuentes, como se puede patentizar en la actualidad con la inseguridad pública, la incertidumbre económica, la cancelación de prestaciones sociales, etc., elementos que caracterizan a lo que hoy se llama Estado fallido, dando como resultado un extrañamiento del contrato social, pues cuando el Estado menos hace por los ciudadanos, más impuestos les cobra.
Esta contradicción entre justicia y democracia ya había sido observada por Aristóteles quien sugería impedir la participación de los ricos en la vida política porque obviamente caen en conflicto de intereses, porque por un lado como gobierno se está obligado a servir a toda la comunidad sin distingos de un ningún tipo, pero por otro lado como particulares tienen intereses individuales, cayéndose en un conflicto de intereses entre lo público y lo privado. Es lógico pensar que quienes son económicamente poderosos carezcan de escrúpulos para ejercer el poder político de manera institucional, pues lo habitual es que desde éste, aprovechen para apuntalar sus intereses económicos personales y grupales.
Por esta razón, es necesario que la izquierda conquiste los espacios del poder político para desde ahí empujar un proyecto de nación más justo, más equitativo, sin que ello signifique conculcar derechos legítimos de los ciudadanos de las clases más favorecidas. Esto significa que la libertad de mercado no implica de suyo la ausencia de reglas ni tampoco de justificar leyes que legalicen el abuso, puesto que el espíritu de las leyes no es inhibir la iniciativa privada para los negocios, sino impedir que ésta redunde en un deterioro del tejido social que haga inviable la convivencia en comunidad.
A principios del siglo XX, el socialismo parecía ser la respuesta a la barbarie capitalista, sin embargo, hay serias dudas de que lo que en su momento se llamó “socialismo realmente existente” haya sido tal, porque en la práctica era un capitalismo de Estado, ya que los medios de producción no se socializaron sino se estatizaron, cancelando las libertades civiles que se supone deberían de haber sido potenciadas. Para marxistas críticos como Adolfo Sánchez Vázquez, el socialismo, o es democrático, o no es socialismo. En consecuencia, el resultado de este “socialismo” no constituyó ninguna alternativa libertaria sino un totalitarismo que ahogó estas aspiraciones por las que se luchó.
Ahora bien, retomo esta referencia histórica porque creo que la búsqueda de una alternativa al capitalismo es no sólo vigente y necesaria, sino urgente, pero que es ineludible realizar una autocrítica de ese pasado ominoso, pues no se puede pretender construir un nuevo orden social basado en la justicia o equidad y en la democracia entendida como forma de vida, sin haber hecho un ajuste de cuentas con las atrocidades del estalinismo y otros regímenes genocidas que en nombre del socialismo cometieron toda clase de infamias. Por todo ello, considero importante replantearse otras estrategias para cumplir con los objetivos de justicia y democracia, empezando por profundizar esta última como una democracia participativa, es decir, no suplantando a la democracia representativa sino complementándola, lo que implica socializar el poder político en términos del “mandar obedeciendo”. En otras palabras, el socialismo que está a nuestro alcance no es de orden económico sino político, de manera que socializar significa democratizar, siendo ésta socialización el camino más adecuado para cumplir con la vocación de las izquierdas, pues su implementación efectiva y auténtica nos permitiría construir una comunidad de sentido para conquistar el poder y desde ahí emprender los cambios sociales, económicos, jurídicos, etc., que contribuyan a edificar una sociedad más justa y equitativa, sin conculcar desde luego los derechos legítimos de la libre empresa y la libre competencia política de otras expresiones políticas e ideológicas.
Para terminar mi intervención, me parece claro que si se sigue por la vía de reproducir los esquemas de dominación, no se podrá avanzar en una transformación de la sociedad en los términos propuestos, puesto que si no se involucra a los ciudadanos como verdaderos sujetos del cambio en vez de objetos del mismo, no se podrá generar las condiciones necesarias y suficientes para construir un poder popular. Es necesario por tanto abonar a una participación auténtica de la gente que permita el surgimiento de una conciencia política basada en un horizonte de sentido, lo que implica entre otras cosas detonar procesos educativos no sólo teóricos sino vivenciales, proporcionar a las bases una información oportuna y adecuada, y establecer relaciones horizontales en el seno de la organización. Si logramos una vida interna institucional respetuosa, con un debate fecundo y honramos los procedimientos democráticos que figuran en el discurso, estaremos prefigurando a la manera gramsciana, la sociedad que queremos para todos, lo que indica que el cambio empieza por nosotros mismos.
Nota: Ponencia presentada en la Asamblea Municipal del PRD celebrada en Tepic, Nayarit el domingo 16 de enero de 2011 en la mesa de Reforma Política.
César Ricardo Luque Santana
Los partidos de izquierda, histórica y moralmente han estado obligados a pugnar por una sociedad más justa y democrática, es decir, tienen el deber de unir la necesidad de superar la pobreza social para lograr una mayor equidad entre los miembros de la comunidad, al mismo tiempo que ellos más que nadie, deben estar comprometidos a otorgar más poder a la gente concretizando la democracia en su sentido literal como gobierno del pueblo. Bajo estos supuestos, los partidos de izquierda con una auténtica vocación democrática y justiciera, deben construir una alternativa de ejercicio del poder a partir de la consecución del gobierno por la vía electoral, esto es, a través de medios pacíficos y civilizados, sin menoscabo de la pluralidad política, y por ende, aceptando las instancias y mecanismos democráticos de legitimación del poder, lo que implica renunciar a toda tentación autoritaria.
Ahora bien, estos objetivos de justicia y democracia dentro del marco del capitalismo, un sistema social y económico que descansa en la desigualdad y por tanto en la injustica, hacen que esta empresa sea particularmente difícil, pues quienes disfrutan de enormes ventajas económicas -una minoría de la sociedad- son evidentemente renuentes a limitar sus privilegios económicos, lo que provoca consecuentemente un conflicto de intereses entre sus beneficios privados y el interés general de la sociedad, pues los primeros chocan, limitan e incluso pervierten a los segundos, de manera que las aspiraciones políticas de libertad plena para toda la ciudadanía expresada en derechos que establecen una igualdad jurídica para todos, se convierte en la práctica en una mera formalidad, ya que la mayoría de las personas están excluidas -por su precariedad económica- de dichos derechos, no sólo porque es evidente de que existe una imposibilidad material para realizarlos, sino que se cae en situaciones grotescas de impunidad, como el hecho de que la gente adinerada e influyente, cuando infringe la ley, puede evitar ser castigada, mientras que la gente pobre no sólo no puede gozar de impunidad, sino que a veces es castigada injustamente, situación que desenmascaran la contradicción de una sociedad que proclama la igualdad social de iure aunque de facto esté negado para la mayoría.
Esta contradicción entre justicia y democracia en el capitalismo, se ha agudizado en esta etapa histórica de neoliberalismo o globalización, donde el abismo social entre ricos y pobres continúa ensanchándose, al grado de que el Estado, que originalmente nació para proteger a la mayoría de la minoría y para que los conflictos entre particulares se pudieran dirimir con base en el derecho, ha claudicado de sus obligaciones dejando a los ciudadanos en la indefensión, vulnerables a toda clase de abusos de los poderosos o los delincuentes, como se puede patentizar en la actualidad con la inseguridad pública, la incertidumbre económica, la cancelación de prestaciones sociales, etc., elementos que caracterizan a lo que hoy se llama Estado fallido, dando como resultado un extrañamiento del contrato social, pues cuando el Estado menos hace por los ciudadanos, más impuestos les cobra.
Esta contradicción entre justicia y democracia ya había sido observada por Aristóteles quien sugería impedir la participación de los ricos en la vida política porque obviamente caen en conflicto de intereses, porque por un lado como gobierno se está obligado a servir a toda la comunidad sin distingos de un ningún tipo, pero por otro lado como particulares tienen intereses individuales, cayéndose en un conflicto de intereses entre lo público y lo privado. Es lógico pensar que quienes son económicamente poderosos carezcan de escrúpulos para ejercer el poder político de manera institucional, pues lo habitual es que desde éste, aprovechen para apuntalar sus intereses económicos personales y grupales.
Por esta razón, es necesario que la izquierda conquiste los espacios del poder político para desde ahí empujar un proyecto de nación más justo, más equitativo, sin que ello signifique conculcar derechos legítimos de los ciudadanos de las clases más favorecidas. Esto significa que la libertad de mercado no implica de suyo la ausencia de reglas ni tampoco de justificar leyes que legalicen el abuso, puesto que el espíritu de las leyes no es inhibir la iniciativa privada para los negocios, sino impedir que ésta redunde en un deterioro del tejido social que haga inviable la convivencia en comunidad.
A principios del siglo XX, el socialismo parecía ser la respuesta a la barbarie capitalista, sin embargo, hay serias dudas de que lo que en su momento se llamó “socialismo realmente existente” haya sido tal, porque en la práctica era un capitalismo de Estado, ya que los medios de producción no se socializaron sino se estatizaron, cancelando las libertades civiles que se supone deberían de haber sido potenciadas. Para marxistas críticos como Adolfo Sánchez Vázquez, el socialismo, o es democrático, o no es socialismo. En consecuencia, el resultado de este “socialismo” no constituyó ninguna alternativa libertaria sino un totalitarismo que ahogó estas aspiraciones por las que se luchó.
Ahora bien, retomo esta referencia histórica porque creo que la búsqueda de una alternativa al capitalismo es no sólo vigente y necesaria, sino urgente, pero que es ineludible realizar una autocrítica de ese pasado ominoso, pues no se puede pretender construir un nuevo orden social basado en la justicia o equidad y en la democracia entendida como forma de vida, sin haber hecho un ajuste de cuentas con las atrocidades del estalinismo y otros regímenes genocidas que en nombre del socialismo cometieron toda clase de infamias. Por todo ello, considero importante replantearse otras estrategias para cumplir con los objetivos de justicia y democracia, empezando por profundizar esta última como una democracia participativa, es decir, no suplantando a la democracia representativa sino complementándola, lo que implica socializar el poder político en términos del “mandar obedeciendo”. En otras palabras, el socialismo que está a nuestro alcance no es de orden económico sino político, de manera que socializar significa democratizar, siendo ésta socialización el camino más adecuado para cumplir con la vocación de las izquierdas, pues su implementación efectiva y auténtica nos permitiría construir una comunidad de sentido para conquistar el poder y desde ahí emprender los cambios sociales, económicos, jurídicos, etc., que contribuyan a edificar una sociedad más justa y equitativa, sin conculcar desde luego los derechos legítimos de la libre empresa y la libre competencia política de otras expresiones políticas e ideológicas.
Para terminar mi intervención, me parece claro que si se sigue por la vía de reproducir los esquemas de dominación, no se podrá avanzar en una transformación de la sociedad en los términos propuestos, puesto que si no se involucra a los ciudadanos como verdaderos sujetos del cambio en vez de objetos del mismo, no se podrá generar las condiciones necesarias y suficientes para construir un poder popular. Es necesario por tanto abonar a una participación auténtica de la gente que permita el surgimiento de una conciencia política basada en un horizonte de sentido, lo que implica entre otras cosas detonar procesos educativos no sólo teóricos sino vivenciales, proporcionar a las bases una información oportuna y adecuada, y establecer relaciones horizontales en el seno de la organización. Si logramos una vida interna institucional respetuosa, con un debate fecundo y honramos los procedimientos democráticos que figuran en el discurso, estaremos prefigurando a la manera gramsciana, la sociedad que queremos para todos, lo que indica que el cambio empieza por nosotros mismos.
Nota: Ponencia presentada en la Asamblea Municipal del PRD celebrada en Tepic, Nayarit el domingo 16 de enero de 2011 en la mesa de Reforma Política.
domingo, 9 de enero de 2011
Ricardo Luque - Naranjo: "Hechos, no promesas"
Naranjo: hechos, no promesas
César Ricardo Luque Santana
En el Teatro del Pueblo (Alí Chumacero) de la ciudad de Tepic y ante un recinto completamente abarrotado por sus seguidores, el día 8 de enero de 2011, el diputado federal Guadalupe Acosta Naranjo rindió de cara a la ciudadanía su segundo informe de labores legislativas. Como es sabido, el perredista solicitó una licencia por tiempo indefinido de su cargo para buscar en primera instancia la candidatura al gobierno del estado de Nayarit mediante una alianza electoral opositora, que si bien pretende ser amplia e incluyente, de momento sólo ha logrado la anuencia de los partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática mediante una carta de intención signada por ambos institutos. De concretarse el objetivo de ser el candidato a gobernador de la alianza PAN-PRD -y eventualmente de otros actores políticos- contendría para ganar la gubernatura de Nayarit en el proceso electoral del presente año que justamente acaba de arrancar oficialmente.
A diferencia de su primer informe en ese mismo sitio donde fue acompañado por una nutrida marcha de miles de personas y a donde acudieron una buena cantidad de importantes personalidades de la vida política nacional, en esta ocasión el evento fue más austero pero no menos entusiasta. Asimismo, si bien como se dijo no estuvieron algunas de las grandes personalidades de aquella ocasión, hubo no obstante figuras políticas destacadas como Jesús Ortega, presidente nacional del PRD, Carlos Navarrete, líder de la fracción parlamentaria del PRD en el Senado, El ex rector de la UAN y actual senador de la República Javier Castellón, algunos delegados federales como Rita Esquivel, entre otros, así como una serie de personajes vinculados al PRD o a los gobiernos perredistas de otras entidades del país. Destacó sin embargo, la presencia de 8 alcaldes municipales de Nayarit, 4 del sur y 4 del norte (de los cuales la mitad son panistas y la otra mitad perredistas), quienes recientemente manifestaron públicamente su adhesión y respaldo a la aspiración de Acosta Naranjo a la mencionada candidatura.
Previo a la intervención de Guadalupe Acosta Naranjo en tribuna, se exhibieron sendos documentales: uno en torno a sus actividades de gestión y de propuestas políticas en la Cámara de Diputados y otra relativa a su vida personal desde juventud donde aparece en diversas actividades políticas y familiares. La idea de este último video fue mostrar el arraigo que tiene en nuestras tierras ante el cuestionamiento que reiteradamente le han venido haciendo sus detractores en el sentido de que no cumple las condiciones de elegibilidad para esta contienda electoral, situación que él ha aclarado en diversos momentos argumentando que su ausencia de tierras nayaritas por situaciones de trabajo no lo imposibilita a contender como candidato a gobernador. Incluso en su alocución, ironizó diciendo que si fuera verdad lo que sus adversarios dicen, en vez de enojarse con él debería de estar felices y agradecerle que esté vulnerable en ese sentido porque entonces sería fácilmente derrotado por descalificación. En otras palabras, se pregunta por qué esa insistencia en preocuparse de ese asunto si están seguros de que él no podrá participar.
En su mensaje político, Acosta Naranjo –contra su costumbre en actos públicos- leyó un documento escrito por él -según explicó- en aras de la brevedad, pues de otro modo se extendería en el uso de la palabra. En dicho mensaje, aludió de inició a su residencia en Nayarit donde prácticamente se hizo como político. Narró que en estas tierras hizo sus estudios universitarios, se casó, tuvo dos hijos, fue dos veces diputado local, fue encarcelado por cuestiones políticas también dos veces (una cuando la “gaseada” (1993) y otra cuando en el sexenio de Antonio Echevarría (agosto de 2002) se le trajo desde la ciudad de México directo al penal de Tepic). Insistió en que su vida familiar, política y social la ha realizado siempre en Nayarit y que durante su estancia en la ciudad de México adonde partió forzado por las circunstancias para desarrollar diversos cargos políticos, siempre ha estado atento a servir a los nayaritas mediante todo tipo de gestiones, agregando que nunca se ha limitado en estos apoyos sólo a la gente de su partido sino que ha servido por igual a todos los que han recurrido a él.
Luego de esta remembranza obligada, abordó diversos momentos y aspectos de su trabajo legislativo poniendo énfasis en las actividades de gestión, principalmente para los productores del campo. Destacó asimismo los apoyos a los ayuntamientos panistas y perredistas (y alguno que otro priista) para coadyuvar con sus alcaldes consiguiéndoles recursos para el mejoramiento de sus municipios. También ha logrado apoyos para las mujeres, los jóvenes, los estudiantes y los deportistas, entre otros. En sí, Acosta Naranjo ha sido el legislador federal que más gestión ha realizado y que más beneficios ha traído a los nayaritas, como lo corroboran los hechos, de ahí que su lema para este informe fuera precisamente: “Hechos no promesas”.
Al final de su intervención hizo uso de la palabra Jesús Ortega quien reconoció la amplia trayectoria política de Guadalupe Acosta Naranjo a quien definió como un político abierto al diálogo, incluyente, generoso, brillante, eficiente y responsable. Que ha tenido la capacidad de defender los intereses de los más necesitados al mismo tiempo que ha sabido hacer amigos y ganarse la amistad y el respeto de sus adversarios. Previo a este momento, se guardó por petición de Naranjo un minuto de silencio en memoria del joven y conocido empresario local Mauricio Porras, apodado “el chino”, hijo de la diputada federal perredista Lolita Porras, quien fue vilmente asesinado el día 7 de enero por delincuentes que se han enseñoreado de las calles de Tepic. Por cierto y ya para terminar esta breve crónica, Guadalupe Acosta Naranjo se pronunció fuertemente contra la complacencia e ineficiencia de las autoridades estatales para frenar la ola de violencia que nos agobia y recordó que desde hace más de un año solicitó una reunión entre las autoridades competentes del gobierno federal y sus similares del estado de Nayarit para definir una estrategia específica para nuestra entidad, pero que éstos últimos han hecho oídos sordos a esta iniciativa a pesar de que dicha petición fue aprobado unánimemente por los diputados y senadores de la Permanente del Congreso de la Unión.
martes, 4 de enero de 2011
Ricardo Luque - ¡Gracias! Matthew Lipman y Ann Sharp

¡Gracias! Matthew Lipman y Ann Sharp
César Ricardo Luque Santana
En el convulsionado año de 2010 que recién acaba de concluir, que fue asimismo el año de celebración oficial del bicentenario de la independencia y del centenario de la revolución mexicana, Nayarit -y en particular Tepic- vivieron el año más violento de que se tenga memoria con más de 380 asesinados por supuestos enfrentamientos entre bandas criminales o entre éstas y las fuerzas del orden. En ese año aciago murieron también grandes intelectuales como José Saramago, Carlos Monsiváis, Carlos Montemayor, Bolívar Echeverría, Alí Chumacero y otros, que nos dejaron un legado cultural inconmensurable. Más cercanos a nosotros físicamente, también dejaron de existir varios contertulios del Café Diligencias como el escritor Héctor Gamboa, nuestro querido amigo el maestro Juan José Ley Mitre, entre otros. Y ya, para cerrar el año, nos enteramos con consternación de la muerte del filósofo estadounidense Matthew Lipman, creador del programa pedagógico de “Filosofía para Niños”, y cabe mencionar a propósito de este lamentable acaecimiento, el sensible fallecimiento en ese mismo año –a principios de julio- de su leal y brillante colaboradora Ann Sharp, fallecida en San Cristóbal Las Casas, en el estado de Chiapas, México, donde ella radicaba, quien no sólo ayudó a popularizar el proyecto de “Filosofía para Niños” a través de un intenso y fructífero trabajo de la formación de docentes, sino que también lo enriqueció de manera notable.
La propuesta de “Filosofía para Niños” de Lipman se gestó a finales de los 60 como parte de una búsqueda personal por encontrar una alternativa pedagógica a la enseñanza de la filosofía que la hiciera más atractiva a los estudiantes. Su propia experiencia como profesor le permitió darse cuenta de que los estudiantes que tomaban su clase no se interesaban suficientemente por la filosofía sino que muchos la encontraban aburrida, pues sentían lo tratado en las clases como distantes de sus preocupaciones vitales. El reto era entonces transformar la enseñanza de la filosofía en una necesidad valiosa para los estudiantes haciendo de ésta una experiencia gozosa de aprendizaje significativo.
El programa educativo propuesto por Lipman se fue puliendo gradualmente, pero sus objetivos siguen siendo los mismos que originalmente él se trazó: mejorar la capacidad de razonamiento de los alumnos, estimular su creatividad, proporcionarles un crecimiento espiritual y una dimensión ética, así como desarrollar en ellos una capacidad para encontrar o construir un horizonte de sentido a su propia existencia.
Su instrumentalización dirigida a los niños y jóvenes busca acercarlos al filosofar a través de novelas elaboradas ex profeso para incentivar su curiosidad mediante un sano escepticismo, aprendiendo a hacerse preguntas importantes y ofrecer por sí mismo respuestas racionales plausibles, a través del diálogo constructivo y respetuoso de una comunidad de aprendizaje donde todos aprenden de todos pero cada uno piensa por sí mismo. “Filosofía para Niños”, pretende alentar la reflexión para potenciar la capacidad de pensar críticamente, poniendo en práctica determinadas habilidades y hábitos, tanto para saber analizar las ideas de otros y saber fundamentar las propias, como para aprender a debatir civilizadamente ejerciendo la tolerancia entendida ésta como el derecho de todos a decir lo que piensan con franqueza sin hacer concesiones en los argumentos, asumiendo una actitud antidogmática y por ende abierta a ser persuadido mediante buenas razones.
El desarrollo actual del sistema de Lipman ha madurado y se ha consolidado generando una literatura específica para cada nivel de aprendizaje, así como métodos operativos especiales de acuerdo a los objetivos específicos de cada nivel, todo ello dentro de un proceso de formación intelectual de largo aliento. Así por ejemplo, en principio se estimula la convivencia social en la pluralidad, después se enfoca al desarrollo del lenguaje, luego a saber razonar o analizar, enseguida a saber hacerse preguntas significativas y paralelamente a saber construir argumentos con bases y con lógica, etc. Es decir, hay un ascenso gradual hacia la construcción de un pensamiento complejo donde se procura descubrir por sí mismo el sentido de las cosas, en vez de ejercer una memorización mecánica de ellas. En Iberoamérica se sabido adaptar las historias utilizadas en este programa y se realizan nuevas búsquedas para enriquecer la propuesta y adaptarla a nuestro contexto cultural.
En cuanto a Ann Sharp, decíamos al inicio de este escrito, que no sólo fue una colaboradora eficiente sino que brilló con luz propia por su labor de formar a muchos educadores en todo el mundo (especialmente en Iberoamérica) en torno al programa de “Filosofía para Niños”, sino que a decir del filósofo español Félix García Moriyón, uno de los más importantes promotores de este proyecto en España y Latinoamérica, ella prácticamente diseño el método de formación de profesores sin el cual dicho proyecto no hubiera prosperado del modo que lo ha hecho.
Tanto Matthew Lipman como Ann Sharp han realizado una enorme contribución a la educación filosófica desde una etapa de estimulación temprana, sembrando semillas por doquier que hoy son frutos maduros que no sólo habrán de continuar la labor iniciada y desarrollada por ambos, sino que la están expandiendo y afinando de manera significativa, e incluso, algunos están buscando una alternativa denominada “Filosofía con Niños” con base en otros referentes filosóficos que agudicen todavía más el pensamiento crítico.
Por último, a los interesados en esta temática, los remito a una entrevista por Radio UAN que realicé el día 23 de junio del 2010 a la Lic. Lidia Alduenda sobre este tópico el en el programa radiofónico de la carrera de filosofía de la UAN llamado “Filosofía para Todos”, cuyas emisiones grabadas se pueden escuchar y bajar en el blog: http://filosofiaparatodos-uan.blogspot.com/ o bien a través de mis blogs Hetairos o Sapere Aude. ¡Feliz año nuevo!
lunes, 20 de diciembre de 2010
Ricardo Luque - El malestar de la cultura en México
El malestar de la cultura en México
César Ricardo Luque Santana
“Franqueza de escribir lo que se piensa, único placer del escritor.” Jean de Gourmont
Con el título de "El malestar de la cultura" se conoce una de las obras de Freud enmarcadas dentro de sus preocupaciones en torno a la Filosofía de la Cultura, en la cual sostiene la tesis de que la cultura es una sublimación de los instintos, pero que no obstante esa característica civilizatoria, el progreso científico y tecnológico no se ha traducido en un progreso moral y social, de manera que el dominio de la naturaleza no ha significado una liberación de la humanidad porque en lo social ha persistido el dominio del hombre sobre el hombre, lo que Marx denominó sin ambages con el nombre de “explotación”. Kant por su parte, reconociendo en la cultura nuestra segunda naturaleza, decía sin embargo que el hombre es un ser socialmente insociable para señalar la complejidad de la convivencia social, coincidiendo en parte con la inquietud de Freud, pero al mismo tiempo resolviendo su perplejidad, coincidiendo de paso en forma general con Marx en cuanto al reconocimiento del carácter conflictivo de la sociedad.
Esta problemática viene al caso por el reciente estudio en torno a la cultura en México, dado a conocer a través de algunos medios de comunicación escritos y que explica en parte la grave situación que estamos padeciendo, pues evidentemente, somos lo que hemos construido. Sin embargo, es necesario hacer una aclaración previa para poder abordar los resultados del estudio referido y analizar -someramente desde luego- sus causas y consecuencias. Primero, que al hablar de cultura no significa reducir este concepto a las bellas artes, aunque dicho estudio lo enfoque así, sino que debemos de verlo en una perspectiva más amplia de civilización con todo lo que esto involucra, no sólo las manifestaciones espirituales más sutiles sino también a la economía, las relaciones sociales, las formas de gobierno, etc. En este sentido nos acogemos al concepto amplio de cultura como todo aquello que no es naturaleza (Kant). Se trata por consiguiente de preguntarnos cuál es el mundo que hemos creado y por qué, así como cavilar si otro mundo es posible. Segundo, que las manifestaciones artísticas como parte de la superestructura social, no son ajenas a su base material, cuidándonos por supuesto de no caer en un reduccionismo de causa-efecto ajeno al pensamiento dialéctico de Marx, quien como es sabido, en la “Introducción a la Contribución de la Crítica de la Economía Política de 1857”, reconoció la autonomía relativa del arte que le permite a éste gozar de una condición transhistórica, esto es, no reductible a un criterio instrumental de mero reproductor ideológico. Tercero y último, no se trata tampoco de determinar la situación actual del quehacer artístico de México, que pese a todo sigue siendo muy rico y variado, sino a la disposición del público hacia a éste, que es el meollo del estudio impulsado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA).
Entrando en materia, este estudio llamado “Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales”, consistió en una ambiciosa encuesta de tres años de duración y una muestra estadística muy amplia, que contrasta con otras de su tipo hechas en otras ocasiones, que además nos proporciona elementos muy importantes para pensar en políticas públicas en torno a la educación y la cultura en un momento álgido de nuestra historia, donde estamos siendo avasallados por la violencia tanto del crimen organizado como del común, al mismo tiempo que padecemos un alto descrédito de las instituciones patentizado en indicadores negativos como los de Transparencia Internacional que nos ubica como uno de los países más corruptos del planeta, sin dejar de lado los datos de la OCDE en educación, donde México es el país miembro más atrasado, entre otros tópicos como la cuestión salarial donde también somos de los más rezagados en ese rubro comparados con algunas naciones sudamericanas.
Los datos de la Encuesta, más que sorprender, ratifican lo que ya se sabía al respecto. En general, el 48% de los mexicanos no muestran interés por la cultura en el sentido de que porcentajes muy altos de mexicanos no asisten a ver espectáculos culturales como obras de teatro (67%) danza (66%) o conciertos musicales (45%), mientras que la mayoría de los que han acudido a alguno, prefiere a los artistas de música comercial, e igual en el teatro, la mayoría prefiere las comedias. Tampoco suelen acudir a librerías (57%) o bibliotecas (47%). Desde luego que se compran pocos libros (69%) y muchos tampoco leen (68%). Por cierto, de los que sí leen, un 5% prefieren los libros de superación personal y 3% de esoterismo, cifras que sorprenden porque se percibe que la literatura basura tiene mucha demanda. Por su parte, la mayoría de los que no atienden las actividades artísticas alegan que disponen de poco tiempo libre y éste prefieren emplearlo en descansar o ver televisión, Llama la atención de que un 38% dice no leer periódicos, lo que significa que la información que éstos reciben es principalmente por medio de la radio y la televisión. 76% escucha el radio y 90% ve la televisión. Curiosamente no se hace referencia al Internet. Con base en estos datos (entre otros), el CNCA pretende redefinir las políticas culturales del Estado para optimizar sus recursos financieros e impactar más eficientemente. Algunas ideas al respecto son realizar verbenas populares, teatro callejero, entre otras actividades que acerquen el arte al pueblo. En lo personal creo que esta propuesta es muy limitada.
He insistido en otro momento que la tarea principal de las políticas culturales es crear públicos para inducirlos al arte en sus distintas manifestaciones, para lo cual se hace necesario entre otras cosas crear y/o fortalecer los medios de comunicación públicos haciéndolos verdaderamente medios de Estado, además de legislar sobre los medios comerciales para forzarlos a contribuir a la construcción de una cultura política democrática. Para no abundar aquí al respecto, los remito a dos escritos míos de hace casi dos años, mismos que se pueden consultar en mi blog Hetairos, a saber: “La cultura en tiempo de crisis” (10-11-2008) y “Cultura y presupuesto” (17-11-2008)
Desde luego que un Estado interesado en fomentar la cultura y en inculcar buenos gustos artísticos en la población, puede contribuir a una mejor convivencia social, pero mientras el Estado siga considerando los recursos para la cultura como residuales o marginales, mientras no se hagan mayores esfuerzos por incrementar los gastos en cultura, educación e investigación, que en realidad no son gastos sino inversiones, no se avanzará en el objetivo de contribuir mediante la elevación espiritual de sus ciudadanos a una mejor sociedad . Hay que revisar asimismo una serie de problemas que han llevado al Estado a un fracaso cultural, por ejemplo, el hecho de que la educación ha dejado de ser un factor de movilidad social, el empecinamiento a ver la cultura como algo residual dependiente del tiempo libre y no como una cuestión sustantiva, y desde luego, reconocer que el desprecio de las humanidades ha llevado a la banalización de las artes, entre otros aspectos.
Volviendo a Freud, la sublimación de los instintos que se puede leer como un pacto social para autoregular nuestra convivencia de la manera civilizada mediante un estado de Derecho (sin recurrir a la ley del más fuerte), no ha impedido la continuación de relaciones sociales injustas. La sublimación no ha significado controlar nuestros impulsos vitales autodestructivos sino que los mantiene incólumes. En todo caso, la sublimación ha significado una castración social, pues el mandar obedeciendo (que por cierto proviene de Spinoza), no existe, de manera que las ambiciones y codicia de una minoría rapaz junto a la ignorancia y apatía de una mayoría sin conciencia ni organización, han puesto al mundo al borde del colapso.
César Ricardo Luque Santana
“Franqueza de escribir lo que se piensa, único placer del escritor.” Jean de Gourmont
Con el título de "El malestar de la cultura" se conoce una de las obras de Freud enmarcadas dentro de sus preocupaciones en torno a la Filosofía de la Cultura, en la cual sostiene la tesis de que la cultura es una sublimación de los instintos, pero que no obstante esa característica civilizatoria, el progreso científico y tecnológico no se ha traducido en un progreso moral y social, de manera que el dominio de la naturaleza no ha significado una liberación de la humanidad porque en lo social ha persistido el dominio del hombre sobre el hombre, lo que Marx denominó sin ambages con el nombre de “explotación”. Kant por su parte, reconociendo en la cultura nuestra segunda naturaleza, decía sin embargo que el hombre es un ser socialmente insociable para señalar la complejidad de la convivencia social, coincidiendo en parte con la inquietud de Freud, pero al mismo tiempo resolviendo su perplejidad, coincidiendo de paso en forma general con Marx en cuanto al reconocimiento del carácter conflictivo de la sociedad.
Esta problemática viene al caso por el reciente estudio en torno a la cultura en México, dado a conocer a través de algunos medios de comunicación escritos y que explica en parte la grave situación que estamos padeciendo, pues evidentemente, somos lo que hemos construido. Sin embargo, es necesario hacer una aclaración previa para poder abordar los resultados del estudio referido y analizar -someramente desde luego- sus causas y consecuencias. Primero, que al hablar de cultura no significa reducir este concepto a las bellas artes, aunque dicho estudio lo enfoque así, sino que debemos de verlo en una perspectiva más amplia de civilización con todo lo que esto involucra, no sólo las manifestaciones espirituales más sutiles sino también a la economía, las relaciones sociales, las formas de gobierno, etc. En este sentido nos acogemos al concepto amplio de cultura como todo aquello que no es naturaleza (Kant). Se trata por consiguiente de preguntarnos cuál es el mundo que hemos creado y por qué, así como cavilar si otro mundo es posible. Segundo, que las manifestaciones artísticas como parte de la superestructura social, no son ajenas a su base material, cuidándonos por supuesto de no caer en un reduccionismo de causa-efecto ajeno al pensamiento dialéctico de Marx, quien como es sabido, en la “Introducción a la Contribución de la Crítica de la Economía Política de 1857”, reconoció la autonomía relativa del arte que le permite a éste gozar de una condición transhistórica, esto es, no reductible a un criterio instrumental de mero reproductor ideológico. Tercero y último, no se trata tampoco de determinar la situación actual del quehacer artístico de México, que pese a todo sigue siendo muy rico y variado, sino a la disposición del público hacia a éste, que es el meollo del estudio impulsado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA).
Entrando en materia, este estudio llamado “Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales”, consistió en una ambiciosa encuesta de tres años de duración y una muestra estadística muy amplia, que contrasta con otras de su tipo hechas en otras ocasiones, que además nos proporciona elementos muy importantes para pensar en políticas públicas en torno a la educación y la cultura en un momento álgido de nuestra historia, donde estamos siendo avasallados por la violencia tanto del crimen organizado como del común, al mismo tiempo que padecemos un alto descrédito de las instituciones patentizado en indicadores negativos como los de Transparencia Internacional que nos ubica como uno de los países más corruptos del planeta, sin dejar de lado los datos de la OCDE en educación, donde México es el país miembro más atrasado, entre otros tópicos como la cuestión salarial donde también somos de los más rezagados en ese rubro comparados con algunas naciones sudamericanas.
Los datos de la Encuesta, más que sorprender, ratifican lo que ya se sabía al respecto. En general, el 48% de los mexicanos no muestran interés por la cultura en el sentido de que porcentajes muy altos de mexicanos no asisten a ver espectáculos culturales como obras de teatro (67%) danza (66%) o conciertos musicales (45%), mientras que la mayoría de los que han acudido a alguno, prefiere a los artistas de música comercial, e igual en el teatro, la mayoría prefiere las comedias. Tampoco suelen acudir a librerías (57%) o bibliotecas (47%). Desde luego que se compran pocos libros (69%) y muchos tampoco leen (68%). Por cierto, de los que sí leen, un 5% prefieren los libros de superación personal y 3% de esoterismo, cifras que sorprenden porque se percibe que la literatura basura tiene mucha demanda. Por su parte, la mayoría de los que no atienden las actividades artísticas alegan que disponen de poco tiempo libre y éste prefieren emplearlo en descansar o ver televisión, Llama la atención de que un 38% dice no leer periódicos, lo que significa que la información que éstos reciben es principalmente por medio de la radio y la televisión. 76% escucha el radio y 90% ve la televisión. Curiosamente no se hace referencia al Internet. Con base en estos datos (entre otros), el CNCA pretende redefinir las políticas culturales del Estado para optimizar sus recursos financieros e impactar más eficientemente. Algunas ideas al respecto son realizar verbenas populares, teatro callejero, entre otras actividades que acerquen el arte al pueblo. En lo personal creo que esta propuesta es muy limitada.
He insistido en otro momento que la tarea principal de las políticas culturales es crear públicos para inducirlos al arte en sus distintas manifestaciones, para lo cual se hace necesario entre otras cosas crear y/o fortalecer los medios de comunicación públicos haciéndolos verdaderamente medios de Estado, además de legislar sobre los medios comerciales para forzarlos a contribuir a la construcción de una cultura política democrática. Para no abundar aquí al respecto, los remito a dos escritos míos de hace casi dos años, mismos que se pueden consultar en mi blog Hetairos, a saber: “La cultura en tiempo de crisis” (10-11-2008) y “Cultura y presupuesto” (17-11-2008)
Desde luego que un Estado interesado en fomentar la cultura y en inculcar buenos gustos artísticos en la población, puede contribuir a una mejor convivencia social, pero mientras el Estado siga considerando los recursos para la cultura como residuales o marginales, mientras no se hagan mayores esfuerzos por incrementar los gastos en cultura, educación e investigación, que en realidad no son gastos sino inversiones, no se avanzará en el objetivo de contribuir mediante la elevación espiritual de sus ciudadanos a una mejor sociedad . Hay que revisar asimismo una serie de problemas que han llevado al Estado a un fracaso cultural, por ejemplo, el hecho de que la educación ha dejado de ser un factor de movilidad social, el empecinamiento a ver la cultura como algo residual dependiente del tiempo libre y no como una cuestión sustantiva, y desde luego, reconocer que el desprecio de las humanidades ha llevado a la banalización de las artes, entre otros aspectos.
Volviendo a Freud, la sublimación de los instintos que se puede leer como un pacto social para autoregular nuestra convivencia de la manera civilizada mediante un estado de Derecho (sin recurrir a la ley del más fuerte), no ha impedido la continuación de relaciones sociales injustas. La sublimación no ha significado controlar nuestros impulsos vitales autodestructivos sino que los mantiene incólumes. En todo caso, la sublimación ha significado una castración social, pues el mandar obedeciendo (que por cierto proviene de Spinoza), no existe, de manera que las ambiciones y codicia de una minoría rapaz junto a la ignorancia y apatía de una mayoría sin conciencia ni organización, han puesto al mundo al borde del colapso.
martes, 14 de diciembre de 2010
Ricardo Luque - El placer de escribir
El placer de escribir
César Ricardo Luque Santana
Desde hace casi tres años me decidí escribir un artículo por semana en algunos medios impresos de Nayarit, primero en el diario “El Tiempo de Nayarit” y después en “El Vocero del Norte”, semanario de Tecuala fundado y dirigido hasta su fallecimiento por mi inolvidable amigo el maestro Juan José Ley Mitre. Antes de esto último, hice mi propio blog que llamé “Hetairos” y posteriormente empecé a publicar en el sitio de Oscar González Bonilla llamado “Nayarit Altivo”. Esporádicamente mis escritos se publican en otros medios locales y aparecen en algunos portales del Internet.
Originalmente, mi interés al incursionar en el periodismo, era hacer análisis político desde una perspectiva filosófica, entendiendo por ello la problematización de determinados tópicos políticos con base en argumentos racionales y mediante referencias a pensamientos filosóficos para fundamentarlos, tratando de contribuir con ello para que mis lectores puedan formarse por sí mismos un pensamiento crítico. Sin embargo, visto en retrospectiva, mis escritos se mueven en torno a cuatro ejes fundamentales: el ya mencionado de análisis político, una crítica al modelo de educación por competencias, divulgación filosófica no sólo en términos de abordar algún tema filosófico sino también filosofando, y por último, lo que yo llamo meta-divulgación filosófica, donde he tratado acerca de los distintos esfuerzos que mediante prácticas de la filosofía no académica se han estado realizando con el fin de llevar la filosofía y el filosofar a todo el mundo.
Asimismo, me ha movido la consideración de que muchos de los que estamos en el medio de la filosofía académica solemos ser buenos lectores pero escribimos poco y/o lo hacemos para un público especializado. En este sentido, he creído importante no sólo escribir sino hacerlo para el gran público, en la idea de que mucha gente esta ávida de filosofía.
He insistido por ello entre mis alumnos de la importancia que tiene aprender a escribir para transmitir nuestras ideas, pues este ejercicio nos ayuda a saber ordenarlas mediante la construcción de argumentos, siendo ésta una de las cualidades que mejor debe de desarrollar no sólo un licenciado en filosofía sino cualquier intelectual. Me pareció también que la menor manera de convencer a mis estudiantes era predicar con el ejemplo, al mismo tiempo que la publicación de escritos míos a través de la prensa, me permitiría exhibir mis cualidades y limitaciones ante los demás más allá de los muros de una aula de clase. Esto último incrementó mis motivaciones, pues la relación entre la academia y el periodismo me pareció la pauta perfecta para promover la filosofía entre un público amplio, un asunto a veces dejado de lado por algunos colegas no obstante que existen antecedentes de algunos filósofos que se interesaron por comunicar sus ideas a los demás más allá de los recintos universitarios o de los espacios dedicados a especialistas. El periodismo en este sentido, es otra forma y otro medio valido de hacer filosofía.
Ahora bien, cabe preguntar: ¿escribe uno para sí mismo o para los demás?, esta pregunta es un tanto retórica porque realmente no hay una disyuntiva o jerarquía entre ambas, sino que son dos momentos distintos aunque a veces complementarios, pues una cosa es escribir y otra publicar. En este sentido, antes de publicar o comunicar, uno trata de esclarecer para sí mismo sus propias ideas para luego exponerlas ante los demás, tratando desde luego convencerlos de que el punto de vista que uno tiene es correcto pues está sustentado en buenas razones. Si esta opinión que pretende estar fundamentada les incita a pensar (ya sea que estén de acuerdo o no con uno)que bueno, y si además propicia el diálogo, tanto mejor. Por cierto, en este último caso, me parece que la mayoría de los lectores creen que para este ejercicio es necesario discrepar en algo con el autor, pero no necesariamente debe ser así porque pueden participar para complementar y enriquecer un escrito.
Leer y escribir son entonces como dijimos actividades distintas y ocasionalmente complementarios, pues como decía Borges, es más meritorio ser un buen lector que un escritor. La frase concreta de él es la siguiente: “uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe”. Gabriel García Márquez por su parte, decía que uno puede escribir mucho pero publicar poco, pues sólo se publica lo que vale la pena dar a conocer. Pío Baroja, escritor español (de la llamada Generación del 98), decía que para ser escritor “basta con tener algo que decir, en frases propias o ajenas”. Volviendo a García Márquez, decía en una entrevista reciente que “…el oficio de escritor es tal vez el único que se hace más difícil a medida que más se práctica”.
En lo personal, si bien escribir semana a semana un artículo que realmente es un pequeño ensayo representa un reto personal, al mismo tiempo es para mí algo placentero porque me permite construir un argumento meditado sobre algún tópico que considero puede aportar algo a la gente, pensando siempre que escribo para lectores inteligentes. En este sentido, trato de hacer escritos pensados para hacer pensar. Si lo logro o no, son los lectores los que pueden saberlo.
Agradezco a mis lectores y a mis editores de los medios mencionados sus atenciones a mis escritos y les deseo a todos lo mejor. No sé si haga un pequeño receso durante estos días navideños, pero al menos en mi blog y en mi cuenta de Facebook, estaremos de un modo u otro en contacto. Hasta pronto.
César Ricardo Luque Santana
Desde hace casi tres años me decidí escribir un artículo por semana en algunos medios impresos de Nayarit, primero en el diario “El Tiempo de Nayarit” y después en “El Vocero del Norte”, semanario de Tecuala fundado y dirigido hasta su fallecimiento por mi inolvidable amigo el maestro Juan José Ley Mitre. Antes de esto último, hice mi propio blog que llamé “Hetairos” y posteriormente empecé a publicar en el sitio de Oscar González Bonilla llamado “Nayarit Altivo”. Esporádicamente mis escritos se publican en otros medios locales y aparecen en algunos portales del Internet.
Originalmente, mi interés al incursionar en el periodismo, era hacer análisis político desde una perspectiva filosófica, entendiendo por ello la problematización de determinados tópicos políticos con base en argumentos racionales y mediante referencias a pensamientos filosóficos para fundamentarlos, tratando de contribuir con ello para que mis lectores puedan formarse por sí mismos un pensamiento crítico. Sin embargo, visto en retrospectiva, mis escritos se mueven en torno a cuatro ejes fundamentales: el ya mencionado de análisis político, una crítica al modelo de educación por competencias, divulgación filosófica no sólo en términos de abordar algún tema filosófico sino también filosofando, y por último, lo que yo llamo meta-divulgación filosófica, donde he tratado acerca de los distintos esfuerzos que mediante prácticas de la filosofía no académica se han estado realizando con el fin de llevar la filosofía y el filosofar a todo el mundo.
Asimismo, me ha movido la consideración de que muchos de los que estamos en el medio de la filosofía académica solemos ser buenos lectores pero escribimos poco y/o lo hacemos para un público especializado. En este sentido, he creído importante no sólo escribir sino hacerlo para el gran público, en la idea de que mucha gente esta ávida de filosofía.
He insistido por ello entre mis alumnos de la importancia que tiene aprender a escribir para transmitir nuestras ideas, pues este ejercicio nos ayuda a saber ordenarlas mediante la construcción de argumentos, siendo ésta una de las cualidades que mejor debe de desarrollar no sólo un licenciado en filosofía sino cualquier intelectual. Me pareció también que la menor manera de convencer a mis estudiantes era predicar con el ejemplo, al mismo tiempo que la publicación de escritos míos a través de la prensa, me permitiría exhibir mis cualidades y limitaciones ante los demás más allá de los muros de una aula de clase. Esto último incrementó mis motivaciones, pues la relación entre la academia y el periodismo me pareció la pauta perfecta para promover la filosofía entre un público amplio, un asunto a veces dejado de lado por algunos colegas no obstante que existen antecedentes de algunos filósofos que se interesaron por comunicar sus ideas a los demás más allá de los recintos universitarios o de los espacios dedicados a especialistas. El periodismo en este sentido, es otra forma y otro medio valido de hacer filosofía.
Ahora bien, cabe preguntar: ¿escribe uno para sí mismo o para los demás?, esta pregunta es un tanto retórica porque realmente no hay una disyuntiva o jerarquía entre ambas, sino que son dos momentos distintos aunque a veces complementarios, pues una cosa es escribir y otra publicar. En este sentido, antes de publicar o comunicar, uno trata de esclarecer para sí mismo sus propias ideas para luego exponerlas ante los demás, tratando desde luego convencerlos de que el punto de vista que uno tiene es correcto pues está sustentado en buenas razones. Si esta opinión que pretende estar fundamentada les incita a pensar (ya sea que estén de acuerdo o no con uno)que bueno, y si además propicia el diálogo, tanto mejor. Por cierto, en este último caso, me parece que la mayoría de los lectores creen que para este ejercicio es necesario discrepar en algo con el autor, pero no necesariamente debe ser así porque pueden participar para complementar y enriquecer un escrito.
Leer y escribir son entonces como dijimos actividades distintas y ocasionalmente complementarios, pues como decía Borges, es más meritorio ser un buen lector que un escritor. La frase concreta de él es la siguiente: “uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe”. Gabriel García Márquez por su parte, decía que uno puede escribir mucho pero publicar poco, pues sólo se publica lo que vale la pena dar a conocer. Pío Baroja, escritor español (de la llamada Generación del 98), decía que para ser escritor “basta con tener algo que decir, en frases propias o ajenas”. Volviendo a García Márquez, decía en una entrevista reciente que “…el oficio de escritor es tal vez el único que se hace más difícil a medida que más se práctica”.
En lo personal, si bien escribir semana a semana un artículo que realmente es un pequeño ensayo representa un reto personal, al mismo tiempo es para mí algo placentero porque me permite construir un argumento meditado sobre algún tópico que considero puede aportar algo a la gente, pensando siempre que escribo para lectores inteligentes. En este sentido, trato de hacer escritos pensados para hacer pensar. Si lo logro o no, son los lectores los que pueden saberlo.
Agradezco a mis lectores y a mis editores de los medios mencionados sus atenciones a mis escritos y les deseo a todos lo mejor. No sé si haga un pequeño receso durante estos días navideños, pero al menos en mi blog y en mi cuenta de Facebook, estaremos de un modo u otro en contacto. Hasta pronto.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Ricardo Luque - Las 10 estrategias de manipulación mediática según Chomsky
Las 10 estrategias de manipulación mediática según Chomsky
César Ricardo Luque Santana
Recientemente anda circulando en los correos electrónicos un documento en PowerPoint titulado: “Noam Chomsky y las 10 estrategias de manipulación mediática”, mismas que por su relevancia retomo y comento brevemente en este espacio. Debo aclarar sin embargo, que no siempre hago la referencia textual a dicho documento sino que recurro a la paráfrasis, pues por un lado, deseo sintetizar, y por el otro, me parece que la sintaxis de éste a veces no es adecuada. Asimismo, hay que señalar que sólo en ocasiones se cita como fuente el documento “Las armas silenciosas para guerras tranquilas”, referido a un “paper top secret” supuestamente perteneciente al grupo Bilderberg, un club mundial de poderosos. Dicho documento se elaboró supuestamente en mayo de 1979 y fue “descubierto” el 7 de junio de 1986 en la compra de una fotocopiadora de los servicios secretos de la US Naval en una subasta (véase: http://www.syti.net/ES/SilentWeapons.html). Esto significa que Chomsky se basaría en dicho documento, pero no se mencionada en qué texto de él figura este decálogo.
1.La estrategia de la distracción. Consiste en desviar la atención de la gente sobre los problemas más importantes para obtener un mejor control social. De esta manera, los cambios decididos por las elites del poder pasan inadvertidos o se minimizan. Para crear esta distracción, se utiliza la técnica de saturar al público de diversos entretenimientos e información irrelevante. Al mismo tiempo, se trata de evitar que se abreve de conocimientos esenciales de las ciencias o la filosofía que los lleve a cuestionar. Esta estrategia es muy obvia pues básicamente se centra en la antigua máxima de “pan y circo”, aunque cada vez hay más circo y menos pan. La TV es el principal vehículo para esta estrategia. En resumen, se trata de impedir que la gente pueda pensar por sí misma manteniéndolos ocupados con frivolidades como las telenovelas, el fútbol, los chismes de la farándula, entre otros.
2.Crear problemas y luego ofrecer soluciones. Este método consiste en crear problemas deliberadamente para provocar una reacción esperada en el público para que las autoridades propongan medidas que sean avaladas socialmente. Por ejemplo, dejar correr la violencia criminal para después proponer el endurecimiento de la ley; o bien, crear crisis económicas para que la gente acepte sacrificar sus derechos laborales y sociales como un mal necesario lo que les permite desmantelar sin resistencia los servicios públicos. La periodista e investigadora canadiense Naomi Klein, ha documentado también en su obra “La doctrina del shock”, como utilizan incluso los problemas ocasionados por la naturaleza para despojar rapazmente a la gente y a los pueblos de sus pertenencias.
3.La estrategia de la gradualidad. Para que las masas acepten medidas impopulares que lesionarán su calidad de vida, se propone que éstas se apliquen gradualmente. Las políticas de privatización impuestas desde los 80 son un ejemplo de ello: adelgazamiento del Estado, privatizaciones de los bienes y recursos públicos, flexibilidad laboral, desempleo masivo, salarios ínfimos, etc. Como se puede apreciar, si estas medidas se aplicaran de súbito, probablemente provocarían un conflicto social grave y perjudicial para los grupos de poder, aunque la desorganización social impide de suyo estas reacciones.
4.La estrategia de diferir. También relacionada con la anterior consiste en manejar que hay medidas “dolorosas pero necesarias” para procurar una aceptación social previa a su aplicación. “Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que inmediato.” Esta estrategia se base en saber que la gente cree ingenuamente que los problemas son temporales, que éstos se van a superar y que el sacrificio exigido ahora probablemente se podrá evitar si las circunstancias mejoran. Con ello, se va preparando al público para que acepte resignadamente cambios que le serán perjudiciales. Hay muchos ejemplos de esto, pero mencionaré sólo uno que de vez en vez surge en los medios televisivos: el “bono educativo” como una forma de continuar la privatización de la educación y la derechización de la misma.
5.Dirigirse al público como si fueran menores de edad. La mayoría de los mensajes dirigidos al público utilizan lenguaje, “argumentos”, entonaciones, etc., infantiles, tratando deliberadamente a los espectadores como menores de edad o retrasados mentales. Se trata, no de convencerlos con razones mediante debates equilibrados, sino de persuadirlos a través de la mentira reiterada y el monopolio de la palabra. Todos los días hay muestras de estos usos en los conductores de noticieros y programas de “análisis” político, económico, etc.
6.Utilizar el factor emocional por encima de la reflexión. Eclipsar la razón mediante la emotividad para anular o neutralizar la capacidad del pensamiento crítico. El uso del factor emocional permite sembrar en las mentes toda clase de prejuicios, temores, compulsiones, etc., con el fin de inducir los comportamientos de las personas. La sensiblería es un recurso muy común, como la usada en el Teletón y en las telenovelas, asociadas algunas de ellas a una burda manipulación religiosa.
7.Inducir y mantener al público en la mediocridad. «Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases inferiores debe ser lo más pobre y mediocre posible, de manera que la distancia de la ignorancia entre estas clases y las superiores sean y permanezcan imposibles de alcanzar para las primeras”» (ver “Armas silenciosas para una guerra tranquila”). Tan sólo esta estrategia merece un análisis particular de los profesores de todos los niveles educativos porque muchos docentes reproducen la ideología neoliberal en forma inconsciente y/o complaciente.
8.Estimular a la gente a ser complaciente con la mediocridad. Hacer creer al público que está de moda ser estúpido, vulgar e inculto. Las horribles canciones de la “onda grupera” o de bandas, con contenidos machistas, de apología del delito, soeces, etc., son un botón de muestra. Los programas de televisión de chacoteo, de pláticas en doble sentido y expresiones corrientes, concursos bobos, chistes vulgares y artistas comerciales, son otra muestra. Algunos de ellos rayan en lo escatológico.
9.Reforzar el sentimiento de autoculpabilidad. Inculcar a las personas de las clases dominadas un sentimiento de autoculpabilidad, de manera que su fracaso se lo atribuyan a sí mismos y no al sistema, exonerando a éste de toda responsabilidad. En este caso, el individuo excluido de la sociedad, creerá que su fracaso personal es su culpa, por ser incompetente, incapaz, flojo, poco inteligente, etc., omitiendo las condiciones externas desfavorables que incidieron en esa situación (mala alimentación, falta de oportunidades, enajenación, etc.). Este punto lo he tratado en otros de mis artículos donde he criticado los programas de superación personal y de desarrollo humano que se basan en ese supuesto falaz.
10.Conocer a los individuos mejor de lo que ellos se conocen a sí mismos. Las clases dominantes poseen un conocimiento científico del comportamiento humano y lo usan a su favor, mientras que la mayoría de las personas no se conocen a sí mismas lo suficiente. La mayoría de las personas no viven una vida auténtica sino que permiten que los políticos y los comerciantes inescrupulosos dirijan sus vidas.
Como se puede apreciar, cada estrategia merece un análisis más a fondo aunque por razones de espacio no me es posible extenderme más en ellas, pero confío en que los lectores podrán sacar de cada una y de todas en su conjunto, sus propias conclusiones, que espero las compartan.
César Ricardo Luque Santana
Recientemente anda circulando en los correos electrónicos un documento en PowerPoint titulado: “Noam Chomsky y las 10 estrategias de manipulación mediática”, mismas que por su relevancia retomo y comento brevemente en este espacio. Debo aclarar sin embargo, que no siempre hago la referencia textual a dicho documento sino que recurro a la paráfrasis, pues por un lado, deseo sintetizar, y por el otro, me parece que la sintaxis de éste a veces no es adecuada. Asimismo, hay que señalar que sólo en ocasiones se cita como fuente el documento “Las armas silenciosas para guerras tranquilas”, referido a un “paper top secret” supuestamente perteneciente al grupo Bilderberg, un club mundial de poderosos. Dicho documento se elaboró supuestamente en mayo de 1979 y fue “descubierto” el 7 de junio de 1986 en la compra de una fotocopiadora de los servicios secretos de la US Naval en una subasta (véase: http://www.syti.net/ES/SilentWeapons.html). Esto significa que Chomsky se basaría en dicho documento, pero no se mencionada en qué texto de él figura este decálogo.
1.La estrategia de la distracción. Consiste en desviar la atención de la gente sobre los problemas más importantes para obtener un mejor control social. De esta manera, los cambios decididos por las elites del poder pasan inadvertidos o se minimizan. Para crear esta distracción, se utiliza la técnica de saturar al público de diversos entretenimientos e información irrelevante. Al mismo tiempo, se trata de evitar que se abreve de conocimientos esenciales de las ciencias o la filosofía que los lleve a cuestionar. Esta estrategia es muy obvia pues básicamente se centra en la antigua máxima de “pan y circo”, aunque cada vez hay más circo y menos pan. La TV es el principal vehículo para esta estrategia. En resumen, se trata de impedir que la gente pueda pensar por sí misma manteniéndolos ocupados con frivolidades como las telenovelas, el fútbol, los chismes de la farándula, entre otros.
2.Crear problemas y luego ofrecer soluciones. Este método consiste en crear problemas deliberadamente para provocar una reacción esperada en el público para que las autoridades propongan medidas que sean avaladas socialmente. Por ejemplo, dejar correr la violencia criminal para después proponer el endurecimiento de la ley; o bien, crear crisis económicas para que la gente acepte sacrificar sus derechos laborales y sociales como un mal necesario lo que les permite desmantelar sin resistencia los servicios públicos. La periodista e investigadora canadiense Naomi Klein, ha documentado también en su obra “La doctrina del shock”, como utilizan incluso los problemas ocasionados por la naturaleza para despojar rapazmente a la gente y a los pueblos de sus pertenencias.
3.La estrategia de la gradualidad. Para que las masas acepten medidas impopulares que lesionarán su calidad de vida, se propone que éstas se apliquen gradualmente. Las políticas de privatización impuestas desde los 80 son un ejemplo de ello: adelgazamiento del Estado, privatizaciones de los bienes y recursos públicos, flexibilidad laboral, desempleo masivo, salarios ínfimos, etc. Como se puede apreciar, si estas medidas se aplicaran de súbito, probablemente provocarían un conflicto social grave y perjudicial para los grupos de poder, aunque la desorganización social impide de suyo estas reacciones.
4.La estrategia de diferir. También relacionada con la anterior consiste en manejar que hay medidas “dolorosas pero necesarias” para procurar una aceptación social previa a su aplicación. “Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que inmediato.” Esta estrategia se base en saber que la gente cree ingenuamente que los problemas son temporales, que éstos se van a superar y que el sacrificio exigido ahora probablemente se podrá evitar si las circunstancias mejoran. Con ello, se va preparando al público para que acepte resignadamente cambios que le serán perjudiciales. Hay muchos ejemplos de esto, pero mencionaré sólo uno que de vez en vez surge en los medios televisivos: el “bono educativo” como una forma de continuar la privatización de la educación y la derechización de la misma.
5.Dirigirse al público como si fueran menores de edad. La mayoría de los mensajes dirigidos al público utilizan lenguaje, “argumentos”, entonaciones, etc., infantiles, tratando deliberadamente a los espectadores como menores de edad o retrasados mentales. Se trata, no de convencerlos con razones mediante debates equilibrados, sino de persuadirlos a través de la mentira reiterada y el monopolio de la palabra. Todos los días hay muestras de estos usos en los conductores de noticieros y programas de “análisis” político, económico, etc.
6.Utilizar el factor emocional por encima de la reflexión. Eclipsar la razón mediante la emotividad para anular o neutralizar la capacidad del pensamiento crítico. El uso del factor emocional permite sembrar en las mentes toda clase de prejuicios, temores, compulsiones, etc., con el fin de inducir los comportamientos de las personas. La sensiblería es un recurso muy común, como la usada en el Teletón y en las telenovelas, asociadas algunas de ellas a una burda manipulación religiosa.
7.Inducir y mantener al público en la mediocridad. «Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases inferiores debe ser lo más pobre y mediocre posible, de manera que la distancia de la ignorancia entre estas clases y las superiores sean y permanezcan imposibles de alcanzar para las primeras”» (ver “Armas silenciosas para una guerra tranquila”). Tan sólo esta estrategia merece un análisis particular de los profesores de todos los niveles educativos porque muchos docentes reproducen la ideología neoliberal en forma inconsciente y/o complaciente.
8.Estimular a la gente a ser complaciente con la mediocridad. Hacer creer al público que está de moda ser estúpido, vulgar e inculto. Las horribles canciones de la “onda grupera” o de bandas, con contenidos machistas, de apología del delito, soeces, etc., son un botón de muestra. Los programas de televisión de chacoteo, de pláticas en doble sentido y expresiones corrientes, concursos bobos, chistes vulgares y artistas comerciales, son otra muestra. Algunos de ellos rayan en lo escatológico.
9.Reforzar el sentimiento de autoculpabilidad. Inculcar a las personas de las clases dominadas un sentimiento de autoculpabilidad, de manera que su fracaso se lo atribuyan a sí mismos y no al sistema, exonerando a éste de toda responsabilidad. En este caso, el individuo excluido de la sociedad, creerá que su fracaso personal es su culpa, por ser incompetente, incapaz, flojo, poco inteligente, etc., omitiendo las condiciones externas desfavorables que incidieron en esa situación (mala alimentación, falta de oportunidades, enajenación, etc.). Este punto lo he tratado en otros de mis artículos donde he criticado los programas de superación personal y de desarrollo humano que se basan en ese supuesto falaz.
10.Conocer a los individuos mejor de lo que ellos se conocen a sí mismos. Las clases dominantes poseen un conocimiento científico del comportamiento humano y lo usan a su favor, mientras que la mayoría de las personas no se conocen a sí mismas lo suficiente. La mayoría de las personas no viven una vida auténtica sino que permiten que los políticos y los comerciantes inescrupulosos dirijan sus vidas.
Como se puede apreciar, cada estrategia merece un análisis más a fondo aunque por razones de espacio no me es posible extenderme más en ellas, pero confío en que los lectores podrán sacar de cada una y de todas en su conjunto, sus propias conclusiones, que espero las compartan.
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