lunes, 20 de diciembre de 2010

Ricardo Luque - El malestar de la cultura en México

El malestar de la cultura en México

César Ricardo Luque Santana

Franqueza de escribir lo que se piensa, único placer del escritor.” Jean de Gourmont

Con el título de "El malestar de la cultura" se conoce una de las obras de Freud enmarcadas dentro de sus preocupaciones en torno a la Filosofía de la Cultura, en la cual sostiene la tesis de que la cultura es una sublimación de los instintos, pero que no obstante esa característica civilizatoria, el progreso científico y tecnológico no se ha traducido en un progreso moral y social, de manera que el dominio de la naturaleza no ha significado una liberación de la humanidad porque en lo social ha persistido el dominio del hombre sobre el hombre, lo que Marx denominó sin ambages con el nombre de “explotación”. Kant por su parte, reconociendo en la cultura nuestra segunda naturaleza, decía sin embargo que el hombre es un ser socialmente insociable para señalar la complejidad de la convivencia social, coincidiendo en parte con la inquietud de Freud, pero al mismo tiempo resolviendo su perplejidad, coincidiendo de paso en forma general con Marx en cuanto al reconocimiento del carácter conflictivo de la sociedad.

Esta problemática viene al caso por el reciente estudio en torno a la cultura en México, dado a conocer a través de algunos medios de comunicación escritos y que explica en parte la grave situación que estamos padeciendo, pues evidentemente, somos lo que hemos construido. Sin embargo, es necesario hacer una aclaración previa para poder abordar los resultados del estudio referido y analizar -someramente desde luego- sus causas y consecuencias. Primero, que al hablar de cultura no significa reducir este concepto a las bellas artes, aunque dicho estudio lo enfoque así, sino que debemos de verlo en una perspectiva más amplia de civilización con todo lo que esto involucra, no sólo las manifestaciones espirituales más sutiles sino también a la economía, las relaciones sociales, las formas de gobierno, etc. En este sentido nos acogemos al concepto amplio de cultura como todo aquello que no es naturaleza (Kant). Se trata por consiguiente de preguntarnos cuál es el mundo que hemos creado y por qué, así como cavilar si otro mundo es posible. Segundo, que las manifestaciones artísticas como parte de la superestructura social, no son ajenas a su base material, cuidándonos por supuesto de no caer en un reduccionismo de causa-efecto ajeno al pensamiento dialéctico de Marx, quien como es sabido, en la “Introducción a la Contribución de la Crítica de la Economía Política de 1857”, reconoció la autonomía relativa del arte que le permite a éste gozar de una condición transhistórica, esto es, no reductible a un criterio instrumental de mero reproductor ideológico. Tercero y último, no se trata tampoco de determinar la situación actual del quehacer artístico de México, que pese a todo sigue siendo muy rico y variado, sino a la disposición del público hacia a éste, que es el meollo del estudio impulsado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA).

Entrando en materia, este estudio llamado “Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales”, consistió en una ambiciosa encuesta de tres años de duración y una muestra estadística muy amplia, que contrasta con otras de su tipo hechas en otras ocasiones, que además nos proporciona elementos muy importantes para pensar en políticas públicas en torno a la educación y la cultura en un momento álgido de nuestra historia, donde estamos siendo avasallados por la violencia tanto del crimen organizado como del común, al mismo tiempo que padecemos un alto descrédito de las instituciones patentizado en indicadores negativos como los de Transparencia Internacional que nos ubica como uno de los países más corruptos del planeta, sin dejar de lado los datos de la OCDE en educación, donde México es el país miembro más atrasado, entre otros tópicos como la cuestión salarial donde también somos de los más rezagados en ese rubro comparados con algunas naciones sudamericanas.

Los datos de la Encuesta, más que sorprender, ratifican lo que ya se sabía al respecto. En general, el 48% de los mexicanos no muestran interés por la cultura en el sentido de que porcentajes muy altos de mexicanos no asisten a ver espectáculos culturales como obras de teatro (67%) danza (66%) o conciertos musicales (45%), mientras que la mayoría de los que han acudido a alguno, prefiere a los artistas de música comercial, e igual en el teatro, la mayoría prefiere las comedias. Tampoco suelen acudir a librerías (57%) o bibliotecas (47%). Desde luego que se compran pocos libros (69%) y muchos tampoco leen (68%). Por cierto, de los que sí leen, un 5% prefieren los libros de superación personal y 3% de esoterismo, cifras que sorprenden porque se percibe que la literatura basura tiene mucha demanda. Por su parte, la mayoría de los que no atienden las actividades artísticas alegan que disponen de poco tiempo libre y éste prefieren emplearlo en descansar o ver televisión, Llama la atención de que un 38% dice no leer periódicos, lo que significa que la información que éstos reciben es principalmente por medio de la radio y la televisión. 76% escucha el radio y 90% ve la televisión. Curiosamente no se hace referencia al Internet. Con base en estos datos (entre otros), el CNCA pretende redefinir las políticas culturales del Estado para optimizar sus recursos financieros e impactar más eficientemente. Algunas ideas al respecto son realizar verbenas populares, teatro callejero, entre otras actividades que acerquen el arte al pueblo. En lo personal creo que esta propuesta es muy limitada.

He insistido en otro momento que la tarea principal de las políticas culturales es crear públicos para inducirlos al arte en sus distintas manifestaciones, para lo cual se hace necesario entre otras cosas crear y/o fortalecer los medios de comunicación públicos haciéndolos verdaderamente medios de Estado, además de legislar sobre los medios comerciales para forzarlos a contribuir a la construcción de una cultura política democrática. Para no abundar aquí al respecto, los remito a dos escritos míos de hace casi dos años, mismos que se pueden consultar en mi blog Hetairos, a saber: “La cultura en tiempo de crisis” (10-11-2008) y “Cultura y presupuesto” (17-11-2008)

Desde luego que un Estado interesado en fomentar la cultura y en inculcar buenos gustos artísticos en la población, puede contribuir a una mejor convivencia social, pero mientras el Estado siga considerando los recursos para la cultura como residuales o marginales, mientras no se hagan mayores esfuerzos por incrementar los gastos en cultura, educación e investigación, que en realidad no son gastos sino inversiones, no se avanzará en el objetivo de contribuir mediante la elevación espiritual de sus ciudadanos a una mejor sociedad . Hay que revisar asimismo una serie de problemas que han llevado al Estado a un fracaso cultural, por ejemplo, el hecho de que la educación ha dejado de ser un factor de movilidad social, el empecinamiento a ver la cultura como algo residual dependiente del tiempo libre y no como una cuestión sustantiva, y desde luego, reconocer que el desprecio de las humanidades ha llevado a la banalización de las artes, entre otros aspectos.

Volviendo a Freud, la sublimación de los instintos que se puede leer como un pacto social para autoregular nuestra convivencia de la manera civilizada mediante un estado de Derecho (sin recurrir a la ley del más fuerte), no ha impedido la continuación de relaciones sociales injustas. La sublimación no ha significado controlar nuestros impulsos vitales autodestructivos sino que los mantiene incólumes. En todo caso, la sublimación ha significado una castración social, pues el mandar obedeciendo (que por cierto proviene de Spinoza), no existe, de manera que las ambiciones y codicia de una minoría rapaz junto a la ignorancia y apatía de una mayoría sin conciencia ni organización, han puesto al mundo al borde del colapso.

martes, 14 de diciembre de 2010

Ricardo Luque - El placer de escribir

El placer de escribir

César Ricardo Luque Santana

Desde hace casi tres años me decidí escribir un artículo por semana en algunos medios impresos de Nayarit, primero en el diario “El Tiempo de Nayarit” y después en “El Vocero del Norte”, semanario de Tecuala fundado y dirigido hasta su fallecimiento por mi inolvidable amigo el maestro Juan José Ley Mitre. Antes de esto último, hice mi propio blog que llamé “Hetairos” y posteriormente empecé a publicar en el sitio de Oscar González Bonilla llamado “Nayarit Altivo”. Esporádicamente mis escritos se publican en otros medios locales y aparecen en algunos portales del Internet.

Originalmente, mi interés al incursionar en el periodismo, era hacer análisis político desde una perspectiva filosófica, entendiendo por ello la problematización de determinados tópicos políticos con base en argumentos racionales y mediante referencias a pensamientos filosóficos para fundamentarlos, tratando de contribuir con ello para que mis lectores puedan formarse por sí mismos un pensamiento crítico. Sin embargo, visto en retrospectiva, mis escritos se mueven en torno a cuatro ejes fundamentales: el ya mencionado de análisis político, una crítica al modelo de educación por competencias, divulgación filosófica no sólo en términos de abordar algún tema filosófico sino también filosofando, y por último, lo que yo llamo meta-divulgación filosófica, donde he tratado acerca de los distintos esfuerzos que mediante prácticas de la filosofía no académica se han estado realizando con el fin de llevar la filosofía y el filosofar a todo el mundo.

Asimismo, me ha movido la consideración de que muchos de los que estamos en el medio de la filosofía académica solemos ser buenos lectores pero escribimos poco y/o lo hacemos para un público especializado. En este sentido, he creído importante no sólo escribir sino hacerlo para el gran público, en la idea de que mucha gente esta ávida de filosofía.

He insistido por ello entre mis alumnos de la importancia que tiene aprender a escribir para transmitir nuestras ideas, pues este ejercicio nos ayuda a saber ordenarlas mediante la construcción de argumentos, siendo ésta una de las cualidades que mejor debe de desarrollar no sólo un licenciado en filosofía sino cualquier intelectual. Me pareció también que la menor manera de convencer a mis estudiantes era predicar con el ejemplo, al mismo tiempo que la publicación de escritos míos a través de la prensa, me permitiría exhibir mis cualidades y limitaciones ante los demás más allá de los muros de una aula de clase. Esto último incrementó mis motivaciones, pues la relación entre la academia y el periodismo me pareció la pauta perfecta para promover la filosofía entre un público amplio, un asunto a veces dejado de lado por algunos colegas no obstante que existen antecedentes de algunos filósofos que se interesaron por comunicar sus ideas a los demás más allá de los recintos universitarios o de los espacios dedicados a especialistas. El periodismo en este sentido, es otra forma y otro medio valido de hacer filosofía.

Ahora bien, cabe preguntar: ¿escribe uno para sí mismo o para los demás?, esta pregunta es un tanto retórica porque realmente no hay una disyuntiva o jerarquía entre ambas, sino que son dos momentos distintos aunque a veces complementarios, pues una cosa es escribir y otra publicar. En este sentido, antes de publicar o comunicar, uno trata de esclarecer para sí mismo sus propias ideas para luego exponerlas ante los demás, tratando desde luego convencerlos de que el punto de vista que uno tiene es correcto pues está sustentado en buenas razones. Si esta opinión que pretende estar fundamentada les incita a pensar (ya sea que estén de acuerdo o no con uno)que bueno, y si además propicia el diálogo, tanto mejor. Por cierto, en este último caso, me parece que la mayoría de los lectores creen que para este ejercicio es necesario discrepar en algo con el autor, pero no necesariamente debe ser así porque pueden participar para complementar y enriquecer un escrito.

Leer y escribir son entonces como dijimos actividades distintas y ocasionalmente complementarios, pues como decía Borges, es más meritorio ser un buen lector que un escritor. La frase concreta de él es la siguiente: “uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe”. Gabriel García Márquez por su parte, decía que uno puede escribir mucho pero publicar poco, pues sólo se publica lo que vale la pena dar a conocer. Pío Baroja, escritor español (de la llamada Generación del 98), decía que para ser escritor “basta con tener algo que decir, en frases propias o ajenas”. Volviendo a García Márquez, decía en una entrevista reciente que “…el oficio de escritor es tal vez el único que se hace más difícil a medida que más se práctica”.

En lo personal, si bien escribir semana a semana un artículo que realmente es un pequeño ensayo representa un reto personal, al mismo tiempo es para mí algo placentero porque me permite construir un argumento meditado sobre algún tópico que considero puede aportar algo a la gente, pensando siempre que escribo para lectores inteligentes. En este sentido, trato de hacer escritos pensados para hacer pensar. Si lo logro o no, son los lectores los que pueden saberlo.

Agradezco a mis lectores y a mis editores de los medios mencionados sus atenciones a mis escritos y les deseo a todos lo mejor. No sé si haga un pequeño receso durante estos días navideños, pero al menos en mi blog y en mi cuenta de Facebook, estaremos de un modo u otro en contacto. Hasta pronto.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Ricardo Luque - Las 10 estrategias de manipulación mediática según Chomsky

Las 10 estrategias de manipulación mediática según Chomsky

César Ricardo Luque Santana

Recientemente anda circulando en los correos electrónicos un documento en PowerPoint titulado: “Noam Chomsky y las 10 estrategias de manipulación mediática”, mismas que por su relevancia retomo y comento brevemente en este espacio. Debo aclarar sin embargo, que no siempre hago la referencia textual a dicho documento sino que recurro a la paráfrasis, pues por un lado, deseo sintetizar, y por el otro, me parece que la sintaxis de éste a veces no es adecuada. Asimismo, hay que señalar que sólo en ocasiones se cita como fuente el documento “Las armas silenciosas para guerras tranquilas”, referido a un “paper top secret” supuestamente perteneciente al grupo Bilderberg, un club mundial de poderosos. Dicho documento se elaboró supuestamente en mayo de 1979 y fue “descubierto” el 7 de junio de 1986 en la compra de una fotocopiadora de los servicios secretos de la US Naval en una subasta (véase: http://www.syti.net/ES/SilentWeapons.html). Esto significa que Chomsky se basaría en dicho documento, pero no se mencionada en qué texto de él figura este decálogo.

1.La estrategia de la distracción. Consiste en desviar la atención de la gente sobre los problemas más importantes para obtener un mejor control social. De esta manera, los cambios decididos por las elites del poder pasan inadvertidos o se minimizan. Para crear esta distracción, se utiliza la técnica de saturar al público de diversos entretenimientos e información irrelevante. Al mismo tiempo, se trata de evitar que se abreve de conocimientos esenciales de las ciencias o la filosofía que los lleve a cuestionar. Esta estrategia es muy obvia pues básicamente se centra en la antigua máxima de “pan y circo”, aunque cada vez hay más circo y menos pan. La TV es el principal vehículo para esta estrategia. En resumen, se trata de impedir que la gente pueda pensar por sí misma manteniéndolos ocupados con frivolidades como las telenovelas, el fútbol, los chismes de la farándula, entre otros.

2.Crear problemas y luego ofrecer soluciones. Este método consiste en crear problemas deliberadamente para provocar una reacción esperada en el público para que las autoridades propongan medidas que sean avaladas socialmente. Por ejemplo, dejar correr la violencia criminal para después proponer el endurecimiento de la ley; o bien, crear crisis económicas para que la gente acepte sacrificar sus derechos laborales y sociales como un mal necesario lo que les permite desmantelar sin resistencia los servicios públicos. La periodista e investigadora canadiense Naomi Klein, ha documentado también en su obra “La doctrina del shock”, como utilizan incluso los problemas ocasionados por la naturaleza para despojar rapazmente a la gente y a los pueblos de sus pertenencias.

3.La estrategia de la gradualidad. Para que las masas acepten medidas impopulares que lesionarán su calidad de vida, se propone que éstas se apliquen gradualmente. Las políticas de privatización impuestas desde los 80 son un ejemplo de ello: adelgazamiento del Estado, privatizaciones de los bienes y recursos públicos, flexibilidad laboral, desempleo masivo, salarios ínfimos, etc. Como se puede apreciar, si estas medidas se aplicaran de súbito, probablemente provocarían un conflicto social grave y perjudicial para los grupos de poder, aunque la desorganización social impide de suyo estas reacciones.

4.La estrategia de diferir. También relacionada con la anterior consiste en manejar que hay medidas “dolorosas pero necesarias” para procurar una aceptación social previa a su aplicación. “Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que inmediato.” Esta estrategia se base en saber que la gente cree ingenuamente que los problemas son temporales, que éstos se van a superar y que el sacrificio exigido ahora probablemente se podrá evitar si las circunstancias mejoran. Con ello, se va preparando al público para que acepte resignadamente cambios que le serán perjudiciales. Hay muchos ejemplos de esto, pero mencionaré sólo uno que de vez en vez surge en los medios televisivos: el “bono educativo” como una forma de continuar la privatización de la educación y la derechización de la misma.

5.Dirigirse al público como si fueran menores de edad. La mayoría de los mensajes dirigidos al público utilizan lenguaje, “argumentos”, entonaciones, etc., infantiles, tratando deliberadamente a los espectadores como menores de edad o retrasados mentales. Se trata, no de convencerlos con razones mediante debates equilibrados, sino de persuadirlos a través de la mentira reiterada y el monopolio de la palabra. Todos los días hay muestras de estos usos en los conductores de noticieros y programas de “análisis” político, económico, etc.

6.Utilizar el factor emocional por encima de la reflexión. Eclipsar la razón mediante la emotividad para anular o neutralizar la capacidad del pensamiento crítico. El uso del factor emocional permite sembrar en las mentes toda clase de prejuicios, temores, compulsiones, etc., con el fin de inducir los comportamientos de las personas. La sensiblería es un recurso muy común, como la usada en el Teletón y en las telenovelas, asociadas algunas de ellas a una burda manipulación religiosa.

7.Inducir y mantener al público en la mediocridad. «Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases inferiores debe ser lo más pobre y mediocre posible, de manera que la distancia de la ignorancia entre estas clases y las superiores sean y permanezcan imposibles de alcanzar para las primeras”» (ver “Armas silenciosas para una guerra tranquila”). Tan sólo esta estrategia merece un análisis particular de los profesores de todos los niveles educativos porque muchos docentes reproducen la ideología neoliberal en forma inconsciente y/o complaciente.

8.Estimular a la gente a ser complaciente con la mediocridad. Hacer creer al público que está de moda ser estúpido, vulgar e inculto. Las horribles canciones de la “onda grupera” o de bandas, con contenidos machistas, de apología del delito, soeces, etc., son un botón de muestra. Los programas de televisión de chacoteo, de pláticas en doble sentido y expresiones corrientes, concursos bobos, chistes vulgares y artistas comerciales, son otra muestra. Algunos de ellos rayan en lo escatológico.

9.Reforzar el sentimiento de autoculpabilidad. Inculcar a las personas de las clases dominadas un sentimiento de autoculpabilidad, de manera que su fracaso se lo atribuyan a sí mismos y no al sistema, exonerando a éste de toda responsabilidad. En este caso, el individuo excluido de la sociedad, creerá que su fracaso personal es su culpa, por ser incompetente, incapaz, flojo, poco inteligente, etc., omitiendo las condiciones externas desfavorables que incidieron en esa situación (mala alimentación, falta de oportunidades, enajenación, etc.). Este punto lo he tratado en otros de mis artículos donde he criticado los programas de superación personal y de desarrollo humano que se basan en ese supuesto falaz.

10.Conocer a los individuos mejor de lo que ellos se conocen a sí mismos. Las clases dominantes poseen un conocimiento científico del comportamiento humano y lo usan a su favor, mientras que la mayoría de las personas no se conocen a sí mismas lo suficiente. La mayoría de las personas no viven una vida auténtica sino que permiten que los políticos y los comerciantes inescrupulosos dirijan sus vidas.

Como se puede apreciar, cada estrategia merece un análisis más a fondo aunque por razones de espacio no me es posible extenderme más en ellas, pero confío en que los lectores podrán sacar de cada una y de todas en su conjunto, sus propias conclusiones, que espero las compartan.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Ricardo Luque - La semana de la Filosofía en la UAN


La semana de la Filosofía en la UAN

César Ricardo Luque Santana

En el marco del Día Internacional de la Filosofía instituido por la UNESCO desde el 2002, mismo que se celebra en todo el mundo durante la tercera semana de noviembre, el Programa Académico de Filosofía (PAF) de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) realizó por cuarta ocasión consecutiva (desde el 2006 si mal no recuerdo), una serie de actividades para esta conmemoración consistentes en dos conferencias, dos presentaciones de libros y un panel de profesores de la carrera de filosofía. Estas jornadas se realizaron durante los días 23, 24 y 25 de noviembre del presente año.

En la primera actividad se presentó el libro de la Dra. Lourdes Pacheco “El sexo en la ciencia”, mismo que fue comentado por la Dra. Yolanda Cadenas Gómez, ambas investigadoras del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y profesoras de la licenciatura en filosofía de la UAN. Dicha obra está publicada en coedición por Plaza y Valdés y UAN. La segunda actividad consistió en un panel integrado por un grupo de profesores de filosofía, a saber, los Maestros Ángel González, Cecilia Licea, José Luis Olimón y Ricardo Luque, fungiendo como moderador de esta mesa el también Maestro Pedro García. La tercera y última jornada se desarrolló con una conferencia magistral del Dr. Fernando Leal Carretero, profesor-investigador de la facultad de Filosofía de la Universidad de Guadalajara (U de G), seguido de la presentación del libro “Introducción a la teoría de la argumentación”, de la autoría del mismo Fernando Leal y dos colegas suyos.

En la primera jornada, se empezó con un mensaje del Coordinador de Filosofía de la UAN, Lic. Raúl Alamillo Gutiérrez, misma que se puede consultar en el blog "Sapere Aude" (http://hetairos-sapereaude.blogspot.com/), para posteriormente ser inaugurada la semana de la filosofía por la Coordinadora del Área de Ciencias Sociales y Humanidades (ACSyH), Maestra Patricia Ramírez, quien manifestó la importancia que tiene para el ASCyH la consolidación de la carrera de filosofía para fortalecer el pensamiento crítico en ella. Después vino la conferencia de la Dra. Pacheco en torno al mencionado libro de su autoría, para concluir con el comentario del mismo de la Dra. Yolanda Cadenas. El panel por su parte fue una actividad que consistió en que el mencionado grupo de profesores contestó una serie de preguntas que previamente hicieron algunos estudiantes, las cuales recibieron el Comité Organizador quienes a su vez enviaron con anticipación a los profesores para su conocimiento. Por último, se realizó la conferencia del académico invitado para esta ocasión, aunque por razones de salud no pudo asistir de modo que su conferencia fue leída por uno de sus colegas. Luego vino la presentación del libro ya mencionado producido por el Cuerpo Académico de “Retórica, Lógica y Teoría de la Argumentación” del Departamento de Filosofía de la U. de G., una obra de compilación de varios autores coordinada por los Doctores Fernando Leal Carretero, Carlos Fernando Ramírez González y Víctor Manuel Fábila Vega, participando estos dos últimos en la presentación del mismo acompañados por la Maestra Cecilia Licea, profesora de lógica del PAF de la UAN. La clausura corrió a cargo del Maestro Rafael Hernández Navarrete, Director Administrativo del ASCyH, quien agradeció a los visitantes por su participación haciendo votos por continuar y profundizar las relaciones entre ambas instituciones, al mismo tiempo que reconoció el esfuerzo de la comunidad de filosofía para llevar al cabo estas jornadas que dijo, son de gran provecho para los estudiantes y profesores de esta licenciatura.

Resulta difícil documentar cada actividad, pero trataré de ir presentando posteriormente algunas de ellas en el blog “Sapere Aude” ya mencionado. En cuanto al panel, algunas de las preguntas giraron en torno a la crítica a la metafísica por parte de la filosofía analítica, la relación entre filosofía y religión, sobre cuáles son los problemas filosóficos más importantes en la actualidad, entre otras inquietudes, pero por lo pronto me limito a presentar mi participación en el panel en una de sus preguntas, la cual dice así: “¿Cuál es la aportación (si es que hay) que Marx hace a la filosofía? una vez que se le considera a Marx a partir de sus obras de madurez”.

La tesis del Marx maduro como el verdadero Marx o el Marx científico es una tesis superada que en algún tiempo esgrimió el filósofo francés Louis Althusser. Sin embargo, las ideas filosóficas de Marx que causaron un mayor impacto fueron sus escritos de juventud, particularmente “Los manuscritos económico-filosóficos de 1844”. No significa por tanto que sea válida la postura de un Marx filósofo o de juventud versus un Marx científico o maduro, pues “El capital” contiene desde luego elementos filosóficos y una perspectiva filosófica, además de que proporciona un criterio metodológico materialista para entender las ideas filosóficas.

La aportación de Marx a la filosofía sería para mí, la crítica que esgrime al capitalismo como fuente de injusticias donde la filosofía se justifica como una forma de pensamiento que tiene la función de desenmascarar todas las formas de opresión existentes y busca la liberación del hombre no sólo en el plano de su conciencia sino transformando su entorno social para construir una comunidad orientada a superar "el reino de la necesidad" por "el reino de la libertad". Por ello afirma en su famosa “Tesis Once sobre Feurbecah” que los filósofos se han limitado a interpretar al mundo cuando de lo que se trata es de transformarlo, lo que no significa abandonar o cancelar la filosofía sino asumirla como crítica social o cultural contra toda forma de opresión y enajenación. Por ello sostiene que “no podéis suprimir la filosofía sin realizarla”. Es importante por último rechazar también la idea de Althusser de la filosofía como una arma de la revolución porque al dotarle a esta función instrumentalista, la reduce al servicio de una ideología que en sí misma es compleja y contradictoria, al mismo tiempo que conduce la filosofía del pensamiento marxista a un dogmatismo con sus consabidas nefastas consecuencias, a saber: una carencia manifiesta de poder analítico para comprender al mundo que se quiere transformar y como una postura infranqueable que descalifica otras muchas perspectivas válidas incurriendo en una soberbia injustificada, negando la necesidad de diálogo con otras posturas para aprender de ellas reapropiándose de algunos de sus planteamientos dentro de la propia perspectiva, y al mismo tiempo, someter sus asertos al escrutinio público para ser congruentes con la dialéctica y con la máxima de Gramsci de que “sólo la verdad es revolucionaria”.

Por último, la comunidad filosófica universitaria agradece a la empresa Coffee Time por el apoyo durante estas jornadas de filosofía donde obsequiaron café y galletas a todos los participantes y asistentes.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Ricardo Luque - Revolución

Revolución

César Ricardo Luque Santana

En esta ocasión abordaré el concepto de “revolución” sin acotarlo a la revolución mexicana ni a ninguna otra revolución del tipo que fuere, aunque de algún modo el tema surge a propósito del centenario de ésta o en el marco de la misma. Se me pidió que hablara del concepto en sí mismo, de sus diversas manifestaciones y consecuencias, pero sin restringirlo deliberadamente a un ámbito específico. Esto como parte de una invitación que se me hizo para participar en un panel sobre este tópico en un programa radiofónico del Programa Académico de Filosofía llamado “Filosofía para Todos”, el cual se transmite a través de Radio UAN.

De entrada se puede decir que el concepto de revolución no es privativo de las ciencias sociales sino que también ha sido utilizada en el campo de la filosofía. Por revolución se puede entender un cambio abrupto, un salto cualitativo o una ruptura relativamente radical de un determinado orden social o modelo teórico –según sea el caso- para instaurar otro supuestamente superior. Ahora bien, esta estabilización (nuevo orden o modelo) corre el riesgo con el tiempo de anquilosarse o desgastarse al grado de traicionarse a sí mismo o volverse obsoleto.

En el terreno de lo social, el concepto de revolución se puede apreciar en varias de sus disciplinas, como la economía, lo que nos remitiría a la Revolución Industrial de mediados del siglo XVIII hasta principios del siglo XIX en Inglaterra, hasta la incesante y vertiginosa revolución tecnológica de nuestros días. Sin embargo, en esta ocasión me centraré solamente en el ámbito de la política.

En este último, la revolución se llegó a distinguir de la reforma, la cual presupone un cambio gradual y pacífico de conquistas sociales a través de procesos legislativos y de la obtención del gobierno mediante el sufragio. Así, desde principios del siglo XX, se distinguió en el movimiento social o lucha de clases dos estrategias muy diferenciadas en torno al poder: una, la postura revolucionaria que se proponía el asalto al poder para transitar a un orden social supuestamente superior al capitalismo; y dos, la postura reformista o socialdemócrata que pugnaba por cambios graduales desde el sistema mismo mediante logros parciales pero sostenidos. Sin embargo, desde hace algunas décadas, con el advenimiento y consolidación del neoliberalismo, esta distinción perdió valor e incluso se dio una resignificación del concepto de revolución al grado de que en los inicios del neoliberalismo en la era de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, se hablaba de una “revolución conservadora”. Incluso, los gobernantes comunistas de los países de Europa del Este (la Nomenklatura o burocracia), eran tachados de conservadores, mientras que los “renovadores” eran supuestamente “revolucionarios”. Por cierto, hay que distinguir dos etapas de la disidencia de estos países presuntamente socialistas: la primera referida a los intentos de transformaciones pacíficas de un socialismo autoritario a uno democrático (Hungría 1956 y Checoslovaquia 1968), cuyos movimientos fueron aplastados por los tanques soviéticos y, la más reciente que restauró el capitalismo cuyo momento emblemático fue la caída del Muro de Berlín (1989)

Asimismo, se suele distinguir entre la revolución social y la revolución política, dando a entender que hay una diferencia de grado donde la primera es más profunda y radical porque implica cambios estructurales, mientras la segunda es más superficial o moderada porque no transforma de manera más radical las estructuras existentes. En este caso sería más bien un cambio de régimen político porque se movería dentro del marco del modelo económico y social prevaleciente. La revolución mexicana sería representativa de este último caso, mientras que la revolución francesa o la revolución cubana (toda proporción guardada), aludirían a la primera definición.

Las revoluciones también se han identificado con la violencia, con la insurrección armada, pero una revolución social y/o política no implica necesariamente la mediación de la violencia en el sentido de lucha armada organizada, aunque siempre existe algo de violencia porque quienes detentan el poder no ceden a las exigencias de cambio sin oponer resistencia y por ende recurren a la represión. No obstante, han existido revoluciones pacíficas también llamadas las llamadas “revoluciones de terciopelo” que han permitido transitar de manera pacífica de un régimen político a otro, trastocando a veces para bien o para mal las condiciones materiales de vida de la sociedad.

Desde luego que también se llegó a entender a la revolución en función de su opuesto, la contrarrevolución, y se distingue también a ésta de las revueltas o rebeliones. En el primer caso, los “revolucionarios” se contraponían a los ”reaccionarios”, ahora llamados eufemísticamente “conservadores”. Estos últimos eran y son los defensores del status quo, esto es, de un orden social existente donde una minoría goza de inmerecidos privilegios a costa del sufrimiento de la mayoría provocando una situación de injusticia social. Los reaccionarios o conservadores son en consecuencia los que se niegan al cambio (en el sentido de progreso social, equidad, etc.) porque verían afectados sensiblemente sus intereses económicos y sus privilegios de minoría o elite. En consecuencia, los revolucionarios eran o son el segmento de vanguardia de la sociedad identificado con los grupos sociales marginados en una perspectiva de lucha de clases, que para los que son políticamente correctos ya no existe, aunque curiosamente existan todavía las clases sociales y por lo tanto el dominio de unas sobre otras. Desde luego que la lucha de clase se ha refuncionalizado toda vez que el capitalismo neoliberal se ha reconfigurado de manera drástica.

En el caso del parentesco de los conceptos revolución, rebelión y revuelta, hay una especie de jerarquía en ese orden. Ciertamente un revolucionario es en un momento dado un rebelde, mientras que un rebelde no necesariamente es revolucionario. El subcomandante Marcos se considera un rebelde pero no un revolucionario, mientras los priistas son revolucionarios pero no rebeldes. De hecho es muy simpático por paradójico ser “revolucionario institucional” pues existe una contradicción en los términos. Por último, las revueltas son diferentes como procesos de sublevación a las revoluciones porque tienen un carácter más coyuntural, breve y espontáneo, al menos desde la perspectiva histórica.

En la filosofía se ha hablado de la revolución copernicana de Kant en cuanto a que él ha puesto en claro la relación sujeto-objeto en el conocimiento estableciendo que en éste el sujeto es activo y no pasivo, de manera que no es el objeto en que determina al sujeto sino éste a aquel. No podemos conocer las cosas tal como son en sí mismas porque no podemos saber realmente cómo son. Todo conocimiento está mediado por el sujeto a través de formas a priori (conceptos) o lo que él llama las condiciones de posibilidad de toda experiencia posible. Con ello, Kant se opone al esencialismo de la metafísica clásica e inaugura una nueva metafísica de la mente ya postulada por Descartes y otros racionalistas clásicos.

Con Kant, la historia de la filosofía llega a un punto de inflexión muy importante, no sólo respecto al debate sobre el conocimiento de los racionalistas y empiristas de la época moderna, sino de la metafísica misma, la cual es resignificada por él. Kant es por tanto un parteaguas sin duda del pensamiento filosófico antiguo, medieval y moderno.

En el primer caso (el debate entre racionalista y empiristas) es conocida la síntesis que Kant intenta a través del criticismo que consiste sumariamente en los siguiente: del racionalismo asume el lado activo del sujeto en la construcción del conocimiento; del empirismo admite la irreductibilidad del objeto toda vez que los conocimientos se restringen al ámbito de los hechos, a los límites del mundo físico, sólo que a diferencia de los empiristas establece que hay conocimientos que no pueden ser derivados de la experiencia sino que son a priori, dando lugar a una significación nueva de la metafísica como ciencia en el sentido de un sistema de conocimientos a priori o conceptuales.

Más cercano a nuestros tiempos, se ha hablado mucho de la teoría de las revoluciones científicas de Thomas Kuhn, filósofo de la ciencia adscrito al “racionalismo crítico”, corriente opositora dentro de la filosofía de la ciencia al positivismo que surgió con el Círculo de Viena pero que también rivalizó con el marxismo de la Escuela de Frankfurt. Kuhn explica las revoluciones científicas como rupturas epistemológicas donde el paradigma vigente de la ciencia normal (vigente), es desplazado por una nueva teoría que se incubó en sus márgenes y que termina desplazándola. En este sentido, el conocimiento científico no es una acumulación gradual de conocimientos sino una ruptura; no es una evolución más o menos pacífica sino una revolución análoga a la revolución social o política. Por ejemplo, en astronomía, Copérnico estableció con su teoría heliocéntrica una revolución que desplazó a la teoría geocéntrica de Ptolomeo. Sin embargo, la teoría de Kuhn parece que sólo es aplicable a la física. Al menos así lo sostiene el biólogo y filósofo Ernst Mayr quien en su obra “Así es la biología”, demuestra que al menos para la biología, la teoría kuhniana no aplica porque han coexistido en su seno diversas teorías rivales, si bien admite que “El origen de las especies” de Darwin significó a la postre una gran sacudida (no sólo científica, sino teológica y filosófica), pero que a pesar de todo no hay una delimitación clara en este caso de la transición de un paradigma científico a otro, además del cuestionamiento generalizado a la polisemia del término “paradigma” que Kuhn utiliza, lo que obligó a éste a sustituirla por otro más preciso que llamó “matriz disciplinaria”

Para terminar, en el seno del marxismo, el filósofo francés Louis Althusser interpretó el legado de Marx como una revolución teórica, dándole un toque positivista o cientificista a su interpretación, la cual fue duramente cuestionada entre otros por Adolfo Sánchez Vázquez (ASV) en su obra “Ciencia y Revolución”. Sin entrar en detalles, ASV considera que este enfoque que la interpretación althusseriana de la obra de Marx reduce la praxis a un acontecimiento meramente teórico en detrimento de la práctica revolucionaria.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Ricardo Luque - Carta abierta a Luis Enrique Miramontes

Carta abierta a Luis Enrique Miramontes

Luis Enrique Miramontes Vázquez
Director del Tiempo de Nayarit:


Los cínicos no sirven para este oficio
Ryszard Kapuscinski

Estimado amigo, me dí cuenta a través de “Nayarit en Línea” del periodista Antonio Tello del supuesto intento de asesinato a tu contra, hecho que me pareció perturbador, pues nunca creí que una confrontación pública fuera a escalar de esa manera.

Tú sabes que en general no tengo una buena opinión del periodismo local, pues creo que la mayoría de ellos actúa en forma canalla adulando a los poderosos a cambio de canonjías. En este sentido, considero que la mayor parte del periodismo que se ejerce en Nayarit, no cumple su función de informar verazmente al público y de formar opinión crítica en sus lectores, funciones que le darían sentido porque fortalecerían la vida democrática de la sociedad, que en nuestro caso es muy precaria. Es obvio que la mayoría de los dueños de los diarios y demás medios de comunicación noticiosa se orientan a satisfacer a la clase política, pues viven de los dineros que ésta les proporciona, dineros que no son suyos sino de nosotros los contribuyentes. En lo particular, debo aclara que no estoy en contra de los subsidios a los medios de comunicación, siempre y cuando éstos sean públicos, transparentes y no excesivos, además de que no impliquen condicionamientos vergonzantes.

Desafortunadamente, algunos medios de prensa no sólo no actúan como contrapesos de los excesos del Poder en defensa de los ciudadanos, sino que por el contrario, los utilizan para sus fines personales al grado de extralimitarse en el ejercicio de la libertad de expresión, interpretándola indebidamente como una prerrogativa para insultar, calumniar, chantajear y desinformar con total impunidad. La libertad de expresión es en consecuencia un derecho para informar con veracidad y expresar libremente puntos de vista, pero a la vez significa una obligación porque éstos se deben de hacer de manera responsable y fundamentada, sin tergiversar las cosas deliberadamente para hacer un daño moral a alguien por encomienda o para extorsionarlo, ni tampoco para lisonjear sin pudor a mediocres y corruptos.

Reitero mi solidaridad a tu persona deseando que las cosas se aclaren y estos hechos bochornosos no vuelvan a repetirse, sobre todo ahora que la violencia ha sentado sus reales en nuestras tierras de manera preocupante, situación que nos obligaría como comunicadores a ser más prudentes abandonando la diatriba y el lenguaje soez que sólo nos envilece enrareciendo el ambiente de por sí contaminado por las fechorías de los grupos criminales y el sospechoso autismo de las autoridades.

Por último, te agradezco la oportunidad que me das de publicar mis escritos en tu medio sin mediar censura alguna, respetando siempre mis opiniones sin mutilar mis artículos, omitirlos a discreción o dándome recomendaciones abiertas o veladas.

Un abrazo solidario.

Atentamente:

Mtro. César Ricardo Luque Santana
Profesor de la Licenciatura en Filosofía de la UAN
Martes, 16 de noviembre de 2010

domingo, 14 de noviembre de 2010

Ricardo Luque - Recordando a don Tino


Recordando a don Tino

César Ricardo Luque Santana

El viernes 12 de noviembre se cumplió el noveno aniversario luctuoso de Justino Ávila Arce quien fuera presidente municipal de Tepic durante un poco más de dos años, desde mediados de 1999 hasta finales del 2001. Don Tino como le decía todo mundo, murió de un cáncer poco después de su segundo informe de gobierno. Su fallecimiento inesperado nos llenó de consternación a sus familiares, amigos, correligionarios, colaboradores y a muchísimos ciudadanos que reconocieron su buena gestión al frente del gobierno municipal de Tepic. Hoy en día, seguimos extrañando su prudencia, honestidad y sentido de responsabilidad como gobernante, cualidades que para desgracia de todos, la mayoría de nuestros políticos carecen.

Don Tino es considerado por propios y extraños como uno de los mejores presidentes municipales que ha tenido Tepic en los últimos tiempos, pues se distinguió como alcalde por ser un hombre de trabajo, serio, austero, con una gran personalidad para resistir todo tipo de presiones de un sector de la prensa corrupta que todos los días lo insultaban y calumniaban porque se negó a darles dinero público a cambio de adulaciones o para guardar un silencio cómplice. Actuó con firmeza también ante el propio gobernador emanado al igual que él de una alianza electoral pluripartidista haciendo respetar siempre la autonomía política del Ayuntamiento de Tepic, contrario a las prácticas priistas de ayer y hoy donde los alcaldes del PRI al igual que sus diputados, son de facto empleados del gobernador priista en turno. Supo asimismo negociar, conciliar y hacer respetar el proyecto de gobierno municipal ofertado a los electores con un cabildo de mayoría panista. También fue capaz de hacerle entender a los correligionarios de su partido el PRD, que un gabinete se conforma con ciudadanos capaces sin importar su militancia política. Tampoco cedió ante los chantajes de algunas organizaciones sociales de tipo clientelista que mediante plantones afuera del Palacio Municipal querían obligarlo a ceder en sus pretensiones. Se mantuvo firme cuando consideraba que esas demandas no eran legítimas o que no había manera de satisfacerlas sin ocasionar un daño mayor a la Ciudad, pero se abstuvo de usar la fuerza pública para reprimir las inconformidades sociales aunque no tuvieran razón.

Puedo dar testimonio de su desempeño público en algunos puntos porque tuve la fortuna de ser funcionario municipal del XXXV Ayuntamiento de Tepic (1999-2002) y compartir con don Tino la gestión de un buen gobierno donde por un lado, en lo interno, se metió orden en el funcionamiento de la administración que operaba en forma más o menos caótica, con lentitud en algunos servicios, donde nadie sabía incluso cuántos servicios ofrecía el Ayuntamiento ni existía tampoco por supuesto una documentación de cada procedimiento; y por el otro lado, en lo externo, se trabajó para beneficiar a la sociedad no sólo con obra pública la cual orientó a obras de infraestructura esenciales para la Ciudad y el municipio que otros alcaldes habían evitado porque creían que no les era rentable políticamente innovando en ese sentido, sino transparentando los usos del dinero público e impulsando diversas formas de participación ciudadana mediante la implementación de audiencias públicas semanales donde él y todos los funcionarios del Ayuntamiento atendían las peticiones de los ciudadanos tanto en lo referente a necesidades individuales como colectivas a través de sus representantes, dando la cara para escuchar las distintas peticiones proporcionando respuestas con sensibilidad y voluntad, sin más limites que los establecidos por la ley y por los recursos disponibles de la institución, sin incurrir nunca en actitudes populistas y sin crear falsas expectativas. Asimismo, impulsó informes públicos cuatrimestrales en el patio central del Palacio Municipal para dar a conocer las actividades de cada dependencia del Ayuntamiento para dar cuentas claras a la sociedad sometiéndose a su escrutinio público en forma directa y sin cortapisas. En dichos informes se daban citas entre otros, los representantes de los ciudadanos de los Comités de Acción Ciudadana así como ciudadanos a título personal con derecho todos de opinar libremente.

Don Tino era un hombre donde uno como colaborador podía darle su punto de vista con libertad e incluso discrepar de él en algunos puntos. Su tolerancia y apertura para dialogar era una constante en él. Jamás le ganó una tentación autoritaria de querer imponer sus puntos de vista tomando decisiones unilaterales o haciendo caso omiso de los acuerdos contraídos. Entendía que el gobierno municipal debía ejercerse en forma horizontal no sólo por ser el ámbito de gobierno más cercano a los ciudadanos, sino porque el propio gobierno municipal es de naturaleza colegiada. Por ello, cuando había un asunto delicado, nos convocaba a los regidores de cada partido y a un grupo de funcionarios cercanos a él y nos decía: “tenemos un problema”. Es decir, sometía las cosas más importantes a la consideración del equipo gobernante para entre todos encontrar las soluciones más pertinentes.

Esta actitud de don Tino ajena al vedetismo político en boga, revela en gran medida su modo de ser y la enorme diferencia que tiene con la mayoría de los políticos de esa época y de ahora. Jamás usó el poder para su proyección personal, nunca le importó el culto a la personalidad ni creyó que la democracia se redujera a la mercadotecnia. En este tenor, nunca aceptó los “consejos” de quienes le decían que debía aprovechar los logros de su gobierno para su proyección personal, para hacer futurismo político, para posicionarse para otro cargo. Él decía que las cosas se dan por añadidura, que la mejor forma de obtener el reconocimiento de sus conciudadanos estaba en el trabajo mismo y no en la mera propaganda. Don Tino creía firmemente que en una democracia los ciudadanos premian o castigan a sus representantes populares por su desempeño. Tal vez no sea del todo así, pues se ha demostrado en algunos casos que quienes han obtenido financiamientos para sus campañas más allá de lo que marca la ley han podido obtener victorias electorales. Pero por otro lado, don Tino demostró que haciendo bien las cosas, a pesar de tener a casi toda la prensa en contra como a él le sucedió, logró obtener una enorme popularidad todavía en vida. Muchos estamos convencidos que de no haber fallecido don Tino hubiera sido sin duda alguna el gobernador de Nayarit, pues su buena fama había llegado a los demás municipios del estado.

Podría seguir diciendo muchas cosas positivas de don Tino de su paso breve pero exitoso por la vida política pero desbordaría el espacio periodístico con el que cuento. Me conformo con dar un testimonio de mi relación con él como su colaborador en el XXXV Ayuntamiento de Tepic, manifestando públicamente mi gratitud hacia él por haberme incorporado a su equipo de trabajo y que siempre me sentiré honrado de haber servido a mi Ciudad bajo el liderazgo de este gran hombre que hoy tanta falta nos hace no sólo en Tepic sino en México.