domingo, 3 de mayo de 2009

Las elecciones y la crisis de legitimidad

Las elecciones y la crisis de legitimidad

César Ricardo Luque Santana

En mi contribución anterior donde abordaba el tema del abstencionismo activo, decía que ante la alta probabilidad de que el 5 de julio se llegue a los más altos niveles históricos de abstencionismo electoral, las posturas que se van dibujando al respecto son cuatro: la primera es de quienes abogan por tratar de incentivar de distintas formas a la ciudadanía para que vote, como el IFE a través de una tenaz y demagógica campaña publicitaria en los medios electrónicos, los partidos políticos desde luego, e invariablemente los intelectuales orgánicos de la clase política, entre otros agentes como la Iglesia, etc. Las otras tres posturas representan un debate aparte entre intelectuales independientes que a su vez se dividen de la siguiente manera: uno de ellos, particularmente Octavio Rodríguez Araujo, se pronuncia a favor de un supuesto voto útil contra el PAN en todos aquellos distritos donde los candidatos panistas tengan posibilidad de ganar, de manera que el voto se cargue a los contrincantes que puedan arrebatarles el triunfo a los candidatos panistas sin importar el partido al que pertenezcan. Las otras dos posturas se decantan por el abstencionismo pasivo o activo como una forma de rechazo al sistema político. La intención de esta reflexión es examinar las posiciones de estos analistas independientes identificando sus tesis principales, pero sobretodo, valorando sus argumentos. Previamente, se dará un rodeo para determinar las condiciones de posibilidad en las cuales se desarrolla este debate.

Sin embargo, antes de pasar a hacer la revisión propuesta, quiero señalar que en lo personal no recuerdo que se haya perfilado un debate con estas características en el marco de un proceso electoral, pues si bien desde los tiempos del otrora invencible PRI, ha existido una franja muy grande de mexicanos que optaban por el abstencionismo (principalmente de tipo pasivo) con el argumento de que se votaba pero no se elegía, lo cual era cierto; y que asimismo, se daba también -aunque en una escala comparativamente mucho menor- un abstencionismo activo que consistía en anular deliberadamente la boleta electoral votando por Cantinflas o por Capulina, o que les mentaba la madre a todos los actores del proceso electoral (salpicando incluso a los que estaban cuidando la casilla), o que simplemente tachaban la boleta con una cruz que abarcaba toda la hoja, expresando con ello su repudio a la inautenticidad de las elecciones, aunque no tenía mayor impacto dado su muy bajo porcentaje y por confundirse además con el voto nulo producto del error del votante (lo que era común en electores analfabetos).

Desde luego que ahora estamos en otro contexto histórico donde desde la segunda mitad de la década de los 90 se viene dando una situación de alternancia en el poder que se empezó a manifestar primero en los ayuntamientos, luego pasó a las gubernaturas, hasta que en el año 2000, el PRI perdió por vez primera en 7 décadas la presidencia de la república. A partir de esta recomposición del poder político surgieron otros problemas como el de la gobernabilidad democrática, pues había estados con gobernadores de un partido pero con una mayoría legislativa de otro u otros partidos (e igual en el ámbito federal), así como ayuntamientos variopintos. Este panorama de pluralidad permitió acariciar la posibilidad de una transición democrática o reforma de Estado que fortaleciera la vida democrática del país para que desde ahí, se mejorará también de manera sustantiva las condiciones de vida de los mexicanos, luego de una larga época de monopolio político derivado de un sistema político sui generis de (cuasi) partido de Estado. Sin embargo, estos anhelos se fueron por el caño produciendo un fenómeno de envilecimiento de la vida democrática aparejado a un retroceso en la economía (reflejado en un empobrecimiento de la población cada vez mayor) y un severo deterioro del tejido social, de manera que el nuevo sistema de político al que se aspiraba, murió antes de nacer.

En mi opinión, esta situación se originó merced al empecinamiento de los grupos de poder económico y político del país de sostener y profundizar el modelo económico neoliberal, el cual supone para su instrumentación y sobrevivencia, de imponer medidas impopulares y de mentiras (como el dogma de que el libre mercado y la democracia son compatibles), lo cual explica la actitud de las derechas panista y priísta en contubernio con el gran capital, de impedir a toda costa los triunfos electorales de las opciones de izquierda, de ahí los recientes fraudes electorales contra Cuauhtemoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador respectivamente, pues probable el triunfo de este tipo de personajes hubiera puesto en riesgo o eventualmente hubieran podido perturbar la implementación del modelo económico neoliberal, el cual supone hacer cambios no sólo estructurales sino también en la superestructura, como el sistema educativo por ejemplo.

No es casual que las distintas políticas económicas, laborales, educativas, etc., sólo se hayan hecho posible en alianza con lo peor del sindicalismo charro del país, La alianza entre la cacique del SNTE Elba Esther Gordillo y el presidente espurio Felipe Calderón es una muestra de ello en la llamada “Alianza por la calidad educativa”. Del mismo modo, el modelo “educativo” por competencias introducido en las universidades públicas y la transformación de éstas en cuanto a su gestión interna como si fueran universidades privadas, así como una concomitante ideología derechista que se manifiesta en unos fines educativos al servicio del mercado, son otro ejemplo de cómo la derecha neoliberal se asocia con el corporativismo gansteril y porril para imponer sus lineamientos sin resistencia de los universitarios.

En este contexto es como hay que entender el sentido del referido debate entre quienes cuestionan al actual sistema político y su expresión electorera, porque se dan cuenta que éste llegó prematuramente a su agotamiento y no hay posibilidad de rectificación alguna por parte de sus actores principales, pues sería como dice Tomás Mojarro “El Valedor”, creer que el león se volverá vegetariano. El punto entonces es si con las diferentes posturas propuestas se está contribuyendo a quitarle el oxígeno a ese esperpento agónico con ropaje de democracia o si realmente se le está legitimando involuntariamente perpetuándolo al mismo tiempo.

En la siguiente entrega (para no extenderme más en este escrito por ahora) abordaré cada postura examinando sus argumentos para señalar sus fortalezas y debilidades, pronunciándome en lo personal por la opción del abstencionismo activo. Así entonces, mostraré en boca de sus defensores, los argumentos de quienes promueven el “voto útil” para frenar al PAN, de quienes defienden un abstencionismo pasivo en la idea de que acudir a la urnas incluso para anular el voto es legitimar al sistema que se quiere repudiar, hasta la postura de quienes creemos que el voto nulo razonado pudiera ser la mejor alternativa para darle a éste la puntilla, recogiendo también posiciones híbridas, más o menos en este orden.

1 comentario:

  1. ¿Porque la gente se abstiene de votar, porque votan por Cantiflas, por Capulina, por el Chapulín Colorado (no contaban con mi astucia), etc. o bien rayan boletas, o les mientan la madre, o simplemente los mandan al diablo.?

    Muchas cuestiones difíciles de contestar, mmm… creo que no, es muy fácil, la gente se dio cuenta de cómo se le ha estado engañando, partidos de izquierda, centro y derecha todos cortados por la misma tijera utilizando sus viejas herramientas de trabajo: Mentiras y Demagogia.

    ¿Como hacer para que esta gente siga siendo un rebaño a la merced de sus pastores? haciéndolos sentirse impotentes ante estos grandes Vampiros, que lo único que desean es seguir manteniéndose de los que en verdad si se la rajan diariamente.

    ¿Y como le hacen para que esto suceda? también es fácil. Tienen todos los medios a su disposición y cuando digo todos ¡SON TODOS!
    Todo va dirigido a sus emociones: los comerciales del IFE, los lemas de campaña de los partidos, las formas en que nuestros políticos se dejan ver en los supermercados, en eventos culturales (que poco les importa la cultura), en la calle, etc. Y fíjate que si los vez y ellos te ven hasta te sonríen, si de ¡verdad!, te enseñan su blanca dentadura con la cual te van a devorar, échale una mirada a sus anuncios (los colmillos los esconden sino saldríamos corriendo).

    Bueno como dije anteriormente ya nos dimos cuenta como actúan nuestros políticos, y es el momento de hacer un llamado al pueblo, organizarlo y derrocar esos partidos mas antiguos que Matusalén que lo único que hacen es hacerle daño, pero mucho daño a nuestra gente.

    Y por otro lado la educación, eso a ellos les importa poco, mientras más ignorante el pueblo, mejor, así ellos lo siguen explotando.
    Y ante esto hago un llamado a todos los intelectuales a que estén artos de estos vampiros a que se organicen talleres de Política (pero gratis) y hacer un llamado a todas aquellas personas que deseen y se interesen en participar lo hagan, que la gente ya no les tenga miedo, sino no podremos hacer gran cosa, la democracia es el pueblo en el poder, entonces que el pueblo se enseñe a hacer política.

    ¡Vamos poniéndonos en acción no solo habladas!
    Saludos a todos

    ResponderEliminar